“Di SÍ al sueño de Dios”. JORNADA DE VOCACIONES NATIVAS 2019

Celebramos hoy en toda la Iglesia la Jornada de las Vocaciones Nativas bajo el lema «Di SÍ al sueño de Dios».
Para decir Sí hay que escuchar la llamada, por eso, el papa Francisco, en su mensaje para esta Jornada, se dirige a los jóvenes para “deciros: no seáis sordos a la llamada del Señor. Si él os llama por este camino no recojáis los remos en la barca y confiad en él. No os dejéis contagiar por el miedo, que nos paraliza ante las altas cumbres que el Señor nos propone. Recordad siempre que, a los que dejan las redes y la barca para seguir al Señor, él les promete la alegría de una vida nueva, que llena el corazón y anima el camino”.
Los objetivos de esta campaña son por un lado, que los jóvenes entiendan la llamada vocacional como algo que puede suceder en su vida, y la vocación como un camino de vida válido. Por otro, que la comunidad cristiana y la sociedad en general promuevan estas vocaciones con la oración y el acompañamiento, y finalmente de colaborar económicamente en la formación de las vocaciones que surjan en países de misión.
La campaña consta de un vídeo y un cartel que presenta la vocación como una llamada que viene de Dios y que pide a los jóvenes ser valientes para decir SÍ.

Feliz Pascua de Resurrección

Pongámonos en pie, miremos al horizonte
y caminemos.

Desprendámonos de la mediocridad y la vida holgada,
de la estrechez y de la conformidad,
de los complejos, el miedo y la cobardía.

¡Resucitó Cristo, nuestra esperanza!
¡Él sigue vivo y dándonos vida!

¡Él pasa a nuestro lado
llenándolo todo con su fragancia
y vistiéndolo con su hermosura!

¡Aleluya, el Señor, Jesús Nazareno,
nuestro amigo, maestro y hermano,
camina a nuestro lado
abriéndonos las sendas del reino!

¡La creación entera se alegra y goza,
canta y danza! ¡Aleluya!

FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN

LAS BIENAVENTURANZAS DE LA CRUZ. Viernes Santo 2019

Felices quienes extienden sus manos hacia los demás para bendecir, para compartir, para crecer junto a los demás.

Felices quienes tienen los pies bien asentados en la tierra, porque sólo así pueden ver con más nitidez el cielo.

Felices quienes ven en la cruz su pasión por los demás, su deseo de evitar cualquier sufrimiento.

Felices quienes han dado su vida por una causa mayor, en un momento supremo de entrega, o día a día, minuto a minuto.

Felices quienes rechazan con la simplicidad de su vida, las cruces de oro, las medallas de plata, los ornamentos bordados, las coronas con piedras preciosas.

Felices quienes recuerdan con su propia existencia a Jesús, crucificado entre otros tantos millones crucificados de la historia, y viven como él, no para ensalzar el sufrimiento, sino para alcanzar más vida y felicidad.

Felices quienes no contemplan desde lejos las cruces de la historia, sino que se acercan, se compadecen y ofrecen, sin pedir nada a cambio, calor, bálsamo, ternura.

Felices quienes rechazan la cruz como un instrumento de riqueza, de poder, de opresión, de coacción y lo subvierten en un símbolo del servicio, la entrega, la liberación y la resurrección a una vida nueva que se experimenta desde el amor.

Miguel Angel Mesa Bouzas

Hoy, muchas personas, transitan caminos muy duros, inhumanos, increíbles e imposibles para la humanidad. Son auténticos caminos de cruz, vía crucis.

Jueves Santo 2019: «ABRAZOS DE VIDA»

Jueves Santo es el día de las obras, de las razones para el Amor y la entrega. Es el día del Amor con mayúsculas. Porque lo invade todo, porque todo es dinamismo y empuje. Es el Amor hasta el extremo. Sobran palabras cuando estas se avalan con la vida. El Amor de Jesús es servicio.

Su Amor es presencia viva que transforma (esto es la Eucaristía) Dios se revela como servidor. Día a día se ha entregado, ha dado voluntariamente su vida para que tengamos vida.

El Amor son hechos salvadores y no palabras para quedar bien. Abracemos la vida, agradezcamos tanta gente comprometida a nuestro alrededor y sigamos manos a la obra.

El testimonio de aquellos que han descubierto la lucha por la justicia, el compromiso, la fe puede ayudar a releer la propia historia, a buscarle nuevas razones  a la vida o experimentar nuevos encuentros.