Presencia misionera en RCA… sencilla y sin prisas

Élia Gomes, LMC Portugal

Estamos a finales de septiembre… hace mucho que terminó el curso de sango y el tiempo de integración. Todavía no me siento muy segura para hablar el sango, y respecto al trabajo todavía hago muy poco, pero no tengo prisa por “hacer”… ahora estoy con los militares franceses que, durante una semana (cada cuatro meses) colaboran con la misión en la campaña contra el Pian (enfermedad infecto-contagiosa, frecuente entre los pigmeos).

Mi primer contacto con el país fue bueno, a pesar de las diferencia encontré mucho del África que ya conocía: el calor, la humedad, la tierra roja, los colores… las casas de barro, los mercados y los puestos en la calle al atardecer… los tambores bien entrada la noche y los olores, en especial el fuerte olor de la mandioca secándose, y por encima de todo la alegría de la gente y la sonrisa de los niños y niñas.

Durante este tiempo, más importante que aprender la lengua o comenzar a hacer cosas fue el contacto con un pueblo y una realidad totalmente diferentes, hablo del pueblo Aka (pigmeo). Acompañé a las Hermanas (Misioneras Combonianas) en los talleres de costura en los campamentos pigmeos, ayudé a preparar la tierra… y hasta sembré maíz y planté bananeras. También visité las escuelas de la misión… El Viernes Santo participé en un Vía Crucis, a las siete de la mañana, en un campamento de la selva, una experiencia única, no tengo palabras para describirlo. No hicimos grandes cosas, pero estuvimos presentes…, la diferencia de la misión está en nuestra presencia junto a este pueblo marginado. Un pueblo que vive con tan poco que es casi nada, pero que canta, baila y ríe.

En Mongoumba, desde que llegué tuve experiencias muy enriquecedoras; en la primera semana participé en la visita pastoral de nuestro Obispo a la parroquia. La segunda semana tuvimos la visita del Dr. Onimus, un médico ortopedista francés, que durante cinco días pasó consultas y operó niños y niñas internados en el Centro de Rehabilitación de la misión. A finales de mayo, en colaboración con el ejército francés, la campaña contra el Pian y la vacunación en cinco campamentos.

Comienzo a hacer pequeñas cosas en campo de la sanidad, pero no mucho, porque el dispensario de la misión lleva cerrado algún tiempo. Nuestro trabajo consiste principalmente en que los enfermos Aka sean bien atendidos en el hospital y se integren en el sistema nacional de salud, pues todavía están muy discriminados.

En colaboración con la Cáritas diocesana apoyamos seis dispensarios (todavía sólo conozco dos) y un pequeño almacén de medicamentos.

Para ocupar mi “tiempo libre” preparo leches para algunos bebés malnutridos y huérfanos que estamos apoyando.

Los días de “descanso” acompaño a mi compañera en las visitas a las escuelas, pero han estado de vacaciones.

He sido bien acogida,  estoy contenta por estar aquí y sólo le pido al Señor que me de fuerza para continuar con humildad y amor.

 


Una respuesta a “Presencia misionera en RCA… sencilla y sin prisas

  1. Me encnta, Elia, todo lo que cuentas. Creo que ese es el camino, poco a poco, al lado de la gente, sintiéndote entre ellos y que te reconozcan… no tanto hacer sino estar. Me alegro de tener compañeras en este camino que, aunque en otro país y con otras lenguas, siento que vamos en el mismo barco.

    Un beso y gracias por compartir tu experiencia.

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