Experiencia misionera en Kenia

Seguimos compartiendo las experiencias misioneras de este verano. En esta ocasión nos escribe Tere Monzón desde Kenia. Ella forma parte del equipo coordinador dela familia comboniana que está acompañando a un grupo de jóvenes en una experiencia de trabajo. en Lokichar.

«Una vez que nos reunimos todo el grupo en Nairobi y visitamos el museo nacional y la catedral marchamos a Lokichar, lugar donde realizaríamos nuestra experiencia.
Lokichar es el centro parroquial y aquí se encuentran escuelas, hospital, centro de personas con discapacidad (mayoría por problemas de polio) etc.

Después de unos días conociendo esta realidad, fuimos a Karapata un sector de la parroquia muy importante y alejado (aquí la población está muy dispersa y eso dificulta las actividades).
Aquí estuvimos una semana. Por las mañanas celebramos la Eucaristía en dos o tres comunidades, las cuales, nos acogían muy calurosamente y nos ofrecían regalos.

Por las tardes después del descanso se realizaban actividades en el huerto o cualquier cosa que ayudara a la mejora de la comunidad que nos ha acogido.

De vuelta a Lokichar se comenzaron los talleres (costura, juegos con los niños, visita a escuelas, hospital, enfermos y hasta pintar una escuela sin faltar la ayuda con conocimientos informáticos)

En los últimos días aprovechamos para visitar el parque nacional de EMBOSELI y ver la fauna del país así como la visita al lago Turkana.

Damos gracias a Dios por este tiempo que nos ha regalado que ha sido muy enriquecedor para todo el grupo y que ha servido para seguir sembrando la semilla misionera entre nuestros jóvenes».

Tere Monzón. LMC España

«Los mozambiqueños nos han robado el corazón»

Seguimos acompañando la experiencia de nuestros compañeros Luis y Fayna y el grupo de jóvenes en Mozambique, poco a poco la experiencia va llegando a final. Están siendo días muy ricos en experiencias y en Vida compartida.

» Buenas noches desde Songo a todos los que nos escuchan, leen u oyen. Hoy hemos concluido nuestra jornada, y casi todos ya están en la cama porque mañana toca madrugar aún más de lo habitual. Nos espera un viaje a Mukumbura, del cual hablaré más adelante. Hoy fue nuestro último día de voluntariado, el último de nuestras actividades en los distintos lugares donde hemos colaborado esta semana.

Las experiencias fueron diversas, pero todas positivas. En la escuela, los niños y niñas mostraron una vitalidad increíble, agotadora. Los profesores y profesoras, con clases de 40 a 50 niños de 3 a 5 años, hacen un trabajo admirable. Los niños son muy hábiles y enérgicos, cantando y bailando constantemente. Estas actividades no solo les permiten desfogarse, sino que también son educativas, enseñándoles conceptos y emociones a través de canciones.

Misión Mozambique 24

En el internado, celebramos el Día de Canarias. Prepararon comidas típicas de casa, destacando la pella de gofio, que disfrutaron enormemente. Fue un éxito, y las fotos muestran caras de alegría y felicidad. Mañana seguirán disfrutando de este manjar.

Los voluntarios de Cáritas visitaron a las familias, un número más reducido esta vez, para evaluar cómo fueron estas tres jornadas de visitas y colaboración. Estas evaluaciones son importantes para mejorar y llegar a más personas necesitadas.

Misión Mozambique 24


En la cárcel, los voluntarios participaron en una gran fiesta, aunque no era la despedida definitiva, que será el próximo sábado. La directora, la señora Mercia, agradeció especialmente al padre Manolo por su gran labor. Pasamos tiempo con los internos, jugando y enseñándoles una artesanía que se convertirá en fondos para comida y materiales de primera necesidad. La directora Mercia expresó su esperanza de que la cárcel crezca en talleres y trabajos manuales, gracias a nuestro granito de arena.

Misión Mozambique 24

El día terminó con la Eucaristía y una cena tranquila. Ensayamos algunos cantos en castellano con los jóvenes para la última Eucaristía del domingo. Nos fuimos a acostar temprano porque mañana madrugamos.

Misión Mozambique 24

Mañana viajamos a Mukumbura para visitar a Paco, un sacerdote del Instituto Español de Misiones Extranjeras de Cáceres. Aunque solo son 150 kilómetros, en Mozambique las distancias en tiempo se duplican o triplican. 

Gracias nuevamente por escucharnos y leernos, y sobre todo, por sus oraciones. Un saludo desde Songo, buenas noches a todos y todas».

fuente: https://misionescanarias.blogspot.com/

Experiencia misionera en Mozambique

Tal y como comentamos hace unas semanas, nuestros compañeros Luis y Fayna de Gran Canaria, se encuentran en Mozambique acompañando a un grupo de jóvenes de su diócesis. La experiencia, a pesar de su dureza, está siendo muy enriquecedora para todos/as. Y es que, cuando te dejas sorprender por el Evangelio, el Señor siempre se hace el encontradizo en los encuentros cotidianos de cada día.

Podéis seguir más de cerca esta experiencia en : https://misionescanarias.blogspot.com/

Hoy os dejamos con el testimonio de uno de los jóvenes participantes que nos cuenta su experiencia en la visita a unas comunidades rurales.

«Después de tres días intensos, hemos regresado tras visitar tres comunidades situadas al otro lado del río Zambeze. Ha sido una experiencia difícil de definir, ya que hemos estado en lugares donde la «Primera Evangelización» aún está en proceso. Estos pueblos apenas han comenzado a recibir la buena noticia de Jesús, y para nosotros, ha sido una prueba tanto física como emocional.

Misión Mozambique 24

Durante estos tres días, hemos caminado muchísimo, enfrentando desafíos físicos considerables. Nos vimos obligados a adaptarnos a una vida completamente diferente: sin internet, sin electricidad, sin agua potable y sin camas. Dormimos en chozas, viajamos en canoas, y comimos los alimentos locales, muy sencillos pero auténticos, como los peces del Zambeze y la xima, una mezcla de harina de millo con agua.

Misión Mozambique 24

Cada comunidad nos recibió como si fuéramos obispos. Un kilómetro antes de llegar, las personas cubrían el camino con capulanas, telas típicas de Mozambique, creando una alfombra roja para nosotros. Este gesto de bienvenida nos emocionó profundamente. Las caras de alegría y sorpresa de los habitantes, especialmente de los niños, nos llenaron de felicidad.

El idioma fue un gran obstáculo, ya que nuestras habilidades en portugués son limitadas y los idiomas locales aún más complicados. Visitamos las aldeas de Mulumbua, Chidengule y Chodzi, todas bastante alejadas entre sí, recorriendo largas distancias a pie. En Mulumbua, cruzamos el Zambeze en una canoa africana, tallada de un tronco de árbol. Allí nos esperaban para ayudarnos a cargar nuestros equipajes y los suministros donados desde Gran Canaria, incluyendo material escolar, juguetes y medicinas.

En estas comunidades, la escuela es el centro de todo, funcionando en conjunto con la iglesia. Las escuelas, aunque sencillas, son lugares de formación cruciales. Conocimos a maestros dedicados, algunos sin formación formal, pero con una gran vocación de enseñar. En Chodzi, por ejemplo, el animador de la comunidad, Eritzio, aprendió portugués y a escribir por su cuenta, y ahora enseña a los niños con gran empeño.

Fuimos testigos de grandes gestos de generosidad. En cada poblado, identificaron a las familias más necesitadas, a quienes se les entregaba ayuda en forma de alimentos básicos como jabón, sal y feijao (judías). Nos sorprendió la solidaridad de las comunidades, que, a pesar de su propia pobreza, ayudaban a quienes estaban en situaciones aún más difíciles.

Misión Mozambique 24

Al regresar a Songo, trajimos con nosotros no solo recuerdos y experiencias, sino también ofrendas de las comunidades: ocho cabras, gallinas y mucha comida. Parte de estas ofrendas se destinaron al centro penitenciario para mejorar la vida de los internos.

Hoy hemos tenido una jornada de actividades en Songo, incluyendo la compra de productos básicos para los necesitados y la visita a los grupos de catequesis. Además, celebramos el 25 aniversario de la ordenación sacerdotal del padre Manolo, un momento emotivo marcado por la entrega de un cáliz especial traído desde la península.

Mañana nos espera otro día de exploración y servicio en comunidades nuevas. Pero por ahora, es momento de descansar y reflexionar sobre todo lo vivido. Buenas noches a todos desde Songo. ¡Hasta mañana!«

El verano también es tiempo de misión

Siempre asociamos el verano con el tiempo para el descanso y la desconexión, y es que, después de todo un curso repleto de actividades pastorales también el Señor nos invita a cada uno de nosotros a ir a un lugar desierto para descansar y reponer fuerzas.

En este contexto de descanso, los LMC de España celebraremos nuestra Asamblea anual en el mes de agosto. En ella, además de celebrar la vida como familia, abordaremos diversos temas en torno a nuestra presencia misionera como laicos misioneros combonianos.

Pero además, este verano es especial ya que varios LMCs de España se encuentran en diferentes lugares de África acompañando a jóvenes en su experiencia misionera en diversas comunidades.

Nuestros compañeros Fayna y Luis de Gran Canaria se encuentran en Mozambique con un grupo de jóvenes de su diócesis que han ido a conocer de primera mano el trabajo que algunos misioneros canarios están realizando en aquel país.

Por otro lado, Carmen Aranda y su familia se encuentran en Uganda, concretamente en el Orfanato de St. Jude (Gulu) donde Carmen trabajó durante tres años. Sin duda un bonito y emotivo reencuentro.

Por último, nos acercamos a Kenia donde este verano tenemos dos presencias misioneras. Por un lado, Alberto de la Portilla, coordinador general de los LMC, se encuentra visitando y acompañando a las diferentes comunidades de LMC que hay en el país. Seguro que su visita servirá para dar un impulso al Movimiento LMC en Kenia.

También en Kenia se encuentra Tere Monzón, LMC de Toledo, que junto con el  p. Justus y la hna Lily están acompañando a un grupo de jóvenes de “Combojoven” que han estado todo el año formándose para tener esta experiencia misionera.

Como veis, este verano “sabe a misión” y desde aquí os iremos compartiendo las noticias que nos llegue.

Un abrazo y ¡Feliz Verano!

¿Qué es la misión, si no es conectar a la gente?

quí estamos, LMC de Kenia, en la reciente fiesta de los Amigos de Comboni en Utawala, el día de la Ascensión, para despertar el entusiasmo de la gente sobre el trabajo misionero, sobre lo que significa ser LMC, ya sea en Nairobi, o en West Pokot, o donde quiera que estemos. Construir puentes entre nuestra misión en Kitelakapel y esta parroquia comboniana dentro de Nairobi, y todos los Amigos de Comboni allí reunidos.

A medida que seguimos llegando a nuevas parroquias con nuestras animaciones misioneras, cada vez más gente nos conoce, abraza nuestra causa, se implica, nos apoya espiritual y económicamente y, lo que es más importante, aumenta nuestro número. Ahora somos tantos que estamos buscando un nuevo lugar para nuestras reuniones mensuales, pues ya no cabemos en la casa de huéspedes que hemos estado utilizando hasta ahora.

La misión es una pasión, que puede impulsar a cada uno de nosotros a contribuir a su manera: a los que están en el campo, en el extranjero o haciendo servicio en el lugar donde viven, a los que apoyan económicamente cerca y lejos, a los que dedican su tiempo y servicio a recaudar fondos, a dar a conocer nuestro trabajo y carisma, a construir relaciones, a involucrar a nuevos miembros y formarlos, a conectar con las otras ramas del LMC y permanecer unidos.

Y mientras agradecemos a la familia comboniana por involucrarnos en este ejercicio, queremos enviar un mensaje de ánimo a todo el LMC: ¡no perdamos la esperanza y sigamos llegando a nuevos lugares, física y virtualmente (¡medios sociales!) con nuestra animación misionera! La única herramienta para que sigamos creciendo, en número y en fuerza, para que no se desperdicie el buen trabajo que estamos haciendo en todas partes del mundo, y especialmente en las comunidades internacionales donde tanta falta nos hacen más misioneros.

¡¡¡Que el Espíritu nos dé ese ánimo!!!

LMC Kenia