El pasado 5 de octubre tuvo lugar en Sevilla la presentación del MME de forma simultánea en todas las vicarías de la Archidiócesis.
Desde la Delegación de misiones nos invitaron a hacer dicha presentación en la Vicaría Norte. En el encuentro participaban párrocos y agentes de pastoral de los tres arciprestazgos que componen la vicaría.
Partiendo del lema “Bautizados y enviados. La Iglesia de Cristo en Misión por el mundo” se nos invita a todos y cada uno de nosotros/as a:
1) Reconocernos como misioneros/as. Todos/as somos discípulos/as y misioneros/as por el hecho de estar bautizados. Por ello asumamos nuestra responsabilidad como Pueblo de Dios que se ha encontrado con Cristo.
2) Poner en el centro de nuestras comunidades la “missio ad gentes”.
3) Revitalizar las dimensiones claves de la vida misionera en la comunidad parroquial, especialmente: el encuentro personal con Jesucristo, el testimonio, la formación y la caridad misionera.
«El Misionero confía en la misericordia de Dios y, dispuesto a la lucha, parte al campo de trabajo guiado por la esperanza que no lo abandona nunca.» S. Daniel Comboni
Que el ejemplo de San Daniel Comboni nos ilumine para vivir como familia en fraternidad, signo de que Dios está presente en medio de nosotros.
Compartimos el vídeo correspondiente a la 2ª semana del Mes Misionero Extraordinario en la que el Papa nos invita a todos los cristianos a ser Testigos de Jesucristo en medio de nuestro mundo.
Ser testigos de Jesús significa romper esquemas, eliminar las diferencias, y salir de nuestras comodidades para encontrarnos con el otro.
Esta mañana ha tenido lugar la Misa de apertura del Sínodo Amazónico en la Basílica de S. Pedro. El Sínodo se celebrará en Roma del 6 al 27 de octubre, con el tema, «Amazonía: nuevos caminos para la iglesia y para la ecología integral». Durante esta tres semanas, los Padres sinodales, reflexionarán sobre la misión de la Iglesia en la Amazonía, la evangelización y la promoción de una ecología integral.
Con el fin de ayudarnos a alcanzar este objetivo, desde la plataforma Enlázate por la justicia han preparado unos materiales de sensibilización: un díptico y una presentación digital, que adjuntamos, junto con una propuesta de gesto que nos enlaza con nuestros hermanos y hermanas de la Amazonía y que visibiliza nuestra implicación en el Sínodo.
El gesto, titulado «Descálzate que estás en tierra sagrada«, lo podréis realizar a lo largo del tiempo del Sínodo, cuando os venga mejor. Lo importante es realizarlo con sentido y divulgarlo al máximo en las redes sociales.
En aquel tiempo, los apóstoles le pidieron al Señor: «Auméntanos la fe.» El Señor contestó: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a esa morera: «Arráncate de raíz y plántate en el mar.» Y os obedecería. Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: «En seguida, ven y ponte a la mesa»? ¿No le diréis: ‘Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú»? ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: «Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.»
¿SOMOS CREYENTES?
Jesús les había repetido en diversas ocasiones: «¡Qué pequeña es vuestra fe!». Los discípulos no protestan. Saben que tienen razón. Llevan bastante tiempo junto a él. Lo ven entregado totalmente al Proyecto de Dios: solo piensa en hacer el bien; solo vive para hacer la vida de todos más digna y más humana. ¿Lo podrán seguir hasta el final?
Según Lucas, en un momento determinado, los discípulos le dicen a Jesús: «Auméntanos la fe». Sienten que su fe es pequeña y débil. Necesitan confiar más en Dios y creer más en Jesús. No le entienden muy bien, pero no le discuten. Hacen justamente lo más importante: pedirle ayuda para que haga crecer su fe.
Nosotros hablamos de creyentes y no creyentes, como si fueran dos grupos bien definidos: unos tienen fe, otros no. En realidad, no es así. Casi siempre, en el corazón humano hay, a la vez, un creyente y un no creyente. Por eso, también los que nos llamamos «cristianos» nos hemos de preguntar: ¿Somos realmente creyentes? ¿Quién es Dios para nosotros? ¿Lo amamos? ¿Es él quien dirige nuestra vida?
La fe puede debilitarse en nosotros sin que nunca nos haya asaltado una duda. Si no la cuidamos, puede irse diluyendo poco a poco en nuestro interior para quedar reducida sencillamente a una costumbre que no nos atrevemos a abandonar por si acaso. Distraídos por mil cosas, ya no acertamos a comunicarnos con Dios. Vivimos prácticamente sin él.
¿Qué podemos hacer? En realidad, no se necesitan grandes cosas. Es inútil que nos hagamos propósitos extraordinarios pues seguramente no los vamos a cumplir. Lo primero es rezar como aquel desconocido que un día se acercó a Jesús y le dijo: «Creo, Señor, pero ven en ayuda de mi incredulidad». Es bueno repetirlas con corazón sencillo. Dios nos entiende. Él despertará nuestra fe.
No hemos de hablar con Dios como si estuviera fuera de nosotros. Está dentro. Lo mejor es cerrar los ojos y quedarnos en silencio para sentir y acoger su Presencia. Tampoco nos hemos de entretener en pensar en él, como si estuviera solo en nuestra cabeza. Está en lo íntimo de nuestro ser. Lo hemos de buscar en nuestro corazón.
Lo importante es insistir hasta tener una primera experiencia, aunque sea pobre, aunque solo dure unos instantes. Si un día percibimos que no estamos solos en la vida, si captamos que somos amados por Dios sin merecerlo, todo cambiará. No importa que hayamos vivido olvidados de él. Creer en Dios es, antes que nada, confiar en el amor que nos tiene.
José Antonio Pagola
Entregarse a la FE es dejar de controlar, de medir fuerzas, de buscar milagros, de soñar cosas imposibles. Es abandonarte, confiar y creer en el AMOR por la persona a la que quieres: dejar de sentir su peso en tus brazos, vivir el momento, volar, sin alas… VOLAR.