Los obispos de Centroáfrica hablan ante la grave situación del país

centro_africaAl menos 24 personas murieron en Bangui el pasado fin de semana en enfrentamientos entre los nuevos amos de la Seleka, que tomaron el poder por la fuerza el 24 de marzo, y enfurecidos vecinos de distintos barrios, algunos de los cuales al parecer portaban armas. En bastantes casos los hombres armados de la Seleka entraron en vecindarios bajo pretexto de buscar armas y se dedicaron a saquear sistemáticamente casa por casa. Bangui sigue sumida en el caos. Según la Cruz Roja Centroafricana, desde que los nuevos amos entraron en la capital, antes de este violento fin de semana ya tenían un balance de 120 muertos y 456 heridos. La gente no tiene dinero, ni comida, ni medicinas y los que pueden huyen cruzando el río Oubangi hacia la vecina República Democrática del Congo.

La Iglesia Católica en la República Centroafricana es también víctima de estas agresiones (en muchos casos realizada por elementos islamistas radicales con un claro odio hacia todo lo cristiano), y desde hace ya bastantes meses, desde que los rebeldes de la Seleka empezaron su campaña de terror en el norte del país. Les reproduzco aquí algunos párrafos de un mensaje conjunto de sus obispos que fue leído en todas las iglesias del país el pasado domingo 14 de abril y que no tienen desperdicio. Denunciar las injusticias y predicar al mismo tiempo el amor y la concordia no es tarea fácil en un ambiente en el que los violentos no toleran que se señale el mal:

“Los numerosos abusos soportados por los centroafricanos en general, y los cristianos en particular, revelan una firme voluntad de dañar la práctica de la fe cristiana y de impedir la obra de evangelización:

-Nos han robado ya más de un centenar de vehículos y de motos.

-Varias iglesias y otros lugares de culto han sido profanados, como es el caso de la parroquia de San José de Mobaye, la de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción de Batanfago y otros.

-Algunas radios católicas y centros pastorales han sido saqueados

-En bastantes casos se ha perturbado el desarrollo de funciones litúrgicas.

-En la catedral de Nuestra Señora, en Bangui, se realizaron disparos al final de la celebración del Domingo de Ramos.

Agresiones a sacerdotes y religiosas. Citemos los casos de las hermanas de Mbrès, los sacerdotes de Alindao, de Bangui, de Bossangoa e incluso el obispo de Bambari.

-Se impide el movimiento de agentes pastorales: tres obispos y varios sacerdotes y religiosas bloqueados en Bangui desde la Semana Santa.

-Deploramos el anti-testimonio de algunos cristianos que han tomado parte activa en los saqueos y destrucciones de bienes y de edificios.

92817940En el Evangelio, Jesús resucitado se manifiesta a sus discípulos al borde del lago de Tiberíados. Se nos aparece con un cuerpo y un corazón humanos que desean ser amados. Por medio de la pesca milagrosa, Cristo fortalece la fe de sus discípulos desanimados y les inicia a la vida del testimonio. Tras la comida, pregunta a Simón Pedro: “¿Me amas tú más que éstos?” Cristo nos lanza la misma pregunta y espera que le amemos y que transmitamos el mismo amor a sus hermanos y hermanas. Esta misma cuestión del amor podemos plantearla en medio de la crisis político-militar que atraviesa nuestro país. ¿Realmente amamos la República Centroafricana? ¿Nos preocupamos por sus estructuras como los hospitales, las escuelas, los edificios oficiales? ¿Amamos a los débiles, los pobres y los desamparados? ¿Amamos a los enfermos que necesitan cuidados médicos? ¿Mostramos amor hacia los muertos que sólo nos piden que les demos un entierro digno?

Algunas dudas planean sobre el amor que tenemos hacia nuestra patria cuando vemos tantos actos innobles que han sido cometidos:

-Amenazas, terror y torturas psicológicas.

Violaciones de chicas y mujeres. Algunas han llegado a suicidarse.

-Reclutamiento de niños soldados

-Humillación pública de soldados y policías del antiguo régimen

-Desplazamiento forzoso de personas que se refugian en los bosques.

Cortes de electricidad y de agua incluso en los hospitales y tanatorios.

-Penuria e inflación

-Bloqueo de las redes de comunicación con ciudades fuera de Bangui.

-Edificios públicos, hospitales, escuelas, casas particulares… saqueadas o confiscadas.

Ante tantos saqueos, actos de destrucción y de humillación sistemática, delante del tejido social desgarrado por la mentira, la traición y el odio, delante de la caza de brujas, y con todo el clima de desconfianza y de inseguridad que nos rodea, corremos el riesgo de renegar de nuestra fe y de desarrollar en nosotros un espíritu de venganza o de vivir en el terror. Pero la palabra de Dios nos recuerda que, incluso en las situaciones más trágicas, a ejemplo de los apóstoles, somos llamados a dar un verdadero testimonio de Cristo, vencedor del miedo, del odio, de la violencia y de la muerte, y Señor de la confianza, del amor, de la paz y de la vida.

Por eso pedimos a los actores de la vida política: “Todo lo que queráis que los hombres os hagan a vosotros hacédselo a ellos” (Mateo 7,12). Sabéis que nuestro país está en crisis como consecuencia de no respetar la palabra dada, de tomar decisiones erróneas, de una búsqueda desenfrenada del poder. En este momento son muchos los problemas urgentes de nuestra patria: la seguridad, el desarme y acuartelamiento de combatientes, la repatriación de los mercenarios extranjeros, la reorganización efectiva del trabajo y de las actividades escolares, la vuelta al servicio de los funcionarios, gendarmes y policías en todo el territorio nacional, el pago de los salarios… Por amor a nuestra patria, os exhortamos a obrar en favor de la justicia, la paz, la concordia, el buen gobierno, el respeto mutuo y el bien común.

A todos los cristianos y a los hombres y mujeres de buena voluntad. Como hemos visto en el evangelio, los discípulos, desanimados ante la muere de su Maestro se sintieron abandonados… Nosotros también estamos pasando por la misma experiencia de los apóstoles ante los tristes acontecimientos que tienen lugar en nuestro país. Sin embargo, Cristo no abandona a su pueblo en Centroáfrica. Como hizo con Pedro y los apóstoles, Él viene a nuestro encuentro y nos invita a echar de nuevo las redes de la reconciliación, la justicia y la paz. Reconfortados con la presencia de Cristo, que expulsa el miedo de nuestros corazones, reencontremos el camino del diálogo en la verdad, del respeto inter-religioso, de la fraternidad y del amor para reconstruir nuestro país desgarrado.

¡Qué Dios bendiga Centroáfrica!!

 

Monseñor Aguirre: «No podemos responder al hierro con hierro»

obispoaguirre-centroafricana-720_560x280Lo que está pasando en Bangui es alarmante, la seguridad brilla por su ausencia, en cada barrio hay abusos y atentados contra los derechos de todo el mundo, en cada ciudad pasa lo mismo, en cada zona del Centroáfrica. Gracias a todos los que nos escriben para darnos coraje y luz.

Vemos cómo los Seleka, los rebeldes de corte islámico que han tomado el poder por la fuerza hace dos semanas, están saqueando Centroáfrica trozo a trozo, pedazo y pedazo, despojándola de todo. Muchas cosas y vehículos se llevan luego a vender al sur del Chad.

Dentro de la Seleka puede haber unos 300 militares de carrera pero vienen acompañados por unos 3000 bandidos que han reclutado por el camino para hacer tropa. Cuando los de la Seleka han saqueado la casa de un antiguo ministro, una parroquia o una ONG y se han ido, vienen los golfos del barrio y acaban con las migajas. Los Seleka no son «los musulmanes» y toda amalgama es inadecuada.

Musulmanes libaneses me han contado cómo han sido saqueados uno por uno en el barrio y la vergüenza que les producía que el grito de: Allah es grande! no impresionaba ninguno de aquellos bandidos.

Ayer vi, cerca del Instituto Pasteur, un coche Toyota Hillux, tal vez robado a Bangassou, pintarrajeado para disimularlo como hacen éstos bandidos que nos han caído encima como una plaga de langostas. Había tenido un accidente, porque dicen ser dueños de todo y de cada calle de la ciudad de Bangui y suelen ir a tope a mas de cien por hora provocando accidentes y, a veces, provocando su propio accidente. Este dejó al Toyota en una zanja, recostado con las tripas al aire, ya casi una carcasa, sin ruedas, ni frenos, ni motor ni radiador, despojado poco a poco de todas sus piezas, de todos sus tornillos, de todos sus secretos hasta quedar tendido al sol al pasto del moho y los elementos.

Se me vino a la cabeza la imagen de Centroáfrica, desde hace unos meses y más desde el golpe de estado del 24 de marzo, despojada de todo por esta banda que nos han inyectado desde la zona del Sahel, que viste turbante y huele metralla.

Se me vino a la cabeza aquel hombre que «viajaba de Jerusalén hasta Jericó y cayó en manos de unos bandidos». Y allí quedó, cubierto de llagas, panza arriba y expuesto al sol como aquella escuálida Toyota Hillux, tal vez, víctima del saqueo de Bangassou.

Ahora ha empezado a llover y están tirando tiros muy cerca de nuestra casa. Pienso que es un error confundir Seleka con musulmanes, poner a todo el mundo en el mismo manojo, y que esto lleva a una espiral de violencia que suele terminar en sangre sobre sangre.

La Iglesia católica va a leer hoy en todas las Iglesias de la capital la misma homilía. Yo estaré en la Catedral. Es la palabra de la Iglesia, leída por e Obispos en estos momentos de profunda zozobra y decimos que, aunque nos sentidos agredidos y protestamos con toda nuestra fuerza, no podemos responder al hierro con hierro porque los que buscan la paz, los pacíficos, son los que heredarán la tierra, mientras que  los que acumulan el odio y el espíritu de revancha, les queda una cicatriz en el alma que perturba la vida y enreda el alma.

Nuestra respuesta como creyentes a tanto martillazo será esta carta en donde pedimos la paz para un pueblo vapuleado, herido y empobrecido. Queremos hacer nacer la esperanza allí donde la redes echadas al mar vuelven vacías, porque si echamos esas redes en Su nombre, «encontraremos reconciliación, justicia y paz.»

Dicen desde la Nunciatura que la pérdida para la Iglesia católica en esta semanas se estima en unos 6 millones de dólares. En una Iglesia ya empobrecida y escuálida, que vive de las ayudas y del trabajo interno, esto es un varapalo.

Las Ongs no han salido mejor paradas. En la Cruz Roja internacional están perplejos porque sus coches, incluso con el logotipo y la bandera blanca, han sido atacados por la Seleka, cosa que, dicen, no pasa ni en los conflictos más violentos. Cordeid, que reparte proyectos con el 0’7% de los impuestos de los holandeses, han visto saqueadas sus casas, oficinas y robados los 3 coches de la delegación centroafricana. Médicos sin Fronteras españoles han cerrado dos de sus 3 hospitales y su gente repatriada porque se han llevado delante de sus narices hasta las neveritas para las vacunas y los aparatos para centrifugar.

Un rebelde Seleka va a utilizar una centrifugadora, para qué? En los barrios la gente está muy caldeada. Pero no podemos dejarnos llevar por la revancha. Tenemos derecho a denunciar y a defendernos, pero la violencia como respuesta es una incongruencia con el Evangelio. En Bangassou, cuando vienen a saquear en una misión, tocan las campanas y en el barrio, todos los vecinos golpean sus cacerolas para hacer ruído y espantar al agresor.

slekaEn estos momentos parece que hay graves disturbios en un barrio cerca de la parroquia de Saint Paul, donde vive el Arzobispo. Están agrediendo a la población porque ha habido un accidente de un coche Seleka con otro coche militar y ha habido muertos. Los Seleka quieren que, cada vez que un coche militar Seleka se esté desplazando por una calle de Bangui, todo el mundo se ponga a un lado y se pare para que puedan pasar como una flecha porque se sienten señores de todo. Hay que tener paciencia para que todas estas posturas de violencia se moderen y paren.

Quieren islamizar Centroáfrica lo más pronto posible y nosotros debemos responder con la fe, no con las armas.

Si Dios quiere, yo me iré a Bangassou dentro de unos días con un vuelo de la Cruz Roja. Su pequeña avioneta debe llevar algunas personas operadas hace unos meses de vuelta a casa. En Bangassou los Seleka están poniendo personas musulmanas en todos los puestos claves de la vida política y obligando a todos los comercios a pagarles una especie de «impuesto revolucionario».

Están celebrando matrimonios entre rebeldes seleka y muchachas centroafricanas (lo sabemos cuando el coro de ráfagas de ametralladora parece interminable). Se diría que quieren «inseminar» Centroáfrica para hacer nacer creyentes musulmanes, que a la larga son votos en las elecciones. Pero también da la impresión de que están «violando» de manera simbólica el país de Centroáfrica, como parte del botín de guerra, para demostrar que aquí mandan ellos, incluso decidiendo a quien deben fecundar.

Nosotros, desde la Iglesia católica, no podemos reaccionar más que con una resistencia pacífica, cuidando más y mejor a los pobres de nuestras comunidades, musulmanes o no, poniendo otra vez en marcha nuestros colegios católicos donde estudian alumnos de todas las religiones y ayudando a crecer nuestras comunidades en la fe, la esperanza y el evangelio. Los Seleka son el decorado que la historia nos impone en este momento. Nuestro trabajo desde hace ya muchos años de contar las lágrimas de los más pobres sigue estando en el centro del escenario. Confiando siempre en vuestra oración,

+Juan José Aguirre, Obispo de Bangassou (Centroáfrica)

 

Asamblea Misioneras Combonianas

Las Misioneras Combonianas que trabajan en las circunscripciones de Europa –Portugal, España, Inglaterra, Francia y Alemania– se reunieron en asamblea del 2 al 7 de abril, en Madrid. “Dar el primer paso en la comunión activa y auto-involucrante, dentro de la Familia Comboniana ha sido uno de los principales desafíos surgidos de nuestra asamblea en Madrid”, dijo la hermana Carmo Ribeiro.

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(En la foto, de izquierda a derecha: P. Alberto Silva, MCCJ; Hermana Ida Colombo, superiora de la provincia de Europa; y Alberto de la Portilla, LMC).

Las Misioneras Combonianas invitaron a participar en su asamblea al superior provincial de Portugal, y al responsable general de los Laicos Misioneros Combonianos, Alberto de la Portilla.

En su intervención el padre Alberto Silva subrayó que “dar testimonio como Familia Comboniana es muy importante porque nos vuelve más coherentes y creíbles”. Por su parte, Alberto de la Portilla observó que “mientras algunos institutos religiosos y misioneros tratan de compartir el proprio carisma con los laicos, con las riquezas que puede derivar de la comprensión del carisma mismo, nosotros los Combonianos tenemos que recorrer el mismo camino que hizo Comboni que concebía la actividad misionera de la Iglesia como una ‘obra católica’. O sea, cada uno con su propia vocación específica, pero trabajando juntos: religiosos, religiosas, sacerdotes y laicos, independientemente de la nacionalidad de los misioneros o de su país de proveniencia”.

Para Alberto de la Portilla, se debe seguir la inspiración carismática de Comboni y su visión misionera de la Iglesia. “Comboni –agregó– ha creado y hecho trabajar juntos, desde el principio, comunidades de laicos, sacerdotes y religiosas de varios países. Debemos seguir esta intuición misionera suya, encontrando el espacio para reflexionar y trabajar juntos como una familia”.

La comboniana portuguesa Carmo Ribeiro dijo también que la asamblea tuvo en cuenta la importancia de la colaboración. “Ha sido una asamblea rica de intercambio de la vida y de las actividades concretas –dijo la misionera– rica de intuiciones que señalan pistas para la misión como comunión. Comunión de identidades específicas que crecen en la medida en que saben relacionarse recíprocamente y se convierten en sacramento del Dios que es familia, Dios que va en búsqueda de todos, para incluir a todos y hacerlos partícipes de su Amor”.322_Asamblea_SMC

Cadena de oración por Centroáfrica

pizap_com13651947091661En estos días de Pascua, todos los cristianos  estamos celebrando que el Señor está VIVO pero, tenemos algunas situaciones de «muerte» aún por desgracia, de las que no podemos pasar sin más.

 La situación en Centroáfrica está cada día más tensa, con mayores saqueos, violencias y asaltos armados. El poder del mal sólo puede ser «combatido» con el poder de «la oración».

 Como familia comboniana nos unimos a la iniciativa lanzada desde el blog de las misioneras combonianas “jóvenes en misión”. Queremos hacer una cadena de oración a favor de nuestr@s herman@s centroafricanos y de todos l@s misioner@s que allí se encuentran. Comboni, sabía que en la oración podemos encontrar nuestra fuerza, y ell@s la necesitan.

 Mañana lunes 8 de abril a las 8 de la tarde, os invitamos unirnos en una hora de oración con una sola intención: ¡Qué esa PAZ que el Señor en estos días nos está dejando en su PALABRA sea una realidad para Centroáfrica!

 ¿Nos embarcamos en esta aventura?

¡Qué el Dios de la Vida se haga presente en medio de este pueblo!

DIOS LO RESUCITÓ Y NOSOTROS SOMOS TESTIGOS

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La semana pasada, los Laicos Misioneros Combonianos tuvimos la oportunidad de celebrar juntos la Pascua. Han sido unos días intensos donde hemos rezado, compartido y disfrutado de estar juntos.

Como los discípulos, os contamos lo que en estos días hemos vivido y descubierto.

 
 
 
«La Pascua, como otros años, ha sido un momento importante de encuentro con los hermanos…eso es lo que realmente más me ha gustado: el sentir que celebro lo más relevante de nuestra Fe con vosotros, que sois con los que comparto esta forma especial y misionera de vivir el mensaje de Jesús. Fue estupendo poder escuchar a Tere y oir que está bien; y ver a la comunidad de Perú tan unida. El Viacrucis fotográfico fue divertido y la película emocionante.
Además nuestros hijos también se encuentran, están deseando verse y se lo pasan genial juntos, y eso también ha sido gracias a los monitores que nos han acompañado: Gonzalo, y Goyo.»
Muchos besos.

Merche.

  

«Todo es movimiento, en nuestro interior y en la propia vida. Dios pasa continuamente por cada uno de nuestros rincones más íntimos, dándonos un valor único. La Pascua es otro paso de Dios, siempre nuevo transformando lo que ayer dolía o no significaba nada en amor. Esa transformación la «hacemos»  cuando «vemos».

Pequeñas «resurrecciones diarias», si conseguimos que todo lo que nos ata, lo que se adueña de nosotros, lo que reduce nuestra dignidad y nos hace esclavos se convierte en un gesto de amor.

Resurrección es generar vida desde lo cotidiano a travès del Amor que el Padre nos tiene, y eso es lo que hemos celebrado en Collado Mediano, con muchos niños (la imagen más bonita posible) y esperamos seguir celebrando todo el año….»

Carmen Aranda

 En estos días pasados hemos tenido la suerte de vivir en comunidad la experiencia de la Pascua. Han sido unos días intensos de compartir y rezar juntos. Conforme iban pasando los días he ido adentrándome lentamente en ese gran Misterio de amor que supone la Pascua. El Jueves, tuve la suerte de hacer mías las palabras de Jesús en Getsemaní:»…Padre que se haga tu voluntad”, para así, desde mi pequeñez y debilidad sentir plena confianza en Él.

El viernes fue un día intenso. La pasión del Señor continúa hoy en tantos hermanos…..¡cuántas víctimas de soledad, dolor, tristeza….! ¿cómo no responder, como el cirineo, para echar una mano y aliviar en la medida de mis posibilidades estas situaciones?

El sábado fue un día de silencio y desierto, de encontrarme conmigo misma y de preguntarme ¿a qué necesito morir para dejar paso a la Vida?, ¿qué me impide vivir plenamente? ¿Cómo vivir en medio de la vida cotidiana la experiencia de la Resurrección?

Y es que, si aprendemos a mirar de otra manera, descubriremos que a nuestro alrededor hay muchas “chispas de esperanza” que nos hablan de esa VIDA que Jesús nos regala.

Feliz Pascua

Esther Nieto

 ¡Atención agencias de turismo!

Una nueva oferta que podría decir así: Semana Santa Pascua misionera ¡Vívela!

 Estos días han sido muy especiales para todos los cristianos y una bonita forma de vivirlos, compartiendo la Pascua con los LMC (laicos misioneros combonianos) en Collado Mediano, Madrid.

 Un jaleo organizado, ha bullido estos días con varias familias y muchos niños que brincaban, balbuceaban y compartían juegos, canciones y comidas…

 En lo personal ha sido fuerte; de los tres días que hemos dormido allí, los dos primeros no pude pegar ojo de la emoción y experiencias vividas y oradas.

Estos días han sido de encuentro personal. El engancharse a la pasión, muerte y resurrección de Cristo, da pie a analizarse interiormente, a encontrarse y de ese modo encontrarnos con Jesús que nos brinda una nueva forma de afrontarnos en nuestra pobreza y de afrontar la realidad desde el amor.

En el Amor tiene sentido la entrega, la muerte, el posible fracaso …

 En estos días sales de la rutina que, a veces, te hace autómata y te das espacio para orar tranquilamente, para escuchar, para contemplar y para disfrutar de otras cosas de las que son las habituales.

 Entre las actividades que tuvimos, vimos una película, Elefante Blanco, en la que se podía apreciar la cruz del misionero en medio del mundo y cómo para estar en el seguimiento auténtico, hay que estar con los últimos, con los que no cuentan, con los que nadie quiere estar.

 También tuvimos un encuentro a través de vídeo-conferencia con algunos laicos en otros países de misión:

Con dos familias de LMC en Perú, una lleva dos años y la otra cinco años viviendo allí con los niños en las comunidades de Villa Ecológica y Cristo Rey.

Otra LMC, Tere, que está en República Centroafricana desde septiembre trabajando en una comunidad con los pigmeos. Ahora la situación en el país está tensa por el saqueo de los que han tomado el gobierno de forma violenta. Allí está, valiente, al «pie de la cruz».

 En las conversaciones con los demás y en la dinámica de estos días me he estado dando cuenta de la importancia que tenemos los laicos en la Iglesia. Tenemos una misión que no hemos madurado todavía por muchas buenas excusas y que ahí está: En el acompañar y ser presencia, en motivar y animar para que se asuman responsabilidades en la comunidad, necesidad de formación y de ser formadores, el transmitir la fe en el boca a boca de cada día, en el trabajo, la familia, los vecinos y amigos … y en la participación activa de las celebraciones. Que no somos niños al amparo de un sacerdote, somos adultos con experiencia personal de Cristo y apostamos por el seguimiento. ¡Se debe notar!

 Id por el mundo y anunciad la Buena noticia de que Cristo Vive.

 Feliz Pascua de resurrección.

 Loli Díaz

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