LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI

Celebrando el Octubre Misionero

Durante este Octubre Misionero, en la Parroquia de Nuestra Señora de las Mercedes, en el Barrio de Casería de Montijo de Granada, una parroquia llevada por los Misioneros Combonianos, hemos ido celebrando este mes tan importante para toda la iglesia.

Cada semana hemos hecho hincapié en algunas de las palabras que el mensaje de este año del DOMUND nos ofrecía, ORACIÓN, CELEBRACIÓN, COMPARTIR Y COMPROMISO, dándole un sentido a la semana que nos venía en adelante.

La procesión inicial, las moniciones, el ofertorio, los cantos…han sido preparadas con mucho entusiasmo, muchos gestos y participación de toda la comunidad, incluidos los niños que acuden a la eucaristía.

Os compartimos algunas fotos de estos día en la Comunidad Parroquial.

Ana Vidal. LMC

 

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Domingo 31 T.O.(C). 30 de octubre de 2016

Lucas 19, 1-10
En aquel tiempo, entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad.Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió a una higuera, para verlo, porque tenía que pasar por allí.Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: «Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa.»Él bajo en seguida y lo recibió muy contento.Al ver esto, todos murmuraban, diciendo: «Ha entrado a hospedarse en casa de un pecador.»Pero Zaqueo se puso en pie y dijo al Señor: «Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más.»Jesús le contestó: «Hoy ha sido la salvación de esta casa; también este es hijo de Abrahán.Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido.»

¿PUEDO CAMBIAR?

Lucas narra el episodio de Zaqueo para que sus lectores descubran mejor lo que pueden esperar de Jesús: el Señor al que invocan y siguen en las comunidades cristianas «ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido». No lo han de olvidar.

Al mismo tiempo, su relato de la actuación de Zaqueo ayuda a responder a la pregunta que no pocos llevan en su interior: ¿Todavía puedo cambiar? ¿No es ya demasiado tarde para rehacer una vida que, en buena parte, la he echado a perder? ¿Qué pasos puedo dar?

Zaqueo viene descrito con dos rasgos que definen con precisión su vida. Es «jefe de publicanos» y es «rico». En Jericó todos saben que es un pecador. Un hombre que no sirve a Dios sino al dinero. Su vida, como tantas otras, es poco humana.

Sin embargo, Zaqueo «busca ver a Jesús». No es mera curiosidad. Quiere saber quién es, qué se encierra en este Profeta que tanto atrae a la gente. No es tarea fácil para un hombre instalado en su mundo. Pero este deseo de Jesús va a cambiar su vida.

El hombre tendrá que superar diferentes obstáculos. Es «bajo de estatura», sobre todo porque su vida no está motivada por ideales muy nobles. La gente es otro impedimento:tendrá que superar prejuicios sociales que le hacen difícil el encuentro personal y responsable con Jesús.

Pero Zaqueo prosigue su búsqueda con sencillez y sinceridad. Corre para adelantarse a la muchedumbre, y se sube a un árbol como un niño. No piensa en su dignidad de hombre importante. Solo quiere encontrar el momento y el lugar adecuado para entrar en contacto con Jesús. Lo quiere ver.

Es entonces cuando descubre que también Jesús le está buscando a él pues llega hasta aquel lugar, lo busca con la mirada y le dice: «El encuentro será hoy mismo en tu casa de pecador». Zaqueo se baja y lo recibe en su casa lleno de alegría. Hay momentos decisivos en los que Jesús pasa por nuestra vida porque quiere salvar lo que nosotros estamos echando a perder. No los hemos de dejar escapar.

Lucas no describe el encuentro. Solo habla de la transformación de Zaqueo. Cambia su manera de mirar la vida: ya no piensa solo en su dinero sino en el sufrimiento de los demás. Cambia su estilo de vida: hará justicia a los que ha explotado y compartirá sus bienes con los pobres.

Tarde o temprano, todos corremos el riesgo de «instalarnos» en la vida renunciando a cualquier aspiración de vivir con más calidad humana. Los creyentes hemos de saber que un encuentro más auténtico con Jesús puede hacer nuestra vida más humana y, sobre todo, más solidaria.

J.A. Pagola

Dios nos rompe los esquemas y nos saca de nuestras casillas. Nosotros pensamos que solo se puede ser misericordioso con quien se lo merece. La Palabra de Dios hoy nos dirá que Dios se compadece de nosotros, no porque nos lo merezcamos, sino porque nos ama y porque es amigo de la vida. Hoy se nos pide que demos un paso con Jesús, y que aprendamos a ser misericordiosos con los pecadores.

Jornada sobre el Laicado Misionero. DOMUND 2016

El pasado 8 de octubre tuvo lugar en Tarragona un encuentro  misionero en el que se trató el tema del Laicado Misionero en nuestro país. Fue una jornada en la que se presentó  la realidad de la vocación específica misionera en los laicos.  Además, tuvo lugar una mesa redonda con participación de tres matrimonios de la Delegación de Madrid, Ekumene y Ocasha  donde se compartieron experiencias misioneras y donde se reflexionó sobre la necesidad de promover la cooperación con la actividad misionera de la Coordinadora de Asociaciones de Laicos Misioneros.

ASAMBLEA LMC PORTUGAL

LMC PortugalEn el fin de semana final del 15 y 16 de octubre de 2016 los Laicos Misioneros Combonianos (LMC) de Portugal se reunieron en Viseu para la Asamblea Nacional y el segundo encuentro de formación sobre el tema: “La palabra como (con) vocación” dirigido por la Misionera Secular Comboniana Paula Clara.

En la Asamblea LMC tuvimos la oportunidad de reflexionar sobre el camino recorrido este año y ver cuántas maravillas el Señor ha obrado en nosotros. Recordamos la llegada de Marcia desde Mozambique y Élia desde la República Centroafricana. Recordamos la salida de María Augusta a República Centroafricana y de Marisa que está aprendiendo el idioma en el Reino Unido. Por aquí, ha habido muchos hitos en el camino. Hicimos hincapié sobre todo en la organización de la Asamblea LMC Europea en la que todos nos comprometimos y responsabilizamos, en la que todos trabajábamos mucho sin dejar ningún detalle al azar. También dedicamos tiempo a evaluar y posteriormente elegir los diferentes ministerios de los que como LMC somos responsables, como el equipo de coordinación, el equipo de formación, economía y muchas otras tareas necesarias para que el movimiento LMC siga adelante.

LMC PortugalTodo esto refleja lo que el Papa Pablo VI escribe en la Constitución dogmática Luz de las Naciones (7) “así como todos los miembros del cuerpo humano, a pesar de ser muchos, no son sino un solo cuerpo, así también los fieles en Cristo (cf. 1 Cor. 12:12). También en la edificación del cuerpo de Cristo existe una diversidad de miembros y funciones. Es el mismo Espíritu que distribuye sus diferentes dones, según su riqueza y las necesidades de los ministerios para utilidad de la iglesia“. Somos personas diferentes con diferentes ministerios y responsabilidades. Caminamos juntos aquí y fuera de nuestras fronteras, orando y entregándonos en nombre de Dios siguiendo el carisma comboniano.

LMC PortugalEl encuentro de formación no pudo estar más acertado con la asamblea. Mientras que algunos reflexionan sobre la vocación, otros reflexionan sobre lo que su vocación llevó a concretizar. En este camino, hay momentos, en que no basta con caminar juntos, sentimos la necesidad de abandonarnos a la providencia divina comprometiéndonos. Por eso el domingo, familiares y amigos se unieron a la familia LMC para el compromiso de Neuza, Rufina y Paula.

El camino se hace caminando en una comunidad cuyo núcleo es Cristo. Y después de una jornada de formación y discernimiento quisimos orar con la vida lo que rezamos diariamente en el Padre Nuestro “Hágase tu voluntad”. Elegimos seguir nuestro camino de felicidad, incluso sabiendo de antemano que vamos a sufrir, reír, llorar, amar, caer, levantarnos, desorientarnos y reencontrarnos. Aquí nos sentimos en casa, los abrazos se prolongan, las carcajadas resuenan en la sala y, a menudo rezamos con lágrimas y silencio porque las palabras no son suficientes para expresar el amor de Dios. Aquí descubrimos que no hay distancias que nos impiden estar juntos. Aquí, como San Agustín hacemos del Amor la mayor oración. Juntos somos las mil vidas para la misión que San Daniel Comboni soñó. Somos el sueño de Comboni y nos atrevemos a seguir sus huellas permitiendo que hayan muchos más de mil vidas para la misión.

LMC Portugal

Paula Sousa, LMC Portugal