«Merece la pena ser misionero, nunca he sido tan feliz, Dios no defrauda»

Con motivo de la celebración del Domund , el pasado jueves tuvo lugar una nueva edición de los «Jueves de RD» en la que participaron 4 misioneros/as españoles.

Con la presencia desde Corea del Sur de Ester Palma, misionera también digital; desde Benín, con el sacerdote de Barbastro-Monzón, Rafa Quirós, de la mano de Manos Unidas; desde la selva amazónica, César L. Caro, misionero en el Vicariato Apostólico de San José del Amazonas (Perú) y bloguero de este portal; y con Carmen Balguerías, misionera laica de Ocasha, con experiencias en Etiopía, Filipinas y Colombia, el encuentro digital, moderado por Jesús Bastante, redactor jefe de RD, ofreció sugerentes reflexiones y un vivo debate sobre la forma de ser y estar en la misión. Fuera, pero también dentro de España

LMC en camino y con el corazón ardiente

¡Hoy celebramos el Domingo Mundial de las Misiones! Contamos contigo para seguir ayudando y llevando el amor de Jesús a los 1.122 territorios de misión repartidos por todo el mundo.

Como LMC, nos sentimos llamados a anunciar el mensaje del Evangelio en medio de aquellos pueblos más pobres y abandonados al estilo de S. Daniel Comboni.

¿Te animas a participar de esta aventura apasionante?

Buenas Noticias. Domingo 29 T.O. 22/10/2023

Mateo 22,15-21

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?» Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.» Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta cara y esta inscripción?» Le respondieron: «Del César.» Entonces les replicó: «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.»

A DIOS LO QUE ES DE DIOS

La trampa que tienden a Jesús está bien pensada: «¿Es lícito pagar tributos al César o no?». Si responde negativamente, lo podrán acusar de rebelión contra Roma. Si acepta la tributación, quedará desacreditado ante aquellas gentes que viven exprimidas por los impuestos, y a las que él tanto quiere y defiende.

Jesús les pide que le enseñen «la moneda del impuesto». Él no la tiene, pues vive como un vagabundo itinerante, sin tierras ni trabajo fijo; no tiene problemas con los recaudadores. Después les pregunta por la imagen que aparece en aquel denario de plata. Representa a Tiberio, y la leyenda decía: «Tiberius Caesar, Divi Augusti Filius Augustus». En el reverso se podía leer: «Pontifex Maximus».

El gesto de Jesús es ya clarificador. Sus adversarios viven esclavos del sistema, pues, al utilizar aquella moneda acuñada con símbolos políticos y religiosos, están reconociendo la soberanía del emperador. No es el caso de Jesús, que vive de manera pobre pero libre, dedicado a los más pobres y excluidos del Imperio.

Jesús añade entonces algo que nadie le ha planteado. Le preguntan por los derechos del César y él les responde recordando los derechos de Dios: «Pagadle al César lo que es del César, pero dad a Dios lo que es de Dios». La moneda lleva la imagen del emperador, pero el ser humano, como recuerda el viejo libro del Génesis, es «imagen de Dios». Por eso nunca ha de ser sometido a ningún emperador. Jesús lo había recordado muchas veces. Los pobres son de Dios; los pequeños son sus hijos predilectos; el reino de Dios les pertenece. Nadie ha de abusar de ellos.

Jesús no dice que una mitad de la vida, la material y económica, pertenece a la esfera del César, y la otra mitad, la espiritual y religiosa, a la esfera de Dios. Su mensaje es otro: si entramos en el reino, no hemos de consentir que ningún César sacrifique lo que solo le pertenece a Dios: los hambrientos del mundo, los subsaharianos abandonados que llegan en las pateras, los «sin papeles» de nuestras ciudades. Que ningún César cuente con nosotros.

José Antonio Pagola

Tres combonianos en el Sínodo de la Sinodalidad

Desde el pasado día 4 de octubre se está celebrando en Roma el Sínodo de la Sinodalidad. Entre los 363 participantes con derecho a voto (54 de los cuales son mujeres), tres son combonianos: El P. Tesfaye Tadesse Gebresilasie, superior general de los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús, el cardenal Miguel Ángel Ayuso, prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso y Mons. Menghesteab Tesfamariam, arzobispo de Asmara y presidente del Consejo de la Iglesia de Eritrea.

Como Familia Comboniana oramos por la celebración del Sínodo de la Sinodalidad que se celebra este mes de octubre, para que sea un momento de gracia para toda la Iglesia y para el mundo.