ORACIÓN DOMUND 2014

Virgen y Madre María,
ayúdanos a decir nuestro «sí»
ante la urgencia, más imperiosa que nunca,
de hacer resonar la Buena Noticia de Jesús.
Intercede por la Iglesia,
para que nunca se encierre ni se detenga
en su pasión por la actividad misionera.
Ayúdanos a resplandecer
en el testimonio de la comunión,
de la fraternidad y la solidaridad,
de la fe ardiente y generosa,
de la justicia y el amor a los pobres,
para que la alegría del Evangelio
llegue hasta los confines de la tierra
y ninguna periferia se prive de su luz.
Madre del Evangelio viviente,
manantial de alegría para los pequeños,
ruega por nosotros. Amén.

(Cf. Francisco, Evangelii gaudium, 288)

 

 

Con Magdalena e Isabel…Renace la alegría

En este fin de semana en que celebramos la jornada del DOMUND compartimos los testimonios de dos misioneras que nos hacen ver la gran labor que realizan los misioneros en favor de los más pobres y abandonados. Con su vida y testimonio llevan la alegría del evangelio a todo el mundo. Todo un testimonio de entrega y donación para nosotros.

Magdalena Rivas, misionera comboniana que ha trabajado más de 30 años en Chad

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http://www.rtve.es/alacarta/videos/ultimas-preguntas/ultimas-preguntas-renace-alegria/2803414/

Isabel Herrero, Laica Misionera Comboniana que ha trabajado junto con su familia en Arequipa (Perú)

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http://videos.13tv.es/video/?videoId=e-354-isabel-herrero-comparte-su-testimonio-como-misionera-laica-en-peru-al-dia-16-octubre.html

 

Domingo 29 TO(A). 19 de octubre de 2014

Mateo 22,15-21

En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: «Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no miras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar impuesto al César o no?» Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: «Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto.» Le presentaron un denario. Él les preguntó: «¿De quién son esta cara y esta inscripción?» Le respondieron: «Del César.» Entonces les replicó: «Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.»

LOS POBRES SON DE DIOS

A espaldas de Jesús, los fariseos llegan a un acuerdo para prepararle una trampa decisiva. No vienen ellos mismos a encontrarse con él. Le envían a unos discípulos acompañados por unos partidarios de Herodes Antipas. Tal vez, no faltan entre estos algunos poderosos recaudadores de los tributos para Roma.

La trampa está bien pensada: “¿Es lícito pagar impuestos al César o no?”. Si responde negativamente, le podrán acusar de rebelión contra Roma. Si legitima el pago de tributos, quedará desprestigiado ante aquellos pobres campesinos que viven oprimidos por los impuestos, y a los que él ama y defiende con todas sus fuerzas.

La respuesta de Jesús ha sido resumida de manera lapidaria a lo largo de los siglos en estos términos: “Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”. Pocas palabras de Jesús habrán sido citadas tanto como éstas. Y ninguna, tal vez, más distorsionada y manipulada desde intereses muy ajenos al Profeta, defensor de los pobres.

Jesús no está pensando en Dios y en el César de Roma como dos poderes que pueden exigir cada uno de ellos, en su propio campo, sus derechos a sus súbditos. Como todo judío fiel, Jesús sabe que a Dios “le pertenece la tierra y todo lo que contiene, el orbe y todos sus habitantes” (salmo 24). ¿Qué puede ser del César que no sea de Dios? Acaso los súbditos del emperador, ¿no son hijos e hijas de Dios?

Jesús no se detiene en las diferentes posiciones que enfrentan en aquella sociedad a herodianos, saduceos o fariseos sobre los tributos a Roma y su significado: si llevan “la moneda del impuesto” en sus bolsas, que cumplan sus obligaciones. Pero él no vive al servicio del Imperio de Roma, sino abriendo caminos al reino de Dios y su justicia.

Por eso, les recuerda algo que nadie le ha preguntado: “Dad a Dios lo que es de Dios”. Es decir, no deis a ningún César lo que solo es de Dios: la vida de sus hijos e hijas. Como ha repetido tantas veces a sus seguidores, los pobres son de Dios, los pequeños son sus predilectos, el reino de Dios les pertenece. Nadie ha de abusar de ellos.

No se ha de sacrificar la vida, la dignidad o la felicidad de las personas a ningún poder. Y, sin duda, ningún poder sacrifica hoy más vidas y causa más sufrimiento, hambre y destrucción que esa “dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano” que, según el papa Francisco, han logrado imponer los poderosos de la Tierra. No podemos permanecer pasivos e indiferentes acallando la voz de nuestra conciencia en la práctica religiosa.

José Antonio Pagola

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mesa redonda obispos misioneros. DOMUND 2014

Con motivo de la celebración del Domund, la semana pasada tuvo lugar en Madrid una  mesa redonda organizada por las Obras Misionales Pontificias.

Tres obispos misioneros relataron su experiencia y vivencia entre los más pobres. José Ángel Divasson, de Puerto Ayacucho (Venezuela); Juan José Aguirre, obispo de Bangassou (Centroáfrica), y Kike Figaredo, obispo de Battambang en Camboya testimoniaron con sus palabras cómo la Iglesia está presente en medio del sufrimiento del mundo llevando un mensaje comprometido de esperanza.

Señalaron la importancia de recuperar el sentido misionero del bautismo para que todos los católicos nos sintamos llamados a la misión. Divasson también habló de la importancia del respeto intercultural, de la riqueza que supone cuando los pueblos indígenas viven la fe a su manera y la incorporan a su identidad cultural.

Juan José Aguirre relató la situación que está viviendo Centroáfrica, el expolio que sufre la población y cómo los misioneros están presentes en los lugares donde no hay nadie. Indicó que es fundamental que nuestra sociedad conozca lo que pasa en otros lugares, que haya más información de lo que le ocurre a la gente en otros países, que es una de las maneras de comprometernos desde aquí con la labor de los misioneros.

Por su parte, Kike Figaredo destacó que lo mejor que la vida religiosa y la Iglesia puede aportar a la sociedad es un cambio en las formas, en la manera de estar presente en medio de la gente con sencillez.

“Los misioneros parten con dos mochilas, una llena para repartir, y otra vacía para llenarla. Se llena antes la vacía, que se vacía».