LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI

«LAICADO Y MISIÓN»

La presencia de los laicos bautizados en la actividad misionera de la Iglesia es cada vez más significativa. En las últimas décadas, Dios está suscitando vocaciones laicales a la misión, enviadas por las Iglesias locales y acogidas por otras Iglesias locales en su compromiso misionero.

La presencia del laicado en la actividad misionera de la Iglesia es cada vez más significativa,independientemente de los contextos sociales, eclesiales o culturales en los que se promueven. En las últimas décadas, Dios está suscitando vocaciones laicales a la misión. Por una parte, enviadas por las Iglesias locales y acogidas por aquellas otras Iglesias en formación. Es una hermosa realidad, un nuevo Pentecostés. Su atractivo, sin embargo, no oculta alguna de las carencias que pudieran estar socavando la vocación misionera de otros laicos igualmente llamados vocacionalmente para la misión. A nadie se le oculta que algunas urgencias evangelizadoras pudieran empañar la misma identidad laical de estos servidores del Evangelio.

Se hace necesaria una reflexión teológica y para ello se organizó en el Centro Internacional de Animación Misionera (CIAM) «Beato Paolo Manna» un Seminario sobre la relación entre laicado y misión del 13 al 18 de febrero de 2017. Que surgió como respuesta a la creciente preocupación de los responsables de la animación misionera en las comunidades cristianas y por el incremento de la incorporación del laicado a la cooperación misionera entre las Iglesias. El tema era objeto de continuas conversaciones entre los directores nacionales de las Obras Misionales Pontificias, que buscan algún tipo de respuesta a este fenómeno eclesial y una reflexión teológica profunda sobre el papel del laicado en la Misión.

Esta es una reflexión que interpela a pastores y a misionólogos y los directores nacionales de OMP no hacen otra cosa que constatar la necesidad de clarificar la vocación misionera del laicado y de situar eclesialmente estas vocaciones nacientes en el compromiso de la misión ad gentes. Dilatar una adecuada respuesta a estos interrogantes pudiera ser la causa de reducir la grandeza de estas vocaciones laicales a la misión a un «funcionalismo» para atender urgencias de carácter social o pastoral, o residuar la actividad misionera del laicado en los ámbitos subsidiarios de clérigos o religiosos. Es decir, caer de nuevo en un clericalismo o funcionalismo claramente denunciado por el papa Francisco en su carta al cardenal Ouellet el 19 de marzo de 2016.

Se hacía necesario dedicar un tiempo de reflexión y de diálogo académico entre investigadores, docentes y pastores sobre el tema del laicado y la misión, en la renovada eclesiología del Vaticano II, a la luz de la relación Iglesia-mundo, cuya identidad específica es la misión. Así se solicitó a la Secretaría General de la Pontificia Unión Misional (PUM), que desde el principio propició que un grupo reducido de personas pudiera realizar este trabajo, con la colaboración de algunos directores nacionales de las Obras Misionales Pontificias.

De la reflexión a la publicación del libro «Laicado y Misión»

Laicado y Misión

Fabrizio Meroni y Anastasio Gil (coords.)

Madrid, PPC, 2017

ISBN:978-84-288-3121-5

Fruto de este seminario es el libro «Laicado y Misión» publicado por la editoral PPC que recogen las ponencias y comunicaciones del seminario. Consta de tres partes la primera se inicia con la carta del papa Francisco y los correspondientes comentarios tanto al texto de la carta como al sentido y finalidad del seminario. La segunda parte recoge las cuatro ponencias sobre el laicado y la misión. Y en la tercera aparecen las ocho comunicaciones que se realizaron en el seminario.

 

Anastasio Gil
Director Nacional de las OMP en España

Domingo 15 T.O. (A) 16 de julio de 2017

Mateo 13,1-23
Aquel día, salió Jesús de casa y se sentó junto al lago. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó, y la gente se quedó de pie en la orilla. Les habló mucho rato en parábolas: «Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, un poco cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se lo comieron. Otro poco cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y, como la tierra no era profunda, brotó en seguida; pero, en cuanto salió el sol, se abrasó y por falta de raíz se secó. Otro poco cayó entre zarzas, que crecieron y lo ahogaron. El resto cayó en tierra buena y dio grano: unos, ciento; otros, sesenta; otros, treinta. El que tenga oídos que oiga.»
[Se le acercaron los discípulos y le preguntaron: «¿Por qué les hablas en parábolas?» Él les contestó: «A vosotros se os ha concedido conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no. Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene. Por eso les hablo en parábolas, porque miran sin ver y escuchan sin oír ni entender. Así se cumplirá en ellos la profecía de Isaías: «Oiréis con los oídos sin entender; miraréis con los ojos sin ver; porque está embotado el corazón de este pueblo, son duros de oído, han cerrado los ojos; para no ver con los ojos, ni oír con los oídos, ni entender con el corazón, ni convertirse para que yo los cure.» ¡Dichosos vuestros ojos, porque ven, y vuestros oídos, porque oyen! Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis vosotros y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.
Vosotros oíd lo que significa la parábola del sembrador: Si uno escucha la palabra del reino sin entenderla, viene el Maligno y roba lo sembrado en su corazón. Esto significa lo sembrado al borde del camino. Lo sembrado en terreno pedregoso significa el que la escucha y la acepta en seguida con alegría; pero no tiene raíces, es inconstante, y, en cuanto viene una dificultad o persecución por la palabra, sucumbe. Lo sembrado entre zarzas significa el que escucha la palabra; pero los afanes de la vida y la seducción de las riquezas la ahogan y se queda estéril. Lo sembrado en tierra buena significa el que escucha la palabra y la entiende; ése dará fruto y producirá ciento o sesenta o treinta por uno.»]

SEMBRAR

Al terminar el relato de la parábola del sembrador, Jesús hace esta llamada: «El que tenga oídos para oír que oiga». Se nos pide que prestemos mucha atención a la parábola. Pero, ¿en qué hemos de reflexionar? ¿En el sembrador? ¿En la semilla? ¿En los diferentes terrenos?

Tradicionalmente, los cristianos nos hemos fijado casi exclusivamente en los terrenos en que cae la semilla, para revisar cuál es nuestra actitud al escuchar el Evangelio. Sin embargo es importante prestar también atención al sembrador y a su modo de sembrar.

Es lo primero que dice el relato: «Salió el sembrador a sembrar». Lo hace con una confianza sorprendente. Siembra de manera abundante. La semilla cae y cae por todas partes, incluso donde parece difícil que pueda germinar. Así lo hacían los campesinos de Galilea, que sembraban incluso al borde de los caminos y en terrenos pedregosos.

A la gente no le es difícil identificar al sembrador. Así siembra Jesús su mensaje. Lo ven salir todas las mañanas a anunciar la Buena Noticia de Dios. Siembra su Palabra entre la gente sencilla, que lo acoge, y también entre los escribas y fariseos, que lo rechazan. Nunca se desalienta. Su siembra no será estéril.

Desbordados por una fuerte crisis religiosa, podemos pensar que el Evangelio ha perdido su fuerza original y que el mensaje de Jesús ya no tiene garra para atraer la atención del hombre o la mujer de hoy. Ciertamente, no es el momento de «cosechar» éxitos llamativos, sino de aprender a sembrar sin desalentarnos, con más humildad y verdad.

No es el Evangelio el que ha perdido fuerza humanizadora; somos nosotros los que lo estamos anunciando con una fe débil y vacilante. No es Jesús el que ha perdido poder de atracción. Somos nosotros los que lo desvirtuamos con nuestras incoherencias y contradicciones.

El Papa Francisco dice que, cuando un cristiano no vive una adhesión fuerte a Jesús, «pronto pierde el entusiasmo y deja de estar seguro de lo que transmite, le falta fuerza y pasión. Y una persona que no está convencida, entusiasmada, segura, enamorada, no convence a nadie».

Evangelizar no es propagar una doctrina, sino hacer presente en medio de la sociedad y en el corazón de las personas la fuerza humanizadora y salvadora de Jesús. Y esto no se puede hacer de cualquier manera. Lo más decisivo no es el número de predicadores, catequistas y enseñantes de religión, sino la calidad evangélica que podamos irradiar los cristianos. ¿Qué contagiamos? ¿Indiferencia o fe convencida? ¿Mediocridad o pasión por una vida más humana?

J.A. Pagola

La Palabra que cae sobre nosotros, como las gotas de lluvia que van empapando nuestra vida, se transforma en granos de trigo que vamos sembrando en otras personas para que acojan en lo hondo de sus vidas la experiencia de Dios que habita ya en cada una de ellas.

Jesús Ruiz, misionero comboniano español, nombrado obispo auxiliar de Bangassou

Jesús Ruiz Molina ha sido nombrado obispo auxiliar de Bangassou, en la República Centroafricana. El nuevo prelado, de 58 años, es misionero comboniano y es natural de La Cueva de Roa (Burgos). Casualidades de la vida, el anuncio se ha realizado el dia en que el religioso celebra sus 30 años de ordenación sacerdotal.

«Sé que es una misión difícil, pero acepto con confianza en el Señor, al que siempre he visto a mi lado en los momentos complicados de mi vida», me decia el nuevo obispo esta mañana hablando desde su misión de Mongoumba, en el sur de Centroáfrica. Decir que ha pasado por momentos complicados sería poco para este querido amigo, que lleva cerca de 10 años batiéndose el cobre en su misión de Mongoumba, en el sur de Centroáfrica, con gente muy pobre, entre ellos varias comunidades pigmeas a las que la misión comboniana lleva mucho tiempo ayudando a que vivan con más dignidad.

Anteriormente trabajó 15 años en el sur de Chad. Pero las dificultades de trabajar en estas zonas no son solo tener que recorrer enormes distancias, quedarse atascado en carreteras que son barrizales o encontrarse con ríos sin un puente en las visitas pastorales, sino encontrarse con fanáticos que hacen temer por la propia vida.

Asi le ocurrió al padre Jesús en enero de 2014, cuando las milicias «anti-balaka» llegaron a su zona y empezaron la caza al musulmán. Con un gran valor, el religioso hizo todo lo que pudo para impedir que destruyeran la mezquita, salvó a cientos de musulmanes de una muerte segura y atrajo hacia sí la enemistad y los malentendidos de los extremistas cuando el Imam de Mongoumba, antes de huir, le confio los libros del Corán para que los guardara en la parroquia.

Recuerdo haber leido su diario durante aquellos dias y sentir el temor de quien no sabe si llegara al ver la luz del dia siguiente al sentirse amenazado y vivir expuesto en un lugar vulnerable. Es un pastor que ha desarrollado su carrera con comunidades muy pobres en selvas y sabanas africanas, realizando pastoral de parroquia a pie de obra. Estuvo también algunos años como formador de postulantes combonianos en Granada, donde dedicó buena parte de su tiempo a trabajar con inmigrantes africanos.

Jesus Ruiz irá a la diocesis de Bangassou, al Este del pais, una diócesis con una extensión como algo más de la mitad de Andalucia, donde desde hace una década y media deja su vida otro comboniano espanol que se juega la vida todos los dias: Juan José Aguirre. «Se que es una diócesis en cuidados intensivos», me comentaba esta manana. A pesar de los enormes esfuerzos realizados por la Iglesia allí desde 2013 para que la gente pudiera vivir en paz, desde mediados de mayo de este año la localidad de Bangassou y otros lugares de la diocesis como Rafai y Zemio sufren la violencia de los guerrilleros «anti-balaka» que han llegado con una agenda de limpieza étnica basada en un odio hacia los musulmanes, a los que quieren eliminar.

Alli demostró monseñor Aguirre que la Iglesia está con todos los seres humanos sin distinción, cuando el 13 de mayo pasado se puso a la entrada de la mezquita y defendió a mil musulmanes contra el odio ciego de los anti-balaka. Desde entonces, el centro de la diócesis alberga a algo mas de 2.000 personas que han encontrado en sus muros seguridad, consuelo y refugio, aunque prácticamente todos los días los fanáticos que están apostados en sus alrededores disparan para molestar todo lo que pueden e impedir que la gente pueda regresar a sus hogares.

Bienvenido, monseñor Jesús Ruiz, a pastorear este pueblo sufriente donde Dios esta presente como padre de todos, musulmanes, cristianos y animistas, y donde sus servidores intentan hacer realidad el mensaje que el Papa Francisco dejó a los centroafricanos durante su visita a finales de noviembre de 2015: «Cristianos y musulmanes somos hermanos, y debemos tratarnos como tales».

(José Carlos Rodríguez Soto)

Periodista Digital

Segundo encuentro de Animación Misionera Guatemala–El Salvador

 LMC GuatemalaEl pasado viernes 30 de junio, varios miembros de los LMC-PCA de Guatemala, fuimos enviados por nuestra comunidad a El Salvador.

El primer encuentro fue en diciembre del 2016.  En esa ocasión en la animación misionera les compartimos quien es San Daniel Comboni, quienes forman parte de la familia comboniana, quienes somos los LMC, cómo estamos organizados, y un poco de cómo, en Guatemala, La comunidad ha recorrido un camino,  siguiendo las indicaciones del directorio.

En esta segunda ocasión, la animación misionera se realizó el sábado 1 de julio, y duró desde las 9 de la mañana hasta las 5 de la tarde.

Los puntos del programa de actividades fueron los siguientes:

  • Volver a reconocer a San Daniel Comboni, la familia comboniana y el carisma que nos identifica.
  • La vocación misionera y el ser comunidad al estilo comboniano.
  • Directorio, y explicación de los módulos de formación humana, espiritual y comboniana. Así mismo a manera de testimonio, la manera en que nosotros hemos llevado la formación a lo largo ya de dos años y medio.
  • Taller pequeño de desarrollo humano para finalizar el día y explicar un poco la labor de LMC con respecto al desarrollo integral de las personas.

Frutos del encuentro:

  • Identificación y enlace con las personas que serán los contactos entre Guatemala y El Salvador.
  • Varias personas se motivaron a conocer mejor el carisma comboniano para discernir su vocación.
  • Iniciarán sus reuniones cada último sábado de mes iniciando ahora en julio.
  • De parte nuestra, un compromiso de dar acompañamiento oportuno y periódico a la semilla regada.
  • Orar por los frutos, y por nuestros hermanos salvadoreños.

Los LMC en Guatemala, creemos en el nombre de Jesús y con la intercesión de San Daniel Comboni, que esta obra que es de Dios, se va a lograr.  Los salvadoreños son personas inteligentes, luchadoras, amables, accesibles, abiertas, y sobre todo, lo más importante, es que están llenas de fe y amor a Dios y al servicio del más necesitado.

Nosotros, los guatemaltecos, sin méritos hemos gozado y compartido la misericordia de Dios, el pasado fin de semana.

“EL MISIONERO DEBE A VECES CONTENTARSE CON SEMBRAR UNA SEMILLA QUE DARÁ FRUTOS CON LOS MISIONEROS QUE VENDRÁN DESPUÉS”.

San Daniel Comboni

LMC Guatemala

LAICOS MISIONEROS COMBONIANOS PROVINCIA DE CENTRO AMÉRICA

“SANTOS Y CAPACES HACIENDO CAUSA COMÚN POR LOS MÁS POBRES Y NECESITADOS”

San Daniel Comboni

Asamblea Anual LMC Brasil

Asamblea LMC Brasil 2017Realizamos los días 21 y 22 de junio, en el Seminario Comboniano Propedéutico Hermano Alfredo Fiorini de Curitiba / PR, nuestra Asamblea Anual de los LMC de Brasil.

El tema: “Celebrar 20 años de la ALMC con osadía y compromiso misionero” nos ha ayudado a retomar nuestra historia y nos proporcionado un momento privilegiado de intercambio, de compartir, de convivencia y de celebración en este año que cumplimos 20 años de la creación de la Asociación Laicos Misioneros Combonianos – ALMC.

En el contexto de los 150 años de fundación del Instituto Comboniano, tuvimos la gracia de tener presente con nosotros al provincial MCCJ, padre Dario, que nos ayudó a reflexionar con un panel comparativo entre algunas intuiciones fundamentales de Comboni y del papa Francisco. También la alegría de contar con la presencia de la Hermana Nilma de Jesús, provincial de las Hermanas Misioneras Combonianas de Brasil, que compartió elementos esenciales del camino misionero. Como Familia Comboniana reunida se reaviva en nuestro ser la Misión como relación, cercanía, llegar a los retos planteados, ya sea en el mundo de nuestras periferias, de las prisiones, de los sin tierra, de los pueblos indígenas, de los sin voz y sin posibilidades; de los que están al margen. Vivimos un gran encuentro de fraternidad, pues debido a las distancias y las realidades en que estamos insertos, no es posible vernos con la frecuencia que nos gustaría. Es un momento privilegiado de alimentar la mística, rehacer las fuerzas, reforzar los lazos y reflexionar sobre nuestra fe e identidad misionera.

Cada día se renueva la invitación de abrirse al otro, de ampliar horizontes, de ponerse en camino, de compartir fe y vida, de ser signo. Nuestra vocación misionera nos impulsa a salir de nuestra realidad, romper fronteras, ir al encuentro de Dios junto a los últimos, celebrar la esperanza y hacerse familia con la humanidad.

Hemos tenido la oportunidad de conversar sobre la actual coyuntura de la ALMC, sus avances y dificultades. Una caminata que se va consolidando, a pesar de las fragilidades. Así reconocemos este tesoro que traemos con nosotros y nuestra responsabilidad en continuar animando misioneramente a la Iglesia y despertando a todos y todas para nuestro compromiso de bautizados.

El punto culminante del encuentro fue la Misa de Acción de Gracias por los 20 años de la ALMC celebrada en la Parroquia de Santa Amelia, gran apoyo en el camino de los LMC de Brasil desde sus inicios en 1995. La acogida de la pareja LMC formada por Liliana y Flávio, que están de camino a Maranhão, región de Piquiá, y su compartir misionero tocaron de modo especial a todos los presentes y en una gran confraternización celebramos y compartimos los nuevos proyectos cosidos por alegrías, también lágrimas, sueños y deseos.

Salimos con algunas metas marcadas y el deseo de trabajar más en sintonía como Familia Comboniana, sea en la Misión como en la Animación Misionera, fortaleciendo los grupos de Espiritualidad Comboniana existentes en Curitiba y Balsas y en otros lugares donde el Espíritu sopla. También nos sentimos en comunión con el camino LMC Internacional y con nuestros hermanos y hermanas esparcidos en más de 20 países por el mundo y con los que en el 2018 tendremos la Asamblea Internacional LMC.

Que en la gracia de la celebración de los 300 años de la Madre Aparecida, inspirados por San Daniel Comboni en el seguimiento de Jesucristo y unidos al camino misionero de la Iglesia de Brasil y del mundo, nos disponemos a cuidar y hacer florecer cada día el llamado misionero de la vocación comboniana. ¡Estamos juntos!

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