Viernes Santo

Tu vida se veía destruida,
pero tú alcanzabas la plenitud.

Aparecías clavado como un esclavo,
pero llegabas a toda la libertad.

Habías sido reducido al silencio,
pero eras la palabra más grande del amor.

La muerte exhibía su victoria,
pero la derrotabas para todos.

El reino parecía desangrarse contigo,
pero lo edificabas con entrega absoluta.

Creían los jefes que te habían quitado todo,
pero tú te entregabas para la vida de todos.

Morías como un abandonado por el Padre,
pero él te acogía en un abrazo sin distancias.

Desaparecías para siempre en el sepulcro,
pero estrenabas una presencia universal.

¿No es sólo apariencia de fracaso
la muerte del que se entrega a tu designio?

¿No somos más radicalmente libres,
cuando nos abandonamos en tu proyecto?

¿No está más cerca nuestra plenitud,
cuando vamos siendo despojados en tu misterio?

¿No es la alegría tu última palabra,
en medio de las cruces de los justos?

Benjamín González Buelta, sj

Escenarios de la pasión: puertas cerradas

Los juicios de Jesús tienen lugar tras puertas cerradas. Cerradas a quienes pueden defender a Jesús. A quienes incordian a los jueces injustos. Y al propio Jesús (pues no le acogen para escucharle, sino tan solo a la imagen que ya tienen hecha de él).

Hoy podemos preguntarnos si en nuestra vida dejamos entrar de verdad a Jesús. No a la imagen que tenemos de él, sino al Jesús que descoloca, que convierte y transforma todo. Si de verdad le dejamos entrar él transforma nuestra vida.

Jueves Santo: «…los amó hasta el extremo»

Hoy, Jueves Santo, celebramos la experiencia de la caridad derrochada sin límites.

¿Quién se entrega a otro si no es porque le ama? ¿Quién lava los pies si no es por expresar ternura? ¿Quién entrega la vida, a pesar del sufrimiento que conlleva, si no es por el anhelo de mostrar amor verdadero? Lo que Jesús hace es para nosotros un reflejo del sueño de Dios para cada uno.

Escenarios de la pasión: laberintos

Nos acercamos hoy a las callejas de Jerusalén, estrechas y entrecruzadas formando una enorme red, serán escenario de idas y venidas de algunos personajes atrapados en sus laberintos. Como nosotros, cuando nos dejamos atrapar por dinámicas que nos envuelven, nos encierran y nos condenan a deambular sin destino ni salida. Todos nuestros laberintos nos sepultan un poco en vida.

Jesús es la puerta de salida a nuestros laberintos interiores.