La misión en la sangre

En otras ocasiones os he hablado de Beti y Pedro, dos amigos y líderes, a su manera, de la comunidad de Villa Ecológica. Ella está mal de los riñones hace años pero no se atreve a operarse. Pedro dice que Beti es todo corazón y por eso ha enfermado de los riñones, que ya se están convirtiendo también en corazón.
En marzo acogieron a un menor en casa. Son 4 hijos menores de edad, una mayor, y ahora Alberto, con 12 añitos. Alberto pasaba las horas en el ciber donde trabaja Arturo, el hijo mayor. Una noche ya le invitó a que fuera a su casa, pues parecía no tener hogar. Y Alberto se animó. Había escapado de su casa donde recibía maltrato. Su abuelita no pudo retenerle más.
Llegó a casa de Beti y Pedro manteniendo sus rutinas, como salir a vender caramelos al centro. Es un niño de la calle. Su historia debe ser aterradora, pero yo me quedo con la de Beti y Pedro. Saben que si denuncian a la policía el abandono del menor por su familia, lo llevarán a un reformatorio. Otra opción es buscar un albergue de la Iglesia. Mientras tanto se queda en casa, ilegalmente, pues la familia de Alberto les podrían denunciar por secuestro. A veces se vuelve a escapar. No tiene hábitos familiares. Le están tratando de hacer entender que ahora es importante para alguien, que no puede desaparecer así nomás de casa. Es una domesticación, como la del zorro y el Principito. Las pequeñas de Beti y Pedro le empiezan a ver como un nuevo hermano y le incluyen en sus juegos y confidencias.
Tras una de sus escapadas más largas un caballero le trajo a casa de Beti, donde Alberto dijo que era su hogar. Este caballero recriminó duramente a Beti en la puerta de la casa que no se hiciera cargo de «su hijo» y no quiso creer que en verdad Beti era sólo una mamá de acogida. Beti aguantó con enorme paciencia la humillación pública, no merecía la pena discutir con aquel hombre bien intencionado. Es una anécdota más de esta familia de corazones grandes.
Ahora Beti sufre al comprobar que no pueden hacerse cargo de Alberto por más tiempo. Le están buscando un albergue que les dé garantías, como el de los salesianos. Pero se le va a desgarrar ese corazón grande que tiene.
Antes de esta nueva aventura, Beti y Pedro estuvieron en febrero en una mina informal, en plena sierra. Muchísimo frío, pocos medios. Un pueblo levantado sobre arenas literalmente de oro que se puede recoger sacando no más del suelo. Sin embargo está prohibido sacar ni siquiera una pepita del pueblo, todo es propiedad de la empresa concesionaria. La riqueza de la mina es una trampa para los pobladores, pues la presencia de los trabajadores que vienen de fuera y ganan buena plata hace que los precios de los productos básicos sean exorbitantes. Pedro va cuando lo necesita, para conseguir plata. Beti fue con él dos semanas, ausentándose sin permiso de su puesto de trabajo, para que no estuviera sólo y no se metiera en líos. Se jugó su empleo, con lo que eso significa acá, por amor a su esposo.
Y allá conocieron a unas monjitas que llevan un centro de acogida a madres en avanzada gestación. Están solas. Bajan de otros lugares más apartados todavía cuando ya van a dar a luz. Pero bajan sin nada, sin ropa de abrigo para los bebes, sin comida. Las hermanitas les pidieron a Beti y Pedro que se quedaran a ayudarlas. Para ellos fue una experiencia misionera. Sintieron la necesidad de acompañar a estas mamás tan solas. Pedro dice que no se atreve a evangelizar cuando está sólo, pero con Beti los dos se apoyan mutuamente. Son un testimonio de familia misionera. Leían la Biblia con las mamás, las cuidaban, las acompañaban. Fueron descubriendo las necesidades de ese entorno.
En su pobreza, Beti y Pedro están abiertos al Señor. No van a teorizar ni especular. Sienten con el corazón lo que el Señor les grita. Su sencillez de medios les permite ir acá o allá, eso sí, con sus dos hijas menores. Los otros ya pueden valerse por sí mismos.
Se retornaron a Arequipa con el gusano misionero dando vueltas. Ahora quieren volver a visitar a las mamás en las vacacione de medio año. Yo enseguida les animé a que lo hicieran, coordinando con las monjitas para ver las necesidades más importantes y cuál podría ser su servicio en la zona. Puede ser una experiencia misionera más preparada, pensada y meditada. Otra forma de concretar la llamada misionera que los dos han recibido. Sería lindo que pudieran salir unos meses enviados por la parroquia. Sería un ejemplo para otros y una experiencia fortalecedora para ellos.
Por lo pronto, ojalá puedan visitar en estas dos semanas de vacaciones de medio año, a fines de julio.
Acá nos encontramos con muchas familias abiertas a la misión. Su fe es misionera porque es viva. Es sencilla y poderosa. La liberación de Jesús no puede contenerse en una rutina cerrada, sino que siempre nos lleva a mirar al otro. Estas familias no tendrán la oportunidad que hemos tenido nosotros de marchar muy lejos por carecer del apoyo material necesario. Es una pena. Pero eso no les rebaja un ápice en su vocación, que en cualquier momento despunta como la aurora.

Gonzalo


3 respuestas a “La misión en la sangre

  1. ola LMC Perú! Soy P. Pablo, Comboniano, actualmente en Nicaragua, he trabajado en el Perú, partecipé un poco en la formación de los primeros LMC y llamé las primeras LMC al Perù, desde México.
    Me toca ahora en la catedral Managua (capital de NICARAGUA) una enseñanza sobre Misión en la Biblia, busque algo más en Internet y encontré vuestro artículo buenazo! Gracias,
    P. Pablo

    1. Hola Pablito, soy Carlos y estuve con ustedes (Roberto Caldas, Alex Tueros, Gustavo Bello, Sarita, Jorge y yo) en la Renovacion Carismatica en Huanuco en el año 1977. Yo era el mas jovencito de todos y nos reuniamos todos los dias para orar y leer la Biblia frente al colegio Leoncio Prado en casa de Sarita en el segundo piso. ¿Te acuerdas de mi?
      Dios te Bendiga Pablo.
      Carlos

    2. Hola Pablo, soy Carlos cavero de la Renovacion Carismatica de Huanuco y nos reuniamos con Jorge, Gustavo, Alex, Roberto, Sarito y yo que era el mas jovencito ¿recuerdas?, nos reuniamos para orar en casa de Sarita al frente del colegio Leoncio Prado………¿como estas?

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