La alegría de la misión

aaa11Amigos, en esta fiesta tan misionera como la de los Reyes, les comparto que estoy leyendo el documento de P. Francisco sobre la alegría del Evangelio.

Un buen amigo me la ha enviado desde allá.

El primer capítulo es tremendo, sorprendente en su claridad, audacia y concreción en nuestro mundo y nuestra Iglesia.

A partir del n. 27, sobre la impostergable renovación eclesial, está plagado de frases que me han impactado. ¿Cómo se ha atrevido a proponernos esas líneas? Es un hombre de Dios. Nos invita a una opción misionera capaz de transformarlo todo para llevar la Vida de Jesús al mundo.

Invita a los obispos a caminar en ocasiones detrás del pueblo, que tiene su olfato para encontrar nuevos caminos. (n.31)  A todos, a no caer en la pastoral del“siempre se ha hecho así”. Nos invita a sustituir las prohibiciones y los miedos por generosidad y valentía. (n. 33) A anunciar el mensaje central que es Buena Noticia: la belleza del Amor salvador de Dios, manifestado en la persona de Jesucristo, sin ensombrecerlo con “algunos aspectos doctrinales o morales que proceden de determinadas opciones ideológicas.” (n.39) A revisar costumbres, normas y preceptos de la Iglesia, no ligados al núcleo del Evangelio, que hoy ya no son interpretados de la misma manera y ya no prestan el mismo servicio en la transmisión de la Buena Noticia (n. 43) A considerar la Eucaristía no como un premio para los perfectos, sino un generoso remedio y alimento para los débiles. A no ser controladores de la Gracia, sino sus facilitadores. (n.47) A salir a ofrecer a todos la vida de Jesucristo.

Leer todas estas invitaciones desde el Sur que espera todavía su liberación pero que posee el tesoro de experimentar al Padre como sólo los pobres pueden hacerlo, aumenta mi alegría. ¡El Espíritu está soplando fuerte y nos levanta a todos para compartir nuestra experiencia del Amor de Dios! Son palabras para todos, laicos y sacerdotes, acá o allá.
Acá y allá, estamos llamados a compartir este camino. ¡Todos somos misioneros! Pero… ¡qué difícil me parece todavía serlo allá! 
Ojalá leamos y meditemos este documento, solos y en grupo, para compartir ese don de la alegría que tenemos como seguidores de Jesús, fortalecerlo y que dé fruto, para Gloria de Dios y Vida del Hombre.

Gonzalo Violero.LMC

UNA NAVIDAD DIFERENTE

Navidad es tiempo de encuentros y regalos. Para nuestra familia este año las navidades han sido muy diferentes porque han sido unos días llenos de encuentros con personas que hacía mucho que no veíamos, y de regalos, muchos regalos, de los que no cuestan y por eso tienen mucho más valor.

Y todo esto enmarcado en un país que para nosotros es muy especial, La India. Y en un lugar muy querido, Saint Joseph´s Boys´s Village, un centro de acogida para niños en situaciones de abandono y pobreza que dirigen los Hermanos de La Salle de este país.

Vamos a los encuentros. Han sido múltiples. Después de más de doce años nos hemos vuelto a ver con personas que son ejemplo de entrega, cariño y esfuerzo para con los más desfavorecidos de su sociedad. Personas con las que, a pesar de la distancia en kilómetros y en años, no hemos perdido el contacto, ni el cariño, ni la amistad.

Reencuentro con nuestro muy querido Hermano y Amigo Freddy,  al que por fin pudimos decirle “Hermano, como prometimos, aquí estamos otra vez”. Él es nuestro vínculo permanente con Boys´Village.  También reencuentro con nuestro queridos  Hermanos Joseph Fernando,  Britto, Pinto, Uvary,… Hermanos con los que compartimos momentos muy especiales en nuestra anterior visita.

Reencuentro con Selvam, Mala y su hijo Daniel, la familia que se ocupa de llevar adelante el papeleo  y el día a día de Boys´Village, y que nos han abierto nuevamente su casa y su corazón.

Ha habido también encuentros emocionantes como con Benildes, nuestro primer ahijado, ya convertido en un joven de 20 años que estudia y trabaja para conseguir un futuro mejor. Sus palabras “papa”, “mamá” y “hermanos” para referirse a nosotros y a nuestros hijos, nos han llenado el  corazón de una alegría inmensa y una gran emoción.

También ha habido nuevos encuentros. El Hermano Joseph Raj, actual administrador de Saint Joseph´s Boys´Village, nuestro acompañante y guía en estos días. Él nos ha puesto al día del funcionamiento y las necesidades actuales de los niños así como lo que podemos hacer para ayudar a mejorar sus vidas.

Encuentros  que podemos llamar combonianos porque el espíritu y la labor de San Daniel alcanzan a muchos. El Hermano Heldom, Director de la Comunidad, compartió misión con los combonianos y las combonianas del Sudán durante dos años. Su conocimiento  de la vida de Daniel Comboni y su labor en África, nos permitió compartir momentos de “familia comboniana”

Y faltaría sumar todos aquellos encuentros anónimos con las muchas personas con las que hemos coincidido  en nuestras visitas a otros centros de La Salle o de otras congregaciones. Profesores, sacerdotes, madres, gente de a pie, que nos han ofrecido su mejor sonrisa y las más calurosa de las acogidas. Todos ellos luchando por su gente.

¿Y los regalos? Los Reyes Magos fueron generosos estas navidades y además se adelantaron. Ni más ni menos que sesenta y cinco regalos envueltos en miradas atentas y en sonrisas permanentes. Son los niños que a día de hoy viven en Boys´Village. Todos ellos, sin excepción, han abierto sus brazos para acogernos y hacernos sentir como en casa, en especial con Isaac e Iván.

En Boys´Village estudian, comen, trabajan, juegan, se ríen y, a veces, lloran, juntos. Un lugar que les intenta ofrecer el cariño y los cuidados que sus padres no pueden darles por diferentes motivos. Huérfanos o semi-huérfanos. Abandonados u olvidados. Cristianos o hindúes. Grandes o pequeños. Dios Padre no hace distinción y a todos ellos les proporciona esta oportunidad de crecer en este encantador lugar de la mano de los Hermanos de La Salle.

Para todos la experiencia ha sido única e irrepetible. Para Fayna y Luis ha sido retomar y revivir el espíritu misionero. Nos volvemos a sentir ilusionados y seguimos apostando por esta vocación.  Para Isaac e Iván ha sido el conocer de primera mano una realidad diferente a la que están acostumbrados y el haber compartido el día a día con niños en situaciones muy difíciles. Para la familia entera la primera oportunidad de vivir juntos la misión aunque haya sido de forma breve.

Le damos gracias a Dios por esta oportunidad que nos ha brindado, por hacernos sentir afortunados de vivirla y le pedimos que nos ayude a trasmitirla con nuestras vidas y nuestras palabras.

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Luis, Fayna, Isaac e Iván.

Diciembre 2013 – Enero 2014.

Grupo de evangelización Comboni

??????????Hola Comunidad

Desde hace unos meses nos estamos reuniendo en Madrid el grupo de evangelización Comboni, formado por Benjamin, Doom, David, Mossa y «el blanquito» un servidor. En un principio, comenzamos por buscar el objetivo del grupo que será la nueva evangelización que nos parece fundamental para una Europa descreída. Esta evangelización no es ir pregonando nada sino ir transmitiendo lo que estos africanos tienen, que es mucha fe y confianza en el Padre, lo transmitirán de la forma que ellos saben, con el arte, la música y la danza africana junto con sus experiencias de vida y de fe.

 En el último encuentro antes de navidad estuvimos reunidos Stella Harrison, la madre de dos jóvenes del grupo: Samuel y Clinton, es una Nigeriana muy luchadora y reivindicativa por África y por sus hijos que luchan por salir adelante en el instituto. Thomastina una joven muy tímida pero valiente que colabora en la parroquia del humilde Barrio de San Cristóbal de donde son casi todos. También asistió Dongrir Ayuk de treinta años con muchas ganas de salir para adelante pero que se desanima en ocasiones por su situación laboral.

Está David Gardonking que es un padre maduro con un gran coraje. Y Moussa un gran amigo mío, lleno de alegría y que pese a ser musulmán, cree firmemente en Jesucristo más que muchos cristianos y este no sería un grupo Africano si no estuviera representado en él el Islam y por último el p. Benjamin  que es un padre católico de nuestra querida República CentroAfricana , él es una fuente de fe en el grupo.

 En esta reunión estuvimos conociéndonos y conociendo nuestras realidades.

Hablaron de situaciones de «cruz» como el racismo etc.. Yo les dije que «los milagros surgen al pié de la cruz», podemos dejarla o recogerla y así mostrar que somos «capaces con la ayuda de Dios».

 Todos cenamos este día en mi casa y bendecimos el pan con nuestra fe.

 No tenemos un rumbo fijado pero nos fiamos del Pastor y donde él nos lleve.

  Un abrazo.

Daniel A.  LMC

Navidad y año nuevo en RCA

navidad RCA

Carta de Mons. Juan José Aguirre.

¡¡Pobre Centroáfrica, no ya al borde del precipicio, sino bien dentro!! Ni la misa de Navidad, ni las fiestas de Año nuevo han hecho parar el crepitar de las balas ni han atenuado el miedo de los indefensos, mordidos sin piedad por los dientes de una violencia indiscriminada.

Ya sabéis que Centroáfrica fue «conquistada» por un grupo islámico (Seleka) desde hace un año, más o menos enero 2013. Ya expliqué en otros artículos cómo en un solo año han llevado el país a la ruina, han destrozado los edificios gubernativos, han atacado y saqueado sin piedad las misiones, también la nuestra de Bangassou, han desmigajado un pan horneado con el trabajo de muchos años. No me canso de decir que éstos rebeldes de lengua árabe y turbante nos han robado casi todo menos la fe. A principios de diciembre, casi un año después, hemos visto que muchos de los miles de mercenarios chadianos y sudaneses que los acompañaban en la odiosa ida, se volvían a casa, llenos sus petates de ilusiones rotas y teléfonos portátiles robados.

El pueblo centroafricano, durante 10 interminables meses, ha sido como un escuálido sparring con guantes de juguete delante de un gorila sin escrúpulos, recibiendo golpes sin verlos venir e incapaz de escabullirse del cuadrilátero. Sin mercenarios, los Seleka se quedaron en posición de vulnerabilidad y el pueblo llano, los que han aguantado pisotones, moratones, pillajes y violaciones sin número durante este tiempo, se han envalentonado y atacan los Seleka por todos los flancos.

El mes de diciembre 2013 ha sido caótico: centenas de miles de desplazados, cientos de ejecuciones, rapiñas y violencia contra barrios de musulmanes, sobre todo en Bangui, la capital y en el norte, en ciudades como Bossangoa, Bouca, Bossanbele…

Visto el baño de sangre que se venía encima el 5 de diciembre pasado, (me pilló por casualidad en Bangui y me metí sin quererlo en un «fregao» en donde las balas pasaron rozando mi coche), el país necesitó ayuda de militares franceses y de otras nacionalidades (MISCA) para sosegar esa sed desenfrenada de venganza. Los dos bandos estaban bien delimitados. Por una parte los Seleka, en su mayoría musulmanes. Pero eran confundidos con todo musulmán, el 15% de los centroafricanos, haciendo una amalgama tan injusta como horrible para mujeres, niños y ancianos. Por la otra, los no musulmanes, metidos en una olla que llamaron anti-balaka, que RFI, Francia 24 y otros medios, mal llamaron «cristianos», y que realmente es un grupo heteróclito no musulmán, compuesto por jóvenes que demuestran su hartazgo de los abusos repetidos durante 10 meses de «reinado» Seleka. Movidos por histerias colectivas y unidos a piratas ocasionales, ese 5 de diciembre los anti-balaka empezaron con una violencia indiscriminada que los militares (llegados a prisa y corriendo) se veían incapaces de parar. Dos soldados franceses y otros africanos pagaron con sus vidas el intento.

Hoy día, 7 de enero de 2014, las cosas en Centroáfrica están estancadas. Un sentimiento de impotencia planea sobre nuestras cabezas como la densa neblina de las mañanas que te impide ver a dos metros de tu nariz. La violencia que hemos vivido desde hace un mes en la capital y en el norte del país, ha sido desmedida y será difícil restaurar lo destrozado: edificios, convivencia inter-étnica, confianza mutua, actividades diarias, mercadillos y costumbres de sociedad… El entramado cotidiano se ha resquebrajado y no hay pegamento para recomponerlo, ni aguja para enhebrarlo, ni dinero para comprarlo nuevo. Tardará años en rehacerse. Actualmente el país no funciona, los funcionarios no vienen a trabajar, nadie es pagado desde hace semanas y el caos es total. Salvo por algunas ONGs que se mueven para situaciones de urgencia, nadie hace nada, como tetanizados por el miedo. Médicos sin Fronteras están desbordados. A veces, confiesan ellos mismos, paralizados por estallidos repentes de violencia. Difícil hablar en positivo en una situación tan desesperanzadora.

El consulado español me dice que nos vayamos. Yo le digo amablemente que aquí está nuestra casa, que aquí hemos plantado nuestra tienda, que, aunque de verde descolorido, tenemos «la cara pintada color esperanza». Seguimos aquí con la gente sencilla, sentados junto a ellos para escucharlos y animarlos, porque ellos seguro que no han provocado nada, ni han insultado ni matado a nadie, ni han movido ninguna tecla para hacer estallar nada…

Estos viejitos que acogemos en la Casa de la esperanza, ayer acusados de brujería, hoy ya no interesan a nadie, salvo a la Iglesia católica que los sigue cuidando y los mira con ternura. La gente sencilla, las madres de familia que se han refugiado desde hace un mes en alguna de las 23 parroquias de la capital para huir de la quema, ellas y sus hijos simplemente sufren las consecuencias de este zafarrancho de combate generalizado con el 10% de la población blandiendo machetes y kaláshnikov y el otro 90% huyendo y escondiéndose. Seguimos con el colegio abierto para que los niños estén distraídos, aquí en internet (que hemos reconstruido hace un mes después de que los Seleka nos lo hicieran añicos), estamos haciendo cursos de aprendizaje para ocupar el tiempo y que puedan llegar las noticias y las opiniones desde afuera para ser conocidas en Bangassou. El centro de salud funciona normalmente, porque también es verdad que los enfermos de sida en fase terminal no ven retroceder su enfermedad por causas políticas o de guerra de guerrillas. La enfermedad sigue imparable como las hojas del calendario y si no les llegan los antirretrovirales, se mueren. ¡A pesar de que llevamos más de un mes con la pista cortada y no llegan medicinas, ni carburante, ni alimentos, ni nada de nada, mañana será mejor!

Mientras, en Bangassou y toda la zona, vivimos en una calma tensa, pero soportable. Yo he pasado la Navidad en una zona de gente desplazada que han perdido todo (semillas, ropa, camas y enseres) quemadas 400 casas por el fuego de los Seleka. ¡¡Muchas horas sentado junto a ellos escuchándolos y contando sus lágrimas!! Les he dicho que se levanten, que pasen página, que la vida sigue, que recomenzar es la forma de salir. No sentarse a llorar durante meses. Que, como decía el Papa, la Magdalena, cuando tenía los ojos empañados, no reconoció a Jesús, sino que creyó que era «un jardinero». Sin la fe en el Resucitado es difícil aguantar el tirón…

Bangassou, 7 enero 2014

Juanjo Aguirre, Obispo de Bangassou

(En la foto: ¡¡Los niños de nuestra diócesis!! ¡¡Las abuelas soportando de nuevo la guerra y la expoliación!! Les he ayudado a comprar paja para rehacer sus techos, les he dado macarrones «Gallo» y lentejas que había en los últimos containers, leche en polvo Hero para los niños de pecho… Compro coches de ocasión para las misiones y nos llegan algunos Suzukis y ayuda humanitaria. Todo gracias a vosotros, bienhechores de Bangassou…)

¡Somos una gran familia!

???????????????????????????????Durante los días 6 al 8 de diciembre los LMC de España nos reunimos en Madrid para celebrar nuestro encuentro anual de diciembre. Ha sido una alegría poder juntarnos casi todos. Y es que, sin duda, somos UNA GRAN FAMILIA.

Sin más papeles que la Biblia y las ganas de dejarnos interpelar por lo que la Palabra de Dios nos suscita e interpela para nuestra vida,  hemos disfrutado de unos días de encuentro, de poder compartir desde el corazón, de escuchar a los demás y de dejarnos interpelar.

Gracias a todos-as por haberlo hecho posible, por las ilusiones y sueños compartidos y por las ganas de seguir caminando y de seguir apostando por la  misión.

Isidro Jiménez. LMC

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Querida familia,

Quería darle muchas gracias a Dios por los días que hemos podido celebrar y compartir juntos como familia LMC. Han sido unos días hermosos, llenos de ENCUENTROS Y REENCUENTROS fruto del Espíritu que sigue soñando con nosotros, del trabajo silencioso y del buen hacer.

En estos días recordaba, con mucho cariño, aquella cita con la que nuestro acompañante comunitario en Arequipa recibió a nuestra comunidad:

«Subió a la montaña, fue llamando a los que él quiso y se fueron con él. Nombró a doce [a quienes llamó apóstoles] para que convivieran con él y para enviarlos a predicar con poder para expulsar demonios. [Nombró, pues, a los Doce]. A Simón lo llamó Pedro; a Santiago de Zebedeo y a su hermano Juan, a quienes llamó Boanerges, que significa: Hijos del trueno; a Andrés y Felipe; a Bartolomé y Mateo; a Tomás, Santiago de Alfeo y Tadeo; a Simón el zelota y a Judas Iscariote, el que incluso le traicionó.» Mc 3, 13 – 19

¿Cómo se le ocurrió a Jesús llamar para trabajar JUNTOS a un pescador, a un recaudador o a un celote? ¿No hubiera sido más fácil que todos hubieran sido del mismo gremio o de la misma «zona»?

Y de nuevo, doy gracias a Dios, por que nos llama a todos y a cada uno por nuestro nombre y sueña con nosotros individualmente y también como comunidad, de ahí brota siempre algo nuevo, distinto y mejor.

Un abrazo de adviento,

Carmen Martín. LMC

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Doy gracias por el “encuentro”, palabra que tanto se repitió en la dinámica de los globlos y que se refería a nuestras expectativas de este tiempo juntos, no era la mía personal, que buscaba “apertura de corazón”, porque me sentía en este paso anterior para que sea posible el encuentro. Tenemos que dar gracias a Miquel que nos acompañó durante todo el viernes y sábado a reencontrarnos con nuestra fuente a través de la palabra de Dios, de una manera sencilla, despojándonos de lo anterior y dejándonos llevar por lo que así de primeras nos sugería y expresando cómo nos hacía sentir todo aquello. Tuvimos ocasiones para compartir expresarnos, conocernos, querernos, pedirnos lo que necesitábamos los unos de los otros, ser más comunidad , y ¡con qué gusto se ora y celebra luego!. Tenemos que dar gracias a Tere, con la que pudimos hablar y nos contó de primera mano los sinvivires de República Centroafricana, también a Isabel y Gonzalo, este último tratando de recuperarse de su última desventura por Perú y ella tratando de sacar el trabajo de los dos, gracias a Xoancar también, aunque no hablamos con él. Gracias a Carmen, José y el pequeño Pablo, que se nos ha hecho mayorcito en Perú que nos hablaron desde el corazón, compartiendo con nosotros lo vivido en aquella tierra, a la que estarán eternamente unidos. Gracias a Carmen Aranda que se marcha en nuestro nombre a no sabe aún donde. Y a Palmira su compañera en este tiempo. Y a todos los LMC de otros países que Alberto siempre nos recuerda que son de los nuestros y nosotros los de ellos.

Gracias a todos los que asististeis por no desistir, y a los que no fuisteis, que fuisteis pocos, mucho ánimo.

 Un abrazo,

Fátima Verdejo. LMC

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