Mañana lunes 5 de octubre a las 17:00 tendrá lugar en la Universidad Pontificia Comillas (Aula García Polavieja C/ Alberto Aguilera 23 Madrid) una mesa redonda sobre la Realidad Social y Económica de la Amazonia.
Participarán:
– Dário Bossi, Misionero Comboniano en Açailândia (Brasil), miembro de la Red Iglesias y Minería
– Federico Gerona, Voluntario de VOLPA/Entreculturas en Brasil
– Sonia Olea, Experta en Derechos Humanos de Cáritas Española
En el siguiente video Javier Fariñas, redactor jefe de la revista MUNDO NEGRO, presenta los principales reportajes del último número de octubre de la revista. https://vimeo.com/141161534
El mes de octubre se inicia hoy con la fiesta de la Patrona de las Misiones, santa Teresa de Lisieux. Con esta fiesta misionera vamos preparando la Jornada Mundial de las Misiones, en la que los católicos recordamos la urgencia de la misión de la Iglesia, que no es otra que llevar la Buena nueva de Jesús a todos los hombres y mujeres del mundo, y es que no podemos olvidar que la humanidad tiene necesidad del Evangelio, fuente de la alegría, la esperanza y la paz.
En este contexto, el Papa recibía hoy en la sala Clementina del Vaticano a los participantes del Capítulo general de los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús . Sus palabras son de aliento y de ánimo en la tarea evangelizadora son todo un reto para el instituto Comboniano y para todos los que formamos parte de la Familia Comboniana.
Durante su discurso, el Papa recordó a los misioneros que son “servidores y mensajeros del Evangelio, especialmente para quienes no lo conocen o lo han olvidado” y explicó que “el origen de su misión hay un don, que es la iniciativa gratuita del amor de Dios que les ha dado una doble llamada: estar con Él e ir a predicar”.
“En la base de todo está la relación personal con Cristo, radicada en el Bautismo, confirmada en la Confirmación y, para algunos, reforzada en la Ordenación… este vivir con Cristo determina todo nuestro ser y nuestro actuar; y se vive y se alimenta sobre todo en la oración, en el permanecer en el Señor, en la adoración, en el coloquio de corazón a corazón con Él”.
“Precisamente en este espacio orante es donde se encuentra el verdadero tesoro para donarlo a los hermanos mediante el anuncio. El misionero de hecho se hace servidor del Dios que habla, que quiere hablar a los hombres y las mujeres de hoy, como Jesús hablaba a aquellos de su tiempo, y conquistaba el corazón de la gente que venía a escucharlo de todas partes y quedaba maravillada escuchando sus enseñanzas”.
En esta línea, el Papa animó a los misioneros a “nutrirse siempre de la Palabra de Dios, para ser eco fiel, acogerla con alegría del Espíritu, interiorizarla y hacerla carne de su carne como María” ya que en la Palabra de Dios “está la sabiduría que viene del alto y que permite encontrar lenguajes, actitudes, instrumentos adecuados para responder a los desafíos de la humanidad que cambia”.
Además, el Obispo de Roma explicó que los Combonianos del Corazón de Jesús contribuyen “con alegría a la misión de la Iglesia, testimoniando el carisma de san Daniel Comboni, que encuentra un punto en el amor misericordioso del Corazón de Cristo por los hombres indefensos”.
“Aquel Corazón que ha amado a los hombres los empuja a las periferias de la sociedad para testimoniar la perseverancia del amor paciente y fiel… así podrán continuar a promover la justicia y la paz, el respeto y la dignidad de cada persona”.
Al finalizar, el Papa deseó a los misioneros que la reflexión de los temas del Capítulo ilumine el camino del Instituto en los próximos años “ayudando a redescubrir su patrimonio de espiritualidad y de actividad misionera” para “continuar con confianza su apreciada colaboración a la misión de la Iglesia” y que sea estímulo el ejemplo de tantos hermanos “que han ofrecido su vida a causa del Evangelio, dispuestos también al supremo testimonio de la sangre”.
En aquel tiempo, se acercaron unos fariseos y le preguntaron a Jesús, para ponerlo a prueba: «¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?» Él les replicó: «¿Qué os ha mandado Moisés?» Contestaron: «Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio.» Jesús les dijo: «Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios «los creó hombre y mujer. Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne». De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.» En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: «Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio.» Le acercaban niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo, Jesús se enfadó y les dijo: «Dejad que los niños se acerquen a mí: no se lo impidáis; de los que son como ellos es el reino de Dios. Os aseguro que el que no acepte el reino de Dios como un niño, no entrará en él.» Y los abrazaba y los bendecía imponiéndoles las manos.
ACOGER A LOS PEQUEÑOS
El episodio parece insignificante. Sin embargo, encierra un trasfondo de gran importancia para los seguidores de Jesús. Según el relato de Marcos, algunos tratan de acercar a Jesús a unos niños y niñas que corretean por allí. Lo único que buscan es que aquel hombre de Dios los pueda tocar para comunicarles algo de su fuerza y de su vida. Al parecer, era una creencia popular.
Los discípulos se molestan y tratan de impedirlo. Pretenden levantar un cerco en torno a Jesús. Se atribuyen el poder de decidir quiénes pueden llegar hasta Jesús y quiénes no. Se interponen entre él y los más pequeños, frágiles y necesitados de aquella sociedad. En vez de facilitar su acceso a Jesús, lo obstaculizan.
Se han olvidado ya del gesto de Jesús que, unos días antes, ha puesto en el centro del grupo a un niño para que aprendan bien que son los pequeños los que han de ser el centro de atención y cuidado de sus discípulos. Se han olvidado de cómo lo ha abrazado delante de todos, invitándoles a acogerlos en su nombre y con su mismo cariño.
Jesús se indigna. Aquel comportamiento de sus discípulos es intolerable. Enfadado, les da dos órdenes: «Dejad que los niños se acerquen a mí. No se lo impidáis». ¿Quién les ha enseñado a actuar de una manera tan contraria a su Espíritu? Son, precisamente, los pequeños, débiles e indefensos, los primeros que han de tener abierto el acceso a Jesús.
La razón es muy profunda pues obedece a los designios del Padre: «De los que son como ellos es el reino de Dios». En el reino de Dios y en el grupo de Jesús, los que molestan no son los pequeños, sino los grandes y poderosos, los que quieren dominar y ser los primeros.
El centro de su comunidad no ha de estar ocupado por personas fuertes y poderosas que se imponen a los demás desde arriba. En su comunidad se necesitan hombres y mujeres que buscan el último lugar para acoger, servir, abrazar y bendecir a los más débiles y necesitados.
El reino de Dios no se difunde desde la imposición de los grandes sino desde la acogida y defensa a los pequeños. Donde estos se convierten en el centro de atención y cuidado, ahí está llegando el reino de Dios, la sociedad humana que quiere el Padre.
El Capítulo de los misioneros Combonianos que se está celebrando en Roma entra en la semana final. Un momento decisivo, no solo para los delegados al Capítulo, sino para todo el Instituto que está a la espera de conocer las orientaciones que nazcan después de un mes de evaluación y programación.
A partir del martes, día 29 de septiembre, comenzará el tiempo de elección del General y su Consejo. Los Delegados, a partir de las orientaciones trazadas y las provocaciones del Espíritu, serán llamados a elegir el equipo que guiará el Instituto hasta el 2021 para vivir con mayor fidelidad y creatividad nuestro carisma comboniano en un mundo sediento de un mensaje de alegría y liberación.