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Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI

SUBEN LAS VÍCTIMAS DEL TERREMOTO DE ECUADOR

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El terremoto de 7,8 en la escala abierta de Richter ha dejado una cifra provisional de 273 muertos. La cantidad de heridos ya ha pasado la barrera de los 2500. Las autoridades no descartan que aumente ese número. “No existe dolor más grande que el ver sufrir a la persona que uno ama. Y en esa experiencia lo que más duele es querer ayudarla y ser frenado/a por la propia fragilidad e impotencia”, escribe en un comunicado el comboniano P. Rafael González Ponce, presidente nacional de la Conferencia Ecuatoriana de Religiosos/as (CER). “Les invitamos como CER – continua el comunicado – a crear redes de amor, sanación y solidaridad concreta, ahí en el lugar donde se encuentren, particularmente en las áreas más dañadas. La gente necesita víveres y asistencia médica, pero también ser escuchada y sentir el abrazo de Dios que les vuelva a la Vida.”

Queridas/os hermanas/os,
No existe dolor más grande que el ver sufrir a la persona que uno ama. Y en esa experiencia lo que más duele es querer ayudarla y ser frenado/a por la propia fragilidad e impotencia.

Eso forma parte – lo sabemos muy bien – de la esencia de nuestra Vida Consagrada: cuántas veces en nuestra misión nos encontramos sorprendidos por la hondura de la cruz que azota la espalda de aquellos seres queridos a los que servimos, y al mismo tiempo sentimos que no podemos hacer nada sino estar cerca, escuchar sin prejuicios, orar sinceramente y sobre todo consolar, consolar y consolar… con la humildad de Jesucristo Buen Pastor. Esto es lo que nos está sucediendo frente al terrible terremoto que la tarde del 16 abril, golpeó a nuestro pueblo ecuatoriano.

Ciertamente estamos tristes y dolidos por las escenas trágicas que estamos viendo y viviendo. Sin embargo, debemos asumir el desafío que nos corresponde: organizar con valentía y consolar a nuestra gente y abrirles a la esperanza. Dios está sufriendo con los que lloran a sus muertos y está luchando con los que intentan levantar los escombros en busca de algún sobreviviente. El proyecto de amor de Dios es más fuerte y eso nos devuelve la confianza. Entonces que nuestra angustia se transforme en compromiso solidario.

Les invitamos como Conferencia Ecuatoriana de Religiosos/as (CER) a crear redes de amor, sanación y solidaridad concreta, ahí en el lugar donde se encuentren, particularmente en las áreas más dañadas.

La gente necesita víveres y asistencia médica, pero también ser escuchada y sentir el abrazo de Dios que les vuelva a la Vida. Necesita la fidelidad de María al pie de la cruz, ella lo sostiene durante toda la prueba para aportar al mundo su liberación.

Mucho están haciendo los consagrados y consagradas con su presencia y testimonio en los lugares más difíciles y tocados por el terremoto. Aunque no tenemos toda la información, les hacemos conocer que  hay Hermanas ya ha dado su vida y se ha ganada la eternidad: una Hna. Mercedaria en Calceta: Hna. BLANCA VICTORIA AVELLÁN, rescatada apenas en horas de esta mañana,  una Hermana de las Siervas del Hogar de la Madre, CLAIRE y cuatro postulantes en Playa Prieta; muchas comunidades de religiosas y religiosas han tenido fuertes pérdidas materiales. No obstante todo, con radical firmeza, continúan enraizados en medio de su gente como faros de redención. Gracias por su donación total, estamos orgullosos de Ustedes.

Permítanos pedirles que nos informen sobre lo que les está sucediendo.

Queremos que la CER, como siempre, sea un punto de referencia de nuestro ideal en la Iglesia. Igualmente les pedimos que nos unamos en oración para que este momento sea transformado en gracia de caridad y dignidad para todos los hijos e hijas de Dios, sin distinción alguna.

El amor es creativo y ya vemos surgir las iniciativas de ayuda concreta, sigamos acompañando la vida; conocemos el gran corazón de nuestro pueblo y damos gracias a Dios porque con el esfuerzo de cada uno volverá a levantarse. Por ahora queríamos decir que la CER está viva realizando su misión de misericordia entre los más pobres.

Dios nos bendiga a todos/as y María nuestra Madre, fuerza y esperanza, nos dé la certeza de descubrir la presencia actuante de Dios, por los senderos de misión ahora devastados.
P. Rafael González Ponce, mccj
Presidente Nacional

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