Ensanchando el día del DOMUND II

El pasado mes de octubre celebramos como Iglesia el mes misionero, el mes del DOMUND, y desde la Diócesis de Canarias quisimos recordar a todos nuestros misioneros y misioneras que “con los corazones ardientes se pusieron en camino” para anunciar el Evangelio, con distintas actividades de animación misionera.
Realizamos talleres sobre los cinco continentes con niños y adolescentes, incluso con sus familias, donde reflexionamos sobre la importancia de educar en la solidaridad y la generosidad desde casa.
Participamos en varias parroquias dinamizando las eucaristías, rosarios misioneros y vigilias de oración.
Como Laicos Misioneros Comboniamos hemos participado y dinamizado todas estas actividades, pero queremos hacer una mención especial a nuestra participación en el programa de radio de la Emisora Diocesana donde tuvimos la oportunidad de compartir con otros misioneros y voluntarios la experiencia de trabajar por la misión y difundir nuestro carisma comboniano. Fela , discerniente de la zona canarias participó en este programa dando su testimonio de fe y su proceso para discernir su vocación misionera desde nuestro carisma.
Has sido un mes intenso, pero lo acabamos llenos de la gracia del Espíritu Santo que ha vuelto a hacer que nuestros corazones ardan y nuestros pies sigan en camino.

Buenas noticias Domingo 32 T.O. 12/11/2023

Mateo 25,1-13

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron. A medianoche se oyó una voz: «¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!» Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas. Y las necias dijeron a las sensatas: «Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.» Pero las sensatas contestaron: «Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.» Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo: «Señor, señor, ábrenos.» Pero él respondió: «Os lo aseguro: no os conozco.» Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.»

ESPERAR A JESÚS CON LAS LÁMPARAS ENCENDIDAS

Entre los primeros cristianos había, sin duda, discípulos «buenos» y discípulos «malos». Sin embargo, al escribir su evangelio, Mateo se preocupa sobre todo de recordar que, dentro de la comunidad cristiana, hay discípulos «sensatos» que están actuando de manera responsable y discípulos «necios» que actúan de manera frívola y descuidada. ¿Qué quiere decir esto?

Mateo recuerda dos parábolas de Jesús. La primera es muy clara. Hay algunos que «escuchan las palabras de Jesús» y «las ponen en práctica». Toman en serio el evangelio y lo traducen en vida. Son como el «hombre sensato» que construye su casa sobre roca. Es el sector más responsable: los que van construyendo su vida y la de la Iglesia sobre la verdad de Jesús.

Pero hay también quienes escuchan las palabras de Jesús y «no las ponen en práctica». Son tan «necios» como el hombre que «edifica su casa sobre arena». Su vida es un disparate. Si fuera solo por ellos, el cristianismo sería pura fachada, sin fundamento real en Jesús.

Esta parábola nos ayuda a captar el mensaje fundamental de otro relato en el que un grupo de jóvenes salen, llenas de alegría, a esperar al esposo para acompañarlo a la fiesta de su boda. Desde el comienzo se nos advierte que unas son «sensatas» y otras «necias».

Las «sensatas» llevan consigo aceite para mantener encendidas sus lámparas; las «necias» no piensan en nada de esto. El esposo tarda, pero llega a medianoche. Las «sensatas» salen con sus lámparas a iluminar el camino, acompañan al esposo y «entran con él» en la fiesta. Las «necias», por su parte, no saben cómo resolver su problema: «se les apagan las lámparas». Así no pueden acompañar al esposo. Cuando llegan es tarde. La puerta está cerrada.

El mensaje es claro y urgente. Es una insensatez seguir escuchando el evangelio sin hacer un esfuerzo mayor para convertirlo en vida: es construir un cristianismo sobre arena. Y es una necedad confesar a Jesucristo con una vida apagada, vacía de su espíritu y su verdad: es esperar a Jesús con las «lámparas apagadas». Jesús puede tardar, pero nosotros no podemos retrasar más nuestra conversión.

José Antonio Pagola

Mundo Negro y Aguiluchos. Noviembre 2023

Ya están disponibles las revistas de MUNDO NEGRO y AGUILUCHOS del mes de noviembre.

Para estar al día de lo que sucede en los países del Sur y estar conectado a la misión de la Iglesia.

Suscríbete o suscribe a un familiar en https://edimune.com/producto/aguiluchos/ para recibirla en papel en tu domicilio o en formato PDF en su correo electrónico.

Para adquirir el ejemplar suelto del mes en curso pulsa en el siguiente enlace: https://edimune.com/categoria-producto/revistas/

También puedes suscribirte a través de nuestro correo electrónico: edimune@combonianos.com o en el teléfono: (+34) 91 415 24 12 indicándonos tus datos postales completos.

A través de este mismo correo electrónico y teléfono puedes adquirir cualquier otro número anterior y comunicarte con nosotros para plantearnos cualquier duda o cuestión que te surja.

Ensanchando el día del DOMUND

Acabamos de terminar el mes de octubre, y os quiero contar lo que ha pasado en la Parroquia de Nuestra Señora de Fátima en Murcia. Pensando que un día se nos quedaba corto, nos hemos embarcado en todo un mes misionero… y coincidiendo con los cinco domingos que nos regalaba el calendario, decidimos utilizar cada uno de ellos para visitar un continente. Ha sido especial, diferente y divertido, intentar decorar la iglesia con artesanía, mandalas, telas y otros objetos propios de cada rincón del mundo.
La propuesta iba más allá….introducíamos la eucaristía, invitando a la comunidad a ponerse un “calzado cómodo para el camino y a abrir el corazón” para ir a conocer y acoger realidades de todo el mundo.
Gracias a la generosidad de nuestro cura, las homilías quedaban a cargo de misioneros, y hemos tenido un laico de OCASHA, otro laico javeriano, una religiosa de la comunidad de las Hermanitas de Foucauld y una laica comboniana contándonos experiencias y otras cosas interesantes de sus andaduras lejos de nuestras fronteras.
Buscamos que las ofrendas trajeran también cosas propias de los continentes, para poner delante del altar tanta riqueza, diversidad, la tradición y particularidad de tantos hermanos. Así, no pudieron faltar artesanías, productos, revistas e incluso alimentos que decoraron y colorearon el centro de la iglesia. Los niños eran los encargados de acercar todo al altar.
Hicimos un trabajo importante, pensamos, en el momento de las peticiones, para recoger las dificultades, los sufrimientos, las guerras y tensiones de todos los rincones del mundo y pedir unidos y con fuerza por ellos. No descuidamos la creación y todo lo que se está haciendo con ella en nombre del “progreso” y de este consumismo exacerbado.
Han sido celebraciones preciosas y emocionantes, donde los ritmos, los colores, las voces y la participación eran distintas a lo de siempre.
En la semana del DOMUND también tuvimos la suerte de disfrutar de un concierto del grupo “Ngoma África” y de un día de Adoración en la iglesia dedicado a todos los misioneros del mundo.
Se organizó todo por el grupo misionero, muy animado, que montó también un mercadillo fantástico, y toda la comunidad ha respondido de una forma que nos ha sorprendido. Ha sido un mes verdaderamente especial, estamos muy contentos y queremos seguir regando esta semilla misionera para el resto del año.
Carmen Aranda. Laica misionera comboniana.

Buenas Noticias. Domingo 31 T.O. 05/11/2023

Mateo 23,1-12

En aquel tiempo, Jesús habló a la gente y a sus discípulos, diciendo: «En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y los fariseos: haced y cumplid lo que os digan; pero no hagáis lo que ellos hacen, porque ellos no hacen lo que dicen. Ellos lían fardos pesados e insoportables y se los cargan a la gente en los hombros, pero ellos no están dispuestos a mover un dedo para empujar. Todo lo que hacen es para que los vea la gente: alargan las filacterias y ensanchan las franjas del manto; les gustan los primeros puestos en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; que les hagan reverencias por la calle y que la gente los llame maestros.

Vosotros, en cambio, no os dejéis llamar maestro, porque uno solo es vuestro maestro, y todos vosotros sois hermanos. Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, porque uno solo es vuestro Padre, el del cielo. No os dejéis llamar consejeros, porque uno solo es vuestro consejero, Cristo. El primero entre vosotros será vuestro servidor. El que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

CONTRIBUIR A LA CONVERSIÓN DE LA IGLESIA

No son pocos los que se han alejado de la fe, escandalizados o decepcionados por la actuación de una Iglesia que, según ellos, no es fiel al evangelio ni actúa en coherencia con lo que predica. También Jesús criticó con fuerza a los dirigentes religiosos: «No hacen lo que dicen». Solo que Jesús no se quedó ahí. Siguió buscando y llamando a todos a una vida más digna y responsable ante Dios.

A lo largo de los años, también yo he podido conocer, incluso de cerca, actuaciones de la Iglesia poco coherentes con el evangelio. A veces me han escandalizado, otras me han hecho daño, casi siempre me han llenado de pena. Hoy, sin embargo, comprendo mejor que nunca que la mediocridad de la Iglesia no justifica la mediocridad de mi fe.

La Iglesia tendrá que cambiar mucho, pero lo importante es que cada uno reavivemos nuestra fe, que aprendamos a creer de manera diferente, que no vivamos eludiendo a Dios, que sigamos con honestidad las llamadas de la propia conciencia, que cambie nuestra manera de mirar la vida, que descubramos lo esencial del evangelio y lo vivamos con gozo.

La Iglesia tendrá que superar sus inercias y miedos para encarnar el evangelio en la sociedad moderna, pero cada uno hemos de descubrir que hoy se puede seguir a Cristo con más verdad que nunca, sin falsos apoyos sociales y sin rutinas religiosas. Cada uno hemos de aprender a vivir de manera más evangélica el trabajo y la fiesta, la actividad y el silencio, sin dejarnos modelar por la sociedad, y sin perder nuestra identidad cristiana en la frivolidad moderna.

La Iglesia tendrá que revisar a fondo su fidelidad a Cristo, pero cada uno hemos de verificar la calidad de nuestra adhesión a él. Cada uno hemos de cuidar nuestra fe en el Dios revelado en Jesús. El pecado y las miserias de la institución eclesial no me dispensan ni me desresponsabilizan de nada. La decisión de abrirme a Dios o de rechazarlo es solo mía.

La Iglesia tendrá que despertar su confianza y liberarse de cobardías y recelos que le impiden contagiar esperanza en el mundo actual, pero cada uno somos responsables de nuestra alegría interior. Cada uno hemos de alimentar nuestra esperanza acudiendo a la verdadera fuente.

José Antonio Pagola