EVANGELIO DEL DOMINGO (7 NOV)

Según san Marcos (12,38-44)

Un cierto día, Jesús dijo: «¡Cuidado con los escribas! Les encanta pasearse con amplio ropaje y que les hagan reverencias en la plaza, buscan los asientos de honor en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y devoran los bienes de las viudas, con pretexto de largos rezos. Éstos recibirán una sentencia más rigurosa.»
Estando Jesús sentado enfrente del arca de las ofrendas, observaba a la gente que iba echando dinero: muchos ricos echaban en cantidad; se acercó una viuda pobre y echó dos céntimos.
Llamando a sus discípulos, les dijo: «Os aseguro que esa pobre viuda ha echado en el arca de las ofrendas más que nadie. Porque los demás han echado de lo que les sobra, pero ésta, que pasa necesidad, ha echado todo lo que tenía para vivir.»

MALA CONCIENCIA

En teoría, los pobres son para la Iglesia lo que fueron para Jesús: los preferidos, los primeros que han de atraer nuestra atención e interés. Pero es solo en teoría, pues de hecho no ocurre así. Y no es cuestión de ideas, sino de sensibilidad ante el sufrimiento de los débiles. En teoría, todo cristiano dirá que está de parte de los pobres. La cuestión es saber qué lugar ocupan realmente en la vida de la Iglesia y de los cristianos.

Es verdad –y hay que decirlo en voz alta– que en la Iglesia hay muchas, muchísimas personas, grupos, organismos, congregaciones, misioneros, voluntarios laicos, que no solo se preocupan de los pobres, sino que, impulsados por el mismo espíritu de Jesús, dedican su vida entera y hasta la arriesgan por defender la dignidad y los derechos de los más desvalidos, pero ¿cuál es nuestra actitud generalizada en las comunidades cristianas de los países ricos?

Mientras solo se trata de aportar alguna ayuda o de dar un donativo no hay problema especial. Las limosnas nos tranquilizan para seguir viviendo con buena conciencia. Los pobres empiezan a inquietarnos cuando nos obligan a plantearnos qué nivel de vida nos podemos permitir, sabiendo que cada día mueren de hambre en el mundo no menos de setenta mil personas.

Por lo general, entre nosotros no son tan visibles el hambre y la miseria. Lo más patente es la vida injustamente marginada y poco digna de los pobres. En la práctica, los pobres de nuestra sociedad carecen de los derechos que tenemos los demás; no merecen el respeto que merece toda persona normal; no representan nada importante para casi nadie. Encontrarnos con ellos nos desazona. Los pobres desenmascaran nuestros grandes discursos sobre el progreso y ponen al descubierto la mezquindad de nuestra caridad. No nos dejan vivir con buena conciencia.

El episodio evangélico en el que Jesús alaba a la viuda pobre nos deja avergonzados a quienes vivimos satisfechos en nuestro bienestar. Nosotros tal vez damos algo de lo que nos sobra, pero esta mujer que «pasa necesidad» sabe dar «todo lo que tiene para vivir». Cuántas veces son los pobres los que mejor nos enseñan a vivir de manera digna y con corazón grande y generoso.

José Antonio Pagola

Celebrar el Domund con nuevos candidatos a LMC

El fin de semana que se celebraba el Domund a nivel mundial tuvimos la suerte de realizar un encuentro con algunas personas que se han acercado al grupo LMC de España para conocernos y realizar un discernimiento vocacional.

Siempre es una suerte poder compartir nuestra vocación y, en la medida de nuestras posibilidades, servir de ayuda en el camino vocacional de nuevos misioneros.

Creemos que en este tiempo de Pandemia muchas cosas pararon, pero no así el Espíritu que siempre está presente y no descansa. Si el Señor sigue llamando nuevos obreros a su mies, nosotros queremos estar abiertos a acompañar este camino en la medida de nuestras posibilidades.

El año pasado tuvimos varios encuentros online con el grupo pero finalmente este año, y dado que los niveles de contagio de la pandemia han descendido, nos animamos a realizar un encuentro presencial donde todos nos pudiéramos encontrar. Siempre manteniendo las medidas de prevención necesarias en estos tiempos.

Fue un bonito fin de semana donde nos desplazamos de todas partes del país para compartir el tiempo, para compartir lo que nos ha traído y comenzar a caminar.

En el inicio del año nos parece importante establecer el camino propuesto, el calendario de encuentros y la temática que ofrecemos. Sabemos que es un esfuerzo para todos el desplazarse, el preparase los temas, el liberar los diferentes fines de semana de los encuentros para poder participar, pero creemos que debe ser un camino serio. Requiere de un esfuerzo por parte de todos, pero si el Señor nos llama la respuesta debe ser también seria y comprometida.

El fin de semana lo dedicamos a conocernos más, a empezar a trabajar sobre nuestra línea de vida, nuestra historia de vida con el Señor y los acontecimientos que nos han traído a este momento vital. También a entender nuestra relación con Dios, pues de eso trata discernir una vocación.

Esperamos haber establecidos las bases del camino a recorrer. Este camino se hará con encuentros presenciales y online pero también con el acompañamiento personalizado de cada candidato y el poder participar tanto en encuentros de zona como en encuentros nacionales con el resto de LMC de España.

Como nos tocó el día del Domund, no pudimos sino compartir nuestra alegría con la parroquia Santa Angela de la Cruz en Madrid que nos acogió para dicho evento. Pudimos ayudar a animar la celebración, trayendo algo de nuestra vida en África y América Latina, acercando la realidad de alguno de estos países y nuestras experiencias vitales.

Preparamos la celebración entre candidatos y LMC junto al coro (que nos hizo un bonito regalo sorpresa) y los catequistas de la parroquia. Creo que fue un momento bonito y participativo donde los niños y niñas así como el resto de la comunidad puedo acercarse de manera diferente a este Domund.

Seguimos pidiendo para que el Señor siga llamando a nuevos misioneros y para que nosotros sepamos acompañarles en su camino vocacional.

Sigue habiendo mucha necesidad de misioneros y misioneras, así que os animamos a cualquiera que sienta esa llamada a acercarse a alguno de nuestros grupos y hacer un camino vocacional. Sepamos decir Sí como Maria.

Un saludo a todos y todas.

Alberto, LMC España

Evangelio del Domingo 31 de octubre

Mc 12, 28-34

En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó: «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»
Respondió Jesús: «El primero es: «Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser.» El segundo es éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» No hay mandamiento mayor que éstos.»
El escriba replicó: «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo: «No estás lejos del reino de Dios.» Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Comentario de J.A. Pagola

EL AMOR SE APRENDE

Casi nadie piensa que el amor es algo que hay que ir aprendiendo poco a poco a lo largo de la vida. La mayoría da por supuesto que el ser humano sabe amar espontáneamente. Por eso se pueden detectar tantos errores y tanta ambigüedad en ese mundo misterioso y atractivo del amor.

Hay quienes piensan que el amor consiste fundamentalmente en ser amado y no en amar. Por eso se pasan la vida esforzándose por lograr que alguien los ame. Para estas personas, lo importante es ser atractivo, resultar agradable, tener una conversación interesante, hacerse querer. En general terminan siendo bastante desdichados.

Otros están convencidos de que amar es algo sencillo, y que lo difícil es encontrar personas agradables a las que se les pueda querer. Estos solo se acercan a quien les cae simpático. En cuanto no encuentran la respuesta apetecida, su «amor» se desvanece.

Hay quienes confunden el amor con el deseo. Todo lo reducen a encontrar a alguien que satisfaga su deseo de compañía, afecto o placer. Cuando dicen «te quiero», en realidad están diciendo «te deseo», «me apeteces».

Cuando Jesús habla del amor a Dios y al prójimo como lo más importante y decisivo de la vida, está pensando en otra cosa. Para Jesús, el amor es la fuerza que mueve y hace crecer la vida, pues nos puede liberar de la soledad y la separación para hacernos entrar en la comunión con Dios y con los otros.

Pero, concretamente, ese «amar al prójimo como a uno mismo» requiere un verdadero aprendizaje, siempre posible para quien tiene a Jesús como Maestro.

La primera tarea es aprender a escuchar al otro. Tratar de comprender lo que vive. Sin esa escucha sincera de sus sufrimientos, necesidades y aspiraciones no es posible el verdadero amor.

Lo segundo es aprender a dar. No hay amor donde no hay entrega generosa, donación desinteresada, regalo. El amor es todo lo contrario a acaparar, apropiarse del otro, utilizarlo, aprovecharse de él.

Por último, amar exige aprender a perdonar. Aceptar al otro con sus debilidades y su mediocridad. No retirar rápidamente la amistad o el amor. Ofrecer una y otra vez la posibilidad del reencuentro. Devolver bien por mal.

José Antonio Pagola

Evangelio del DOMUND (24/10/2021)

Evangelio de Marcos (10,46-52):

Un cierto día, al salir Jesús de Jericó con sus discípulos y bastante gente, el ciego Bartimeo, el hijo de Timeo, estaba sentado al borde del camino, pidiendo limosna. Al oír que era Jesús Nazareno, empezó a gritar: «Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí.»
Muchos lo regañaban para que se callara. Pero él gritaba más: «Hijo de David, ten compasión de mí.»
Jesús se detuvo y dijo: «Llamadlo.»
Llamaron al ciego, diciéndole: «Ánimo, levántate, que te llama.» Soltó el manto, dio un salto y se acercó a Jesús.
Jesús le dijo: «¿Qué quieres que haga por ti?»
El ciego le contestó: «Maestro, que pueda ver.»
Jesús le dijo: «Anda, tu fe te ha curado.» Y al momento recobró la vista y lo seguía por el camino.

UN GRITO MOLESTO

Jesús sale de Jericó camino de Jerusalén. Va acompañado de sus discípulos y más gente. De pronto se escuchan unos gritos. Es un mendigo ciego que, desde el borde del camino, se dirige a Jesús: «¡Hijo de David, ten compasión de mí!».

Su ceguera le impide disfrutar de la vida como los demás. Él nunca podrá peregrinar hasta Jerusalén. Además, le cerrarían las puertas del templo: los ciegos no podían entrar en el recinto sagrado. Excluido de la vida, marginado por la gente, olvidado por los representantes de Dios, solo le queda pedir compasión a Jesús.

Los discípulos y seguidores se irritan. Aquellos gritos interrumpen su marcha tranquila hacia Jerusalén. No pueden escuchar con paz las palabras de Jesús. Aquel pobre molesta. Hay que acallar sus gritos: Por eso «muchos le regañaban para que se callara».

La reacción de Jesús es muy diferente. No puede seguir su camino ignorando el sufrimiento de aquel hombre. «Se detiene», hace que todo el grupo se pare y les pide que llamen al ciego. Sus seguidores no pueden caminar tras él sin escuchar las llamadas de los que sufren.

La razón es sencilla. Lo dice Jesús de mil maneras, en parábolas, exhortaciones y dichos sueltos: el centro de la mirada y del corazón de Dios son los que sufren. Por eso él los acoge y se vuelca en ellos de manera preferente. Su vida es, antes que nada, para los maltratados por la vida o por las injusticias: los condenados a vivir sin esperanza.

Nos molestan los gritos de los que viven mal. Nos puede irritar encontrarlos continuamente en las páginas del evangelio. Pero no nos está permitido «mutilar» su mensaje. No hay Iglesia de Jesús sin escuchar a los que sufren.

Están en nuestro camino. Los podemos encontrar en cualquier momento. Muy cerca de nosotros o más lejos. Piden ayuda y compasión. La única postura cristiana es la de Jesús ante el ciego: «¿Qué quieres que haga por ti?». Esta debería ser la actitud de la Iglesia ante el mundo de los que sufren: ¿qué quieres que haga por ti?

Más información en www.domund.es

ANIMACIÓN MISIONERA

Durante el mes misionero y ante la inminente llegada del DOMUND, son muchas las iniciativas misioneras en estos días. Por ejemplo, Carmen Aranda, laica misionera comboniana, que ha visitado el Colegio Cristo Rey (Murcia) para compartir su experiencia misionera en Uganda. Los zagales le han acogido de brazos abiertos, con multitud de preguntas.  

Si quieres que tu parroquia o colegio reciba la visita de un misionero, ponte en contacto con nosotros.