Misioneros ante los impactos de la minería

659_Industria_MinerariaCon ocasión del encuentro del Observatorio de Conflictos Mineros en América Latina (OCMAL), que se realizará el 9 y 10 de noviembre próximo, en Lima, un grupo de misioneros – entre los cuales se encuentran los combonianos – religiosos y laicos del Brasil, Perú, Ecuador y Uruguay, con la participación también de la “Misereor (Alemania), se está organizando para crear una amplia red de reflexión y actuación sobre el problema de la minería en todo el continente.

El tema de la industria extractiva –con todos los conflictos sociales y medioambientales que con ella se relacionan– interesa de manera particular a los Misioneros Combonianos. Ellos definieron – en el último Fórum Comboniano en Túnez, en marzo de 2013 – los crímenes a las poblaciones y a la naturaleza ocasionados por las mineras como una de sus prioridades pastorales a nivel del continente americano.

Hay algunos puntos en común que se pueden obtenerse del breve análisis de la situación social y eclesial de algunos de los países del continente (Brasil, Honduras, Perú, Guatemala, Costa Rica, etc.). Los puntos comunes para reflexionar y profundizar durante el encuentro de noviembre son los siguientes:

  • Los conflictos y tensiones existentes entre los cristianos      comprometidos y la jerarquía de la Iglesia.
  • El cambio de un lugar a otro de sacerdotes, religiosos y laicos que      están involucrados en la resistencia desde las bases.
  • Apoyar los cristianos, las comunidades cristianas y los obispos que en      el continente se destacan por su compromiso contra la minería.
  • Dar continuidad a la larga historia de resistencia y mejorar la comunicación de red entre todos los involucrados en la pastoral de defensa      de las personas afectadas por la minería.
  • Reflexionar sobre la posición de la Iglesia, no sólo con respecto a la minería, sino también más general mirando al cuidado de la Creación.
  • Hacer una reflexión a dos niveles: hacia adentro y hacia afuera de la Iglesia.

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SER MISIONEROS EN TIEMPOS DEL PAPA FRANCISCO

amor 2013   “El mensaje misionero y el testimonio de los misioneros no pueden ser otra cosa que una propuesta gozosa, un mensaje de entusiasmo y una palabra de ánimo”.

P. Enrique Sánchez G., Superior General de los Misioneros Combonianos.

 “Han pasado casi cuatro meses de la elección del Papa Francisco como obispo de la diócesis de Roma y pastor y guía de toda la Iglesia. Para quien, como nosotros, vive en estos momentos en Roma, no es difícil constatar que en este lapso de tiempo, aunque breve, hay un viento nuevo y un surgir  de grandes deseos en el corazón de muchísimos cristianos que quieren vivir la riqueza del Evangelio.

 No cabe duda que el Papa Francisco, con su modo de ser, de hablar, de acercarse a las personas, de llamar la atención sobre ciertas situaciones y problemáticas urgentes de nuestro mundo, esté tocando los corazones y sacudiendo, en cierto modo, el estilo de vida y el modo de actuar de los cristianos de nuestro tiempo, invitando a dar razón de su fe en el Señor.

 cartel misioneroCon sus palabras y sus gestos, el Papa Francisco está delineando la fotografía del cristiano que necesita nuestro tiempo y no ha perdido la ocasión para recordarnos que no podemos ir adelante diciendo que creemos en Jesucristo conformando luego nuestra vida con los modelos que nos ofrece el mundo, con su lógica y sus intereses.

 Muchas veces hemos escuchado pronunciar con fuerza palabras como coherencia, radicalidad, confianza, ternura, amor, valor, opción por los pobres… vocabulario que a nosotros los misioneros nos debería resultar familiar, no tanto como lenguaje, sino como experiencia vivida cada día. El Papa Francisco ha repetido en varios modos y en distintos tonos que quiere una Iglesia misionera, una Iglesia al servicio de los más abandonados, lejana de los juegos de poder y del hacer carrera. Quiere una Iglesia en la que el ejercicio de la misericordia y de la compasión, de la bondad y del amor, sean las columnas de la casa en la que todos los seres humanos puedan encontrar un espacio verdadero de vida, de realización, de comunión y de auténtica fraternidad.

 Quiere una Iglesia pobre, capaz de mostrar que su única riqueza es el Señor, su Palabra, la vida de la cual es depositaria y custodia, vida de Dios que se nos ofrece cada día en la celebración de la eucaristía, de los sacramentos y en el don de los hermanos y hermanas que se vuelven para nosotros sacramentos de la presencia de Dios entre nosotros.

 El Papa Francisco nos está recordando que en la Iglesia de Cristo debemos hoy estar atentos a no caer en la trampa de protagonismos, de autorreferencialidad, de creer que todo dependa de nosotros y que todo sea cuestión de elegir la mejor estrategia. No, el único protagonista, lo ha dicho con mucha claridad, es el Señor que sigue caminando con nosotros, que no nos abandona y no se olvida de nuestras necesidades. También en este caso, el Santo Padre nos recuerda que es el Espíritu Santo el actor principal en la historia de la misión y de la Iglesia.

 jesus%20africaRecordándonos esto, ha dicho con igual fuerza que nosotros los cristianos tenemos que caminar con la frente levantada, sin triunfalismos, seguros y confiados porque estamos en buenas manos. No tenemos derecho de presentar  una imagen desfigurada del Señor con nuestras tristezas, nuestras incertidumbres y nuestras visiones pesimistas acerca del futuro. Hoy más que nunca el cristianos está llamado a dar testimonio de valor, de alegría y de confianza porque es consciente de que el Señor actúa hoy como siempre.

El mensaje misionero y el testimonio de los misioneros no pueden ser otra cosa que una propuesta gozosa, un mensaje de entusiasmo y una palabra de ánimo.

 Todo esto está despertando una esperanza nueva que se traduce en alegría y en deseo de participar en la propuesta hecha por el Papa Francisco de vivir nuestro ser cristianos en la vida diaria y en los pequeños detalles de nuestra vida, en los gestos sencillos que nos permiten reconocer que todos tenemos necesidad de los otros y que no podemos seguir invirtiendo nuestras energías en la construcción de una sociedad donde cada uno está convencido que debe pensar en sí mismo, siempre y sólo en sí mismo.

 El entusiasmo suscitado por el Papa, manifestado por las multitudes que quieren encontrarlo, verlo, escucharlo, habla del deseo que anida en el corazón de todos nuestros contemporáneos y manifiesta que no es verdad que la humanidad de nuestro tiempo haya perdido el interés por Dios. Hoy más que nunca nos estamos dando cuenta de cuánto sea profunda en todas la personas la pregunta sobre Dios, sobre la fe, sobre el Evangelio. Esto manifiesta también cuánto sea urgente la misión y cuánto todos los cristianos tengan que asumir su responsabilidad en el anuncio del Evangelio como primera exigencia de su bautismo. Ha sido necesario que llegara el Papa Francisco, que habla con sencillez, que se interesa del drama de las personas de nuestro tiempo y va a su encuentro, para recordarnos que el Evangelio no es una teoría, no es una doctrina y no puede reducirse a una ideología.

El Evangelio es una persona con la que estamos invitados a establecer una relación fuerte y estrecha, como condición para una autenticidad de nuestra vida, y esta persona no puede ser otro que nuestro Señor Jesús.

 La pregunta que seguramente todos nos hacemos es saber si seremos capaces de acoger el desafío y aceptar de vivir nuestro ser cristianos hoy reconociendo que no se trata de afirmar nuestra pertenencia a un grupo, a una comunidad o a una Iglesia. ¿Seremos capaces de vivir nuestra fe en Jesucristo anunciándolo con nuestra vida a todos aquéllos que lo buscan hoy? No creo que haya un modo mejor de vivir nuestra vocación misionera y no parece que haya un camino mejor para reconocernos auténticos cristianos de nuestro tiempo.

catedral_064 Este aire que se respira en Roma y nos parece que comience a propagarse también más allá de las fronteras, seguramente traerá frutos extraordinarios y será una grande bendición, si logrará transformarse en una ocasión nueva para ser conscientes de la riqueza de vida que llevamos en nosotros, la vida de Dios que vive en quienes están dispuestos a abrir las puertas de su corazón. Este es nuestro mejor augurio.”

Julio 2013
P. Enrique Sánchez G., mccj
Superior General

Domingo 16 T.O. 21 de julio de 2013

Lucas 10, 38-42

En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa.
Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.
Y Marta se multiplicaba para dar abasto con el servicio; hasta que se paró y dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano.»
Pero el Señor le contestó: «Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; sólo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán.»

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NADA HAY MAS NECESARIO

El episodio es algo sorprendente. Los discípulos que acompañan a Jesús han desaparecido de la escena. Lázaro, el hermano de Marta y María, está ausente. En la casa de la pequeña aldea de Betania, Jesús se encuentra a solas con dos mujeres que adoptan ante su llegada dos actitudes diferentes.

Marta, que sin duda es la hermana mayor, acoge a Jesús como ama de casa, y se pone totalmente a su servicio. Es natural. Según la mentalidad de la época, la dedicación a las faenas del hogar era tarea exclusiva de la mujer. María, por el contrario, la hermana más joven, se sienta a los pies de Jesús para escuchar su palabra. Su actitud es sorprendente pues está ocupando el lugar propio de un “discípulo” que solo correspondía a los varones.

En un momento determinado, Marta, absorbida por el trabajo y desbordada por el cansancio, se siente abandonada por su hermana e incomprendida por Jesús: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola con el servicio? Dile que me eche una mano”. ¿Por qué no manda a su hermana que se dedique a las tareas propias de toda mujer y deje de ocupar el lugar reservado a los discípulos varones?

La respuesta de Jesús es de gran importancia. Lucas la redacta pensando probablemente en las desavenencias y pequeños conflictos que se producen en las primeras comunidades a la hora de fijar las diversas tareas: “Marta, Marta, andas inquieta y nerviosa con tantas cosas; solo una es necesaria. María ha escogido la parte mejor, y no se la quitarán”.

En ningún momento critica Jesús a Marta su actitud de servicio, tarea fundamental en todo seguimiento a Jesús, pero le invita a no dejarse absorber por su trabajo hasta el punto de perder la paz. Y recuerda que la escucha de su Palabra ha de ser lo prioritario para todos, también para las mujeres, y no una especie de privilegio de los varones.

Es urgente hoy entender y organizar la comunidad cristiana como un lugar donde se cuida, antes de nada, la acogida del Evangelio en medio de la sociedad secular y plural de nuestros días. Nada hay más importante. Nada más necesario. Hemos de aprender a reunirnos mujeres y varones, creyentes y menos creyentes, en pequeños grupos para escuchar y compartir juntos las palabras de Jesús.

Esta escucha del Evangelio en pequeñas “células” puede ser hoy la “matriz” desde la que se vaya regenerando el tejido de nuestras parroquias en crisis. Si el pueblo sencillo conoce de primera mano el Evangelio de Jesús, lo disfruta y lo reclama a la jerarquía, nos arrastrará a todos hacia Jesús.

JOSE A. PAGOLA

Perdón por nuestra indiferencia por el Papa Francisco

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«Somos una sociedad que ha olvidado la experiencia del grito de «sufrir con»: ¡la globalización de la indiferencia! En el Evangelio escuchamos el grito, las lágrimas, el gran lamento, «Raquel que llora a sus hijos … porque éstos ya no están.» Herodes ha sembrado la muerte para defender su bienestar, su propia burbuja. Y esto continúa repitiéndose … pedirle al Señor que borre lo que queda de Herodes también en nuestro corazón, pidamos al Señor la gracia de llorar por nuestra indiferencia, la crueldad que hay en el mundo, en nosotros, incluso aquellos que desde el anonimato pueden tomar decisiones con las condiciones socio-económicas para allanar el camino de dramas como este. «¿Quién gritó?». Señor, en esta liturgia, que es una liturgia de arrepentimiento, pedir perdón por la indiferencia de muchos hermanos y hermanas, les pedimos perdón por los que se han acomodado, cerrado en su propio bienestar que lleva a la ‘anestesia del corazón’, te pedimos perdón por los que con sus decisiones en todo el mundo han creado situaciones que conducen a estas tragedias. «Adán, ¿dónde estás?», «¿Dónde está la sangre de tu hermano?»

Domingo 15 Tiempo ordinario (C). 14 julio de 2013

Lucas 10, 25-37

En aquel tiempo, se presentó un maestro de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?»

Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?»

Él contestó: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo.»

Él le dijo: «Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida.»

Pero el maestro de la Ley, queriendo justificarse, preguntó a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?»

Jesús dijo: «Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo.

Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él, y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: «Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta.» ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?»

Él contestó: «El que practicó la misericordia con él.»

Díjole Jesús: «Anda, haz tú lo mismo.»

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NO PASAR DE LARGO

“Sed compasivos como vuestro Padre es compasivo”. Esta es la herencia que Jesús ha dejado a la humanidad. Para comprender la revolución que quiere introducir en la historia, hemos de leer con atención su relato del “buen samaritano”. En él se nos describe la actitud que hemos de promover, más allá de nuestras creencias y posiciones ideológicas o religiosas, para construir un mundo más humano.

En la cuneta de un camino solitario yace un ser humano, robado, agredido, despojado de todo, medio muerto, abandonado a su suerte. En este herido sin nombre y sin patria resume Jesús la situación de tantas víctimas inocentes maltratadas injustamente y abandonadas en las cunetas de tantos caminos de la historia.

En el horizonte aparecen dos viajeros: primero un sacerdote, luego un levita. Los dos pertenecen al mundo respetado de la religión oficial de Jerusalén. Los dos actúan de manera idéntica: “ven al herido, dan un rodeo y pasan de largo”. Los dos cierran sus ojos y su corazón, aquel hombre no existe para ellos, pasan sin detenerse. Esta es la crítica radical de Jesús a toda religión incapaz de generar en sus miembros un corazón compasivo. ¿Qué sentido tiene una religión tan poco humana?

Por el camino viene un tercer personaje. No es sacerdote ni levita. Ni siquiera pertenece a la religión del Templo. Sin embargo, al llegar, “ve al herido, se conmueve y se acerca”. Luego, hace por aquel desconocido todo lo que puede para rescatarlo con vida y restaurar su dignidad. Esta es la dinámica que Jesús quiere introducir en el mundo.

Lo primero es no cerrar los ojos. Saber “mirar” de manera atenta y responsable al que sufre. Esta mirada nos puede liberar del egoísmo y la indiferencia que nos permiten vivir con la conciencia tranquila y la ilusión de inocencia en medio de tantas víctimas inocentes. Al mismo tiempo, “conmovernos” y dejar que su sufrimiento nos duela también a nosotros.

Lo decisivo es reaccionar y “acercarnos” al que sufre, no para preguntarnos si tengo o no alguna obligación de ayudarle, sino para descubrir de cerca que es un ser necesitado que nos está llamando. Nuestra actuación concreta nos revelará nuestra calidad humana.

Todo esto no es teoría. El samaritano del relato no se siente obligado a cumplir un determinado código religioso o moral. Sencillamente, responde a la situación del herido inventando toda clase de gestos prácticos orientados a aliviar su sufrimiento y restaurar su vida y su dignidad. Jesús concluye con estas palabras. “Vete y haz tú lo mismo”.

JOSÉ ANTONIO PAGOLA