Llamamiento comboniano en favor de África

Roma, miércoles 3 de agosto 2011
Los obispos combonianos, el Padre General y la Madre General de los dos institutos combonianos, reunidos en Jerusalén del 21 al 30 de julio, movidos por la situación dramática en que vive la mayor parte de la población africana, decidieron al concluir su reunión preparar un comunicado a favor del continente africano flagelado y debilitado por carestías, guerras, violencias, pobreza, enfermedades, prepotencias y otras injusticias. A continuación publicamos la exhortación de los misioneros.

 

Madre Premoli Luzia (Superiora General de las Hermanas Misioneras Combonianas)
y P. Enrique Sánchez González (Superior General de los Misioneros Combonianos)

LLAMAMIENTO EN FAVOR DE ÁFRICA 

V Encuentro de los obispos combonianos – Jerusalén 31-07-2011 

Con África en el corazón

 Con ocasión del encuentro en Jerusalén de nosotros obispos misioneros combonianos, procedentes de América Latina (3) y de África (9), presentes también el Padre General y la Madre General de los dos institutos combonianos, advertimos fuertemente la exigencia de lanzar un llamamiento en favor de África. Nos parece que África, por encima de sus posibilidades y de la inmensidad de sus riquezas naturales, sigue siendo el continente donde guerras, violencias, prepotencias, pobreza y enfermedades están al orden del día y se siguen creando situaciones crecientes de injusticias y de miseria cada vez más dramáticas si se les compara con el resto del mundo.

Numerosos problemas internos de subdesarrollo se han vuelto en gran parte el destino siniestro exclusivo de África: mal gobierno, ausencia del estado de derecho, conflictos y violencias bajo todas sus formas, bajo nivel de escolaridad, fuerte mortalidad infantil, enfermedades endémicas como la malaria y el sida, dilapidación de los recursos, pobreza en la que vive la mayor parte de la población y la dramática situación de los refugiados y desplazados.

No obstante, África se ha vuelto nuevamente un continente ambicionado y disputado por las grandes potencias mundiales, incluidas las transnacionales. Uno solo es el objetivo: saquear sistemáticamente los recursos naturales de sus florestas, de su subsuelo, tan rico en petróleo, diamantes, uranio, oro, coltan, etc., adueñándose de toda la gama de las materias primas con la complicidad de las autoridades locales, dispuestas de malbaratar sus países a cambio de intereses personales, étnicos o de partido.

Constatamos últimamente, con pena, un equívoco creado ad hoc: que la implementación de los llamados “proyectos modelo”, publicitados como medios para utilizar los nuevos recursos descubiertos para poner en marcha un renovado desarrollo, en lugar de contribuir al beneficio de la población, aumentan la pobreza material, ética y social.

Nadie puede cerrar los ojos ante lo que allá está sucediendo. Todo se funda en la mentira. Sistemática es la falta de informaciones de lo que sucede en el sector extractivo y del abastecimiento de los recursos. Desconcertante es el desprecio por las condiciones de vida cada vez peores de las poblaciones ahí presentes. Arrogantes y violentas son las expropiaciones salvajes de tierras en detrimento de los más pobres, como es el caso de los campesinos. Numerosos son también los conflictos inmobiliarios y sociales con frecuentes pérdidas de vidas humanas. Gradual, la desaparición de los valores de la solidaridad en beneficio de una ganancia individual, desenfrenada y sin reglas. Impresionante el aumento de la corrupción a todos los niveles, a tal punto que hace mella y tergiversa la mentalidad de la gente. La degradación no es sólo social; es también ética y moral: aumenta en modo preocupante la prostitución, sobre todo entre los jóvenes; se dan situaciones de extrema debilidad de la familia afectada por casos de infidelidad cada vez más frecuente en detrimento de la mujer que es dejada sola; se da asimismo conflictos de competencia entre los padres y la dimisión de sus compromisos familiares y educativos, etc.

Las nuevas riquezas entonces, en lugar de contribuir en la lucha contra la pobreza, han servido y sirven abiertamente al degrado, al desequilibrio y a la compra de armas, alimentando así conflictos interminables. Éstas, desgraciadamente, en lugar de ser una bendición se han vuelto una maldición para la mayor parte de la población.

África necesita pues ser ayudada para que comience finalmente, después de tantos años de injusticias y explotación, a utilizar todas estas riquezas que le pertenecen para sí misma y para sus hijos e hijas. Con energía profética hay que volver a encontrar y proponer a los grandes de la tierra el camino del hombre y de una economía en favor del hombre; que respete su dignidad y su libertad de autodeterminación.

En semejante situación, como obispos misioneros combonianos, herederos de la sensibilidad de Comboni “por los más pobres y abandonados”, sentimos que la Iglesia no puede callar; que debe hablar. En nombre de Jesús de Nazaret, que en esta tierra de Palestina ha predicado el amor por los últimos, también a ella le compete el derecho de preguntarse y preguntar: “¿A quién pertenecen las riquezas naturales de África?” Para nosotros los obispos no hay duda de que pertenecen a las poblaciones africanas en su conjunto. Es necesaria pues una intervención de la Iglesia: “África se ha puesto ya en camino y la Iglesia se mueve con ella ofreciéndole la luz del Evangelio. Las aguas pueden ser borrascosas, pero con la mirada puesta en Cristo Señor llegaremos al puerto seguro de la justicia y de la paz” (Mensaje conclusivo del II Sínodo Africano, no. 42).

Mientras esperamos con confianza el mensaje de nuestro pastor, el papa Benedicto XVI, a África y al mundo, hacemos nuestro el llamamiento de los obispos, reunidos en el Sínodo para África de octubre del 2009: “A los grandes poderes de este mundo les dirigimos una súplica: Traten a África con respeto y dignidad” (id., no. 32)

Mons. Aguirre Muñoz Juan José
Obispo de Bangassou (Rép. Centrafrique)

Mons. Arellano Fernández Eugenio
Vicario Apostólico de Esmeraldas (Ecuador)

Mons. Ballin Camillo
Vicario Apostólico del Nord Arabia (Kwait)

Mons. Filippi Giuseppe
Obispo de Kotido (Uganda)

Mons. Franzelli Giuseppe
Obispo de Lira (Uganda)

Mons. Girardi Vittorino
Obispo de Tilarán (Costa Rica)

Mons. Migliorati Giovanni
Vicario Apostólico de Awasa (Ethiopia)

Mons. Perin Guerrino
Obispo de M’baïki (Rép. Centrafricaine)

Mons. Rodríguez Salazar Jaime
Obispo de Huánuco (Perú)

Mons. Russo Michele
Obispo de Doba (Tchad)

Mons. Sandri Giuseppe
Obispo de Witbank (South Africa)

Mons. Sebastián Martínez Miguel Angel
Obispo de Laï (Tchad)

P. Enrique Sánchez González
Superior General de los Misioneros Combonianos

Madre Premoli Luzia
Superiora General de las Hermanas Misioneras Combonianas

(Enlace a la página original)


Una respuesta a “Llamamiento comboniano en favor de África

  1. Respeto y dignidad para África… casi nada.

    Aunque estemos desde hace unos meses en latinoamérica, en concreto en misión en Arequipa (Perú), nos solidarizamos con cada uno de los pueblos de África que sufren injusticia, opresión y saqueo, y nos adherimos a este manifiesto que nuestros obispos combonianos y el Padre y la Madre General firman.

    Ojalá que el Reino de Dios llegue pronto y para todos a este pueblo peruano, a toda latinoamérica, a toda África y a todo el mundo. Que así sea.

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