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Mirando de frente a 2016: los retos africanos para el nuevo año

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Ébola y elecciones en R. Centroafricana, los desafíos pendientes

Centro de tratamiento de Médicos Sin Fronteras contra el Ébola en Kailahum (Sierra Leona) / Fotografía Sylvain Cherkaoui-MSF

Dos retos que tenían posibilidades de conseguirse en 2015 han quedado finalmente sin resolver. Se trataba, por un lado, de poner fin a la epidemia del Ébola en África occidental y, por otro, de culminar las elecciones presidenciales en República Centroafricana, cuya primera vuelta se realizó el pasado 27 de diciembre.

 

En África occidental, donde ha habido 28.601 casos y el virus ha matado a 11.300 personas en Sierra Leona, Guinea y Liberia, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), hubo la esperanza de que pudiera acabarse con la epidemia a finales de 2015. Terminar con el virus no solo supone que no haya más enfermos ni casos, sino que no haya personas en cuarentena y que el país afectado supere un total de 42 días sin ningún nuevo caso.

A mediados de noviembre se celebraba el final del Ébola en Guinea, único país en el que entonces continuaba la enfermedad. Médicos Sin Fronteras comunicaba el 16 de noviembre que Nubia, una bebé de tan solo 21 días y último paciente en Guinea, se había recuperado en el centro de tratamiento de esta organización en Conakry, la capital del país.

Con esta buena nueva se esperaba el fin de la epidemia. Sin embargo, el 20 de noviembre la OMS confirmaba que un niño de diez años había dado positivo en un barrio de Monrovia, poniendo en alerta una vez más a Liberia. Este país ya había sido declarado libre de la enfermedad tras superar 42 días sin nuevos casos en dos ocasiones, la última de ellas el 3 de septiembre de 2015.

Más tarde, el padre y un hermano del chico infectado –que falleció– también daban positivo, pero eran dados de alta el 3 de diciembre. A pesar de que 165 personas siguen en cuarentena en Liberia tras este suceso, el país ha iniciado por tercera vez la cuenta atrás para ser declarado libre del virus.

Estos últimos acontecimientos hacen que permanezcamos pendientes de la evolución de la situación y esperamos que lo antes posible se pueda celebrar de manera definitiva el fin de la epidemia en África occidental.

Una fila de personas delante de la Asamblea Nacional Centroafricana / Fotografía: José Carlos Rodríguez Soto

Otro desafío que se quedó en la cuerda floja en 2015 es la elección de un nuevo presidente en República Centroafricana. Se trata de una convocatoria electoral controvertida puesto que, como ha demostrado el aplazamiento de estos comicios, el país tiene muchos asuntos pendientes que resolver. Los mecanismos necesarios para celebrar las elecciones presidenciales deben ponerse en marcha en todo el territorio nacional y se necesita desplegar a las Fuerzas de Seguridad para evitar la violencia en las urnas. Es necesario que los resultados sean aceptados por todas las partes, sean representativos y creíbles.

El país esperaba tener un nuevo presidente elegido en las urnas antes de terminar 2015. La fecha elegida para la celebración de los comicios fue el 18 de octubre con la intención de poner fin a la crisis que se inició en diciembre de 2012. Entonces, los líderes de la coalición de grupos armados denominada Seleka se levantaron contra el presidente François Bozizé porque consideraron que había incumplido un acuerdo firmado en 2007 en el que se acordó la liberación de los presos políticos y el pago a los rebeldes que se desarmaran. Su avance en el territorio del país, un golpe de Estado y la violencia entre musulmanes y cristianos mantienen al país en crisis desde entonces.

La cita electoral del 18 de octubre no tuvo lugar y se pospuso a finales de diciembre. En la primera vuelta, ninguno de los candidatos obtuvo la mayoría –el principal favorito, Anicet Ggeorges Dologuele, ex primer ministro, obtuvo casi el 24 por ciento de los votos, seguido por otro ex primer ministro, Faustin Archange Touadera, que consiguió el apoyo de cerca del 20 por ciento de los electores-. El balotaje tendrá lugar el 31 de enero.

El yihadismo se expande

Varios tanques en Mogadiscio, capital de Somalia / Fotografía: Archivo Mundo Negro

La lucha contra el yihadismo internacional es el tema estrella tras los atentados de París, y el continente no se queda descolgado en esta cuestión. Son tres los frentes yihadistas abiertos en África subsahariana. Por un lado, encontramos a Boko Haram sembrando el terror en Nigeria, Chad, Níger y Camerún. Por otro lado, al este del continente está el grupo somalí Al-Shabab, atentando en Somalia y Kenia. Y, por otro, Al Qaeda en el Magreb Islámico (AQMI) y otros grupos que circulan por Malí, Níger y, en los últimos meses, también en las fronteras con Burkina Faso.

El yihadismo se ha expandido en los últimos siete años en África. Fue en enero de 2008 cuando la empresa organizadora del conocido rally París-Dakar decidió la suspensión de este beneficioso evento ante las amenazas terroristas. Ya en 2007 hubo que suspender dos etapas por este motivo. A finales de diciembre de aquel año, cuatro turistas franceses habían sido asesinados en Mauritania.

En 2009, el grupo nigeriano Boko Haram intensificaba sus atentados y en 2014 y 2015 aumentaba la intensidad y gravedad de los ataques golpeando también en territorios fronterizos de los países vecinos al norte de Nigeria: Níger, Chad y Camerún. Debe tenerse en cuenta también la enésima revuelta tuareg en Malí en 2012, que fue aprovechada por los grupos yihadistas para imponerse en esta zona del Sahel.

También Somalia –donde surgió Al-Shabab por el conflicto que parte el país– es territorio de especial importancia en esta cuestión, debido a que desde él se dominan las principales rutas marítimas hacia el Índico y el mar Rojo.

Con el atentado del Estado Islámico en París como punto de inflexión en la lucha contra el terrorismo internacional, el yihadismo en África será un foco de interés este año a pesar de que los 149 estudiantes que murieron en el ataque de Al-Shabab en la universidad de Garissa (Kenia) en abril de 2015, las miles de personas asesinadas por Boko Haram, los más de 2 millones de desplazados internos en Nigeria y los casi 180.000 refugiados en Níger, Camerún y Chad a causa de sus ataques sean tratados por los medios occidentales como “víctimas de segunda”.

 Burundi, la crisis olvidada 

Un diputado participa en la apertura de las sesiones de la Asamblea Nacional, el pasado 27 de julio / Fotografía: Getty Images

Este año, junto a República Centroafricana, es importante tener presentes los eventos que se sucedan en Burundi, un país que desde abril de 2015 vive con tensiones constantes y al que, sin embargo –al igual que a República Centroáfrica–, no se le ha dedicado espacio suficiente en los medios de comunicación.

Así, parece que en Burundi no ocurriera nada tras lo vivido el 25 de abril de 2015, cuando el presidente Pierre Nkurunziza decidiera optar a un tercer mandato a pesar de que en la Constitución del país se limita a dos el número de legislaturas en el poder.

La oposición burundesa dio por inconstitucional la decisión de Nkurunziza pero el presidente de Burundi no lo vio así. Según él, su primer mandato no fue elegido en las urnas, en agosto de 2005, sino por las dos cámaras del Parlamento, tras la guerra civil y la crisis política que vivió este país entre 1993 y 2005. Por lo tanto, según esa visión, tendría derecho a un tercer mandato.

A pesar de las manifestaciones en contra de la posibilidad de otro mandato más para Nkurunziza, el Tribunal Constitucional del país aceptó la decisión del presidente. Tras la dimisión del vicepresidente, que se había manifestado en contra de esa opción, y un intento de golpe de Estado fallido, las elecciones que se iba a celebrar en junio de 2015 se aplazaron a julio después de meses de protestas. Nkurunziza ganó los comicios con el 70 por ciento de los votos, manteniendo la presidencia.

Toda esta crisis política ocasionó, además de varios muertos en diversas manifestaciones, 100.000 desplazados a los países vecinos en las primeras semanas de disturbios.

El flujo de refugiados, desde abril de 2015, ha ido aumentando cada mes. En la actualidad, 234.262 personas han huido de Burundi según los últimos datos recogidos por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). Tanzania es el país que más refugiados burundeses acoge (113.124 personas). Le siguen Ruanda (72.004), República Democrática de Congo (18.382) y Uganda, (16.266), según datos de ACNUR.

La situación en el país se mantiene tensa por lo que habrá que estar al tanto de los acontecimientos en Burundi en los próximos meses.

La obsesión: el tercer mandato

Un ciudadano ruandés muestra su apoyo al presidente Paul Kagame / Fotografía: Archivo Mundo Negro

Pierre Nkurunziza no es el único presidente que ha querido optar a un tercer mandato en el continente africano. En los últimos tiempos también lo desean Denis Sassou-Ngueso, presidente de Congo desde 1997, Paul Kagamé, presidente de Ruanda desde 2000, y Joseph Kabila, presidente de República Democrática de Congo desde 2001.

El pasado 25 de octubre Sassou-Ngueso organizó un referéndum para poder modificar la Constitución, eliminar el límite de mandatos y poder ser candidato una vez más a las elecciones que Congo celebra en 2016. Con una jornada tranquila y sin mucho entusiasmo en las urnas, los resultados oficiales decretaron, con un 72 por ciento de participación, que casi el 93 por ciento de los votantes había dicho “sí” a modificar la Carta Magna para que el presidente pueda seguir siéndolo.

Paul Kagamé también quiere reformar la Constitución con el mismo fin. El pasado 17 de noviembre el Senado ruandés adoptaba por unanimidad un proyecto de reforma constitucional. Esta decisión abría la vía a un referéndum para eliminar la limitación de mandatos de la presidencia, que se esperaba celebrar en 2016. Finalmente, la consulta se organizó para el pasado 17 y 18 de diciembre. La modificación, que se espera sea aprobada mayoritariamente por la población, permitirá a Kagamé perpetuarse al frente del país.

Joseph Kabila, presidente de República Democrática de Congo es otro de los líderes que intenta prorrogar su poder en contra de la ley fundamental de su país. Su mandato debe concluir en noviembre de 2016, por lo que la cita con las urnas debería tener lugar antes de esta fecha.

En enero de 2015 la Asamblea Nacional aprobó una enmienda en la ley electoral congoleña que vinculaba la celebración de las presidenciales a la elaboración de un censo electoral. Este proceso podría retrasar los comicios incluso varios años, por lo que Kabila seguiría en el sillón presidencial que ocupa desde 2001, tras la muerte de su padre.

Tras la presión política y popular, el Senado acordó retirar dicha enmienda para aclarar que las presidenciales no estaría vinculada a la finalización del censo. Pero otro asunto está relacionado con el atraso de las elecciones: la reciente descentralización que ha dado lugar a que el país tenga nuevas provincias, pasando de 11 a 26 circunscripciones.

Así, en septiembre, el Tribunal Constitucional anunciaba que las elecciones legislativas y presidenciales previstas para 2016 se retrasarán para poder celebrar los comicios en las nuevas provincias. Esta decisión de Constitucional permite al Ejecutivo de Kabila prolongar su mandato y deja en vilo el futuro del país. Porque, al final, ¿cuándo se celebrarán elecciones en República Democrática de Congo?

 

Año electoral 

Ciudadanos tanzanos con el cartel electoral de uno de los candidatos en las últimas presidenciales / Fotografía: Sebastián Ruiz – Mundo Negro

Y, por último, si ya el año 2015 fue electoral en África subsahariana con la celebración de elecciones presidenciales en Zambia, Nigeria, Togo, Guinea, Costa de Marfil, Tanzania y Burkina Faso, el año 2016 se presenta aún más cargado. En más de una docena de países se prevé la celebración de elecciones presidenciales: República Centroafricana, Comoras, Níger, Benín, Uganda, Chad, Yibuti, Congo, Santo Tomé y Príncipe, Angola –donde el presidente es elegido de manera indirecta por los miembros de la Asamblea Nacional cada cinco años, y José Eduardo dos Santos es presidente desde 1979–, Zambia, Gabón, Cabo Verde, Gambia, Guinea Ecuatorial, República Democrática de Congo, Seychelles y Ghana.

Por María Rodríguez. Mundo Negro Digital

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