Domingo de Ramos (B). 29 de marzo de 2015

MARCOS 11, 1-10
Se acercaban a Jerusalén, por Betfagé y Betania, junto al monte de los Olivos, y Jesús mandó a dos de sus discípulos, diciéndoles:
— Id a la aldea de enfrente y, en cuanto entréis, encontraréis un borrico atado, que nadie ha montado todavía. Desatadlo y traedlo. Y si alguien os pregunta por qué lo hacéis, contestadle: «El Señor lo necesita y lo devolverá pronto.»
Fueron y encontraron el borrico en la calle, atado a una puerta, y lo soltaron. Algunos de los presentes les preguntaron:
— ¿Por qué tenéis que desatar el borrico?
Ellos les contestaron como había dicho Jesús; y se lo permitieron. Llevaron el borrico, le echaron encima sus mantos, y Jesús se montó. Muchos alfombraron el camino con sus mantos, otros con ramas cortadas en el campo. Los que iban delante y detrás gritaban:
– Hosanna, bendito el que viene en nombre del Señor. Bendito el reino que llega, el de nuestro padre David. ¡Hosanna en el cielo!

SE DIO POR TODOS/AS

Jesús contó con la posibilidad de un final violento. No era un ingenuo. Sabía a qué se exponía si seguía insistiendo en el proyecto del reino de Dios. Era imposible buscar con tanta radicalidad una vida digna para los «pobres» y los «pecadores», sin provocar la reacción de aquellos a los que no interesaba cambio alguno.

Ciertamente, Jesús no es un suicida. No busca la crucifixión. Nunca quiso el sufrimiento ni para los demás ni para él. Toda su vida se había dedicado a combatirlo allí donde lo encontraba: en la enfermedad, en las injusticias, en el pecado o en la desesperanza. Por eso no corre ahora tras la muerte, pero tampoco se echa atrás.

Seguirá acogiendo a pecadores y excluidos aunque su actuación irrite en el templo. Si terminan condenándolo, morirá también él como un delincuente y excluido, pero su muerte confirmará lo que ha sido su vida entera: confianza total en un Dios que no excluye a nadie de su perdón.

Seguirá anunciando el amor de Dios a los últimos, identificándose con los más pobres y despreciados del imperio, por mucho que moleste en los ambientes cercanos al gobernador romano. Si un día lo ejecutan en el suplicio de la cruz, reservado para esclavos, morirá también él como un despreciable esclavo, pero su muerte sellará para siempre su fidelidad al Dios defensor de las víctimas.

Lleno del amor de Dios, seguirá ofreciendo «salvación» a quienes sufren el mal y la enfermedad: dará «acogida» a quienes son excluidos por la sociedad y la religión; regalará el «perdón» gratuito de Dios a pecadores y gentes perdidas, incapaces de volver a su amistad. Esta actitud salvadora que inspira su vida entera, inspirará también su muerte.

Por eso a los cristianos nos atrae tanto la cruz. Besamos el rostro del Crucificado, levantamos los ojos hacia él, escuchamos sus últimas palabras… porque en su crucifixión vemos el servicio último de Jesús al proyecto del Padre, y el gesto supremo de Dios entregando a su Hijo por amor a la humanidad entera.

Es indigno convertir la semana santa en folclore o reclamo turístico. Para los seguidores de Jesús celebrar la pasión y muerte del Señor es agradecimiento emocionado, adoración gozosa al amor «increíble» de Dios y llamada a vivir como Jesús solidarizándonos con los crucificados.

J.A.Pagola

La vida está llena de mil realidades, nuestro mundo parece estar desbaratado. De nuestra vida queda el amor y la fe, como hizo Jesús de Nazaret, que se dio por todos/as.

 

 

Cáritas alerta contra el impacto de la industria extractiva en la Amazonía

La preocupación pastoral de la Iglesia latinoamericana por proteger los derechos de las comunidades indígenas y la sostenibilidad de los espacios naturales  dio el pasado 19 de marzo en Washington DC un paso de gran trascendencia a la hora de alzar la voz ante los impactos de la industria extractiva en la Amazonia.

Ese día, en el marco de la audiencia pública 154 del período de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) celebrada en la capital federal de los Estados Unidos, donde tiene su sede, una delegación de la Iglesia latinoamericana, integrada por representantes del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y de la Red Eclesial Pan Amazónica (REPAM), expuso ante la Comisión las consecuencias de esas actividades de extracción de recursos naturales en la región amazónica.

Violaciones de derechos humanos y agresiones medioambientales

Durante la sesión, los miembros de la citada delegación entregaron a la Comisión un informe donde se incluyen casos en los que la Iglesia ha tenido un papel relevante ante las violaciones a los derechos humanos cometidas por las empresas extractivas.

Además de indicar que muchos Estados de la región permanecen indiferentes a estas prácticas, en el informe se denuncian también como prácticas usuales de esas empresas la criminalización de los defensores de los derechos humanos y los graves efectos que dichas explotaciones suponen para la salud, integridad y vida de las poblaciones autóctonas, especialmente de comunidades indígenas y campesinas.

Imperativo ético universal

En su intervención, Mauricio López recalcó la presencia profunda de la Iglesia en la Amazonia y los retos que esa región plantea de cara al futuro. «El desafío es descomunal -señaló- y supone un imperativo ético universal que nos implica a todos, que inicia con un cambio radical de corazón y de actitud, y que es también una búsqueda de la Iglesia. Es imperativa la demanda del mejoramiento de las condiciones de vida para los más vulnerables: pueblos en aislamiento voluntario, pueblos amazónicos y futuras generaciones».

«La iglesia  pide perdón por los tropiezos, pero reconoce la esperanza de su presencia, una presencia comprometida, encarnada, itinerante, con proyección de futuro. Los rostros concretos nos hablan de una manera distinta de ver la vida».

En la audiencia ante la CIDH se presentaron cinco casos emblemáticos: Brasil, Honduras y México, sobre minería, y los casos Yasuní de Ecuador y de Amazonas, y de Loreto en Perú sobre el impacto de la extracción petrolífera.

Propuestas

Al finalizar la comparecencia, la delegación formuló diversas propuestas a la CIDH, entre las que cabe destacar:

– La creación de un canal permanente de cooperación.

– Impulsar una formación sobre parámetros internacionales en materia de derechos humanos y pueblos indígenas y no indígenas para agentes pastorales, líderes sociales y pueblos vulnerables.

– Realizar una relatoría anual sobre amenazas y agresiones sufridas por agentes pastorales de la Iglesia católica y líderes sociales para velar por el compromiso de los estados en materia de DDHH y pueblos indígenas.

– Asumir la corresponsabilidad internacional sobre la naturaleza y el respeto de derechos humanos, de pueblos indígenas y no indígenas, y la reparación a las víctimas y por daños ambientales por las consecuencias de las industrias extractivas.

– No criminalizar las manifestaciones sociales generadas por conflictos socio-ambientales.

– Buscar salidas pacíficas y justas con relación a la cultura y la naturaleza.

Finalmente, se destacó la necesidad de adoptar un modelo de desarrollo en América latina que sea sostenible, en donde se armonicen el desarrollo económico, los derechos humanos y el medio ambiente.

DOMINGO V CUARESMA (B).22 de marzo de 2015

Juan 12,20-33

En aquel tiempo, entre los que habían venido a celebrar la fiesta había algunos griegos; éstos, acercándose a Felipe, el de Betsaida de Galilea, le rogaban: «Señor, quisiéramos ver a Jesús.» Felipe fue a decírselo a Andrés; y Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Jesús les contestó: «Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. Os aseguro que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda infecundo; pero si muere, da mucho fruto. El que se ama a sí mismo se pierde, y el que se aborrece a sí mismo en este mundo se guardará para la vida eterna. El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí también estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo premiará.

Ahora mi alma está agitada, y ¿qué diré?: Padre, líbrame de esta hora. Pero si por esto he venido, para esta hora. Padre, glorifica tu nombre.» Entonces vino una voz del cielo: «Lo he glorificado y volveré a glorificarlo.» La gente que estaba allí y lo oyó decía que había sido un trueno; otros decían que le había hablado un ángel. Jesús tomó la palabra y dijo: «Esta voz no ha venido por mí, sino por vosotros. Ahora va a ser juzgado el mundo; ahora el Príncipe de este mundo va a ser echado fuera. Y cuando yo sea elevado sobre la tierra atraeré a todos hacia mí.» Esto lo decía dando a entender la muerte de que iba a morir.

ATRAIDOS POR EL CRUCIFICADO

Un grupo de «griegos», probablemente paganos, se acercan a los discípulos con una petición admirable:«Queremos ver a Jesús». Cuando se lo comunican, Jesús responde con un discurso vibrante en el que resume el sentido profundo de su vida. Ha llegado la hora. Todos, judíos y griegos, podrán captar muy pronto el misterio que se encierra en su vida y en su muerte: «Cuando yo sea elevado sobre la tierra, atraeré a todos hacia mí».

Cuando Jesús sea alzado a una cruz y aparezca crucificado sobre el Gólgota, todos podrán conocer el amor insondable de Dios, se darán cuenta de que Dios es amor y solo amor para todo ser humano. Se sentirán atraídos por el Crucificado. En él descubrirán la manifestación suprema del Misterio de Dios.

Para ello se necesita, desde luego, algo más que haber oído hablar de la doctrina de la redención. Algo más que asistir a algún acto religioso de la Semana Santa. Hemos de centrar nuestra mirada interior en Jesús y dejarnos conmover, al descubrir en esa crucifixión el gesto final de una vida entregada día a día por un mundo más humano para todos. Un mundo que encuentre su salvación en Dios.

Pero, probablemente a Jesús empezamos a conocerlo de verdad cuando, atraídos por su entrega total al Padre y su pasión por una vida más feliz para todos sus hijos, escuchamos aunque sea débilmente su llamada: «El que quiera servirme que me siga, y donde esté yo, allí estará también mi servidor».

Todo arranca de un deseo de «servir» a Jesús, de colaborar en su tarea, de vivir solo para su proyecto, de seguir sus pasos para manifestar, de múltiples maneras y con gestos casi siempre pobres, cómo nos ama Dios a todos. Entonces empezamos a convertirnos en sus seguidores.

Esto significa compartir su vida y su destino: «donde esté yo, allí estará mi servidor». Esto es ser cristiano: estar donde estaba Jesús, ocuparnos de lo que se ocupaba él, tener las metas que él tenía, estar en la cruz como estuvo él, estar un día a la derecha del Padre donde está él.

¿Cómo sería una Iglesia «atraída» por el Crucificado, impulsada por el deseo de «servirle» solo a él y ocupada en las cosas en que se ocupaba él? ¿Cómo sería una Iglesia que atrajera a la gente hacia Jesús?

José Antonio Pagola

 

Día Mundial del Agua de 2015: «Agua y Desarrollo Sostenible»

La humanidad necesita agua

Un joven pescador en gafas de madera en la isla Atauro, Timor-Leste.Una gota de agua es flexible. Una gota de agua es poderosa. Una gota de agua es más necesaria que nunca.

El agua es un elemento esencial del desarrollo sostenible. Los recursos hídricos, y la gama de servicios que prestan, juegan un papel clave en la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental. El agua propicia el bienestar de la población y el crecimiento inclusivo, y tiene un impacto positivo en la vida de miles de millones de personas, al incidir en cuestiones que afectan a la seguridad alimentaria y energética, la salud humana y al medio ambiente.

2015: Agua y Desarrollo Sostenible

El tema de 2015 trata la relación del agua con todas las áreas que debemos tener en cuenta para crear el futuro que queremos. Aprenda más sobre el tema aquí: www.worldwaterday.org/learn y únase a las celebraciones mundiales para organizar su propio evento en http://www.unwater.org/worldwaterday/events

Únase a la campaña de 2015 para crear conciencia sobre el agua y el saneamiento. También puede contribuir en los medios sociales, con el hashtag #díamundialdelagua.

El Día Mundial del Agua se celebra el 22 de marzo de cada año. Es un día para destacar la función esencial del agua y propiciar mejoras para la población mundial que sufre de problemas relacionados con el agua. Es un día para debatir cómo debemos gestionar los recursos hídricos en el futuro. En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 22 de marzo como el primer Día Mundial del Agua. Han pasado 22 años y el Día Mundial del Agua se sigue celebrando en todo el mundo y cada año destaca una cuestión diferente.

«En el Día Mundial del Agua, comprometámonos a crear las políticas necesarias para garantizar que el agua y la energía sostenibles estén al alcance de todos, y no solo de unos pocos.»

Secretario General Ban Ki-moon

Simposio: «África: Continente en camino»

Del 13 a 15 de marzo se está celebrando en Roma, un simposio organizado por el consejo general de los misioneros combonianos, en colaboración con las hermanas misioneras combonianas, para celebrar el 150 aniversario de la publicación del’ «Plan para la regeneración de África» de san Daniel Comboni . El título del simposio es «África: Continente en camino» . El objetivo de este encuentro es hablar sobre África, sus problemas, los retos que el gran continente tiene que afrontar, los resultados logrados, la diáspora de los africanos en Italia y en Europa y la contribución que África puede dar a este mundo convertido en una «aldea global».