«Nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano» (León XIV)

En una celebración histórica del Corpus Christi en la plaza de Cibeles, ante más de un millón de fieles, el Papa León XIV nos ha recordado que “nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano”. Con esta frase, nos ha invitado a recuperar la esencia de la fe: una Eucaristía que transforma, que impulsa a salir de uno mismo y a vivir la caridad de manera concreta.

El Papa ha presentado la Eucaristía como la presencia viva de Cristo, el Pan que alimenta con un amor más fuerte que la muerte. Ha subrayado que Jesús no permanece encerrado en los templos, sino que camina por nuestras calles, visita nuestros barrios y se hace cercano a los pobres, los enfermos y quienes han perdido la esperanza.

La celebración del Corpus esuna llamada a romper la indiferencia, abandonar una fe cómoda y comprometerse en la construcción del bien común. La Eucaristía nos envía a ser “corriente de agua fresca” en medio del mundo: amor, paz, justicia y alegría para quienes más lo necesitan.

Finalmente, ha animado a todos los fieles a volver a Dios con un amor sincero, dejando que su presencia hidrate las sequedades del corazón y nos convierta en testigos activos de esperanza.


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