Noticias desde Centro África

Maria Augusta Hola a todos,
Espero que se encuentren así como toda su familia.
Estoy en Bangui, llegué anoche. Yo y toda la comunidad apostólica estamos bien gracias a Dios.
Pasé hoy por la puerta Santa de la catedral de Bangui. Yo estuve allí el día de su apertura, pero no pude pasar, salimos por una de las puertas laterales. Me gustó mucho pasar por allí hoy.
¡En Centro África fue abierta en primer lugar la puerta de la catedral de Bangui, por el Papa, antes que las demás! El 20 de diciembre se abrió la puerta Santa de la catedral de Mbaiki, nuestra diócesis. El día de Navidad abrió la puerta Santa cada parroquia. Del 17 de enero hasta ayer, las puertas Santas se abrieron en todas las capillas que tenían puerta y el Santísimo Sacramento estuvo expuesto en todas ellas para la adoración, en la custodia que el Santo Padre ofreció a nuestra diócesis y que también ofreció a todas las otras de Centro África. Las personas fueron en peregrinación a pie las capillas cercanas. Nosotros, el domingo, fuimos a entregarla a la parroquia de Safa. Vinieron a buscarla a 6 km de la ciudad y luego fuimos en procesión a la iglesia y permanecieron en adoración. La custodia con el Santísimo visitará todas las parroquias de la diócesis hasta terminar “El Año Santo de la Misericordia”.
Desde el 13 de diciembre, no vengo a Bangui, siempre hay mucho que hacer en la Misión…
Desde principios de enero un profesor y yo estamos dando algunas clases por la tarde a los estudiantes para ver si empiezan a leer. Hay muchos estudiantes en CE2 (4º grado y que no leen nada). Gracias a Dios, parece que comienzan a leer un poco las primeras letras. Con la ayuda de Dios, que nos da la fuerza y paciencia para el trabajo, y el deseo los estudiantes de aprender, vamos a conseguir que aprendan. Este mes estuve con una clase tres días, pero es muy difícil porque los estudiantes no entienden francés y yo no sé Sango para traducirles lo que digo. A partir de mayo estaré como directora de la escuela. Recen para que Dios me ayude en este nuevo trabajo.
Desde el 2 de diciembre no llovía, solamente el 17 de febrero se produjo un aguacero como de costumbre aquí. Fueron 75 días sin lluvia… Ya había arbustos secos, algún aguacatero también, veremos si todavía dan frutos. Hubo muchos incendios en el bosque y muchos campos de yuca se quemaron. Muchos árboles cayeron quemados. La atmosfera estaba llena de humo sólo olía eso. ¡Era tanto que hasta te hacía llorar! Esperamos que no cause más hambre de la que ya hay. Gracias a Dios que llegaron dos aguaceros y toda la naturaleza ha cambiado… pasadas 34 horas ya se veían diminutas hierbas a salir donde parecía que todo estaba seco. En realidad, ¡el agua es la sangre de la tierra! Aquí a la lluvia le dicen “ngu ti Nzapa” = agua de Dios, y es verdad. Aquí, en Bangui, no ha llovido y todo está muy seco… ¡hace mucho calor!
Elia sigue cuidando a los niños desnutridos y no sólo. En enero comenzó a ir a Batalimo y encontró casos muy graves, niños muy enfermos. Cuando las madres hacen lo que se les pide (dar a los niños todo lo que se distribuye se pueden recuperarse bien). Cuando se trata de casos más graves son hospitalizados algún tiempo en el hospital.
Los Pigmeos siguen siendo ayudados con medicamentos cuando están enfermos. Menos mal, porque muchos morirían pues no tienen dinero para comprarlos.
En la misión que tenemos un hogar para que los estudiantes pigmeos pueden aprovechar mejor la escuela. Aquí comer, duermen, por la mañana van a la escuela y por la tarde vienen a estudiar durante una hora a la biblioteca. Son una docena de estudiantes.
La semana pasada estuvieron cuatro días en la misión el médico Omnimos y su esposa, como siempre muy amables. Fueron operadas, 16 personas (adultos y niños). Gracias a Dios todo salió bien. Esta semana aquí en Bangui también están operando. ¡Si hubiera más gente como ellos, el mundo sería mejor!
Les deseo una Cuaresma bien vivida.
Unidos por la Oración
Besos
Maria Augusta LMC portuguesa

 

 

 

 

Algo termina, algo nuevo comienza…

EwaNuestros niños acaban de terminar su periodo de vacaciones. Que fue inusualmente largo – 3 meses. La razón de esto fue la elección del nuevo presidente de Uganda, que se realizó en 18 de febrero de 2016. Afortunadamente todo ha estado en calma, y ​​no hubo problemas mayores. En menos de 3 semanas estaré en Polonia de nuevo. Bueno, algo termina, algo nuevo comienza…

Durante la temporada de vacaciones, pasé más tiempo con los niños más pequeños, que tienen algunos problemas en la escuela. Era una especie de clases de recuperación. Después de la renovación, las clases que estaban en el comedor se han cambiado a la habitación de estudio.

Pasamos mucho tiempo allí, para aprender, pero también para divertirnos. Pintamos, creamos cosas de plastilina, coloreamos y recortamos – en Polonia es algo habitual, pero para mis niños en Uganda siempre es algo especial y nuevo. A pesar de trabajar en la administración, aquí también hago funciones entre el servicio de niñera y trabajadora social. Durante todo este tiempo que he estado aquí he ido descubriendo que este es el mejor lugar para mí, es increíble y sorprendente al mismo tiempo, porque nunca fue algo de lo que quería hacer. La misión enseña a obedecer y participar en los lugares donde es necesario, no en los lugares donde uno cree que debería estar. A veces nuestra imaginación no encaja con la realidad; nuestro punto de vista es diferente a la realidad y a las verdaderas necesidades del mundo. Descubrimos que nuestras verdaderas necesidades son – el tiempo, la oración y la más importante la apertura al Espíritu Santo. Necesitamos todas ellas para descubrir lo que Dios quiere de nosotros en este lugar en particular. No puedo decir que lo sé completamente, pero lo sigo buscando todo el tiempo. Estoy empezando a entender por qué fui enviada aquí. Ahora, cuando termina mi periodo misionero de 2 años, sé que voy a volver aquí, con mis niños, a St. Jude.

EwaSt. Jude es no sólo los niños, sino también las personas que trabajan aquí. Niñeras, cuidadoras- con las que paso mucho tiempo. Al comienzo de mi servicio misionero, estaba dedicada a la gestión de todos los empleados, lo cual era muy difícil, ya que era la persona más joven aquí, y debía convertirme en supervisora. Se suponía que debía comprobar y evaluar. No era una situación cómoda, porque llegué aquí para ayudar, no para controlar. Sin embargo, como he mencionado antes – la misión enseña humildad, y también te ayuda a comprender y entender la visión sobre una misma, tus conocimientos y comportamientos. Tengo que admitir que, a veces, las cosas más fáciles terminaron con un malentendido. La forma de ser, de hablar, los gestos fueron interpretados incorrectamente. Afortunadamente, hemos aprendido unos de otros con el tiempo.

La misión es también comunidad, muy extraordinaria en mi caso. Nos enviaron a lugar totalmente nuevo y creamos una comunidad en Gulu, como había en Matany, donde fue Danusia (otra LMC). Éramos cuatro, muchachas jóvenes sin experiencia – tres polacas y una española. Todo este tiempo rezando, hablando, descansando, pero también discutiendo y con malentendidos – ha sido precioso e intenso. Lo que siempre nos unió fue la misión, la gente, y sobre todo la oración. Cada una de nosotras es una imagen diferente de Dios, pero con la misma fe y con un gran corazón abierto.

EwaEn nombre de mi comunidad y de mí misma, me gustaría darles las gracias a todos ustedes, por cada pequeño gesto, postales, mensajes de correo electrónico. En nombre de mis niños, me gustaría dar las gracias por todo el apoyo financiero – gracias a él nuestros niños tienen nuevos uniformes, mejor comida, hemos sido capaces de examinar su salud y… coloreamos su mundo. Pero, sobre todo, me gustaría dar las gracias por cada oración, cada pensamiento sobre nosotras – sin vosotros, no estaríamos aquí.

 

Ewa Maziarz, LMC

Más allá de los Andes

En San Martín de Pangoa, una población de la selva central peruana, están trabajando los misioneros Combonianos desde hace 14 años.

El programa nos muestra   una de las comunidades nativas nomatsiguengas de la parroquia, su modo de vida y las dificultades que tiene esta población para sobrevivir, así como el gran trabajo educativo que se realiza en el Centro San Daniel Comboni que acoge a 800 alumnos.

En 1938 los primeros misioneros combonianos llegaron a Perú y comenzaron su trabajo no muy lejos de aquí, en Pozuzo. En estas décadas se multiplicó la presencia comboniana en varios lugares del país. 77 años más tarde, la misión continúa.

Más allá de los andes

Coloreando África

Qué fDSCN1752ácil es disfrutar haciendo cosas bonitas, creando, inventando y “construyendo” a partir de la imaginación y los materiales que tenemos alrededor.

En el Orfanato de St. Jude, ha aparecido “Art Studio” un espacio preparado por mis amigos españoles que vinieron este verano a visitarnos y limpiaron, ordenaron y pintaron un almacén, para después transformarlo en un sitio precioso.

Era un sueño que se ha
hecho realidad, porque debido a mi “rama artística” tenía ganas de poder hacer algo “diferente y bonito” con los niños del Orfanato. A veces con los mayores (14, 15 años) no resulta fácil la comunicación, porque están en esa edad difícil, en la que se revelan un poco contra todo. Estaba segura de que a través de estas actividades esa comunicación iba a ser más sencilla, y así ha sido.

Muchas ideas en la cabeza, mucho tiempo recogiendo retales de preciosa tela africana del mercado, recogiendo chapas y semillas, plásticos, sacos, y guardándolos con paciencia, con ganas de hacer cosas divertidas con todo el material.

Es un laboratorio artístico donde nos juntamos a trabajar  haciendo monederos, cuadernos, pendientes, pulseras, y otras cosas que iréis descubriendo conforme las vayamos terminando, (porque ideas diferentes siguen apareciendo). Escuchamos música, hablamos, y lo mejor es ver el resultado en la preciosa tienda que ha surgido después de dos meses de trabajo.

La finalidad no es sólo la venta, aunque siempre es importante sacar algún dinero que ayude a mantenernos a todos cada día, que no es fácil.

DSCN1584Queríamos que los chicos tuvieran oportunidad de trabajar con la imaginación y la creatividad, elementos que considero importantes para el desarrollo de la persona. No queríamos solo juntarnos a hacer pulseras, sino ver una mesa llena de cosas y pensar “¿de aquí qué puede salir?”, proponer, inventar, y por qué no…..soñar un poco.

Antes de empezar, le pedí a Dios paciencia para explicar a los chicos como trabajar y le pedí también  poder transmitir mi entusiasmo, porque la más ilusionada con todo esto era yo, y creo que lo sigo siendo J.

Los resultados son maravillosos, y he de decir que hemos sorprendido a todo el mundo, incluido el Hermano Elio, director ,  los trabajadores, y personas que se acercan a visitar el Orfanato, se han quedado encantados con nuestro pequeño rincón artístico.

Los trabajos por supuesto están repartidos según las edades, hay quien se dedica a pegar martillazos a las chapas para dejarlas planas, quien recorta letras, quien usa el pegamento, las tijeras, quien une bolitas con el elástico……pero sea lo que sea lo mejor  es que lo estamos pasando realmente bien, y que todos disfrutamos viendo el resultado de nuestro trabajo.

Cuando se dan cuenta de que pueden hacer cosas preciosas, se sienten orgullosos y quieren más, y el hecho de verlas “expuestas” en nuestra bonita tienda, les hace sentirse de verdad importantes.

Así que ahora, si venís a visitarnos al Orfanato de St. Jude en Uganda, aparte de jugar con los pequeños, pasear con los chavales que están en silla de ruedas, leer y pintar, correr, y hacer todo tipo de cosas que se les puede ocurrir a 100 niños juntos, tendréis que pasar por nuestro “Art Studio”, primero para ver lo bien que trabajamos, y segundo, por supuesto para comprar algún souvenir en  nuestra tienda.

¡Os esperamos!