Día del libro con sabor africano

13062107_10208094615776132_5411651459293250947_n En este fin de semana en el que proliferan  actos con motivo del día del libro, os invitamos a que os paséis por las  ferias de libro de Valencia y  Granada donde la Editorial Mundo Negro (perteneciente a los Misioneros Combonianos) está  presente para dar a conocer la realidad de África:

– Caseta N° 89 en la FERIA DEL LIBRO de VALENCIA (Del 20 de abril al 1 de mayo): www.firallibre.com/
– Caseta N° 67 (junto a la entrada de la Basílica Ntra Sra. de las Angustias), en la FERIA DEL LIBRO de GRANADA (Del 22 de abril al 1 de mayo): www.ferialibrogranada.org/

 

También os dejamos una selección de literatura infantil para que nuestros niños/as vayan conciendo la gran riqueza que alberga el continente africano y sus gentes.

NO DEJÉIS DE VISITARNOS

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V Domingo de Pascua. 24 de abril de 2016

Juan 13, 31-33a. 34-35
Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijos míos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también entre vosotros. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros.»

NO PERDER LA IDENTIDAD

Jesús se está despidiendo de sus discípulos. Dentro de muy poco, ya no lo tendrán con ellos. Jesús les habla con ternura especial: «Hijitos míos, me queda poco de estar con vosotros». La comunidad es pequeña y frágil. Acaba de nacer. Los discípulos son como niños pequeños. ¿Qué será de ellos si se quedan sin el Maestro?

Jesús les hace un regalo: «Os doy un mandato nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado». Si se quieren mutuamente con el amor con que Jesús los ha querido, no dejarán de sentirlo vivo en medio de ellos. El amor que han recibido de Jesús seguirá difundiéndose entre los suyos.

Por eso, Jesús añade: «La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros». Lo que permitirá descubrir que una comunidad que se dice cristiana es realmente de Jesús, no será la confesión de una doctrina, ni la observancia de unos ritos, ni el cumplimiento de una disciplina, sino el amor vivido con el espíritu de Jesús. En ese amor está su identidad.

Vivimos en una sociedad donde se ha ido imponiendo la «cultura del intercambio». Las personas se intercambian objetos, servicios y prestaciones. Con frecuencia, se intercambian además sentimientos, cuerpos y hasta amistad. Eric Fromm llegó a decir que «el amor es un fenómeno marginal en la sociedad contemporánea». La gente capaz de amar es una excepción.

Probablemente sea un análisis excesivamente pesimista, pero lo cierto es que, para vivir hoy el amor cristiano, es necesario resistirse a la atmósfera que envuelve a la sociedad actual. No es posible vivir un amor inspirado por Jesús sin distanciarse del estilo de relaciones e intercambios interesados que predomina con frecuencia entre nosotros.

Si la Iglesia «se está diluyendo» en medio de la sociedad contemporánea no es solo por la crisis profunda de las instituciones religiosas. En el caso del cristianismo es, también, porque muchas veces no es fácil ver en nuestras comunidades discípulos y discípulas de Jesús que se distingan por su capacidad de amar como amaba él. Nos falta el distintivo cristiano.

Los cristianos hemos hablado mucho del amor. Sin embargo, no siempre hemos acertado o nos hemos atrevido a darle su verdadero contenido a partir del espíritu y de las actitudes concretas de Jesús. Nos falta aprender que él vivió el amor como un comportamiento activo y creador que lo llevaba a una actitud de servicio y de lucha contra todo lo que deshumaniza y hace sufrir el ser humano.

J.A.Pagola

Jesús nos invitar a amar como él lo ha hecho, hasta las últimas consecuencias. La auténtica novedad está en la referencia directa a Jesús. Amamos porque Él ha amado. Para hacerlo tenemos que dejar que sea Él quien guíe nuestras decisiones

SUBEN LAS VÍCTIMAS DEL TERREMOTO DE ECUADOR

El terremoto de 7,8 en la escala abierta de Richter ha dejado una cifra provisional de 273 muertos. La cantidad de heridos ya ha pasado la barrera de los 2500. Las autoridades no descartan que aumente ese número. “No existe dolor más grande que el ver sufrir a la persona que uno ama. Y en esa experiencia lo que más duele es querer ayudarla y ser frenado/a por la propia fragilidad e impotencia”, escribe en un comunicado el comboniano P. Rafael González Ponce, presidente nacional de la Conferencia Ecuatoriana de Religiosos/as (CER). “Les invitamos como CER – continua el comunicado – a crear redes de amor, sanación y solidaridad concreta, ahí en el lugar donde se encuentren, particularmente en las áreas más dañadas. La gente necesita víveres y asistencia médica, pero también ser escuchada y sentir el abrazo de Dios que les vuelva a la Vida.”

Queridas/os hermanas/os,
No existe dolor más grande que el ver sufrir a la persona que uno ama. Y en esa experiencia lo que más duele es querer ayudarla y ser frenado/a por la propia fragilidad e impotencia.

Eso forma parte – lo sabemos muy bien – de la esencia de nuestra Vida Consagrada: cuántas veces en nuestra misión nos encontramos sorprendidos por la hondura de la cruz que azota la espalda de aquellos seres queridos a los que servimos, y al mismo tiempo sentimos que no podemos hacer nada sino estar cerca, escuchar sin prejuicios, orar sinceramente y sobre todo consolar, consolar y consolar… con la humildad de Jesucristo Buen Pastor. Esto es lo que nos está sucediendo frente al terrible terremoto que la tarde del 16 abril, golpeó a nuestro pueblo ecuatoriano.

Ciertamente estamos tristes y dolidos por las escenas trágicas que estamos viendo y viviendo. Sin embargo, debemos asumir el desafío que nos corresponde: organizar con valentía y consolar a nuestra gente y abrirles a la esperanza. Dios está sufriendo con los que lloran a sus muertos y está luchando con los que intentan levantar los escombros en busca de algún sobreviviente. El proyecto de amor de Dios es más fuerte y eso nos devuelve la confianza. Entonces que nuestra angustia se transforme en compromiso solidario.

Les invitamos como Conferencia Ecuatoriana de Religiosos/as (CER) a crear redes de amor, sanación y solidaridad concreta, ahí en el lugar donde se encuentren, particularmente en las áreas más dañadas.

La gente necesita víveres y asistencia médica, pero también ser escuchada y sentir el abrazo de Dios que les vuelva a la Vida. Necesita la fidelidad de María al pie de la cruz, ella lo sostiene durante toda la prueba para aportar al mundo su liberación.

Mucho están haciendo los consagrados y consagradas con su presencia y testimonio en los lugares más difíciles y tocados por el terremoto. Aunque no tenemos toda la información, les hacemos conocer que  hay Hermanas ya ha dado su vida y se ha ganada la eternidad: una Hna. Mercedaria en Calceta: Hna. BLANCA VICTORIA AVELLÁN, rescatada apenas en horas de esta mañana,  una Hermana de las Siervas del Hogar de la Madre, CLAIRE y cuatro postulantes en Playa Prieta; muchas comunidades de religiosas y religiosas han tenido fuertes pérdidas materiales. No obstante todo, con radical firmeza, continúan enraizados en medio de su gente como faros de redención. Gracias por su donación total, estamos orgullosos de Ustedes.

Permítanos pedirles que nos informen sobre lo que les está sucediendo.

Queremos que la CER, como siempre, sea un punto de referencia de nuestro ideal en la Iglesia. Igualmente les pedimos que nos unamos en oración para que este momento sea transformado en gracia de caridad y dignidad para todos los hijos e hijas de Dios, sin distinción alguna.

El amor es creativo y ya vemos surgir las iniciativas de ayuda concreta, sigamos acompañando la vida; conocemos el gran corazón de nuestro pueblo y damos gracias a Dios porque con el esfuerzo de cada uno volverá a levantarse. Por ahora queríamos decir que la CER está viva realizando su misión de misericordia entre los más pobres.

Dios nos bendiga a todos/as y María nuestra Madre, fuerza y esperanza, nos dé la certeza de descubrir la presencia actuante de Dios, por los senderos de misión ahora devastados.
P. Rafael González Ponce, mccj
Presidente Nacional

Oración por la paz y la unidad

Desde Sudán del Sur, la Superiora General de las Misioneras Combonianas, sr. Luzia Premoli  nos comparte la situación que se está viviendo en estos momentos y nos invita a unirnos en oración por la paz y la unidad.

 

«…Les informo del deterioro de la situación en Sur Sudan y, en particular, en los Montes Nuba donde se encuentran nuestras hermanas, en la localidad de Gidel.

En estos últimos días, los bombardeos aéreos se han repetido continuamente. El hospital no logra hacer frente a tantísimos heridos que son llevados diariamente. Nuestras hermanas están buscando de ayudarles, ellas viven con la gente estos momentos de tensión y miedo.

Les pedimos orar intensamente por este pueblo para que pronto llegue la paz y también por sus líderes, para que sean conscientes de la responsabilidad que tienen en esta situación de conflicto y busquen caminos que traigan la Paz verdadera.

Les agradecemos de antemano su solidaridad y estamos seguras que Dios escucha el clamor de su pueblo.»