Daniel Comboni fue un misionero infatigable que entregó su vida a África y a los africanos. Soñó y empezó a poner en práctica un plan misionero para salvar África mediante los mismos africanos, en un tiempo y en un siglo en el que las potencias europeas sólo pensaban en explotar los grandes recursos del continente: sus materias primas y los esclavos.
Su vida, entregada a los más pobres y abandonados es todo un ejemplo para todos nosotros.
Te esperamos en Twitter el miércoles 14 de octubre de 21:30 horas (España) para rendir homenaje a los misioneros
QUEDADA EN TWITTER ORGANIZADA CONJUNTAMENTE POR IMISIÓN Y OBRAS MISIONALES PONTIFICIAS ESPAÑA PARA APOYAR AL DOMUND
Los misioneros son capaces de dejar todo para ir donde más les necesiten y llevar la misericordia de Dios a los lugares más recónditos en los cinco continentes. Los misioneros enseñan al niño, aconsejan a las familias, corrigen al joven que se equivoca, perdonan al que les ha robado, consuelan al que lo ha perdido todo, visitan a los enfermos, dan de comer al bebé desnutrido de beber al niño sediento, acogen al peregrino, al refugiado, al inmigrante… Y rezan, rezan por todos, los vivos y los que nos han dejado.
«Los misioneros son el rostro amigo donde se refleja la misericordia de Dios. Su entrega, servicio y generosidad son el contrapunto del gran pecado de la indiferencia. El testimonio de sus vidas y, en ocasiones, de sus palabras ha alcanzado tal reconocimiento social que hasta las voces más recalcitrantes enmudecen y les otorgan un “estos son distintos”, cuando en realidad los misioneros son Iglesia que vive las exigencias del Evangelio» explica el director nacional al presentar la Jornada del Domund 2015.
Para ayudar a que la tarea de los misioneros sea conocida por todos, OMP España e iMisión han organizado por segundo año una quedada en Twitter el día 14 de octubre, miércoles, a las 21:30h.
Este año queremos que todos sepan que los misioneros y la misericordia cambian vidas en todo el mundo ¿Nos ayudas a contarlo? ¡No lo dudes! Únete a la fiesta. Muchos te estarán esperando el miércoles en la Red, ¡y muchos más en los otros cinco continentes!
Por ahora, puedes ir pensado qué te sugiere el lema de la Jornada Mundial de las Misiones, DOMUND, de este año: “Misioneros de la misericordia”.
Como Familia Comboniana, nos sentimos inspirados por la vida de San Daniel Comboni a anunciar el evangelio entre los más pobres y abandonados siendo testigos del amor de Dios.
En aquel tiempo, cuando salía Jesús al camino, se le acercó uno corriendo, se arrodilló y le preguntó: «Maestro bueno, ¿qué haré para heredar la vida eterna?» Jesús le contestó: «¿Por qué me llamas bueno? No hay nadie bueno más que Dios. Ya sabes los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, no estafarás, honra a tu padre y a tu madre.»Él replico: «Maestro, todo eso lo he cumplido desde pequeño.» Jesús se le quedó mirando con cariño y le dijo: /»Una cosa te falta: anda, vende lo que tienes, dale el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo, y luego sígueme.» A estas palabras, él frunció el ceño y se marchó pesaroso, porque era muy rico. Jesús mirando alrededor, dijo a sus discípulos: «¡Qué difícil les va a ser a los ricos entrar en el reino de Dios!» Los discípulos se extrañaron de estas palabras. Jesús añadió: «Hijos, ¡que difícil les es entrar en el reino de Dios a los que ponen su confianza en el dinero! Más fácil le es a un camello pasar por el ojo de una aguja, que a un rico entrar en el reino de Dios.» Ellos se espantaron y comentaban: «Entonces, ¿quién puede salvarse?» Jesús se les quedo mirando y les dijo: «Es imposible para los hombres, no para Dios. Dios lo puede todo.» Pedro se puso a decirle: «Ya ves que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido.» Jesús dijo: «Os aseguro que quien deje casa, o hermanos o hermanas, o madre o padre, o hijos o tierras, por mí y por el Evangelio, recibirá ahora, en este tiempo, cien veces más- casas y hermanos y hermanas y madres e hijos y tierras, con persecuciones-, y en la edad futura, vida eterna.»
UNA COSA NOS FALTA
El episodio está narrado con intensidad especial.Jesús se pone en camino hacia Jerusalén, pero antes de que se aleje de aquel lugar, llega «corriendo» un desconocido que «cae de rodillas» ante él para retenerlo. Necesita urgentemente a Jesús.
No es un enfermo que pide curación. No es un leproso que, desde el suelo, implora compasión. Su petición es de otro orden. Lo que él busca en aquel maestro bueno es luz para orientar su vida: «¿Qué haré para heredar la vida eterna?». No es una cuestión teórica, sino existencial. No habla en general; quiere saber qué ha de hacer él personalmente.
Antes que nada, Jesús le recuerda que «no hay nadie bueno más que Dios». Antes de plantearnos qué hay que «hacer», hemos de saber que vivimos ante un Dios Bueno como nadie: en su bondad insondable hemos de apoyar nuestra vida. Luego, le recuerda «los mandamientos» de ese Dios Bueno. Según la tradición bíblica, ese es el camino para la vida eterna.
La respuesta del hombre es admirable. Todo eso lo ha cumplido desde pequeño, pero siente dentro de sí una aspiración más honda. Está buscando algo más. «Jesús se le queda mirando con cariño». Su mirada está ya expresando la relación personal e intensa que quiere establecer con él.
Jesús entiende muy bien su insatisfacción: «una cosa te falta». Siguiendo esa lógica de «hacer» lo mandado para «poseer» la vida eterna, aunque viva de manera intachable, no quedará plenamente satisfecho. En el ser humano hay una aspiración más profunda.
Por eso, Jesús le invita a orientar su vida desde una lógica nueva. Lo primero es no vivir agarrado a sus posesiones: «vende lo que tienes». Lo segundo, ayudar a los pobres:«dales tu dinero». Por último, «ven y sígueme». Los dos podrán recorrer juntos el camino hacia el reino de Dios.
El hombre se levanta y se aleja de Jesús. Olvida su mirada cariñosa y se va triste. Sabe que nunca podrá conocer la alegría y la libertad de quienes siguen a Jesús. Marcos nos explica que «era muy rico».
¿No es esta nuestra experiencia de cristianos satisfechos de los países ricos?
¿No vivimos atrapados por el bienestar material?
¿No le falta a nuestra religión el amor práctico a los pobres?
¿No nos falta la alegría y libertad de los seguidores de Jesús?
Nuevo Consejo General de los Misioneros Combonianos
“Ahora es el momento de llevar el Capítulo a la vida del Instituto”, con estas palabras, el Superior General saliente Padre Enrique Sánchez González, que ha presidido la misa del conclusión del XVIII Capítulo general, ha invitado a los delegados a transmitir a todos los hermanos el espíritu y el mensaje de estas semanas vividas en fraternidad. Hoy, el último día del Capítulo, el P. Enrique Sánchez ha leído el decreto formal de clausura del Capítulo después de haber sido aprobado por los capitulares.
A las 11:30 se ha iniciado la celebración eucarística de conclusión del Capítulo. Durante la homilía el P. Enrique ha subrayado tres palabras: coraje, alegría y esperanza. Ha invitado a cada uno a renovar la esperanza en el amor de Dios, fuente de nuestro empeño misionero, para llevar con mayor alegría el anuncio del Evangelio a los más pobres en la periferia del sufrimiento.
La novedad del Capítulo –dijo P. Enrique– es que “el Señor no se ha cansado de nosotros, él todavía está con nosotros… y lo mejor está por venir”.
Al final de la celebración eucarística, el nuevo Superior General P. Tesfaye Tadesse ha agradecido al P. Enrique y su consejo su dedicación y entusiasmo como guía del Instituto en estos últimos seis años. También la Superiora General de las Combonianas, Luzia Premoli, que ha participado en la eucaristía con algunas de sus hermanas, ha expresado gratitud por la colaboración experimentada durante estos cinco años con la dirección de los combonianos.
La celebración en la Capilla principal ha sido seguida con una comida fraterna.