LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI

«Familia y Misión» en la 70 Semana Española de Misionología

Durante toda esta semana se está celebrando en Burgos la 70 Semana Española de Misionología (SEM), que  está dedicada en esta edición al tema “Familia y Misión”.

El pasado lunes comenzaron las primeras ponencias y testimonios misioneros como el de la familia misionera integrada por Isabel Herrero y Gonzalo Violero, una trabajadora social y un físico que renunciaron a su trabajo para ir a la misión de Arequipa (Perú), donde estuvieron de 2008 a 2014, enviados por los Misioneros Combonianos. Gonzalo lo explicaba así: “Somos voluntarios, no cooperantes. Nosotros vamos y nos quedamos y renunciamos a nuestro trabajo. Cuando volvemos tenemos que empezar una vida de nuevo”. Gonzalo e Isabel fueron a la misión con su hijo de un año (que ahora tiene 10), y allí recibieron como un regalo a su hija pequeña (que ahora tiene 8). Isabel reconoce que “vivir los primeros años con tus hijos en un país de misión, con los últimos de los últimos, entraña mucho riesgo”. “En Arequipa hemos cogido de todo ‒continúa Isabel‒, y nuestros hijos también. Conocemos a familias que han tenido que volver por problemas serios de salud. En nuestro caso, lo tenemos muy claro. Nuestra vocación es la familia. En la familia surgió la vocación misionera y por eso conocimos a los Misioneros Combonianos. Ahora bien, si hay problemas o riesgo serio… nos volvemos. Después de estos años entregados a la misión, esta familia considera que con sus hijos adolescentes el lugar más idóneo es España, pero añaden “después, Dios dirá”.

Como Gonzalo, Isabel y sus hijos, otras 250 familias españolas se encuentran actualmente en tierras de misión. Y es una situación que produce con cierta frecuencia, la semana pasada la familia burgalesa Peinador Morquecho recibía el envío misionero y recientemente también lo hicieron otras familias en Segorbe Castellón como informaba la Delegación de Misiones

Esto pone de manifiesto que a la vez que crece el voluntariado de cooperación internacional, es cada día más frecuente que familias cristianas hagan su maleta para entregarse a tiempo pleno al Evangelio. Y por este motivo los responsables de la Semana de Misionología han considerado necesario en este contexto, una reflexión en profundidad sobre “Familia y misión” que viene obligada por esta presencia de familias en la misión “ad gentes”, sin olvidar que en el viejo continente tan secularizado la familia es el valor más alto y el cauce privilegiado para la transmisión de la fe.

La Semana Española de Misionología de Burgos, organizada por el Arzobispado de Burgos,  la Comisión Episcopal de Misiones y  Obras Misionales Pontificias y cumple 70 años reflexionando sobre la teología y la acción misionera de la Iglesia, dedicando la edición de este año al tema de «Familia y Misión». En esta edición estudiará en profundidad el tema de la familia misionera en varias sesiones y modalidades:  conferencias, ponencias, mesas redondas y testimonios. Habrá ponentes de seis universidades españolas y tres mesas redondas en las que participarán familias misioneras que han estado en América, África y Asia; se hablará de la misión en contextos actuales diversos, como separados y emigrantes; y de algunos aspectos de la misión en la familia de nuestra sociedad, como los abuelos, la promoción solidaria y la atención a los matrimonios en crisis a través de los Centros de Orientación Familiar.

Comunicado encuentro de la Familia Comboniana a nivel general

El día 2 de junio de 2017, se celebró en Roma en la Casa General de las Misioneras Combonianas, la reunión anual del Comité Central de los Laicos Misioneros Combonianos y los Consejos Generales de los Combonianos, las Misioneras Seculares Combonianas y las Hermanas Misioneras Combonianas. Un día completo, vivido con momentos de oración, intercambio, reflexión, programación, comidas juntos y la Santa Misa. Los MCCJ acababan de terminar su Simposio con motivo de los 150 años de su fundación, y por lo tanto han compartido con todos nosotros los frutos y las provocaciones recogidas durante el simposio.

Quince años después de la carta escrita conjuntamente por los tres Consejos Generales sobre la “Colaboración para la Misión” queríamos ahora retomar las intuiciones, reconociendo el camino hecho, reforzando determinados aspectos y explorando nuevas propuestas de cooperación. Los Laicos Misioneros Combonianos son una parte integral de la Familia Comboniana que ahora también quiere abrirse a nuevas formas de laicado Comboniano que surgen en las distintas realidades.
La publicación, en definitiva, de dos cartas, una para todos los miembros de los Institutos y otra para los encargados y encargadas de la formación recogerá el trabajo y las directrices que hemos trabajado durante este día.

familia comboniana

Consejeros Generales de MCCJ, SMC, MSC y el Comité Central de los LMC

Semana de Formación en Granada

LMCEsta pasada semana estuve acompañando a la comunidad Lisanga en Granada.

Esta vez la formación fue en español, lo que paradójicamente fue un rollo pues la mayoría del material lo tenía en inglés o portugués, pero me vino bien para ir teniendo el material en diferentes lenguas.

Éste siempre es un momento privilegiado para mí. Salir del despacho, de los correos electrónicos y las videoconferencias para tener la oportunidad de compartir en primera persona con nuestros LMC. En este caso con David y Aitana (LMC de España) y especialmente con Paula y Neuza (LMC de Portugal que se están preparando en España para partir a Perú). David y Aitana son profesores y estábamos en la semana final de clases así que andaban muy atareados con exámenes, evaluaciones y actividades propias de este tiempo. De todas maneras hicieron hueco para compartir algunos momentos importantes de la formación y la semana. Ellos se ofrecieron voluntarios para acoger y hacer comunidad con Paula y Neuza en los meses que están aquí estudiando español y preparándose para salir al Perú.

Con Paula y Neuza compartí la mayor parte del tiempo. Por la mañana nos levantábamos temprano para rezar laudes y comenzar el día. Los primeros días tenían clases de español por la mañana, los otros días aprovechamos el primer momento de la mañana para hacer algo de deporte. Hay que estar en forma, la misión requiere también de ello. Sobre todo estar preparados para caminar mucho con la gente.

Después tuvimos bastante tiempo para conversar sobre la misión, la comunidad, compartir nuestro carisma comboniano, hablar sobre la Iglesia y los diferentes estilos de misión, conocer en profundidad nuestro LMC a nivel internacional y muchas otras cosas.

Siempre es ilusionante compartir estos momentos previos a la salida. Las inquietudes, los desafíos a afrontar y por encima de todo la confianza en Aquel que nos llama por nuestro nombre para servir lejos de casa.

Durante este tiempo en España muchos son los que han compartido con ellas su experiencia de misión, las han visitado o ellas han podido visitar a muchos LMC españoles y religiosos que han servido en misión (en Perú y otros países). De esta manera la misión se hace comunidad. No son ellas las que van a título personal sino que como misioneras son enviadas por nuestra comunidad LMC, que se hace presente en todo momento, se compromete en su formación y las acompaña también con su oración. Con ellas también nosotros vamos a Perú (comentaban algunos).

La semana terminó con el encuentro de evaluación de los LMC de la zona Sur de España. Creo que ellas se han sentido muy acogidas por todos ellos y por la familia comboniana en Granada (religiosos y religiosas) con las que han compartido muchos momentos de estos meses. Y para la zona Sur ha sido un bonito revulsivo, siempre que la misión toca a nuestra puerta nos moviliza, nos anima, nos pone en movimiento y da vida. Así ha sido aquí en España también con la preparación de nuestras compañeras de Portugal. Gracias.

Rezamos para que les vaya muy bien en su misión y estaremos siempre para acompañarlas en este camino de servicio a nuestros hermanos y hermanas en Perú.

LMC en Granada

Un saludo

Alberto de la Portilla

Domingo 13 T.O. (A) 2 de julio de 2017

Mateo 10,37-42 
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»

LA FAMILIA NO ES INTOCABLE

Con frecuencia, los creyentes hemos defendido la «familia» en abstracto, sin detenernos a reflexionar sobre el contenido concreto de un proyecto familiar entendido y vivido desde el Evangelio. Y, sin embargo, no basta con defender el valor de la familia sin más, porque la familia puede plasmarse de maneras muy diversas en la realidad.

Hay familias abiertas al servicio de la sociedad y familias replegadas sobre sus propios intereses. Familias que educan en el egoísmo y familias que enseñan solidaridad. Familias liberadoras y familias opresoras.

Jesús ha defendido con firmeza la institución familiar y la estabilidad del matrimonio. Y ha criticado duramente a los hijos que se desentienden de sus padres. Pero la familia no es para Jesús algo absoluto e intocable. No es un ídolo. Hay algo que está por encima y es anterior: el reino de Dios y su justicia.

Lo decisivo no es la familia de carne, sino esa gran familia que hemos de construir entre todos sus hijos e hijas colaborando con Jesús en abrir caminos al reinado del Padre. Por eso, si la familia se convierte en obstáculo para seguir a Jesús en este proyecto, Jesús exigirá la ruptura y el abandono de esa relación familiar: «El que ama a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí. El que ama a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí».

Cuando la familia impide la solidaridad y fraternidad con los demás y no deja a sus miembros trabajar por la justicia querida por Dios entre los hombres, Jesús exige una libertad crítica, aunque ello traiga consigo conflictos y tensiones familiares.

¿Son nuestros hogares una escuela de valores evangélicos como la fraternidad, la búsqueda responsable de una sociedad más justa, la austeridad, el servicio, la oración, el perdón? ¿O son precisamente lugar de «desevangelización» y correa de transmisión de los egoísmos, injusticias, convencionalismos, alienaciones y superficialidad de nuestra sociedad?

¿Qué decir de la familia donde se orienta al hijo hacia un clasismo egoísta, una vida instalada y segura, un ideal del máximo lucro, olvidando todo lo demás? ¿Se está educando al hijo cuando lo estimulamos solo para la competencia y rivalidad, y no para el servicio y la solidaridad?

¿Es esta la familia que tenemos que defender los católicos? ¿Es esta la familia donde las nuevas generaciones pueden escuchar el Evangelio? ¿O es esta la familia que también hoy hemos de «abandonar», de alguna manera, para ser fieles al proyecto de vida querido por Jesús?

J.A.Pagola

Acoger y entregar gestos sencillos y auténticos de amor trasparentan el evangelio

y el valor del verdadero discipulo.

Orange Farm: combonianos de extrarradio

Programa «Pueblo de Dios» dedicado a la misión comboniana de Orange Farm en Sudáfrica.

Los misioneros combonianos llegaron a Sudáfrica en 1924. Desde entonces tratan de hacer realidad de san Daniel Comboni: «Salvar África por medio de África», es decir, hacer todo lo posible para que los africanos sean los protagonistas de su propia historia

 

 

http://www.rtve.es/m/alacarta/videos/pueblo-de-dios/pueblo-dios-orange-farm-combonianos-extrarradio/4080758/?media=tve