África recibe al Papa. Entrevista al P. Jesús Ruiz, misionero en Centroáfrica

Ante el próximo viaje del Papa Francisco a África (Kenia, Uganda y República Centroafricana), el programa Últimas preguntas ha realizado una entrevista al P. Jesús Ruiz, Misionero Combonianao español que  trabaja  junto con  una comunidad de Laicos Misioneros Combonianos en la misión de Mongoumba en Centroáfrica.

Su testimonio nos acerca a la realidad de este país y al trabajo que los misioneros y misioneras realizan en él.

 

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África recibe al Papa

 

 

Dios entre los Dinkas

«¿Qué voy a hacer yo aquí? Yo llevo cuarentaitantos años allí… Yo ya tengo que vivir allí».

Sudán del Sur ha sido y es el hogar de José Javier Parladé.

En esta entrevista, de ritmo lento y repleta de autenticidad, el misionero relata su experiencia en medio de un pueblo que casi no conoce la paz.

A pesar de llevar más de cuatro décadas en el país, cada jornada es una oportunidad para el aprendizaje, para la humildad y el reconocimiento del otro. “Al principio tú llegas pensando que vas a hacer muchísimo por ellos, tú te sientes algo. Pero después te vas dando cuenta de que ellos pueden vivir perfectamente sin ti, que tampoco eres absolutamente necesario para nada. Cada vez eres más consciente de que eres tú el que los necesitas a ellos. Yo ya no sabría vivir en otro sitio”. En ese caminar junto a los sursudaneses, el P. Parladé se ha hecho consciente de que “tampoco he pensado que les voy a transmitir a Dios en el sentido religioso, porque a Dios lo tienen ellos muy dentro. Ellos creen en un Dios único, en un Dios creador. Ellos tienen muy claro que el primer hombre es Garam y la primera mujer es Abuk. Los dinkas dicen que la creación fue allí y que Dios creo también las vacas para ellos. Con ellos vas descubriendo a un Dios que ya está allí….

 

 

 

 

 

Carta de Marisol desde Mozambique

MarisolBuen dia a tod@s!!

Aquí me tenéis acordándome de tod@s vosotr@s desde estas tierras mozambicanas y lo quiero hacer patente a través de estas letras. Compartiendo con vosotr@s mis primeros pasos y sensaciones de esta experiencia.

Como os podréis imaginar, con un ritmo de vida totalmente diferente al que estoy acostumbrada y viviendo una realidad muy diferente.  Para comenzar, el idioma es el portugués, con el cual me defiendo. Pero… está el Changana, lengua local, lo que hace que me pierda muchas cosas del día a día. Aunque esto me ayuda a desarrollar otras habilidades, siendo más observadora, más paciente…Como algunos ya sabéis, en los encuentros siempre hay que tener traduct@r.

Por eso, el tiempo que pase por estos lares, será y está siendo, un tiempo de empaparme de esta realidad, un tiempo de aprendizaje y compartir la vida. Colaborando y participando en todo aquello que sea preciso.

El lugar donde estoy se llama Xai-Xai, en la provincia de Gaza, al sur de Mozambique. Una región, dedicada principalmente al campo y al comercio. Como curiosidad, os comentaré que el comercio esta de mano de lo hindúes.

Desde que llegué, dedicada a conocer y acompañar las actividades de la Cáritas Diocesana. Una Cáritas joven en su caminar. La cual, muy poco a poco, va creando estructura en la Diócesis. Pudiendo comprobar que los ritmos son totalmente distintos a los nuestros.

Teniendo en cuenta que la mayor parte de las personas, están dedicadas a la búsqueda de cosas básicas de sobrevivencia. Ocupando el tiempo de cada día, en la búsqueda de agua, leña, trabajar la tierra…

El acompañamiento a esta Cáritas Diocesana de Xai-Xai, me llevo a conocer en el terreno, proyectos de construcción de pozos, ayudas para la construcción de viviendas, proyectos agro-alimentarios con apoyo de semillas,  algún centro de apoyo a niñ@s huerfan@s los cuales están viviendo con los abuelos, ya muy mayores e incluso enfermos. Los padres fallecieron a causa del Sida, muy extendido en esta realidad. En una sociedad, en donde está aceptada la poligamia.

Todos estos proyectos son elaborados en procesos muy lentos, pues se tiene muy presente el proverbio “Regala un pescado a una persona y le darás alimento para un día, enséñale a pescar y lo alimentarás para el resto de su vida».

El día a día, me ha llevado a participar en la Pastoral carcelaria, realizando visitas y acompañando a las personas que están privadas de libertad.

Colaborar con las Hermanas Dominicas en su escuela, con actividades lúdico-educativas.

Dos días a la semana voy a un barrio, creado a consecuencia del desplazamiento de varias familias, después de las inundaciones que hubo en el dos mil trece. Allí estamos realizando trabajo de campo, visitando a las familias, haciendo un levantamiento de la realidad, en donde no deja de sorprendernos el poder de sobrevivencia y resistencia que tiene el ser humano. Acompañamos el caminar de la comunidad, con la esperanza e ilusión, de que juntos se puede transformar esta realidad sufrida.

El resto del tiempo, dedicada a acompañar los encuentros de la Caritas Diocesana, ya sean formativos, organizativos o de elaboración de futuros proyectos.

El fin de semana pasado, se celebró en una de las regiones, un encuentro de ejercicios espirituales en donde participaron unas 50 personas, de las distintas comunidades en donde está implantada la Cáritas.

Sintiéndome serena y animada y agradecida de que la salud no se resienta. Con el deseo de continuar en este estado.

Agradecida a las personas que desde aquí y en la distancia me acompañan, incluyendo a tod@s aquell@s que a pesar de no tener un contacto directo, sé que me tienen presente.

Marisol

Haciéndoos llegar un abrazote a cada un@.

Saludos, Marisol   Xai-Xai (Mozambique)

Matices para una guerra

José Javier Parladé, misionero comboniano en Sudán del Sur, analiza el conflicto en el país más joven de África.

«El gran problema de Sudán del Sur es que la mentalidad es totalmente una mentalidad de violencia y de guerra. Todo se quiere solucionar con la fuerza, y es normal. Yo llevo en el país 43 años y no he conocido la paz, salvo tres o cuatro años. Muchos de ellos decían ‘Hemos nacido en la guerra y vamos a morir en la guerra'». 

¿Por qué y para qué estoy aquí?

Hno. Pablo Ostos desde Tete (Mozambique)

Es domingo y he tenido mi presentación en la comunidad parroquial de Chitima. Mucha gente, muchos niños y jóvenes, y una celebración de dos horas y media con una solemnidad impresionante: acólitos, velas, la Palabra, cantos… La iglesia hasta los topes, los niños en el suelo alrededor del altar.
Llegué a las 7 y media de la mañana para estar un poco antes de la Eucaristía, que era a las 8, y así vivir un poco el ambiente y conversar con la gente. Luego dos horas y media de la Eucaristía, más otra hora que me quedé saludando, encontrándome con la gente, poniéndonos al día de las novedades… En fin, toda la mañana. Esto es lo bonito de sentirte parte, miembro, de una parroquia, de una familia que se encuentra, celebra y convive. Fieles de la parroquia Juan XXIII de Chitima entran al templo. A la derecha el P. Constantino Bogaio
Total, que cuando me dijeron que me tenía que presentar a la comunidad pensé en hacer una cosa seria, que fuera realmente una oportunidad para reflexionar yo mismo y preguntarme por qué y para qué estoy aquí. No quería que fuera simplemente decir mi nombre, mi país de procedencia y poco más. La verdad es que al final fue una cosa simple ya que después de dos horas y media, con desmayo de por medio de una acólita a causa del calor, y que al párroco casi se le olvida que tenía que presentarme, salí, dije mi nombre y procedencia, hice una broma con la que se rieron y acabamos rápido. No dejé mi reflexión pero sí queda para mí y también para vosotros, ya que creo que puede ser interesante compartirla.
Después de tres años en España vuelvo a Mozambique, país donde viví mis cuatro primeros años de vida misionera como hermano comboniano. Hay cambios, no vuelvo a la diócesis de Nacala, donde estuve anteriormente, sino que he sido enviado a la diócesis de Tete. La vida es un camino donde todo va cambiando, incluso el Pablo que vuelve no es el mismo que salió.

Volver después de tres años significa comenzar de nuevo: la adaptación al clima, a las comidas, a la realidad y a la cultura. Es otra forma de vida. Muchas cosas que te llaman la atención y que ahora no hago más que comparar con mi experiencia anterior en el norte. Hay muchos cambios. A nivel externo, principalmente la existencia y uso del ganado, bueyes y burros principalmente, que permite el uso del carro y por tanto el transporte de cargas (arena, agua, palos, etc.) así como el uso del arado y la labranza de la tierra. Se ven mejores casas y mejores vestidos. A nivel interno…mejor no decir nada porque todo es muy complejo. Tengo que esperar más tiempo. 
Aquí me incorporo a la comunidad de Chitima que está compuesta por los padres Constantino, que es de Beira (Mozambique), y Heriberto, brasileño. Ambos acompañan a las parroquias de Chitima y Mucubura.
Seis días después de mi llegada a Chitima hice mi presentación en la comunidad sede de la parroquia. Y, de nuevo, quise aprovechar la ocasión para respondar a las preguntas que dan título a esta carta: ¿por qué y para qué estoy aquí?
Estoy aquí porque Dios quiere. No es mi idea. Es el fruto de una llamada, de una vocación y misión, de un envío y de un acompañamiento. Como ocurrió con Moisés, es Dios quien tiene algo que hacer a través de uno. Todos tenemos una vocación y una misión, un don, un servicio que prestar a la humanidad y tenemos que descubrirlo, cuidarlo y servirlo. Dios-Padre nos llama a todos a una misión y esta es la mía. 
Y estoy aquí para compartir mi experiencia personal de fe, junto con la de mi Iglesia particular de la diócesis de Córdoba, y para aprender de esta Iglesia de Tete y de la experiencia de fe de cada una de las personas con las que me relacione. 
Estoy aquí para vivir el Evangelio de Jesucristo que nos enseña con su vida que Dios es Padre de todo ser humano. Ese Evangelio que me pregunta: “¿Dónde está tu hermano? ¿Cómo está tu hermano?” Y eso es lo que quiero hacer aquí, vivir mi condición de hermano de este pueblo estando y sintiéndome cerca de ellos, conociéndolos, queriéndolos, respetándolos y acompañándolos. Que el Dios que me llama a esta tarea me ayude a vivirla.