Jornada de oración por el cuidado de la creación 2025: «Paz con la creación»

Como cada año, del 1 de Septiembre al 4 de Octubre, la familia cristiana se une en esta celebración global de oración y acción para proteger nuestra casa común. Es un tiempo especial en el que celebramos a Dios como Creador y reconocemos a la Creación como el acto divino continuo que nos convoca como colaboradores para amar y cuidar el don de todo lo creado.

Como seguidores de Cristo de todo el mundo, compartimos una llamada común a cuidar de la Creación. Somos co-creaturas y parte de todo lo que Dios ha hecho. Nuestro bienestar está entrelazado con el bienestar de la Tierra.

El Tiempo de la Creación es un momento natural para:

  • Integrar la oración centrada en la creación en la vida de tu comunidad
  • Tomar medidas ecológicas visibles que puedan formar parte de tu Plan Laudato Si’
  • Conectar tus esfuerzos locales con un movimiento global por la justicia y la paz

El tema de este año, Paz con la Creación, se inspira en Isaías 32, 14-18, que pinta un panorama aleccionador de una creación despojada de la paz debido a la injusticia humana y las relaciones rotas con el Creador. Sin embargo, Isaías también ofrece esperanza: la paz puede restaurarse cuando vuelve la justicia.

La esperanza en el sentido bíblico significa acción: actuar con unidad, arrepentimiento y solidaridad.

El símbolo para 2025 es el Jardín de la Paz

El símbolo se caracteriza por una paloma que lleva una rama de olivo que da vida al Jardín de la Paz.

En la historia bíblica del diluvio, la paloma juega el papel del mensajero bendito: la paloma enviada por Noé regresa al arca con una rama de olivo fresca en el pico, señalando que el diluvio está retrocediendo.

Como la historia del diluvio comienza con una situación en la que la tierra está llena de violencia (Génesis 6:13), el regreso de la paloma con la rama de olivo llegó a ser conocido como una señal de nueva paz.

Materiales y recursos para el tiempo de la creación 2025

Buenas noticias. Domingo 22 T.O. 31/08/2025

Lucas 14, 1. 7-14

Un sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer, y ellos le estaban espiando.

Notando que los convidados escogían los primeros puestos, les propuso esta parábola: «Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y vendrá el que os convidó a ti y al otro y te dirá: «Cédele el puesto a éste.»

Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto.

Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga: «Amigo, sube más arriba.»

Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales.

Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Y dijo al que lo había invitado: «Cuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos; porque corresponderán invitándote, y quedarás pagado.

Cuando des un banquete, invita a pobres, lisiados, cojos y ciegos; dichoso tú, porque no pueden pagarte; te pagarán cuando resuciten los justos.»

GRATIS

Hay una «bienaventuranza» de Jesús que los cristianos hemos ignorado. «Cuando des un banquete, invita a los pobres, lisiados, cojos y ciegos. Dichoso tú si no pueden pagarte». En realidad se nos hace difícil entender estas palabras, pues el lenguaje de la gratuidad nos resulta extraño e incomprensible.

En nuestra «civilización del poseer», casi nada hay gratuito. Todo se intercambia, se presta, se debe o se exige. Nadie cree que «es mejor dar que recibir». Solo sabemos prestar servicios remunerados y «cobrar intereses» por todo lo que hacemos a lo largo de los días.

Sin embargo, los momentos más intensos y culminantes de la vida son los que sabemos vivir la gratuidad. Solo en la entrega desinteresada se puede saborear el verdadero amor, el gozo, la solidaridad, la confianza mutua. Dice Gregorio Nacianzeno que «Dios ha hecho al hombre cantor de su irradiación», y, ciertamente, nunca el hombre es tan grande como cuando sabe irradiar amor gratuito y desinteresado.

¿No podríamos ser más generosos con quienes nunca nos podrán devolver lo que hagamos por ellos? ¿No podríamos acercarnos a quienes viven solos y desvalidos, pensando solo en su bien? ¿Viviremos siempre buscando nuestro interés?

Acostumbrados a correr detrás de toda clase de goces y satisfacciones, ¿nos atreveremos a saborear la dicha oculta, pero auténtica, que se encierra en la entrega gratuita al que nos necesita? Ese seguidor fiel de Jesús que fue Charles Péguy vivía convencido de que, en la vida, «el que pierde, gana».

José Antonio Pagola

Caritas Internationalis: En Gaza no hay guerra sino aniquilación

La confederación internacional católica denuncia la hambruna provocada en la Franja de Gaza y hace un llamamiento para un alto el fuego inmediato. «La hambruna aquí —se lee en el documento— no es un desastre natural sino el resultado de una estrategia deliberada».

Stefano Leszczynski – Ciudad del Vaticano

Desde que las Naciones Unidas confirmaron el 22 de agosto que el hambre en Gaza es un fenómeno voluntario e inducido por el bloqueo de la ayuda humanitaria, al menos 273 personas, entre ellas 112 niños, han muerto de inanición. Caritas Internationalis vuelve a denunciar en un comunicado lo que ya han confirmado todas las organizaciones humanitarias: «En Gaza —escribe la organización humanitaria católica— no nos enfrentamos a una trágica fatalidad sino al resultado de decisiones deliberadas y calculadas. Todo un pueblo, privado de cualquier sustento, está siendo abandonado a su suerte ante los ojos del mundo entero».

Impunidad y complicidad

«Esto no es guerra», se lee en el documento, «es la destrucción sistemática de vidas civiles. El asedio de Gaza se ha convertido en una máquina de exterminio, respaldada por la impunidad y el silencio, o la complicidad, de las naciones más poderosas. La hambruna aquí no es un desastre natural, sino el resultado de una estrategia deliberada: bloquear la ayuda, bombardear los convoyes de alimentos, destruir las infraestructuras y negar los bienes de primera necesidad. Caritas Internationalis es testigo de este horror. Los civiles, en su mayoría niños y mujeres, son sometidos al hambre, bombardeados y aniquilados. Gobiernos influyentes, empresas y multinacionales han hecho posible esta catástrofe mediante el apoyo militar, la ayuda financiera y la cobertura diplomática. Su silencio no es neutralidad, es aprobación».

Un ataque a la dignidad humana

Recordando las palabras del Papa Francisco en la encíclica Fratelli tutti: «O nos salvamos todos juntos o no se salva nadie», Caritas Internationalis considera que lo que está ocurriendo en Gaza es un ataque deliberado a la dignidad humana y el colapso de cualquier orden moral. «Lo que está ocurriendo no solo es contrario a los valores y principios fundamentales de la humanidad, sino que viola el derecho internacional y humanitario, incluida la Convención para la prevención y represión del genocidio».

El desplazamiento forzoso en Gaza es una condena a muerte

El desplazamiento forzoso en Gaza es una condena a muerte

En una nota conjunta, la Iglesia greco-ortodoxa y la Iglesia latina de Jerusalén expresan su preocupación por las consecuencias de la acción militar israelí

El llamamiento a no ser cómplices

Caritas Internationalis lanza, por tanto, un llamamiento urgente a todas las personas de fe y conciencia para que hagan oír su voz, ejerzan presión sobre los gobiernos y reclamen justicia. Gaza no espera palabras —se lee en el documento— sino salvación». Por lo tanto, la organización pide un inmediato y permanente alto el fuego, el acceso incondicional de la ayuda humanitaria, la liberación de todos los rehenes y el despliegue de una fuerza de mantenimiento de la paz liderada por la ONU. Entre las peticiones respaldadas por Caritas Internationalis se encuentran también el enjuiciamiento internacional de los responsables de crímenes y el fin de la presencia ilegal de Israel en los territorios palestinos ocupados.

fuente: Vatican News

Buenas noticias Domingo 21 T.O. 24/08/2025

Lucas 13, 22-30

En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando.

Uno le preguntó: «Señor, ¿serán pocos los que se salven?»

Jesús les dijo: «Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: «Señor, ábrenos»;

y él os replicará: «No sé quiénes sois.»

Entonces comenzaréis a decir.

«Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas.»

Pero él os replicará: «No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados.»

Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios.

Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos.»

¿QUÉ TOLERANCIA?

La tolerancia ocupa hoy un lugar eminente entre las virtudes más apreciadas en Occidente. Así lo confirman todas las encuestas. Ser tolerante es hoy un valor social cada vez más generalizado. Las jóvenes generaciones no soportan ya la intolerancia o la falta de respeto al otro.

Hemos de celebrar este nuevo clima social después de siglos de intolerancia y de violencia, perpetrada muchas veces en nombre de la religión o del dogma. Cómo se estremece hoy nuestra conciencia al leer obras como la excelente novela El hereje, de Miguel Delibes, y qué gozo experimenta nuestro corazón ante su canto apasionado a la tolerancia y a la libertad de pensamiento.

Todo ello no impide que seamos críticos con un tipo de «tolerancia» que más que virtud o ideal humano es desafección hacia los valores e indiferencia ante el sentido de cualquier proyecto humano: cada cual puede pensar lo que quiera y hacer lo que le dé la gana, pues poco importa lo que la persona haga con su vida. Esta «tolerancia» nace cuando faltan principios claros para distinguir el bien del mal o cuando las exigencias morales quedan diluidas o se mantienen bajo mínimos.

La verdadera tolerancia no es «nihilismo moral» ni cinismo o indiferencia ante la erosión actual de valores. Es respeto a la conciencia del otro, apertura a todo valor humano, interés por lo que hace al ser humano más digno de este nombre. La tolerancia es un gran valor no porque no haya verdad objetiva ni moral alguna, sino porque el mejor modo de acercarnos a ellas es el diálogo y la apertura mutua.

Cuando no es así, pronto queda desenmascarada. Se presume de tolerancia, pero se reproducen nuevas exclusiones y discriminaciones, se afirma el respeto a todos, pero se descalifica y ridiculiza a quien molesta. ¿Cómo explicar que, en una sociedad que se proclama tolerante, brote de nuevo la xenofobia o se alimente la burla de lo religioso?

En la dinámica de la verdadera tolerancia hay un deseo de buscar siempre lo mejor para el ser humano. Ser tolerante es dialogar, buscar juntos, construir un futuro mejor sin despreciar ni excluir a nadie, pero no es irresponsabilidad, abandono de valores, olvido de las exigencias morales. La llamada de Jesús a entrar por la «puerta estrecha» no tiene nada que ver con un rigorismo crispado y estéril. Es una llamada a vivir sin olvidar las exigencias, a veces apremiantes, de toda vida digna del ser humano.

José Antonio Pagola

Jubileo de los jóvenes de la familia comboniana

Unos 270 jóvenes procedentes de África, Europa, América y Timor Oriental se dieron cita en la sede de la Curia comboniana en Roma para celebrar como familia comboniana el Jubileo de los Jóvenes. Antes del encuentro con el Papa en Roma, los grupos participantes, realizaron una experiencia previa en comunidades combonianas de Milán, Verona y Florencia donde tuvieron la oportunidad de reflexionar sobre la justicia social, la ecología integral y la dignidad de cada persona, valores que están en el centro de la misión comboniana.