El verano suele regalarnos algo que escasea el resto del año: tiempo. Tiempo para descansar, desconectar de la rutina y recuperar el aliento. Pero también puede ser un tiempo privilegiado para abrir la mente y ensanchar el corazón.
¿Por qué no aprovechar estas semanas para leer en clave misionera? Un buen libro puede convertirse en una ventana a otros pueblos, culturas y formas de vivir la fe. Puede acercarnos a las periferias del mundo, despertar preguntas, alimentar nuestro compromiso y recordarnos que la misión comienza cuando nos dejamos interpelar por la realidad de los demás.
Las lecturas que te proponemos a continuación son una invitación a salir de nuestras fronteras habituales, descubrir historias de encuentro y esperanza, y profundizar en el verdadero sentido de la misión en el mundo de hoy. Porque también durante el verano podemos seguir dejándonos transformar por el Evangelio y renovar nuestra mirada sobre el mundo.
¡Feliz verano y felices lecturas!












