Açailandia

EDUCACIÓN RURAL EN LA PRE-AMAZONIA BRASILEÑA por Xoancar Sánchez, LMC

El municipio de Açailândia se sitúa en un área de frontera agrícola pre-amazónica, en la cual conviven la explotación maderera, las plantaciones forestales (para la producción de celulosa y carbón vegetal para las siderúrgicas), las explotaciones ganaderas extensivas, los asentamientos de la reforma agraria y los pequeños propietarios rurales.

Açailândia se encuentra en el centro del eje Marabá-São Luís, arteria del megaproyecto «Programa Grande Carajás» de exportación de recursos minerales. La mina de la Sierra “Eldorado dos Carajás”, la mayor productora de hierro del planeta, es explotada por la multinacional “Vale”, que transporta el mineral a través de una linea de tren que, pasando por Açailândia, llega hasta el puerto de Itaqui, en São Luís, donde es embarcado, principalmente rumbo a Estados Unidos, China y Japón. En Açailândia el hierro es descargado y sufre un procesamiento mínimo, en los cinco altos hornos existentes en la ciudad, siendo nuevamente cargado en los trenes que siguen rumbo al océano. Estas empresas siderúrgicas usan tecnologías desfasadas y con fuerte impacto ambiental. Además de provocar una fortísima contaminación ambiental a través del humo desprendido por las chimeneas, el calor es producido por la combustión de carbón vegetal.

Muchos trabajadores rurales se dedican a la producción de este carbón, siempre con tecnologías ambiental y socialmente duras, amenudo en situaciones de esclavitud o superexplotación (a veces incluso infantil). Las fuentes de madera para la producción de carbón eran normalmete la selva virgen, aunque recientemente, debido a la gran deforestación causada, que hizo cada vez más costoso el transporte de madera desde áreas ya muy distantes, se están realizando plantaciones de eucalipto en grandes extensiones, a veces de varios Km² sin corredores ecológicos, (los llamados desiertos verdes) lo que también está provocando gravísimas distorsiones ambientales y sociales.

La conjunción de polución de las chimeneas de las siderúrgicas, de la producción de carbón vegetal, las quemas de pastos en los latifundios ganaderos y la agricultura tradicional de tala-y-quema dieron a Açailândia el merecido nombre de “cidade da fumaça” (ciudad del humo).

Como es común en las áreas de frontera agrícola, se manifiesta la dinámica de la rotatividad, siendo frecuente la llegada de nuevos trabajadores rurales, normalmente con escasos o ningún recurso económico y sin tierra disponible. Esto ha contribuído a la falta de identidad cultural de la población de Açailândia, debido a la mezcla de orígenes de sus gentes.

Otra de las características de frontera agrícola presente en Açailândia es la práctica de la agricultura de tala-y-quema (para apertura de campos agrícolas en áreas de selva) y en general de tecnologías de fuerte impacto ambiental.

Una de las consecuencias sociales más graves de esa situación es la explotación de los trabajadores rurales. El “Centro de Defesa da Vida e dos Direitos Humanos” de Açailândia es “campeón” nacional en número de denuncias por trabajo esclavo en latifundios.

Esas situaciones de trabajo esclavo se producen cuando los “gatos”, intermediarios entre los terratenientes y los peones, llevan a éstos a la finca con una deuda ya contraída (por alojamiento y transporte) y con la amenaza de muerte en el caso que huyan sin pagarla. Una vez allí los trabajadores se encuentran con que es imposible pagar esa deuda porque el coste de la vida (se ven obligados a comprar todo en la cantina del patrón a precios desorbitados) es mucho mayor que sus salarios. Los pistoleros impiden la salida de ningún trabajador, y además, al no poseer contratos ni documento alguno, no encuentran abogados que los defiendan.

Además de eso, el municipio se ve implicado en el proceso de acelerado éxodo rural que está experimentando la región. En la actualidad el estado de Maranhão es el único del país que mantiene un equilibrio entre población rural y urbana (50%), aunque esta situación está sufriendo un rápido cambio, siendo este un momento estratégico e histórico para intervenir con acciones que intenten atajar la migración a las ciudades y los desajustes sociales que ésta ocasiona.

Este abandono del campo es especialmente grave por estar incidiendo particularmente en los jóvenes, que normalmente no encuentran en el medio rural la posibilidad de estudiar más allá del cuarto año de la enseñanza fundamental y tampoco ven perspectivas de poder autorrealizarse y tener una vida digna en la tierra.

Como consecuencia, los indicadores de desarrollo humano del municipio son muy bajos, especialmente en el medio rural. El Estado de Maranhão posee el peor Índice de  Desarrollo Humano (IDH) de Brasil.

La organización de las comunidades rurales es muy limitada, reduciéndose a la existencia de asociaciones que tienen como principal objetivo financiar proyectos básicos (mantenimiento de carreteras, escavamiento de pozos, electrificación…) pero que pocas veces establecen proyectos productivos integrales y con continuidad. La presencia de cooperativas de pequeños y medios productores rurales que atiendan aspectos productivos como comercialización conjunta y asistencia técnica es prácticamente inexistente en la región.

En este contexto es de una importancia vital la formación de los agricultores, con la implicación de ambas generaciones (padres e hijos) y de la comunidad, consiguiendo que los jóvenes sean actores y protagonistas del proceso de desarrollo comunitario. Es decir, invertir en capital humano trabajando con el principio de que toda forma de conocimiento es un bien público y tiene un fin social, y además es la vía más eficaz para el desarrollo sostenible, gradual y endógeno.

CASA FAMILIAR RURAL

Las Casas Familiares Rurales tuvieron origen en Francia, en 1935, en una situación de fuerte éxodo rural, cuando un grupo de familias, con el apoyo de la iglesia católica, se reunió para atajar esa situación. Lo llamaron Casa para diferenciar de la escuela convencional y porque comenzó en la casa de una familia; Familiar porque era una organización de las familias y no del gobierno; y Rural porque el objeto de la experiencia era el medio rural en su globalidad (técnica, humana, cultural, espiritual…). A partir de los años 60 la experiencia se extendió por España e Italia con el nombre de Escuela Familia Agrícola. Existem al rededor de 1.000 CFRs en los cinco continentes, en treinta países. En Brasil comenzaron a finales de los años 60, existiendo en la actualidad unos 150 centros educativos rurales que funcionan usando la Pedagogía de la Alternancia. Se trata, por lo tanto, de un proyecto que forma parte de un programa existente más amplio a nivel regional, nacional e internacional.

La Casa Familiar Rural es un centro educativo no convencional que sigue la Pedagogía de la Alternancia. Promueve el desarrollo rural sustentable a través de la formación de los jóvenes del medio rural, introduciendo nuevas técnicas de cultivo apropiadas al medio y realizando un trabajo de extensión rural en las comunidades de pequeños y medios productores.

Los jóvenes que son admitidos para estudiar en la CFR lo hacen una semana en régimen de internado, volviendo con su familia durante otra semana. El ciclo de estudio completo es de tres años.

La Pedagogía de la Alternancia pretende posibilitar una educación de calidad para el joven rural sin sacarlo de su ambiente familiar y profesional. Por eso el joven permanece durante una semana en la CFR y regresa con su familia durante la semana siguiente. De este modo puede ayudar en las tareas agrícolas familiares y permite la participación de los padres en su educación. La totalidad del proceso educativo dura tres años.

Como complemento de la enseñanza teórica ofrecida a los jóvenes, se han implementado varias unidades productivas en los terrenos donde funciona la CFR, en un proyecto global que constituye una Granja Integral Autogestionada de Capacitación. Aprovechando las 70 hectáreas de la finca, y su idoneidad para mantener una gran diversidad de cultivos y animales, se estableció una explotación agropecuaria modelo con fines de capacitación y demostración de técnicas agrícolas sustentables y adaptadas a las necesidades de los pequeños productores rurales, además de contribuir económicamente al mantenimiento de la CFR.

En la CFR reciben formación intensiva a través de la Pedagogía de la Alternancia 90 jóvenes por año, dispuestos en tres grupos de 30 jóvenes cada uno. También se capacitan 200 agricultores adultos a través de 10 cursos temáticos de corta duración sobre diversas técnicas agrícolas.

La Casa Familiar Rural acoge chicos y chicas. Si bien existen condicionamientos culturales que dificultan que las familias permitan a sus hijas permanecer en internado mixto, se ha hecho un trabajo de concienciación en las comunidades para favorecer la participación de las jóvenes. Por otra parte la participación en el Consejo de Administración de la Casa Familiar Rural tiene una sólida presencia de mujeres, debido a que son normalmente las madres las que más se responsabilizan por la educación de sus hijos.

Además, el proyecto de la CFR prevee la capacitación de la mujer campesina en aquellas actividades que viene asumiendo tradicionalmente (crianza de pequeños animales, horticultura, microempresas agrícolas de transformación, administración rural…), como medio de emancipación y autonomíaLa Casa Familiar Rural acoge chicos y chicas. Si bien existen condicionamientos culturales que dificultan que las familias permitan a sus hijas permanecer en internado mixto, se ha hecho un trabajo de concienciación en las comunidades para favorecer la participación de las jóvenes. Por otra parte la participación en el Consejo de Administración de la Casa Familiar Rural tiene una sólida presencia de mujeres, debido a que son normalmente las madres las que más se responsabilizan por la educación de sus hijos.Además, el proyecto de la CFR prevee la capacitación de la mujer campesina en aquellas actividades que viene asumiendo tradicionalmente (crianza de pequeños animales, horticultura, microempresas agrícolas de transformación, administración rura l…), como medio de emancipación y autonomía.



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