Caminar abiertos a lo desconocido

Caminar abiertos, a lo desconocido, con capacidad de aceptar lo que venga. Es un don.

Esta actitud, es la que encontramos en muchos de los peregrinos20160712_110117 que se lanzan a hacer el Camino de Santiago. Podemos preguntarles: ¿por qué, para qué? pero no hay una respuesta común, el camino se hace «solo» y en él es donde muchos encuentran la respuesta.

Después de estar dos semanas, dando un servicio de acogida, no me puedo guardar las sorpresas que encontré día a día cuando se acercaban a la Parroquia de S. Tirso en Palas del Rei (Lugo), para sellar la «compostelana» al final de una etapa, y seguir al día siguiente la marcha  hacia Santiago.

 Según entran en la iglesia, les sonrío y ese pequeño gesto, muchas veces es suficiente para un saludo, una breve conversación y casi sin darnos cuenta iniciar un compartir abriendo el corazón.

Por qué están aquí, qué les movió a seguir, haciendo este esfuerzo soportando sol, lluvia, peso, dolor o cansancio? Y cuentan… Algunos han sido movidos por una promesa, un esfuerzo ofrecido al Padre, una petición o una acción de gracias por una causa concedida. Pero para muchos fue un lanzarse intuitivamente, sin saber, por cortar con una vida que nos «come» que nos «arrastra» o por acompañar a un amigo. Y ahí, sin darse cuenta, en el silencio del paso a paso, en solitario, muchos, encuentran a Dios.

20160712_104441Sí, hay peregrinos que me han dejado huella: aquella señora mayor que caminaba desde, no recuerdo el país extranjero, pidiendo por su nieto de 8 años deficiente mental más otras complicaciones que tenía a su madre agotada; un grupo de chicos, dos de ellos preocupados por encontrar algo para sus vidas por lo que luchar; una viuda desde el mes anterior que hacia el camino programado con su marido para hacerlo juntos; 3 personas haciendo campaña por una Asociación de Los Niños de Cáncer; bomberos voluntarios acompañando a discapacitados; una pareja de jóvenes haciendo su viaje de novios; padres e hijos en familia; minusválidos caminando solos…etc, etc. Mayores o jóvenes, solos o en grupo…desde Polonia, EEUU, Valencia, Cataluña, Australia, Corea, o «desde la puerta de mi casa y sola porque quiero encontrarme con Dios» como me respondió una joven francesa. ¡Admirable! Y es que es así, pues si somos capaces de dejarle a Él hacerse presente en nuestra vida, Él nos habla.

Creo que merece la pena este servicio. Por lo que supone para el caminante encontrar una iglesia abierta y acogedora, que alivie un poco el cansancio o te escuche hablar de Dios sin tapujos, que ofrece el descanso de un banco para orar …Pero también para mí misma pues todo esto me ha ayudado a hacer una reflexión positiva  uniéndome al sentir de los peregrinos sobre lo que es o no es importante, sobre la Iglesia universal y sobre todo a dar gracias a Dios por ¡tanta fe!

Mª Carmen Polanco. LMC

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Domingo 17 T.O. (C) 24 de julio de 2016

Lucas 11, 1-13
Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos.» Él les dijo: «Cuando oréis decid: «Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan del mañana, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo, y no nos dejes caer en la tentación.» Y les dijo: «Si alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la medianoche para decirle: «Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle.» Y, desde dentro, el otro le responde: «No me molestes; la puerta está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos.» Si el otro insiste llamando, yo os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por la importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. Pues así os digo a vosotros: Pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, cuando el hijo le pide pan, le dará una piedra? ¿O si le pide un pez, le dará una serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?»

REAPRENDER LA CONFIANZA

Lucas y Mateo han recogido en sus respectivos evangelios unas palabras de Jesús que, sin duda, quedaron muy grabadas en sus seguidores más cercanos. Es fácil que las haya pronunciado mientras se movía con sus discípulos por las aldeas de Galilea, pidiendo algo de comer, buscando acogida o llamando a la puerta de los vecinos.

Probablemente, no siempre reciben la respuesta deseada, pero Jesús no se desalienta. Su confianza en el Padre es absoluta. Sus seguidores han de aprender a confiar como él: «Os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá». Jesús sabe lo que está diciendo pues su experiencia es esta: «quien pide recibe, quien busca halla, y al que llama se le abre».

Si algo hemos de reaprender de Jesús en estos tiempos de crisis y desconcierto en su Iglesia es la confianza. No como una actitud ingenua de quienes se tranquilizan esperando tiempos mejores. Menos aún como una postura pasiva e irresponsable, sino como el comportamiento más evangélico y profético de seguir hoy a Jesús, el Cristo. De hecho, aunque sus tres invitaciones apuntan hacia la misma actitud básica de confianza en Dios, su lenguaje sugiere diversos matices.

«Pedir» es la actitud propia del pobre que necesita recibir de otro lo que no puede conseguir con su propio esfuerzo. Así imaginaba Jesús a sus seguidores: como hombres y mujeres pobres, conscientes de su fragilidad e indigencia, sin rastro alguno de orgullo o autosuficiencia. No es una desgracia vivir en una Iglesia pobre, débil y privada de poder. Lo deplorable es pretender seguir hoy a Jesús pidiendo al mundo una protección que solo nos puede venir del Padre.

«Buscar» no es solo pedir. Es, además, moverse, dar pasos para alcanzar algo que se nos oculta porque está encubierto o escondido. Así ve Jesús a sus seguidores: como «buscadores del reino de Dios y su justicia». Es normal vivir hoy en una Iglesia desconcertada ante un futuro incierto. Lo extraño es no movilizarnos para buscar juntos caminos nuevos para sembrar el Evangelio en la cultura moderna.

«Llamar» es gritar a alguien al que no sentimos cerca, pero creemos que nos puede escuchar y atender. Así gritaba Jesús al Padre en la soledad de la cruz. Es explicable que se oscurezca hoy la fe de no pocos cristianos que aprendieron a decirla, celebrarla y vivirla en una cultura premoderna. Lo lamentable es que no nos esforcemos más por aprender a seguir hoy a Jesús gritando a Dios desde las contradicciones, conflictos e interrogantes del mundo actual.

José Antonio Pagola

¿Entregas todo tu tiempo a la parte del mundo que más te necesita?
«Pues así os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque quien pide recibe, quien busca halla, ya al que llama se le abre».

«Testigos de la esperanza: ¡Juntos, nosotros podemos!»

108282(1)Testigos de la Esperanza  es un grupo que se reúne, hace cinco años, en la casa comboniana Justicia y Paz, en Contagem (MG – Brasil). Se trata de un grupo de autoayuda integrado por personas con problemas de adicción al alcohol, las drogas, la depresión o a cualquier adicción que aprisiona y no permite vivir bien. Es frecuentado en su mayoría por mujeres, madres, esposas, con hijos o esposos para hacer frente a la terrible adicción al alcohol y las drogas”, en él pariticipa activamente Emma Chiolini , laica misionera comboniana italiana, que trabaja en Brasil.

La herramienta de este grupo Testigos de la Esperanza es simplemente la palabra y compartir. Narrar, hablar de uno mismo, como una forma terapéutica para compartir el dolor, para encontrar fuerza y apoyo. Aprender a aceptarlo y aprender a escuchar. Porque al compartir una persona no se siente sola, las historias descritas son historias comunes como madres, mujeres, muchas familias que luchan con la dependencia física y emocional que esclaviza. La belleza de este grupo es que se trata de una “pequeña familia”, donde las personas están unidas por la confianza y las relaciones de amistad. Todo lo que viven es compartido en el grupo, la confianza y la credibilidad son los fundamentos que lo construyen.

Hace más de dos años que participo como voluntaria y yo soy parte de “esta familia”, cada martes por la noche a las 19:30 voy a conocer y escuchar. Hay momentos en que muchas personas participan otros son pocas, pero cualquiera que sea el número cada martes por la noche la Casa Comboni permanece abierta para crear un espacio donde se puede acoger y compartir no sólo el dolor, sino también momentos de sonrisas y momentos de risa. Hay pesos que es difícil cargar solos, hay que superar la vergüenza de decirlo, para esto nació Testigos de Esperanza, para ayudar a las personas que caminan juntas y encontrar ayuda con gestos simples y concretos. Regina y yo (psicóloga y voluntaria) comenzamos desde la provocación de un tema, a partir del cual se puede empezar a pensar en los problemas que la gente vive y en su propia experiencia, un trabajo que lleva al auto-conocimiento, a reconocer la propia historia y en especial a valorar a las personas, para volver a tomar la vida en sus propias manos, con coraje y determinación.

Yo salgo siempre, cada encuentro, emocionada, tanto al compartir momentos de alegría, como momentos intensos y profundos, hechos de heridas aún abiertas. Cada historia es una lectura del Evangelio del día, hecho que luchas, batallas, victorias, derrotas, decepciones, en busca del amor que cuida, ya que sólo el Amor salva: el amor a uno mismo, el amor a los demás, el amor por la vida.

En la periferia del mundo donde no hay servicios, es maravilloso ver como se organizan las personas, sin perder el corazón y simplemente en busca de soluciones, tales como dar a luz a un grupo de auto-ayuda para encontrar la fuerza y el deseo de cambiar. ¡Juntos, nosotros podemos!

Emma Chiolini, LMC

Otro día terrible en Juba (Sudán del Sur)

108275Juba, 10 de julio de 2016

Creo que no deseo escuchar más bombardeos en mi vida. Ayer por la noche un avión seguía sobrevolando, pero al menos no ha bombardeado. En medio de la noche, hemos oído un rumor extraño, como de camiones transportando material pesado. Sin embargo hemos conseguido dormir de algún modo. Ha llegado la mañana y todo parecía tranquilo.

8:30 am: eucaristía en nuestra capilla. Había poca gente, al mismo tiempo, se iniciaron bombardeos a distancia. El celebrante acortó la misa y, al finalizar, la gente corrió a sus casas porque los bombardeos se volvieron más fuertes y frecuentes y se oía el ruido de armas automáticas. Esto ha seguido así toda el día. La gente dice que algo se está quemando en una parte de la ciudad. También nos han informado de que una bomba ha caído sobre un campo de personas desplazadas gestionado por las Naciones Unidas y muchas personas han muerto. 

La gente en aquel campo no tiene un lugar donde refugiarse, nadie en Juba puede huir, estamos todos atrapados en nuestras casas. Las tiendas están cerradas y las calles vacías. 

Mientras os escribo un coche armado está disparando y las repercusiones de sus disparos sacuden nuestra casa que, con lo vieja que es, con todas sus grietas ya presentes en las paredes, no le hace falta mucho para ser derribada, aunque sea a por el temblor que causan las bombas.

No estamos solas. Mucha gente nos sigue llamando y comparten lo que están viviendo y viendo y nos preguntan si estamos bien. También estudiantes del Sur Sudán que estan en Uganda nos llaman y nos envían SMS. Intentamos no usar mucho el teléfono ya que no hay manera de recargarlo. Se están verificando saqueos en algunas partes de Juba, en particular a las tiendas que pertenecen a ugandeses.

Dicen que son tres ejércitos los que luchan por el control. Las fuerzas gubernamentales SPLA, SPLAIO (la oposición) y otro grupo que apenas ha emergido. Parece que la oposición ha tomado el control de una parte de la ciudad, pero todo esto solo lo sabemos de oídas. Otras voces dicen que son Kiir y Machar los que han perdido el control de sus ejércitos y que ahora lo guían otros líderes. Solo Dios sabe lo que realmente está aconteciendo. Lo siento por la gente sencilla. El personal del hospital desapareció para estar con sus familias.

Hay helicópteros que están constantemente en movimiento y esta mañana también pequeños aviones. Solo esperamos que la noche sea tranquila y podamos dormir. No hay manera de procurar comida, la que tenemos es la que debe durar. Además, cuando esta situación termine, pasará tiempo hasta que algún camión de reabastecimiento desde Uganda o Kenia pueda llegar.

Mientras tanto rezamos. Rezad por la paz, para que las muertes terminen y se vuelva a la normalidad. También nosotras empezamos a ser probadas por la falta de sueño y lo continuos bombardeos; algunas veces esto provoca nerviosismo entre nosotras. Esto no debería suceder, pero desafortunadamente pasa cuando se está estresado. 

Gracias por estar con nosotras en la oración. ¡Tenemos mucho por lo que estar agradecidas!

Sr Evette, Misionera Comboniana, Provincial de Sur Sudan.

Experiencia Misionera en Gulu (Uganda)

Hace una semana llegaba a Uganda David, LMC de Granada. Durante todo el verano compartirá experiencia con la comunidad de LMC que trabaja en el orfanato de St. Jude. Él mismo nos comparte sus primeras vivencias:

«Buenos días Familia. Perdonad por no haber escrito antes, y eso que aquí sí tenemos WiFi más o menos disponible en St Jude, pero el día a día aquí para mí está siendo de adaptación.

Os cuento: en la Comunidad estoy con Carmen y Ewa, y Joana se incorpora el jueves que viene. Sinceramente, la compenetración entre ellas es para mi un ejemplo, y el acogimiento admirable. Carmen y Ewa están siendo para mi todo un descubrimiento como comunidad y como personas.
Carmen se dedica a la organización de los almacenes, que son muy grandes, ya que contabiliza, apunta y reparte tanto lo que cada casa recibe, como lo que necesitan para los animales y lo que venden al exterior. Es un trabajo de disposición absoluta, en el que emplea bastantes horas. Además, tiene un taller de Handcraft (cosas hechas a mano), típicas africanas, para venderlas (libretas, peluches, etc., ).  Ewa se encarga de la gestión de todo el personal de St Jude, que no es poco, la verdad.

Por supuesto, la labor evangelizadora es encomiable: oraciones semanales con los jóvenes, las madres, etc., misas (incluso en Acholi) y celebración de la palabra, catequesis, Adoración, etc.

Mi labor por las mañanas es de disponibilidad para lo que se necesite (hoy por ejemplo vamos a limpiar un almacén con Ewa y a pintarlo), aunque todo el tiempo que pueda por las mañanas quiero pasarlo con los niños discapacitados, una bendición de Dios. Y por las tardes tengo una clase de repaso del colegio (niños de primaria), y que hacemos lo que podemos, con mucha alegría, la verdad.

Carmen y Ewa además controlan el Acholi, el idioma de aquí junto con el inglés, pero que es más usado entre ellos que el inglés (tendríais que verlas). Aquí todo está muy bien organizado, y lo que surge se encarga la providencia de que se solucione. Conocí al hermano Elio y al padre Ramón, dos personas increíbles que están por la zona (en St Jude no hay sacerdotes, pero reciben su apoyo personal y su visita constantemente).
Con nosotros además están viviendo en comunidad un amigo de Carmen, Fulgencio, y una chica, Diana, española también, que reside aquí y hace comunidad por otros motivos. Son encantadores y súper serviciales los dos.

Me despido por ahora con un fuerte abrazo, ya os iré contando más cosas desde estas tierras africanas.»

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David junto con Carmen, LMC españolaa la derecha y Ewa, LMC polaca a la izquierda