De regreso a la misión

???????????????????????????????Tras una corta estancia en tierra de misión peruana ya estoy de vuelta, pero agradezco al Movimiento LMC que me dio esta oportunidad.

Se trataba de apoyar a una de nuestras familias en misión: Isabel y Gonzalo con sus dos hijos, Ángel y Carmencita, tras un accidente. Gonzalo, caminando por una barranquera para atender su labor junto a la gente, resbalo y rodó unos ocho metros dañándose hombro, brazos, cabeza… y lo más grave, una vértebra. Esto fue en noviembre y lo ha tenido postrado en cama hasta mediados de enero, que tras una nueva revisión, el médico le aconsejó empezar a levantarse para dar pequeños paseos.

Nunca se me ocurrió pensar en una vuelta a Perú después de un período misionero en lo alto de la sierra hace más de 10 años… ¡pero estas son las sorpresas que nos brinda el Señor!  Así que totalmente abierta a lo que encontrase y sin saber a ciencia cierta cuál sería mi labor  “…me puse en camino”, más bien, a volar, para aterrizar en Arequipa. Allá me reuní con mis hermanos Gonzalo e Isabel.

 DSC05867Ha sido tan rico este mes que deseo compartir en este blog lo que percibí estando a su lado.  Me acogieron con todo cariño haciéndome sentir como un miembro más de la familia, ya que desde el primer momento me descubrieron lo que son y lo que viven desde sus entrañas, su vulnerabilidad, fragilidad y gran generosidad.

Dejando atrás amigos, trabajo, familia… salieron de sí mismos pensando en los demás, en llevar a otros hermanos la Buena Noticia, la certeza de que Dios está en su mundo de pobreza, junto a ellos, que no los olvida, que hay esperanza a pesar de las duras condiciones en las que viven. Pero esto son palabras y no eran suficientes para que esa verdad, calase hondo o resultase convincente. De manera que dejando la casa parroquial en la que vivían, se instalaron en Villa Ecológica, un asentamiento en la periferia de Arequipa. Y lo que he visto allá es cómo con su forma de vida, imbuidos entre el pueblo como una familia más, han sabido llevar la experiencia liberadora de Jesús al mismo centro de sus corazones. Día a día comparten la pobreza y limitaciones del entorno, la carencia de comodidades; atienden y acogen a cada persona con respeto, paciencia y amor; forman a grupos que luchen contra la violencia y la injusticia, que reconociendo sus derechos las puedan denunciar; apoyan la pastoral y organizan con jóvenes grupos de oración… Sobre esto, acompañé en ocasiones a Isabel confirmando lo que de alguna manera conocía.

¿Qué me ha supuesto…? una “puesta a punto” En los encuentros con la gente revivir muchas cosas: la alegría del encuentro; la escucha; dejarme acoger; crear, aunque por poquito tiempo, una relación de respeto, de cordialidad, ellos me mostraron sus casas sencilla; la esperanza en Diosito para sus vida… Y el sentimiento que surgía en mí era de agradecimiento y de humildad,  pues ¿qué podía decirles con un billete de vuelta en el bolsillo?

DSC05884Por otro lado tuvimos los tres ratos para compartir sobre su trabajo y su  estilo de vida. Planteamos los retos de la misión: la soledad cuando falta una comunidad; el desgaste y los tiempos de cansancio; la necesidad de estar física y psíquicamente fuertes; las dificultades que conlleva la presencia de familia con hijos de 4 y 7 años; la falta, a veces, para tener un “acompañante” que ayude a discernir en tiempos de frustración o de sequedad; la pérdida de perspectiva cuando se entra en una rutina. También, en algunos ratos, la certeza de que sigues los pasos de Jesús sintiéndose instrumentos…

Oramos juntos todo esto y fue una gozada… Han sido muchos diálogos francos y abiertos que me han calentado  el corazón y mi vocación misionera se ha ilusionado como si fuese una jovenzuela.

Junto a ellos de alguna manera mi vida ha crecido porque he tenido la oportunidad de ver a Isabel y Gonzalo  vivir honestamente el Amor de Dios. Que Él les bendiga siempre.

Mª Carmen Polanco. LMC

Seamos Luz

imagesCAP0EBEUNuestra presencia acá en Villa Ecológica es una luz prendida en la noche, reflejo de la única Luz verdadera, una luz que queremos que siga prendida, aunque sea vacilante, escasa, insuficiente… Somos una luz. El Señor nos ha puesto como luz en medio de la noche. Luz para alumbrar tenuemente el camino de los que avanzan fuera de los caminos. Luz para llevar los ojos hacia el Amor de Dios que se ha derramado en sus vidas. Luz prendida toda la noche para poder vencer el miedo a la oscuridad. Luz vigilante que anima y reúne a los otros que traen también su luz.

Isabel y Mari Carmen han ido esta tarde a visitar a María y Juan, que viven a cinco minutos de casa. Porque Miriam, la bebé que María había llevado durante ocho meses, había muerto. María tiene dieciséis años, y Juan veintidós. María no había acudido a la posta para el seguimiento del embarazo. Sus padres no sabían nada de ese embarazo. Parece que ambos estuvieron tomando en la noche con otros familiares y se descuidaron, golpeando el vientre de María.

El Evangelio de hoy era Mc 2, 1-12. Jesús perdona los pecados y sana al paralítico que hicieron entrar en su casa por un hueco abierto en el techo. Isabel y Mari Carmen les han llevado víveres y un caldo caliente, como se hace acá con los enfermos. Y creo que su visita ha sido un signo anticipado del perdón de los pecados de María y Juan. El dolor del tremendo crimen cometido tarde o temprano angustiará a estos niños. La herida de esa pérdida tendrá que ser sanada. El Padre estará esperándoles con los brazos abiertos. Y para que puedan recibir esa buena noticia, Isabel y Mari Carmen les han visitado esta tarde.

La vecina Silvia lleva tiempo preocupándose de esta familia pero no se atrevía a hacerse presente entre ellos. Buscó a Isabel ayer muy tarde en la noche para informarle de la triste noticia del bebé. Silvia es otra luz en la noche de Villa y estamos llamados a acompañarla, fortalecerla y ayudarla para que pueda alumbrar a más vecinos.

Pagola describe en su libro cómo debió impresionar a los discípulos que Jesús Resucitado no les reprochara su traición al reencontrarse con ellos. Por eso todos los encuentros narrados comienzan con el saludo del perdón: “Paz a vosotros”. Todos los discípulos se sintieron perdonados de sus pecados. Su deuda había sido borrada. Jesús fue totalmente fiel al Amor hasta perdonar a sus verdugos y a sus amigos que huyeron asustados. Su fidelidad significó el perdón de los pecados de sus amigos.

CIMG4424La misericordia es signo del perdón de los pecados. La misericordia de una visita para curar las heridas del corazón, para acoger el sinsentido de unos niños cargados con una responsabilidad demasiado grande para ellos. La misericordia levanta la dignidad de las personas y transforma sus corazones.

En ocasiones he entendido nuestras acciones acá más en la clave de sanar a las personas, levantarlas de sus postraciones, ayudarlas a recuperar su dignidad o ser testigos de sus luchas. Hoy me abría a entenderlas como signos de que el Padre ya ha perdonado sus pecados. Me sentía hasta ahora digno de participar en la sanación de mis vecinos, pero no en el perdón de sus pecados. “Denles ustedes de comer”, resuena siempre en nuestros corazones, pero el perdón de los pecados viene sólo del poder de Dios. Sólo lo ejerce Dios y ese es su poder. Pero los que entran en el Reino, dejan fluir el Amor de Dios y participan en ese perdón divino.

Desde hace muchos años siento que conecto más con el Antiguo Testamento. El Éxodo, la lucha del pueblo, la rebeldía, los ídolos, la ira de Dios, la rabia, la relación tormentosa de enamorados… Y conecto menos, aún, con la Buena Noticia de Jesús. El amor.

Me arrebata más el paso del Mar Rojo que la Última Cena.

Cuando convivo con muchos vecinos que viven al borde, al borde de la vida, al borde de la muerte, del abandono, de la locura, del suicidio, ¿dónde cabe el amor de Jesús? ¿dónde está si no puedo liberarles?

Él sanaba, pero no sanó a todos. Esa reflexión me abrió una luz cuando la escuché. Jesús fue entregando toda su vida, todas sus fuerzas, todas sus seguridades, a favor del pueblo. Derribó los muros de la ley sin misericordia, a golpe de audacia y autoridad. La autoridad del que conoce bien de lo que habla, del que sabe por experiencia.

???????????????????????????????Después de la despedida de sus amigos, Jesús es prendido y todavía es tiempo de sanar al criado del centurión. Cuando llega la cruz, ya no es tiempo de sanar los cuerpos. Jesús asume el momento de la debilidad. Ya lo ha dado todo. Ya lo ha entregado todo. Es ya el tiempo definitivo de acompañar a la Gloria que no termina. Al malhechor arrepentido le asegura la Gloria eterna, lo que no hizo a ninguno de aquellos a quien sanó. Cuando el Enemigo parece que ha vencido definitivamente, sin escapatoria, es el tiempo del amor completo, sin obras. El amor que, sí, rompe el velo de la muerte. “Te lo aseguro, hoy estarás conmigo en el Paraíso”.

Será entonces que cuando me encuentro con mis vecinos quebrados por el Enemigo y no puedo hacer nada humanamente por ellos, debo leer el tiempo del amor. Ya no es el tiempo de curar las heridas. Es el tiempo de asegurar la Gloria. La Gloria que ya empezó acá.

Me da miedo que eso sea resignación cristiana.

Gonzalo Violero. LMC

Infancia Misionera 2014: «Los niños ayudan a los niños»

untitledHoy 26 de enero celebramos la Jornada de la Infancia Misionera, cuyo lema este año es “Los niños ayudan a los niños”.

Con ese motivo la Delegación de misiones de Sevilla ha celebrado un acto multitudinario en el que han participado más de 700 niños/as de entre 10 y 13 años procedentes de numerosos colegios y parroquias de toda la provincia, y eso a pesar del día frío y lluvioso que no acompañó.

Para mí ha sido, como siempre, una experiencia bonita, de compartir ilusión y esfuerzo con el resto de compañeros que, convocados por la delegación, aportan su experiencia, sus ganas y su tiempo para organizar este encuentro misionero.

En él nos pusimos en presencia del Padre que es el que nos convoca y nos llama a ser misioneros en nuestras casas, colegios, actividades…  presentamos a los niños y niñas a S. Francisco Javier y Santa Teresita del Niño Jesús, patrones de las misiones y escuchamos cuatro testimonios misioneros que nos acercaron a la realidad de África, América y Oceanía y nos mostraron la diversidad de carismas en el trabajo misionero a través de un sacerdote, un religioso, una monja y un laico.

La participación de los chicos/as se ha ambientado en un concurso de la canción misionera, en el que se han presentado nueve canciones. Como en todo buen concurso que se precie hubo escenario, jurado, público, fans,…   Y debo decir que en general el nivel ha sido bastante alto. Me ha gustado mucho  la creatividad de los distintos grupos: algunos presentaron canciones originales y otros versiones de canciones muy conocidas, pero en todos había un mensaje claro, ayudarnos los unos a los otros,  dar a conocer el mensaje de Jesús a aquellos que están cerca de nosotros, y abiertos y dispuestos a seguir la llamada del Padre para ir al encuentro de los que están más lejos.

Felicidades a todos y que el Espíritu nos anime y acompañe.

M. Carmen Tomás.

Laica Misionera Comboniana

IMG_20140118_112421 IMG_20140118_120721

Nueva comunidad LMC internacional en Cracovia

015cf7c992226722dfb5e7937f4d34b3Esto es ser misionera, ser capaz de aceptar los cambios con alegría e ilusión allá donde éstos nos lleven y con los hermanos que sea. Y es mucho más fácil cuando descubro con entusiasmo, que también en Cracovia me siento en familia y en casa. La comunidad me ha recibido con mucho cariño y el conocer a mis nuevas compañeras de aventura sólo ha hecho aumentar mis ganas de llegar a África. Comunidad internacional, tres polacas y una española hablando en inglés y con la intención y el deseo de aprender pronto el Acholi.

Somos Monika, Ewa, Asia y yo Carmen, y a pesar del frío del invierno polaco hay mucho calor en nuestros corazones y toda la voluntad de recorrer este camino juntas como comunidad. No sé si son las ganas que todas tenemos pero hemos conectado de maravilla y se respira muy buen ambiente.

Seguimos con el proceso de formación intentando asimilar e interiorizar cosas tan necesarias como saber quiénes somos (laicas combonianas) nuestra historia y lo que significa integrarse y entrar en una cultura desconocida, diferente y a la que queremos acercarnos con el mayor respeto posible.

Creo que somos un equipo que se va a complementar bastante bien, donde hay mucha frescura y esa alegría por vivir el Evangelio y la Misión, que el Papa Francisco nos está recordando y que nosotras trataremos de no olvidar en ningún momento de nuestra experiencia en Gulu (Uganda).

No podía haber sido más positivo este comienzo de año con mi familia, la familia comboniana, con las laicas polacas y los Padres combonianos de la comunidad de Cracovia. Juntos consiguen transmitir esa idea que todos soñamos de unidad y de entusiasmo por un mismo objetivo: seguir a Jesús al lado de los últimos.

Carmen Aranda Arnao. lmc

La alegría de la misión

aaa11Amigos, en esta fiesta tan misionera como la de los Reyes, les comparto que estoy leyendo el documento de P. Francisco sobre la alegría del Evangelio.

Un buen amigo me la ha enviado desde allá.

El primer capítulo es tremendo, sorprendente en su claridad, audacia y concreción en nuestro mundo y nuestra Iglesia.

A partir del n. 27, sobre la impostergable renovación eclesial, está plagado de frases que me han impactado. ¿Cómo se ha atrevido a proponernos esas líneas? Es un hombre de Dios. Nos invita a una opción misionera capaz de transformarlo todo para llevar la Vida de Jesús al mundo.

Invita a los obispos a caminar en ocasiones detrás del pueblo, que tiene su olfato para encontrar nuevos caminos. (n.31)  A todos, a no caer en la pastoral del“siempre se ha hecho así”. Nos invita a sustituir las prohibiciones y los miedos por generosidad y valentía. (n. 33) A anunciar el mensaje central que es Buena Noticia: la belleza del Amor salvador de Dios, manifestado en la persona de Jesucristo, sin ensombrecerlo con “algunos aspectos doctrinales o morales que proceden de determinadas opciones ideológicas.” (n.39) A revisar costumbres, normas y preceptos de la Iglesia, no ligados al núcleo del Evangelio, que hoy ya no son interpretados de la misma manera y ya no prestan el mismo servicio en la transmisión de la Buena Noticia (n. 43) A considerar la Eucaristía no como un premio para los perfectos, sino un generoso remedio y alimento para los débiles. A no ser controladores de la Gracia, sino sus facilitadores. (n.47) A salir a ofrecer a todos la vida de Jesucristo.

Leer todas estas invitaciones desde el Sur que espera todavía su liberación pero que posee el tesoro de experimentar al Padre como sólo los pobres pueden hacerlo, aumenta mi alegría. ¡El Espíritu está soplando fuerte y nos levanta a todos para compartir nuestra experiencia del Amor de Dios! Son palabras para todos, laicos y sacerdotes, acá o allá.
Acá y allá, estamos llamados a compartir este camino. ¡Todos somos misioneros! Pero… ¡qué difícil me parece todavía serlo allá! 
Ojalá leamos y meditemos este documento, solos y en grupo, para compartir ese don de la alegría que tenemos como seguidores de Jesús, fortalecerlo y que dé fruto, para Gloria de Dios y Vida del Hombre.

Gonzalo Violero.LMC