LMC España

Laicos Misioneros Combonianos y ONGD AMANI

Campaña «Si cuidas el planeta, combates la pobreza»

La Iglesia española, a través de sus principales organizaciones sociales, se une al Papa Francisco y lanza sus «Mandamientos» por el cuidado de la hermana Tierra y de quienes formamos parte de ella. A partir del impulso dado por la encíclica «Laudato Si», Cáritas, Confer, Manos Unidas, Justicia y Paz y REDES se han agrupado en torno a «Enlázate por la Justicia».

Estos son los «diez mandamientos» de la Iglesia para el cuidado de la creación, que centrarán el trabajo en los dos próximos años, desde este mes de junio hasta mediados de 2018:

  • Apoyarás la causa de los pobres;
  • Redescubrirás el valor de la simplicidad en tu propia vida;
  • Valorarás la importancia de tus comportamientos cotidianos;
  • Apreciarás la diversidad de nuestro mundo;
  • Animarás una conversión personal, eclesial y comunitaria;
  • Impulsarás las decisiones necesarias, aunque sean costosas;
  • No supeditarás tu acción a los intereses económicos;
  • Bucearás en tu propia tradición espiritual;
  • Asumirás los consensos científicos;
  • y Superarás el paradigma tecnocrático.

«Si cuidas el planeta, combates la pobreza». Una campaña que retoma el impulso lanzado por estas organizaciones, y que busca entender, con el Papa, que no se puede trabajar por el medio ambiente sin defender los derechos de los empobrecidos y que, a la par, no se puede acabar con la pobreza si no cambiamos un sistema económico injusto, que esquilma las recursos naturales y humanos.

Así se expresó Ana Isabel González, responsable de Justicia y Paz en la rama de Confer, para quien este proyecto «es fruto de la campaña que iniciamos desde Enlázate por la Justicia, que desde hace más de dos años llevamos a cabo Cáritas, Manos Unidas, Justicia y Paz, Confer y Redes«. Un proceso de «reflexión sobre nuestra identidad, sobre lo que podemos aportar a la Iglesia en el ámbito de la lucha contra la pobreza». Porque, pese a quien pese, la presencia social de la Iglesia en el mundo de los empobrecidos es muy fuerte, aunque haya que reforzarla públicamente. Por ello, representantes de la Conferencia Episcopal acompañaban la presentación de la campaña, que subrayaron el apoyo directo de los obispos, especialmente de monseñor Omella, presidente de la Comisión de Pastoral Social, y la implicación de las diócesis.

«Hace justo un año  el Papa publicaba ‘Laudato Si'», la auténtica hoja de ruta de este tercer milenio, «y ya entonces acogimos con agradecimiento este documento y expresamos el deseo de que esta idea central, que pone en estrecha vinculación la degradación medioambiental y la injusticia que padecen muchos pueblos, nos impulsaba a poner en marcha un marco común de trabajo».

Un esfuerzo por denunciar «el actual modelo de desarrollo basado en el crecimiento y el consumo, que esquilma el planeta, que prioriza el bienestar de unos pocos sobre los derechos de las personas más vulnerables». Y es que «la comunidad católica en España tenemos el reto de aplicar las cuestiones medioambientales como elemento fundamental de nuestro trabajo por el Reino. El Papa nos ha llamado a una conversión ecológica. Reconocemos la grandeza del desafío que se nos presenta».

Entre los objetivos generales de la campaña, se encuentran contribuir a la transformación del actual modelo de desarrollo injusto, insolidario e insostenible y a la construcción de una ciudadanía global y solidaria. Los objetivos específicos son cuatro:

 

 

1.- Contribuir a que la Iglesia española acoja los principios y valores de Laudato Si y asuma los desafíos socioambientales de nuestro tiempo para construir con otros un movimiento de cultura ecológica.

2.- Sensibilizar sobre la relación entre nuestros actos y susefectos perniciosos en los países menos desarrollados y en las personas más vulnerables, haciendo conscientes a los ciudadanos de la necesidad de cambio.

3.- Participar activamente en el seguimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y establecer un canal de comunicación con el Gobierno, el Parlamento, las administraciones territoriales….

4.- Visibilizar en la sociedad «Enlázate por la Justicia» como signo de unidad de las organizaciones de la Iglesia que trabajan en cooperación al desarrollo y que vincula a todas las personas para construir una sociedad solidaria que habita un planeta sostenible.

Por su parte, Jesús Palacios, de REDES, destacó la «inspiración» de la Laudato Si para llevar a cabo esta ineludible tarea. Leer la encíclica supone, en su opinión, «ponernos las gafas del Papa Francisco para mirar de una manera muy especial esta casa común. Una mirada que nos hace sentirnos parte de algo que nos excede, nos precede y va más allá de nosotros, que hemos recibido y que debemos dejar».

Esto, y la constatación de que «el daño a la Tierra tiene, en buena medida, causas humanas. Y que este modelo deteriora el medio ambiente y genera desigualdad y exclusión. Hay que poner freno de inmediato a esa realidad, y hacerlo de manera integral, con una única respuesta para una sola crisis socio-ambiental».

Todo ello, desde una lectura creyente, que «puede encontrar muchos ecos en la sociedad», afirmó Palacios, quien apuntó la necesidad de trabajar en red, como ha venido haciendo a lo largo de estos años Enlázate por la Justicia, y como ahora quiere presentarse esta campaña, que también forma parte de la REPAM. «El trabajo en red es la respuesta».

Y que esa respuesta también sea una manera de responder a la realidad. «Debemos trabajar de forma estructural, pero también con las personas», señaló Jesús Palacios. Por un lado, con la Agenda 2030, «que nos marca claves importantísimas con las que poder involucrar a las estructuras de gobierno y trabajar por la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible»; por el otro, el Acuerdo por el Clima de París. «Estos dos focos internacionales nos van a ayudar a colaborar desde tres dimensiones: incidiendo en las instituciones, en el sector empresarial y con la sociedad civil».

Tiempo de cambios

nuevas-LMC-MongoumbaEl día 13 de mayo, día de la Virgen de Fátima, comenzaron los cambios en la Comunidad Apostólica de Mongoumba, con la salida del P Maurice para Roma, donde tomará parte en la formación para convertirse en formador de los jóvenes que quieren ser, ellos también, misioneros Combonianos. Que María interceda por él para adaptarse bien a su nueva comunidad, donde pasará este periodo de formación, y para que dé un buen testimonio de fe y amor a todos los que se crucen en su camino.

El día 23 tuvimos la alegría de recibir Ana, joven LMC polaca, de llega de Kinshasa, donde ha estado aprendiendo francés. Pedimos al Señor de la mies que nos ayude en este tiempo de integración para Anna a ser un ejemplo de amor, alegría y también de compasión y servicio a este pueblo al que fuimos enviadas.

Ayer fue el turno de llegar desde París, donde estuvo aprendiendo francés el P. Fernando, de México. En estos primeros meses de su estancia en Centroáfrica la comunidad de Mongoumba apostólica crecerá, será allí donde el P Fernando aprenderá el Sango. Donde irá después no se sabe…

M-Augusta-MongoumbaEl mes de julio será de nuevo tiempo de cambio con la salida de Elia. ¡La misión se quedará sin una piedra muy fuerte… de yeso! ¿Volverá algún día? Eso ¡sólo Dios lo sabe! Por ahora, no podemos más que agradecer desdeya, todo el bien que hizo a este pueblo y a esta comunidad. Que el Señor le acompañe siempre.

Un fuerte abrazo a todos los LMC y en especial a todos los que han celebrado sus cumpleaños.

Maria Augusta y Elia.

LMC RC

 

Un fin de semana intenso

El pasado fin de semana hemos tenido la alegría de compartir varios momentos como familia comboniana en Madrid.

20160605_122506El jueves, diversas confesiones religiosas habían convocado un acto por la acogida y la paz, en respuesta a la crisis humanitaria que estamos viviendo en Europa. La comunidad islámica nos acogía en el patio de la primera mezquita levantada en Madrid en la época moderna, en el barrio de Tetuán. Asociaciones budistas, evangélicas, ba´hai, krishna, la iglesia metropolitana (que no sé quiénes son) y otras, llenábamos las sillas colocadas en el patio, hasta hacer necesario que varios se sentaran en el suelo. Actos similares se han desarrollado en años pasados en este centro islámico cuando la situación social lo ha requerido.

Llegué cuando recién comenzaba el canto de entrada, avancé hacia el otro lado y ahí, de pie  en una esquinita apartada me encontré a Lorenzo y Celia. Una alegría para los tres este encuentro inesperado, compartiendo el carisma que nos une en medio de la pluralidad universal de corazones pidiendo paz y hospitalidad. Lorenzo, con su vértebra no encontraba la postura, y yo con la mía me senté al poco en el suelo. Desde ahí veía pasar a unos y otros, incluidas las reporteras de 13Tv que entrevistaron a algunos de los convocantes. Cuando pasó José Luis Segovia, el vicario social de Madrid, pude verle de cerca los zapatos, con sus costuras abiertas de haber caminado mucho. Por arriba se veía su traje discreto, pero, como en la canción de Luis Guitarra, por los pies se reconoce al que a todo está dispuesto… quien siempre está en camino tiene gastadas las suelas.Mirar desde abajo te permite ver lo que no se ve.

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El viernes del Sagrado Corazón compartimos la misa con los combonianos, las hermanas, y los trabajadores de la casa y la editorial, con sus familias. Ramón nos invitó a todos a presentarnos en el rito de entrada, y pudimos disfrutar la riqueza de todos, los que están y los que están de paso, los jubilados y los que acaban de entrar en la casa comboniana. Entre ellos, nosotros como LMC, agradecidos al Señor por esta familia regalada. En el picoteo de después, un joven, hermano de un trabajador, nos preguntaba sobre eso de ser laicos y misioneros. Y conocimos a Torres, un joven hermano mozambiqueño que en tres semanas marcha al teologado de Lima. Otro encuentro feliz, compartiendo nuestro recuerdo y su ilusión.

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Ayer sábado, asamblea anual de la CALM, otro momento alegre y agradecido. Estaban contentos los veteranos porque este año éramos más que otras veces. Muchas propuestas, ideas de futuro, compensada la experiencia y la juventud. Durante el almuerzo, un mar de continentes en cada mesa. Marta, javeriana, se prepara para salir a Brasil (justo en la triple frontera con Perú y Colombia) en enero. María, que resultó ser la madrina de nuestro párroco en San Basilio, nos contaba los trabajos de su hijo como personal de la ONU en la pacificación de Colombia. Y su historia personal: tres veces se puso disponible para ir a misión, y por A o por B, no se concretó. Ahora cuida a su esposo enfermo de cáncer y participa en la animación misionera en su parroquia. Para concluir el encuentro, la eucaristía con el director del IEME, caído horas antes  deZimbawe, de visitar a sus compañeros; toda su vida en el sur del Perú, incluidos los años más duros de la guerra interna en los pueblos de Puno, a 3800 metros de altura.. Ahora extraña comer el cuy.

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Un fin de semana para salir a la superficie y tomar el aire del Espíritu.

Domingo X T.O.(C) 05 de junio de 2016

Lucas 7, 11-17
En aquel tiempo, iba Jesús camino de una ciudad llamada Naín, e iban con él sus discípulos y mucho gentío. Cuando se acercaba a la entrada de la ciudad, resultó que sacaban a enterrar a un muerto, hijo único de su madre, que era viuda; y un gentío considerable de la ciudad la acompañaba. Al verla el Señor, le dio lástima y le dijo: «No llores.» Se acercó al ataúd, lo tocó (los que lo llevaban se pararon) y dijo: «¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!» El muerto se incorporó y empezó a hablar, y Jesús se lo entregó a su madre. Todos, sobrecogidos, daban gloria a Dios, diciendo: «Un gran Profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo.» La noticia del hecho se divulgó por toda la comarca y por Judea entera.

 

EL SUFRIMIENTO HA DE SER TOMADO EN SERIO

Jesús llega a Naín cuando en la pequeña aldea se está viviendo un hecho muy triste. Jesús viene del camino, acompañado de sus discípulos y de un gran gentío. De la aldea sale un cortejo fúnebre camino del cementerio. Una madre viuda, acompañada por sus vecinos, lleva a enterrar a su único hijo.

En pocas palabras, Lucas nos ha descrito la trágica situación de la mujer. Es una viuda, sin esposo que la cuide y proteja en aquella sociedad controlada por los varones. Le quedaba solo un hijo, pero también este acaba de morir. La mujer no dice nada. Solo llora su dolor. ¿Qué será de ella?

El encuentro ha sido inesperado. Jesús venía a anunciar también en Naín la Buena Noticia de Dios. ¿Cuál será su reacción? Según el relato, «el Señor la miró, se conmovió y le dijo: No llores». Es difícil describir mejor al Profeta de la compasión de Dios.

No conoce a la mujer, pero la mira detenidamente. Capta su dolor y soledad, y se conmueve hasta las entrañas. El abatimiento de aquella mujer le llega hasta dentro. Su reacción es inmediata: «No llores». Jesús no puede ver a nadie llorando. Necesita intervenir.

No lo piensa dos veces. Se acerca al féretro, detiene el entierro y dice al muerto: «Muchacho, a ti te lo digo, levántate». Cuando el joven se reincorpora y comienza a hablar, Jesús «lo entrega a su madre» para que deje de llorar. De nuevo están juntos. La madre ya no estará sola.

Todo parece sencillo. El relato no insiste en el aspecto prodigioso de lo que acaba de hacer Jesús. Invita a sus lectores a que vean en él la revelación de Dios como Misterio de compasión y Fuerza de vida, capaz de salvar incluso de la muerte. Es la compasión de Dios la que hace a Jesús tan sensible al sufrimiento de la gente.

En la Iglesia hemos de recuperar cuanto antes la compasión como el estilo de vida propio de los seguidores de Jesús. La hemos de rescatar de una concepción sentimental y moralizante que la ha desprestigiado. La compasión que exige justicia es el gran mandato de Jesús: «Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo».

Esta compasión es hoy más necesaria que nunca. Desde los centros de poder, todo se tiene en cuenta antes que el sufrimiento de las víctimas. Se funciona como si no hubiera dolientes ni perdedores. Desde las comunidades de Jesús se tiene que escuchar un grito de indignación absoluta: el sufrimiento de los inocentes ha de ser tomado en serio; no puede ser aceptado socialmente como algo normal pues es inaceptable para Dios. Él no quiere ver a nadie llorando.

José Antonio Pagola

Jesús nos revela el valor de la esperanza cuando sentimos que a nuestra vida le falta liberarse y enraizarse en lo esencial.

El Cuerpo de Cristo Ultrajado

Este domingo la Iglesia celebra la fiesta de Corpus Christi, aunque en algunas ciudades se ha mantenido el jueves, uno de esos que brillan más que el sol. Reconozco que me costó explicar a una persona que no comparte la fe -ni la cultura católica- esta tradición de sacar en procesión el pan consagrado. Y más difícil puede resultar cuando, para darle solemnidad y con sincera devoción, se va adornando con oros, platas, campanillas, monaguillos… hasta el punto de que la forma consagrada resulta difícil de encontrar. Pues a pesar de la secularización en muchas ciudades y pueblos, familias enteras visten sus mejores galas para ver el cortejo sacramental.

Hace ya 17 siglos Juan Crisóstomo escribió algo que desde que lo leí por primera vez cambió mi mirada sobre la eucaristía: “¿Deseas honrar el cuerpo de Cristo? No lo desprecies, pues, cuando lo contemples desnudo en los pobres, ni lo honres aquí, en el templo, con lienzos de seda, si al salir lo abandonas en su frío y desnudez.”

Hace unos días veíamos las fotos de una barcaza volcando y el cuerpo de Cristo hundiéndose en el Mediterráneo. Murieron siete. Hoy nos enteramos que las fuerzas de seguridad en Melilla han devuelto en caliente el Cuerpo de Cristo. Treinta migrantes fueron devueltos en una práctica que la Convención Europea de Derechos Humanos considera ilegal. Hace unos días llegaba una chica africana a un centro de religiosas pidiendo que le ayuden a salir de una red de trata. El cuerpo de Cristo violado y esclavizado. Quedan miles de mujeres en esa situación, muchas menores.

Ya seamos curas, ministros, estudiantes o personas en desempleo no podemos recibir el cuerpo de Cristo si no nos duelen las entrañas al saber que se está ahogando, que lo están expulsando y que lo están violando. Tampoco podemos ir a la procesión del Corpus si no hacemos lo que está en nuestra mano para reparar estos sacrilegios.

Javier Montes SJ

fuente: http://www.pastoralsj.org