De vuelta

Hemos regresado y gracias a Dios volvemos a encontrar el sentido de las cosas. Enseguida que hemos empezado a visitar a las familias vuelve a aparecer el rostro de Dios. Ahora traemos además lo que nos han devuelto algunos cuando les hemos compartido nuestra primera experiencia acá. Por un lado nos cuentan que entienden cómo nos sentimos porque así viven ellos también a Dios. Otros nos interpelan por si el Dios con el que nos encontramos “no libera” o suena a resignación.
Estoy confuso. Desde España-Occidente, lo que estoy viviendo puede parece una religión infantil, de Dios tapa-agujeros y milagrero. Todo eso parece que lo superó la teología moderna. Pero yo acá vivo a Dios con una intensidad muy superior. Dios está en esta vida mucho más presente que en occidente, porque le dejamos más hueco. La racionalidad teológica es más poderosa, pero parece que es algo sólo necesario en ese contexto, en la Europa de la sobreabundancia. Acá no hacen falta esas teologías. Simplemente, no hay conflicto entre la acción cotidiana de Dios y la razón.
Puede ser que me esté acobardando ante la fuerza del mal que oprime  este pueblo. Una injusticia tan poderosa que consigue pasar desapercibida. Nuestros vecinos no viven indignados porque el pan haya subido un 15% a causa de los mecanismos internacionales del  mercado. Es así y ya está. Tal vez tuviéramos que trabajar para concientizar a la gente del origen de sus males. Pero eso sí que sería exigente. El dirigente de villa Ecológica es un mafioso que hace y deshace y atemoriza a los que se oponen. ¿Será la hora de interesarnos por lo que en verdad pasa con su gestión? Cuando de joven leía o escuchaba los relatos de misioneros me encendían esas luchas por la justicia contra los opresores, y ahora ¿me habré “espiritualizado” demasiado?
Hoy compartíamos en un grupo bíblico el texto de la samaritana. No hemos hecho ninguna introducción contextual explicando el simbolismo propio de Juan, lo que representa el pozo de Jacob, el conflicto con los samaritanos, el papel de la mujer en aquella época… Hemos leído el testo dos veces, con cierta dificultad porque los vecinos no están acostumbrados a leer, y cada uno ha ido contando lo que le llamaba la atención. Y el Espíritu ha hablado de la fe de la samaritana, de su conversión, de su actitud misionera con los vecinos, y de cómo aplicar todo eso a nuestras vidas. Incluso se ha destacado la importancia del Agua Viva que fecunda los campos y hace crecer las flores y los animales. Isabel me dice que nuestros vecinos viven en un mundo más sencillo, menos mercantilizado, donde los sentimientos están más a flor de piel, donde estamos más cerca de nuestra verdadera realidad. Y por eso hablan con naturalidad de las cosas más profundas de la vida, que en occidente tratamos de recubrir de capas protectoras de racionalismo. Por eso acá las serranas tienen una risa alegre, inocente, infantil, que contrasta a nuestros ojos con la dura realidad que viven.
En esta confusión en que nos encontramos necesitamos de claves de luz y estamos encontrando una en un librito de Boff, “La experiencia de Dios”, del año 2002. Isabel me ha tomado la delantera en la lectura y me va contando que da pistas de lo que buscamos. Es difícil resumirlo, pero habla del conflicto entre un Dios revelado en la Vida y el dios encorsetado en los sistemas teológicos y religiosos.
Así que lo que voy confirmando es que desde allá es difícil entender al Dios de Jesús. “Más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja…”. Las protagonistas de la fe con las que nos encontramos acá viven cada día en la precariedad, sin seguridad alguna, abiertas a lo que venga. Dios no las libera de la lucha de su día a día, simplemente las sostiene en ella. Obra el milagro de que puedan sobrevivir.
Y ahí estoy yo, como un antropólogo tratando de desentrañar los secretos de la felicidad profunda que vive este pueblo en medio del sufrimiento.

Gonzalo Violero-LMC en Arequipa, Perú


2 respuestas a “De vuelta

  1. No creo que la experiencia de Dios sea única. Dios nos sale al camino, al tuyo no al del otro; y se nos dará según nuestros dones recibidos y desarrollados. Para el que está tendido en el camino su Dios llegará para acogerle, y para el samaritano que pasa a su lado, Dios es el que le sopla al oido que debe acoger y cuidar al caido. Dios es el mismo, pero no puede dar la misma respuesta a todos, lo que está claro es que Dios se hace vivo en el camino.
    Gracias Gonzalo por vuestra vida.

  2. Gonzalo, como en otras ocasiones tu reflexión no deja indiferente. Que vuestra búsqueda de respuestas sea fructífera… aunque esto pueda traer decisiones incómodas. Un abrazo grande.

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