Familia Comboniana en Perú, de la costa a los Andes

Compartimos hoy el programa de «Pueblo de Dios» en el que nos acercamos al trabajo misionero que la Familia Comboniana realiza en Perú.

Concretamente los LMC, tenemos una presencia en Perú desde 1996. Nuestra presencia como familia comboniana promueve el respeto a la dignidad humana y trabaja por una pastoral ecológica y respetuosa con la Casa Común.

https://play.rtve.es/v/6709786/

Formación para la misión

Para el discípulo misionero la formación es una herramienta fundamental para poder actualizar el mensaje del Evangelio y anunciarlo por todo el mundo. Es por ello que a lo largo de este año iremos compartiendo algunos materiales en clave de formación humana, cristiana y misionera que nos ayudarán a profundizar en nuestro ser misionero.

Comenzamos compartiendo el último cuaderno de Cristianismo y Justicia de José Ignacio González Faus. En él nos ofrece una breve y desafiadora reflexión de lo que el Nuevo Testamento nos dice sobre los ricos y los pobres junto a algunos textos de San Juan Crisóstomo.

Lo podemos encontrar en https://www.cristianismeijusticia.net/…/pdf/es234.pdf

Ecos de la Asamblea anual LMC España

DSC07313

Como ya os compartíamos en una anterior entrada, del 3 al 8 de agosto los LMC de España celebramos nuestra Asamblea anual.

Han sido unos días de encuentro en familia donde, guiados por el Espíritu, hemos podido hacer balance del curso que termina al mismo tiempo que hemos analizado los desafíos y retos que la misión nos presenta aquí y ahora.

Además este año hemos podido contar con la presencia de  varias personas procedentes de Kenia, Camerún y Zaragoza que están en la etapa de discernimiento y que han querido conocernos más de cerca. Ha sido todo un regalo contra con ellas.

Estos son algunos de sus testimonios:

“Bajé en la estación Rosa de Lima; había llegado a Burgos; su casi milenaria catedral, que se alzaba imponente en la ciudad, así me lo hacía ver. Me quedaban por delante días de hermandad y oración en medio de un paraje natural. La comunión con el Creador y con mis compañeros misioneros fue casi siempre alrededor de un enorme pino que servía de hogar a pequeñas aves del cielo.

Me acerqué a la MISIÓN en mayúsculas.

 Los campos de girasoles doraban el camino hacia Silos. Entendí que Dios está en todas partes: en un monasterio o en la naturaleza, ya que, su eco retumbaba también en las montañas. Es allí donde se observa el vuelo de águilas reales, buitres o halcones.

 Los días, con sus noches fueron pasando y la familia LMC se hacía más grande, porque el Señor así lo quiso. Cantos, bailes y la pandemia, dejando algo de tregua, nos permitió mirarnos y de esa forma acariciarnos supliendo a veces ese abrazo que tanto deseábamos”.

 Rosa María (Zaragoza)

DSC07335

“El hecho de que los LMC nos hayan invitado a los discernientes a participar, compartir y vivir  la asamblea  anual  con ellos permanecerá  en nosotros con un sentimiento de gratitud.

Estar y compartir  experiencias con los LMC me ha hecho encender  las llama misionera que llevo dentro.

Nuestro encuentro acabó con la celebración  de la Eucaristía  que fue muy emocionante. Ver a los niños viviendo una cultura misionera, de alegría, cantos y bailes misioneros. Me gustaría repetir”.

Pauline (Kenia)

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Asamblea LMC España Agosto 2021

Del 3 al 8 de agosto está teniendo lugar en Castrillo De la Vega (Burgos) la Asamblea anual de los LMC de España. Después de más de un año sin poder encontrarnos presencialmente, es una alegría poder celebrar el reencuentro y disfrutar de unos días en la naturaleza y compartir con los hermanos/as nuestros proyectos con nuestra mirada siempre puesta en la misión.

domingo 14 T.O.(B) 04 de julio de 2021

Marcos 6,1-6
En aquel tiempo, fue Jesús a su pueblo en compañía de sus discípulos. Cuando llegó el sábado, empezó a enseñar en la sinagoga; la multitud que lo oía se preguntaba asombrada: «¿De dónde saca todo eso? ¿Qué sabiduría es ésa que le han enseñado? ¿Y esos milagros de sus manos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago y José y Judas y Simón? Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?» Y esto les resultaba escandaloso. Jesús les decía: «No desprecian a un profeta más que en su tierra, entre sus parientes y en su casa.» No pudo hacer allí ningún milagro, sólo curó algunos enfermos imponiéndoles las manos. Y se extrañó de su falta de fe. Y recorría los pueblos de alrededor enseñando.

SABIO Y CURADOR

No tenía poder cultural como los escribas. No era un intelectual con estudios. Tampoco poseía el poder sagrado de los sacerdotes del templo. No era miembro de una familia honorable ni pertenecía a las élites urbanas de Séforis o Tiberíades. Jesús era un obrero de la construcción de una aldea desconocida de la Baja Galilea.

No había estudiado en ninguna escuela rabínica. No se dedicaba a explicar la ley. No le preocupaban las discusiones doctrinales. No se interesó nunca por los ritos del templo. La gente lo veía como un maestro que enseñaba a entender y vivir la vida de manera diferente.

Según Marcos, cuando Jesús llega a Nazaret acompañado por sus discípulos, sus vecinos quedan sorprendidos por dos cosas: la sabiduría de su corazón y la fuerza curadora de sus manos. Era lo que más atraía a la gente. Jesús no es un pensador que explica una doctrina, sino un sabio que comunica su experiencia de Dios y enseña a vivir bajo el signo del amor. No es un líder autoritario que impone su poder, sino un curador que sana la vida y alivia el sufrimiento.

Sin embargo, las gentes de Nazaret no lo aceptan. Neutralizan su presencia con toda clase de preguntas, sospechas y recelos. No se dejan enseñar por él ni se abren a su fuerza curadora. Jesús no logra acercarlos a Dios ni curar a todos, como hubiera deseado.

A Jesús no se le puede entender desde fuera. Hay que entrar en contacto con él. Dejar que nos enseñe cosas tan decisivas como la alegría de vivir, la compasión o la voluntad de crear un mundo más justo. Dejar que nos ayude a vivir en la presencia amistosa y cercana de Dios. Cuando uno se acerca a Jesús, no se siente atraído por una doctrina, sino invitado a vivir de manera nueva.

Por otra parte, para experimentar su fuerza salvadora es necesario dejarnos curar por él: recuperar poco a poco la libertad interior, liberarnos de miedos que nos paralizan, atrevernos a salir de la mediocridad. Jesús sigue hoy «imponiendo sus manos». Solo se curan quienes creen en él.

José Antonio Pagola