Informe día 1 de la asamblea Maia 2024 9 de Diciembre de 2024.

El día comenzó con un delicioso desayuno, en el que disfrutamos de los manjares típicos de Portugal.

La apertura de la asamblea estuvo a cargo de Alberto de La Portilla, en esta se destacaron puntos importantes como

  • Es el momento para mostrar lo bueno o lo malo que hemos hecho, para que desde allí poder crecer, revisar el camino y desarrollar el crecimiento de los grupos de los diferentes países.
  • Se trae a la asamblea lo desarrollado desde hace 6 años, la vida de los LMC, sueños y planes futuros que queremos vivir en la comunidad.
  • Todo lo que se hable y discuta se recogerá en un documento para compartir con los demás LMC en cada país y es la responsabilidad de cada uno de los integrantes LMC en cada país.
  • La asamblea busca acuerdos generales para que cada país los adapte a su realidad; no se busca ir al detalle sino buscar una línea general que nos ayude a crecer; se buscará consenso para cada uno de estos aspectos.

Se continuó con una reflexión realizada por el grupo de Kenia; comenzamos con una danza y canto suajili que hablaba de lo grande que es Dios y que en donde quiera lo podemos encontrar; aprendimos su significado y lo bailamos para entrar en calor. Seguido a esto se procedió a hacer la reflexión que se centró en cuatro preguntas que guiaban una meditación de 30 minutos, reforzada por unos textos bíblicos que hicieron buscar la presencia de Dios y del Espíritu Santo en la asamblea.

  • No caminamos solos. ¿Cómo viajar juntos?
  • Un encuentro transformador. Señor, háblame.
  • Señor; ¿por qué a mí? ¿por qué aquí?
  • Santos y capaces. ¿Qué puedo ofrecer?

La siguiente actividad fue la presentación de los países, entonces comenzamos con el informe de cada uno de los países, en esta presentación se mostró el video o material de apoyo que cada uno traía, estas presentaciones fueron desarrolladas desde los tópicos que nos enviaron para preparar el informe por país. Se destacaron las siguientes anotaciones que corresponden a la totalidad de las comunidades.

  • La responsabilidad de las personas que hacen parte de los LMC debe ser de los propios LMC; por lo que debemos tener la autonomía de estas decisiones con responsabilidad. Sin embargo, hay que resaltar que el último responsable de las personas que conforman a los LMC es el provincial de cada país.
  • En Egipto, tienen tres momentos de votos o compromisos, después de terminar el primer año con un compromiso de servicio, después de terminar el segundo año de formación otro voto y después de terminar el tercer año de formación, otros votos que conllevan a un crecimiento en el carisma Comboniano.
  • La situación de RCA es una realidad desfavorable de una comunidad; es de resaltar que estas situaciones deben ser siempre mostradas para saber a qué tipo de comunidad se enfrenta un misionero cuando se perfila a este tipo de lugares de misión.
  • En algunos lugares como Congo y otros, a pesar de tener un gran número de personas conformando los grupos de LMC se debe tener en cuenta que el propósito de los LMC debe ser el de asumir el compromiso de salir de su país para prestar sus servicios en un lugar que no sea el suyo.

El día se cerró con la exposición por país de su cultura, de sus productos típicos y de sus particularidades enriquecidas por su gente y su carisma; se dejan registros fotográficos de la actividad

VII Asamblea General Laicos Misioneros Combonianos

A partir de hoy y hasta el próximo 14 de diciembre se está celebrando el Maia (Portugal) la VII AsambleaGeneral de los Laicos Misioneros Combonianos. Representantes de los diferentes grupos LMC venidos de África, América y Europa se encontrarán para reflexionar juntos, compartir experiencias y fortalecer nuestro compromiso con la misión

Durante la asamblea se trabajarán temas cruciales para nuestro movimiento y se marcarán las líneas de actuación para los próximos 6 años.

Oremos juntos para que esta asamblea sea fructífera y que cada uno de nosotros pueda llevar la luz de Cristo a las comunidades donde servimos.

Buenas noticias. 2º Domingo de Adviento 08/12/2024

Lucas 3, 1-6

Todos verán la salvación de Dios

En el año quince del reinado del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes virrey de Galilea, y su hermano Felipe virrey de Iturea y Traconítide, y Lisanio virrey de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: «Una voz grita en el desierto: Preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan los montes y colinas; que lo torcido se enderece, lo escabroso se iguale. Y todos verán la salvación de Dios.»

ABRIR CAMINOS A DIOS

Juan grita mucho. Lo hace porque ve al pueblo dormido y quiere despertarlo, lo ve apagado y quiere encender en su corazón la fe en un Dios Salvador. Su grito se concentra en una llamada: «Preparad el camino del Señor». ¿Cómo abrirle caminos a Dios? ¿Cómo hacerle más sitio en nuestra vida?

Búsqueda personal. Para muchos, Dios está hoy encubierto por toda clase de prejuicios, dudas, malos recuerdos de la infancia o experiencias religiosas negativas. ¿Cómo descubrirlo? Lo importante no es pensar en la Iglesia, los curas o la misa. Lo primero es buscar al Dios vivo, que se nos revela en Jesucristo. Dios se deja encontrar por aquellos que lo buscan.

Atención interior. Para abrir un camino a Dios es necesario descender al fondo de nuestro corazón. Quien no busca a Dios en su interior es difícil que lo encuentre fuera. Dentro de nosotros encontraremos miedos, preguntas, deseos, vacío… No importa. Dios está ahí. Él nos ha creado con un corazón que no descansará si no es en él.

Con un corazón sincero. Lo que más nos acerca al misterio de Dios es vivir en la verdad, no engañarnos a nosotros mismos, reconocer nuestros errores. El encuentro con Dios acontece cuando a uno le nace desde dentro esta oración: «¡Oh, Dios!, ten compasión de mí, que soy pecador». Este es el mejor camino para recuperar la paz y la alegría interior.

En actitud confiada. El miedo cierra a no pocos el camino hacia Dios. Les da miedo encontrarse con él: solo piensan en su juicio y sus posibles castigos. No terminan de creerse que Dios solo es amor y que, incluso cuando juzga al ser humano, lo hace con amor infinito. Despertar la confianza en este amor es empezar a vivir de manera nueva y gozosa con Dios.

Caminos diferentes. Cada uno ha de hacer su propio recorrido. Dios nos acompaña a todos. No abandona a nadie, y menos cuando se encuentra perdido. Lo importante es no perder el deseo humilde de Dios. Quien sigue confiando, quien de alguna manera desea creer, es ya «creyente» ante ese Dios que conoce hasta el fondo el corazón de cada persona.

José Antonio Pagola

Buenas noticias. 1 er domingo de Adviento 01/12/24

Lucas 21, 25-28. 34-36

Se acerca vuestra liberación

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán.

Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad.

Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación.

Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra.

Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.»

SIN MATAR LA ESPERANZA

Jesús fue un creador incansable de esperanza. Toda su existencia consistió en contagiar a los demás la esperanza que él mismo vivía desde lo más hondo de su ser. Hoy escuchamos su grito de alerta: «Levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación. Pero tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y la preocupación del dinero».

Las palabras de Jesús no han perdido actualidad, pues también hoy seguimos matando la esperanza y estropeando la vida de muchas maneras. No pensemos en los que, al margen de toda fe, viven según aquello de «comamos y bebamos, que mañana moriremos», sino en quienes, llamándonos cristianos, podemos caer en una actitud no muy diferente: «Comamos y bebamos, que mañana vendrá el Mesías».

Cuando en una sociedad se tiene como objetivo casi único de la vida la satisfacción ciega de las apetencias y se encierra cada uno en su propio disfrute, allí muere la esperanza.

Los satisfechos no buscan nada realmente nuevo. No trabajan por cambiar el mundo. No les interesa un futuro mejor. No se rebelan frente a las injusticias, sufrimientos y absurdos del mundo presente. En realidad, este mundo es para ellos «el cielo» al que se apuntarían para siempre. Pueden permitirse el lujo de no esperar nada mejor.

Qué tentador resulta siempre adaptarnos a la situación, instalarnos confortablemente en nuestro pequeño mundo y vivir tranquilos, sin mayores aspiraciones. Casi inconscientemente anida en nosotros la ilusión de poder conseguir la propia felicidad sin cambiar para nada el mundo. Pero no lo olvidemos: «Solamente aquellos que cierran sus ojos y sus oídos, solamente aquellos que se han insensibilizado, pueden sentirse a gusto en un mundo como este» (R. A. Alves).

Quien ama de verdad la vida y se siente solidario de todos los seres humanos sufre al ver que todavía una inmensa mayoría no puede vivir de manera digna. Este sufrimiento es signo de que aún seguimos vivos y somos conscientes de que algo va mal. Hemos de seguir buscando el reino de Dios y su justicia.

José Antonio Pagola

Fallece el misionero comboniano Miguel Ángel Ayuso Guixot, cardenal promotor del diálogo interreligioso

El cardenal español, Miguel Ángel Ayuso Guixot, misionero comboniano y Prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, ha fallecido hoy a los 72 años.

El Cardenal Miguel Ángel Ayuso Guixot, M.C.J., Prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, nació el 17 de junio de 1952 en Sevilla (España) en el seno de una familia numerosa y profundamente católica. En septiembre de 1973 ingresa en la congregación Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús, donde hizo su profesión perpetua el 2 de mayo de 1980. Ordenado sacerdote el 20 de septiembre del mismo año, en la parroquia del Corpus Christi de Sevilla. Prosiguió su formación eclesiástica en Roma, en la Pontificia Universidad Urbaniana y en el Pontificio Instituto de Estudios Árabes e Islámicos (Pisai), donde obtuvo la licencia en 1982. En 2000 se doctoró en Teología Dogmática por la Universidad de Granada. A principios de 2016, el Papa Francisco lo elevó al obispado titular de Luperciana. Él mismo le confirió la ordenación el 19 de marzo en la Basílica de San Pedro, y desde entonces ha sido una sucesión de compromisos, de viajes a todos los rincones del mundo para testimoniar a sus hermanos musulmanes, hindúes, budistas, sijs, sintoístas, confucianos o de religiones tradicionales que precisamente a través de la amistad personal es posible el diálogo.

El Papa Francisco ha hecho del diálogo interreligioso una prioridad de su pontificado, como demuestran las diversas visitas que ha realizado a países donde los católicos son minoría y en las que Ayuso Guixot ha participado en el séquito papal: las de Emiratos Árabes Unidos y Marruecos en febrero y marzo de 2019. Y en este sentido, tiene un valor significativo el Documento sobre la Fraternidad Humana para la Paz Mundial y la Convivencia Común firmado conjuntamente en Abu Dhabi por el Pontífice y el Gran Imán de Al Azhar (la institución académica suní más importante).

Fue creado Cardenal por el Papa Francisco en el Consistorio del 5 de octubre de 2019, de la Diaconía de San Jerónimo de la Caridad en Via Giulia.

Como familia comboniana nos unimos en oración y damos gracias a Dios por su vida y su servicio a la misión y a la Iglesia. Descanse en paz