A la escucha de Comboni. Julio/Agosto 2026

Hay motores que no hacen ruido, pero lo mueven todo. Así es el amor de Dios: sencillo, profundo, incansable. Un amor que nos invita a mirar a los más pobres no desde la distancia, sino desde el corazón.

Comboni dejó que ese amor lo impulsara a cruzar fronteras, a empezar de nuevo mil veces, a creer en las personas cuando nadie más lo hacía.

Ese es su legado: una misión que no se sostiene en fuerzas humanas, sino en un amor que transforma.

Como LMC, dejemos que el amor de Dios sea también nuestro motor, nuestra brújula y nuestro impulso para acercarnos a quienes más lo necesitan.


Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.