En estos días, el misionero comboniano Lorenzo Díez Maeso (en la foto) regresó a Perú tras nueve años de servicio misionero en España, los últimos siete vividos en la comunidad comboniana de Madrid. El segundo domingo de Pascua presidió la Eucaristía en la capilla San Daniel Comboni y se despidió de la gente muy agradecido por todo el cariño recibido.
Será el tercer período misionero del P. Lorenzo en Perú, un país donde ya ha trabajado durante 19 años. A sus 73 años, viajó feliz y sin conocer todavía el servicio misionero que le será demandado, pero dispuesto a aceptarlo sea el que sea.
Estos «saltos mortales» de continente y de cultura a edades relativamente avanzadas solo los pueden dar personas con un corazón misionero muy grande.
La comunidad de laicos misioneros da gracias a Dios por los años de acompañamiento con Lorenzo, y le asegura oraciones y todo el cariño para la nueva misión (ver hozana.org)
El pasado fin de semana tuvimos la suerte de compartir con #COMBOJOVEN en Madrid, algunas cuestiones que nos inquietan y preocupan. El tema de la unidad en este mundo tan polarizado, el ECUMENISMO ya no como una tendencia, sino como una filosofía de vida que nos haga buscar lo positivo de los demás y no las diferencias, para poder seguir caminando juntos. Para eso necesitamos el CENÁCULO, promover y fomentar espacios de encuentro “donde pasan cosas”, donde se comparte, donde se vive y experimenta el amor de Dios y la acción del Espíritu.
Sólo en comunidad y sólo apoyándonos en los demás podremos avanzar, contemplar al diferente, amar lo que desconocemos. Han sido dos días intensos en los que jóvenes venidos de distintas ciudades de España han “parado” sus vidas, para escuchar, compartir, dialogar, reflexionar y disfrutar del encuentro con personas que no se conforman y que quieren seguir optando libremente por una vida más plena.
El pasado fin de semana hemos celebrado el VI Encuentro de la Familia Comboniana en España. Hemos experimentado la alegría del reencuentro y hemos comprobado que el sueño misionero de seguir nuestra vocación como familia (religiosas, religiosos, laicos y seculares combonianas) se renueva.
La casa de los Misioneros Combonianos en Madrid acogió a este grupo de 30 personas pertenecientes a las distintas comunidades de SMC, MCCJ y LMC en España. Las Seculares Combonianos no pudieron estar presentes en esta ocasión. Contamos con la participación especial del P. Pietro Ciuciulla, del Consejo General MCCJ, además de los responsables de las 3 ramas presentes y Alberto de la Portilla, Coordinador del Comité Central LMC.
El eje del encuentro fue acompañar, desde la reflexión y oración, el 150 aniversario de la fundación de nuestras hermanas misioneras combonianas. Prado Fernández condujo la presentación de la historia de las primeras hermanas combonianas que acompañaron a San Daniel en sus primeros viajes, marcada por la Cruz como víctimas de la Mahdia, la revuelta que arrasó las primeras obras combonianas en Sudán y marcó desde el inicio la vocación de las SMC.
Desde su primera intuición, Comboni nos soñó familia, pues su primer viaje contaba con laicos misioneros y con estas mujeres valientes y adelantadas como compañeras de misión. En el transcurso de su historia, el testimonio de las hermanas consolida el impulso liberador de la mujer en todas las latitudes. Releer aquellos primeros sufrimientos nos lanza a los retos del momento presente. Y renovamos la conciencia de que hoy el carisma comboniano se actualiza a través de la Familia Comboniana. En ello insistió P. Pietro al comentar el inspirador documento de los Consejos Generales de la Familia Comboniana de 2017: «El carisma crece y se renueva cuando se comparte con otros que lo recrean en la peculiaridad de cada estilo de vida cristiana«.
En este espíritu, se presentó el Mapa de la Ministerialidad de la Familia Comboniana, que recoge más de 200 presencias misioneras en el mundo, con tremenda vitalidad en los más diversos contextos, educativos, sanitarios, sociales, pastorales, de incidencia transformadora… La misión se entiende hoy desde la ministerialidad, desde el servicio al pueblo en esos diversos ámbitos. Esa misión integral de la Iglesia debe integrar en proceso el servicio, el acompañamiento, la reflexión, la sensibilización y la transformación social.
Tomado de P. Álvarez SJ
En la parte final del encuentro, los responsables de las 3 ramas presentes compartieron la actualidad de sus organizaciones, con diversos retos e ilusiones. Este 2022 coincide por primera vez el Capítulo General de SMC y MCCJ. Es un momento de especial densidad, para mantenerse fieles a la vocación que se realiza de formas nuevas, con medios nuevos. Un momento en el que renovamos la intuición de seguir soñando juntos cómo desarrollar la misión comboniana en el mundo.
Tras bajar la incidencia por el número de casos de Covid volvimos a tener nuestro encuentro presencial en Granada los LMC del sur de España. Siempre respetando el uso de mascarillas y la ventilación en el interior pero con muchas ganas de volver a vernos y compartir.
Este fin de semana contamos también con la presencia de varios candidatos.
En estos casos dividimos el encuentro en varios momentos. En algunos estuvimos todos juntos en otros por separado para poder avanzar en las diferentes cosas que nos marcamos.
Comenzamos con un rato de oración donde ponernos en presencia del Señor, rezar por la realidad que nos rodea y agradecer por ella.
Durante la mañana del sábado estuvimos todos juntos compartiendo un tema sobre Espiritualidad comboniana (LMC, candidatos y algún padre comboniano). Fue un tiempo bonito donde pudimos compartir como nuestra espiritualidad marca nuestra vocación y muchas de nuestras experiencias vitales. Espiritualidad que es alimento y sustento en nuestras opciones y que nos mantiene en los momentos difíciles y en la toma de decisiones importantes.
En la tarde fuimos a celebrar junto con las hermanas combonianas el 150 aniversario de la fundación del instituto. Habían preparado un acto muy bonito donde 4 de ellas expusieron la importancia de la mujer y la misión desde varios puntos de vista. Fue bonito como, sin haberlo previsto previamente, hablaron de muchas de las cosas que habíamos comentado por la mañana iluminándolo con su experiencia de vida como religiosas misioneras combonianas.
Posteriormente fuimos a celebrar una eucaristía de acción de gracias en l aparroquia donde están ellas por estos años y finalizamos la noche con un ágape fraterno.
El domingo además del rato de oración nos dividimos para trabajar en paralelo LMC y candidatos. Por un lado trabajar sobre los compromisos futuros y hacer revisión de vida como comunidad y por otro lado los candidatos contaron con el testimonio misionero de Carmen Aranda en Uganda.
Finalizamos con diferentes asuntos, entre otros el de la campaña sobre nuestra apertura de misiones en Kenia y Mozambique y los próximos encuentros.
Un fin de semana muy bien aprovechado y bonito.
Alberto, LMC
Os dejamos aquí el video que las hermanas combonianas pusieron al inicio de su charla que explica muy bien estos años del instituto y la ilusión por seguir caminando al servicio de la misión.
Lucas (4,1-13): Un cierto día, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.» Jesús le contestó: «Está escrito: No sólo de pan vive el hombre». Después, llevándole a lo alto, el diablo le mostró en un instante todos los reinos del mundo y le dijo: «Te daré el poder y la gloria de todo eso, porque a mí me lo han dado, y yo lo doy a quien quiero. Si tú te arrodillas delante de mi, todo será tuyo.» Jesús le contestó: «Está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto». Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo, porque está escrito: «Encargará a los ángeles que cuiden de ti», y también: «Te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras». Jesús le contestó: Está mandado: «No tentarás al Señor, tu Dios». Completadas las tentaciones, el demonio se marchó hasta otra ocasión.
accioncatolicageneral.es
CONVERTIR TODO EN PAN Es nuestra gran tentación. Reducir todo el horizonte de nuestra vida a la mera satisfacción de nuestros deseos: empeñarnos en convertirlo todo en pan con que alimentar nuestras apetencias.
Nuestra mayor satisfacción, y a veces casi la única, es digerir y consumir productos, artículos, objetos, espectáculos, libros, televisión. Hasta el amor ha quedado convertido con frecuencia en mera satisfacción sexual.
Corremos la tentación de buscar el placer más allá de los límites de la necesidad, incluso en detrimento de la vida y la convivencia. Terminamos luchando por satisfacer nuestros deseos, aun a costa de los demás, provocando la competitividad y la guerra entre nosotros.
Nos engañamos si pensamos que es ese el camino de la liberación y de la vida. Al contrario, ¿no hemos experimentado nunca que la búsqueda exacerbada de placer lleva al aburrimiento, el hastío y el vaciamiento de la vida? ¿No estamos viendo que una sociedad que cultiva el consumo y la satisfacción no hace sino generar insolidaridad, irresponsabilidad y violencia?
Esta civilización, que nos ha «educado» para la búsqueda del placer fuera de toda razón y medida, está necesitando un cambio de dirección que nos pueda infundir nuevo aliento de vida.
Hemos de volver al desierto. Aprender de Jesús, que se negó a hacer prodigios por pura utilidad, capricho o placer. Escuchar la verdad que se encierra en sus inolvidables palabras: «No solo de pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios».
¿No necesitamos liberarnos de nuestra avidez, egoísmo y superficialidad, para despertar en nosotros el amor y la generosidad? ¿No necesitamos escuchar a Dios, que nos invita a gozar creando solidaridad, amistad y fraternidad?