Encuentro de Asociaciones de laicos y laicas misioneras

LAICADO MISIONERO

Encuentro misionero

Tarragona, 8 de octubre 2016

11:00-16:00 horas

Finalidad:

Domund

  1. Presentar la realidad de la vocación específica misionera en los laicos.
  2. Describir algunas experiencias misioneras protagonizadas por ellos mismos o por otros laicos de su comunidad o asociación.
  3. Reconocer y agradecer la labor misionera de tantos laicos y laicas, muchos de ellos familias, al servicio de la misión.
  4. Promover la cooperación con la actividad misionera de la Coordinadora de Asociaciones de Laicos Misioneros.

Preside: Excmo. y Rvdmo D. Sebastiá Taltavull, obispo auxiliar de Barcelona

Intervienen:

  • Juan Carlos García Hernández y Virginia Cuenca Nieto-Márquez matrimonio misionero en Brasil
  • Teresa Sarabia Jarabo y Rubén Fernández del Castillo, matrimonio misionero en Méjico
  • María Asunción Melero Martínez y Antonio Polo Moya, matrimonio misionero en Perú, regresados

Moderadora:

Dª Lola Golmayo, Presidenta de la Coordinadora de Asociaciones misioneras de laicos (CALM)

Programa:

11:00 Acogida y Oración misionera

11:30 El laicado y la misión ad gentes: Mons. Sebastiá Taltavull, obispo auxiliar de Barcelona

12:00 Testimonios misioneros: Coloquio e intercambio de experiencias

13:30 Información sobre la CALM y su servicio de acompañamiento

14:00 Comida

15:30 Visita guiada a la Exposición

16:00 Clausura y despedida

 

Os dejamos tambien los programas del Domund para este año 2016

Programa-Domund-2016-castellano

Programa-Domund-2016-catalan

Convivencias Aguiluchos y Nkembo

Con el inicio del mes de octubre vuelven las convivencias de Aguiluchos y Nkembo!!

En este nuevo curso el tema que se va  a tratar son los Objetivos de Desarrollo del Milenio de la ONU a la vez que se descubrirán  diferentes realidades de América Latina relacionadas con esos objetivos.

Como siempre, en cada encuentro habrá dinámicas de rompehielos, muchos juegos, oraciones y reflexiones, comida compartida y eucaristía.

Aquí os dejamos las fechas de la primera convivencia tanto de Aguiluchos como de Nkembo:

En Madrid (en la casa de los Misioneros Combonianos. Calle Arturo Soria, 101)

Aguiluchos: Domingo 16 de Octubre a las 10:30. Acabaremos con la misa con los familiares de las 16:00. Recordamos llevar algo para la comida compartida.

Nkembo: Sábado 15 de Octubre a las 16:00. Acabaremos sobre las 18:00.

En Granada( en la casa de los Misioneros Combonianos (Calle Cuesta del Observatorio, 1)

Aguiluchos: Domingo 16 de Octubre a las 10:30. Acabaremos con la comida compartida, por tanto, recordarmos llevar algo para compartir juntos.

Nkembo: Sábado 8 y Domingo 9 de Octubre. Comenzaremos el sábado a las 17:00 y acabaremos el domingo con la comida. Coincidiendo el sábado con la fiesta de Comboni, traeremos algo para compartir con la familia comboniana en la cena.

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MENSAJE DEL PAPA – DOMUND 2016

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Se va acercando el mes de octubre,  mes dedicado a las misiones.
En los próximas semanas iremos subiendo algunos recursos que nos ayuden para preparar este tiempo con la mirada y el corazón puestos en la misión.
Hoy os dejamos el mensaje del Papa para la jornada del Domund que este año nos invita a a “salir” de nuestra tierra, y de nuestras «fronteras», como discípulos misioneros, ofreciendo cada uno sus propios talentos, su creatividad, su sabiduría y experiencia en llevar el mensaje de la ternura y de la compasión de Dios a toda la familia humana.

MENSAJE DEL PAPA FRANCISCO PARA EL DOMUND 2016

Iglesia misionera, testigo de misericordia

Queridos hermanos y hermanas:

  1. El Jubileo Extraordinario de la Misericordia, que la Iglesia está celebrando, ilumina también de modo especial la Jornada Mundial de las Misiones 2016: nos invita a ver la misión ad gentes como una grande e inmensa obra de misericordia tanto espiritual como material. En efecto, en esta Jornada Mundial de las Misiones, todos estamos invitados a “salir”, como discípulos misioneros, ofreciendo cada uno sus propios talentos, su creatividad, su sabiduría y experiencia en llevar el mensaje de la ternura y de la compasión de Dios a toda la familia humana. En virtud del mandato misionero, la Iglesia se interesa por los que no conocen el Evangelio, porque quiere que todos se salven y experimenten el amor del Señor. Ella “tiene la misión de anunciar la misericordia de Dios, corazón palpitante del Evangelio” (bula Misericordiae vultus, 12), y de proclamarla por todo el mundo, hasta que llegue a toda mujer, hombre, anciano, joven y niño.
  1. La misericordia hace que el corazón del Padre sienta una profunda alegría cada vez que encuentra a una criatura humana; desde el principio, Él se dirige también con amor a las más frágiles, porque su grandeza y su poder se ponen de manifiesto precisamente en su capacidad de identificarse con los pequeños, los descartados, los oprimidos (cf. Dt 4,31; Sal 86,15; 103,8; 111,4). Él es el Dios bondadoso, atento, fiel; se acerca a quien pasa necesidad para estar cerca de todos, especialmente de los pobres; se implica con ternura en la realidad humana del mismo modo que lo haría un padre y una madre con sus hijos (cf. Jer 31,20). El término usado por la Biblia para referirse a la misericordia remite al seno materno: es decir, al amor de una madre a sus hijos, esos hijos que siempre amará, en cualquier circunstancia y pase lo que pase, porque son el fruto de su vientre. Este es también un aspecto esencial del amor que Dios tiene a todos sus hijos, especialmente a los miembros del pueblo que ha engendrado y que quiere criar y educar: en sus entrañas, se conmueve y se estremece de compasión ante su fragilidad e infidelidad (cf. Os 11,8). Y, sin embargo, Él es misericordioso con todos, ama a todos los pueblos y es cariñoso con todas las criaturas (cf. Sal 144,8-9).
  1. La manifestación más alta y consumada de la misericordia se encuentra en el Verbo encarnado. Él revela el rostro del Padre rico en misericordia, “no solo habla de ella y la explica usando semejanzas y parábolas, sino que además, y ante todo, él mismo la encarna y personifica” (Juan Pablo II, encíclica Dives in misericordia, 2). Con la acción del Espíritu Santo, aceptando y siguiendo a Jesús por medio del Evangelio y de los sacramentos, podemos llegar a ser misericordiosos como nuestro Padre celestial, aprendiendo a amar como él nos ama y haciendo que nuestra vida sea una ofrenda gratuita, un signo de su bondad (cf. bula Misericordiae vultus, 3). La Iglesia es, en medio de la humanidad, la primera comunidad que vive de la misericordia de Cristo: siempre se siente mirada y elegida por Él con amor misericordioso, y se inspira en este amor para el estilo de su mandato, vive de él y lo da a conocer a la gente en un diálogo respetuoso con todas las culturas y convicciones religiosas.
  1. Muchos hombres y mujeres de toda edad y condición son testigos de este amor de misericordia, como al comienzo de la experiencia eclesial. La considerable y creciente presencia de la mujer en el mundo misionero, junto a la masculina, es un signo elocuente del amor materno de Dios. Las mujeres, laicas o religiosas, y en la actualidad también muchas familias, viven su vocación misionera de diversas maneras: desde el anuncio directo del Evangelio al servicio de caridad. Junto a la labor evangelizadora y sacramental de los misioneros, las mujeres y las familias comprenden mejor a menudo los problemas de la gente y saben afrontarlos de una manera adecuada y a veces inédita: en el cuidado de la vida, poniendo más interés en las personas que en las estructuras y empleando todos los recursos humanos y espirituales para favorecer la armonía, las relaciones, la paz, la solidaridad, el diálogo, la colaboración y la fraternidad, ya sea en el ámbito de las relaciones personales o en el más grande de la vida social y cultural; y de modo especial en la atención a los pobres.
  1. En muchos lugares, la evangelización comienza con la actividad educativa, a la que el trabajo misionero le dedica esfuerzo y tiempo, como el viñador misericordioso del Evangelio (cf. Lc 13,7-9; Jn 15,1), con la paciencia de esperar el fruto después de años de lenta formación; se forman así personas capaces de evangelizar y de llevar el Evangelio a los lugares más insospechados. La Iglesia puede ser definida “madre”, también por los que llegarán un día a la fe en Cristo. Espero, pues, que el pueblo santo de Dios realice el servicio materno de la misericordia, que tanto ayuda a que los pueblos que todavía no conocen al Señor lo encuentren y lo amen.En efecto, la fe es un don de Dios y no fruto del proselitismo; crece gracias a la fe y a la caridad de los evangelizadores que son testigos de Cristo. A los discípulos de Jesús, cuando van por los caminos del mundo, se les pide ese amor que no mide, sino que tiende más bien a tratar a todos con la misma medida del Señor; anunciamos el don más hermoso y más grande que Él nos ha dado: su vida y su amor.
  1. Todos los pueblos y culturas tienen el derecho a recibir el mensaje de salvación, que es don de Dios para todos. Esto es más necesario todavía si tenemos en cuenta la cantidad de injusticias, guerras, crisis humanitarias que esperan una solución. Los misioneros saben por experiencia que el Evangelio del perdón y de la misericordia puede traer alegría y reconciliación, justicia y paz. El mandato del Evangelio: “Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado” (Mt 28,19-20) no está agotado, es más, nos compromete a todos, en los escenarios y desafíos actuales, a sentirnos llamados a una nueva “salida” misionera, como he señalado también en la exhortación apostólica Evangelii gaudium: “Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio” (n. 20).
  1. En este Año Jubilar se cumple precisamente el 90 aniversario de la Jornada Mundial de las Misiones, promovida por la Obra Pontificia de la Propagación de la Fe y aprobada por el papa Pío XI en 1926. Por lo tanto, considero oportuno volver a recordar la sabias indicaciones de mis predecesores, los cuales establecieronque fueran destinadas a esta Obra todas las ofertas que las diócesis, parroquias, comunidades religiosas, asociaciones y movimientos eclesiales de todo el mundo pudieran recibir para auxiliar a las comunidades cristianas necesitadas y para fortalecer el anuncio del Evangelio hasta los confines de la tierra. No dejemos de realizar también hoy este gesto de comunión eclesial misionera. No permitamos que nuestras preocupaciones particulares encojan nuestro corazón, sino que lo ensanchemos para que abarque a toda la humanidad.
  1. Que Santa María, icono sublime de la humanidad redimida, modelo misionero para la Iglesia, enseñe a todos, hombres, mujeres y familias, a generar y custodiar la presencia viva y misteriosa del Señor Resucitado, que renueva y colma de gozosa misericordia las relaciones entre las personas, las culturas y los pueblos.

Francisco

Vaticano, 15 de mayo de 2016,

Solemnidad de Pentecostés

Presencia Comboniana en la JMJ de Cracovia

 Los misioneros combonian13873031_1059913760764271_6100231482766587638_nos estuvieron presentes en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2016 en Cracovia, con miembros de otros institutos religiosos, con este motivo, se organizó una exposición misionera de carácter vocacional para los miles de jóvenes de todos los continentes, que llegaron esa ciudad. El P. Guillermo Aguiñaga, mexicano, que trabaja en Varsovia (Polonia), y el P. Rafael Pérez, español, que trabaja en Valencia (España) han sido los misioneros combonianos que se inscribieron como voluntarios para colaboraren en la JMJ 2016.

Rafael Pérez, secretario de la Evangelización de los combonianos en España nos comparte su experiencia:

“Mi participación en la JMJ  ha sido como voluntario. Toda una experiencia maravillosa para poner en práctica la gran misión del servicio, la disponibilidad y la ayuda. Han sido unos días muy intensos en los que los jóvenes de multitud de países de mundo entero han compartido con el Papa Francisco momentos intensos de oración, de testimonios de entrega generosa al servicio del Evangelio, junto a la alegría de sentirse llamados a ser valientes discípulos de Jesús. La presencia y los mensajes de Papa Francisco, siempre han animado a los jóvenes a renovar su vocación y fortalecerla cuando están comprometidos en la cercanía del necesitado. Así es como los jóvenes se convierten en un futuro de esperanza para el mundo de hoy en el nombre de Jesús. Desde la fe y la respuesta vocacional, muchas necesidades de nuestro mundo están siendo respondidas.’’

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También Sergio y Dori, LMC de Chiclana, acompañaron a un grupo de jóvenes de su diócesis de Cádiz y Ceuta a la JMJ de Cracovia . Allí, junto a miles de jóvenes  peregrinos celebraron la fe  y la alegría de ser testigos de la esperanza, seguidores de Jesús y misioneros de su mensaje.

 

 

 

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Caminar abiertos a lo desconocido

Caminar abiertos, a lo desconocido, con capacidad de aceptar lo que venga. Es un don.

Esta actitud, es la que encontramos en muchos de los peregrinos20160712_110117 que se lanzan a hacer el Camino de Santiago. Podemos preguntarles: ¿por qué, para qué? pero no hay una respuesta común, el camino se hace «solo» y en él es donde muchos encuentran la respuesta.

Después de estar dos semanas, dando un servicio de acogida, no me puedo guardar las sorpresas que encontré día a día cuando se acercaban a la Parroquia de S. Tirso en Palas del Rei (Lugo), para sellar la «compostelana» al final de una etapa, y seguir al día siguiente la marcha  hacia Santiago.

 Según entran en la iglesia, les sonrío y ese pequeño gesto, muchas veces es suficiente para un saludo, una breve conversación y casi sin darnos cuenta iniciar un compartir abriendo el corazón.

Por qué están aquí, qué les movió a seguir, haciendo este esfuerzo soportando sol, lluvia, peso, dolor o cansancio? Y cuentan… Algunos han sido movidos por una promesa, un esfuerzo ofrecido al Padre, una petición o una acción de gracias por una causa concedida. Pero para muchos fue un lanzarse intuitivamente, sin saber, por cortar con una vida que nos «come» que nos «arrastra» o por acompañar a un amigo. Y ahí, sin darse cuenta, en el silencio del paso a paso, en solitario, muchos, encuentran a Dios.

20160712_104441Sí, hay peregrinos que me han dejado huella: aquella señora mayor que caminaba desde, no recuerdo el país extranjero, pidiendo por su nieto de 8 años deficiente mental más otras complicaciones que tenía a su madre agotada; un grupo de chicos, dos de ellos preocupados por encontrar algo para sus vidas por lo que luchar; una viuda desde el mes anterior que hacia el camino programado con su marido para hacerlo juntos; 3 personas haciendo campaña por una Asociación de Los Niños de Cáncer; bomberos voluntarios acompañando a discapacitados; una pareja de jóvenes haciendo su viaje de novios; padres e hijos en familia; minusválidos caminando solos…etc, etc. Mayores o jóvenes, solos o en grupo…desde Polonia, EEUU, Valencia, Cataluña, Australia, Corea, o «desde la puerta de mi casa y sola porque quiero encontrarme con Dios» como me respondió una joven francesa. ¡Admirable! Y es que es así, pues si somos capaces de dejarle a Él hacerse presente en nuestra vida, Él nos habla.

Creo que merece la pena este servicio. Por lo que supone para el caminante encontrar una iglesia abierta y acogedora, que alivie un poco el cansancio o te escuche hablar de Dios sin tapujos, que ofrece el descanso de un banco para orar …Pero también para mí misma pues todo esto me ha ayudado a hacer una reflexión positiva  uniéndome al sentir de los peregrinos sobre lo que es o no es importante, sobre la Iglesia universal y sobre todo a dar gracias a Dios por ¡tanta fe!

Mª Carmen Polanco. LMC

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