Fin de curso en la CFR

El pasado 22 de diciembre terminamos las actividades anuales de la Casa Familiar Rural de Açailândia. Fue un año repleto de trabajo. Aunque al final teníamos un sentimiento de extremo cansancio físico y psicológico, cuando ponemos las cosas sobre el papel de forma objetiva vemos que conseguimos realizar muchas de nuestras metas, incluso algunas de las que arrastrábamos hace años y nunca las conseguíamos. Empezamos una nueva clase, inicialmente con 27 alumnos. También mejoramos algunas unidades productivas, como el ganado lechero y la cría de cerdos, lo que nos está ayudando a ser un poco menos dependientes financieramente de las autoridades locales. Colaboramos activamente en la III Fiesta de la Cosecha, organizada por la parroquia comboniana, y que reunió unas 700 personas de todas las comunidades rurales de Açailândia. Realizamos la II Noche de la Filosofía Campesina, un gran evento cultural en el que reunimos a todos los alumnos, familiares, colaboradores y demás invitados y celebramos la cultura campesina, de una forma fraterna, mística, artística y política. Editamos los dos primeros números de nuestro boletín divulgativo “Correio da roça”, con el que informamos a las familias participantes del proyecto, y nuestros simpatizantes, de todas nuestras actividades. Vimos cómo varios ex alumnos encontraron empleo, lo cual nos anima porque supone un reconocimiento a la calidad de nuestro curso. Y otros ex alumnos son ya los responsables por administrar la finca familiar, se está produciendo el relevo generacional. Conseguimos algunos nuevos equipos por parte del Estado de Maranhão, como una fotocopiadora y los materiales para un laboratorio de ciencias. Vendimos parte de nuestra producción (hortalizas, gallinas y mandioca) para el programa “Hambre Cero” y para la alimentación en las escuelas municipales urbanas. Vimos que este año nuestros profesores contratados han faltado menos. Conseguimos visitar, por lo menos una vez, a todas y cada una de las familias de los estudiantes, incluso a las que viven a más de 200 Km de la CFR. Conseguimos la aprobación de un proyecto por parte de “Misión sin fronteras” para comprar un microbús (Kombi) para dignificar el transporte de los alumnos y las familias, algo que llevábamos varios años intentando. Y sobre todo, conseguimos que el Consejo Estadual de Educación reconociese y autorizase nuestro curso, con lo cual ya pudimos emitir certificados oficiales para las dos clases que ya terminaron sus estudios en la CFR. En esto trabajamos mucho durante dos años e hicimos una gran fiesta para celebrarlo. Un alumno firmó un contrato de trabajo el mismo día en que recibió el diploma.

Pero también hay muchas cosas que nos desafían y nos preocupan.

Este año iniciaremos una nueva clase, con lo cual, por primera vez, tendremos tres clases simultáneamente. Eso significa un aumento significativo de los gastos (alimentación, material escolar, consumo de agua y energía eléctrica, gas…). También significa que tendremos mucho más trabajo. Sin embargo, no vemos ninguna perspectiva de que el Estado o el Municipio vayan a aumentar su ínfima contribución económica. Continuaremos con profesores contratados, no tienen plaza fija, y hay una gran rotatividad por causa de los bajos salarios y los atrasos en su pago por parte del Estado de Maranhão. Eso nos causa muchos problemas, el principal de ellos es la baja motivación de muchos profesores, que repercute directamente en la calidad de su trabajo. Todo parece indicar que este año daremos un paso importante, por el que esperábamos desde el principio de nuestras actividades: tendremos ya profesores que son ex alumnos de la CFR, que están haciendo cursos universitarios. Por un lado es un gran avance, porque son personas que conocen la metodología y tienen un compromiso fuerte con la CFR. Por otro es una apuesta arriesgada, porque si no triunfasen sería un descrédito para la misma institución que los formó. El esfuerzo que hicimos el año pasado para invertir fuertemente en las unidades productivas supone que la CFR está ahora bastante endeudada. Aunque no debemos a bancos, que tampoco nos prestarían, sino a amigos y colaboradores que nos prestaron sin intereses y con base en la camaradería, no deja de suponer una fuente de preocupaciones. Aunque hasta ahora todo va bien y parece que podremos devolverlo todo en dos años, como fue previsto, siempre queda la duda de si podrá ocurrir algún imprevisto o desastre que lo eche todo a perder. La coordinación de la CFR (Xoáncar, Dida y Jarbe, un ex alumno) tendremos nuestro trabajo aumentado con la llegada de la tercera clase, y no tenemos perspectivas de poder reclutar nuevos coordinadores. Esto nos deja muy preocupados porque el año pasado ya lo terminamos extenuados.

Por otra parte hay algunas cosas que nos fortalecen. Una de las principales es una muy buena relación con la comunidad comboniana, que dígase de paso, es una comunidad muy abierta y formidable. Se hace un trabajo conjunto con ayuda mutua y complicidad. Aunque a primera vista parezca que estamos muy dispersos, el contacto es casi diario y el clima es de familia. En Açailândia hay cuatro religiosos combonianos, dos padres (Dário y Pedro Carlos), italianos, que viven en la casa parroquial, en la periferia de Açailândia, y dos hermanos (Antonio, italiano y Policarpo, togolés) que viven en Piquiá, un distrito industrial a 13 Km de la ciudad. Aunque están en dos residencias un poco lejanas es una única comunidad. También hay tres LMC, un matrimonio italiano que llegó el año pasado (Federico e Ilária) y yo. Y dos “colaboradores de la familia”, que participan en todas las actividades de la familia comboniana (Dida, nosotros vivimos 80% de nuestro tiempo en la CFR y 20% en una casa en el mismo barrio de la parroquia), y Danilo, un abogado de São Paulo que trabaja en todas las actividades sociales de la parroquia, que son muchas. Él se vino para un año de voluntariado pero ya ha dicho que se quedará por otro más. Una de las actividades en las que todos colaboramos activamente es en el proceso de reasentamiento de un barrio de la parroquia que se fue contaminando exageradamente con la llegada progresiva de las compañías siderúrgicas desde hace treinta años. Se está haciendo un proceso de negociación con las cinco siderúrgicas que están instaladas en las proximidades y con la Vale, la multinacional responsable por todo el complejo industrial que está acabando con el hábitat de nuestro Maranhão y del estado vecino de Pará. El proceso está siendo conducido por la fiscalía, y nuestro papel es el de incentivar a la comunidad, organizarla, asesorarla en las negociaciones con la fiscalía y las empresas y en la proyección del nuevo barrio. Este trabajo está insertado en uno más amplio, prioridad de la provincia, que es la campaña “Justiça nos Trilhos”, (justicia en los raíles), una actividad en red con otras muchas entidades civiles y movimientos sociales, en línea socioambiental y en la que se usan muchos las tecnologías de la información y comunicación (página web, blogs, videos, programas de radio, periódico…). Una campaña que está siendo coordinada por la comunidad comboniana de Açailândia.

Xoancar Sánchez

Pincha para leer el anterior artículo sobre la Casa Familiar Rural


5 respuestas a “Fin de curso en la CFR

  1. Hola Xoancar, parece que pasaste por España casi de incognito. Bueno que enhorabuena por este trabajazo que haces en Açailandia. Haznos trabajar tambien a nosotros en todo lo que puedas necesitar, que aunque te vemos poco te queremos bastante más. Cuidate y cuida a Dida.
    Raul

  2. Hola Xoancar (y familia). Me alegro mucho de tener noticias vuestras. Es genial comprobar cómo, a pesar de las dificultades y preocupaciones, hacéis un montón de cosas y con tan buenos resultados. Para nosotros, que muy pronto marcharemos a misión, sois un estímulo. Por favor, no dejéis de contarnos cosas y de tenernos al día. Un abrazo.

  3. Me ha dado una gran alegría la carta sobre «la vida» de éste proyecto.
    Para los laicos es muy importante conocer las experiencias y la entrega en el trabajo misionero. Sintiéndonos familia hablaremos con orgullo de vosotros y de la labor que hacéis en la Casa Familiar Rural.

  4. Este martes, después de saludarte e intercambiar experiencias en poquito tiempo, en el aeropuerto, volví a mis actividades orgulloso del servicio misionero que dais como LMC en Brasil. El mvto merece la pena. Seguimos en España con mucho afecto vuestro proyecto. El nivel de generosidad y profesional ponen semillas que darán muchos frutos.

  5. Me ha encantado este texto con noticias, preocupaciones y alegrías de vuestro trabajo. Me gustaría seguir leyendo sobre vosotros y vuestro día a día. Un abrazo en Comboni.

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