Hoy celebramos la 112ª Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado, con un lema que nos invita a dirigir una mirada renovada hacia los niños, niñas y adolescentes migrantes, a partir del lema «Incluso uno solo de estos pequeños», inspirado en el Evangelio de Mateo (18,5).
Los menores representan el 25% de la población migrante en el mundo. Miles de ellos llegan cada año a Europa a través de rutas marítimas y terrestres, muchas veces solos, sin protección ni referentes familiares.
Los obispos, en su mensaje para este subrayan que este lema nos invita a superar una visión de las migraciones que se analiza con frecuencia en cifras, porcentajes o discursos políticos. Esta expresión «nos obliga a detenernos y a cambiar el enfoque. Nos invita a mirar más allá de las estadísticas y a reconocer el valor único e irrepetible de cada niño, niña o adolescente migrante» y nos recuerdan que «Una sola vida tiene un valor infinito», ya que cada menor migrante tiene una historia, unos miedos, unas esperanzas y unas heridas que merecen atención, protección y respeto.
Como recuerda el Papa León XIV, acoger a «uno de estos pequeños» es acoger al mismo Cristo (Mc 9,37). Dejemos de ver al niño migrante como un problema que gestionar, y reconozcámoslo como una persona a la que acoger y con la que encontrarnos.
Hoy rezamos y nos comprometemos por una cultura del encuentro que garantice seguridad, educación, salud y protección familiar a cada menor migrante y refugiado.

