Iniciamos este Octubre Misionero dedicando la primera semana a aquello que sostiene y da sentido a toda misión: la oración.
Orar es poner la misión en manos de Dios, dejarnos transformar por Él y sentirnos unidos a tantos misioneros/as que, en diferentes lugares del mundo, entregan su vida al servicio del Evangelio y de los demás.
Por eso, esta semana queremos asumir un compromiso sencillo pero importante: rezar por la misión y por los misioneros.
Por quienes anuncian.
Por quienes sirven.
Por quienes acompañan.
Por quienes entregan su vida en favor de los últimos.
Por quienes necesitan nuestra oración para seguir adelante.
Esta semana, hagamos un espacio especial en nuestra oración por todos los misioneros y misioneras del mundo.
