Proyecto memoria Casa África

Compartimos una serie de videos grabados por “Casa África” en España.  Una iniciativa de esta institución que pretende ser un homenaje a todos los que convirtieron África en el centro de sus vidas.

Muchos españoles han vivido la mayor parte de su vida en, por y para África. Dada la avanzada edad de muchos de ellos, el recuerdo, la memoria de sus vivencias podría perderse. Por eso nace el Proyecto Memoria, con la única intención de recoger y salvaguardar sus experiencias, sus aportaciones, sus triunfos y fracasos personales y profesionales, ofreciendo una ventana histórica y documental que nos permita conocer cómo era África hace medio siglo, algo que puede ayudarnos a comprender su situación actual”.

Recuperaremos algunas de las entrevistas realizadas a Misioneros Combonianos.

Comenzamos esta serie con la entrevista al Obispo Comboniano Jesús Ruiz que durante tanto tiempo ha trabajado y sigue trabajando con los LMC (ahora Obispo en República Centroafricana en la diócesis de nuestra comunidad internacional de Mongoumba).

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EL COMBONIANO JESÚS RUIZ, NOMBRADO OBISPO DE MBAIKI EN REPÚBLICA CENTROAFRICANA

El que fue asesor comboniano de los LMC de España y actual obispo auxiliar de Bangassou, mons. Jesús Ruiz Molina,  ha sido nombrado por obispo de la diócesis de Mbaiki también en República Centroafricana. En etsa diócesis se encuentra la misión de Mongoumba en la que los LMC llevan trabajando más de 20 años. Compartimos la entrevista que le realizaron hace unos días en la revista Burgos inmigra y le deseamos todo tipo de bendiciones en esta nueva tarea misionera que le ha sido encomendada.

¿Cuál es la situación actual de la República Centroafrica na?

Con una población de 5 millones de habitantes de los cuales el 86% son cristianos y animistas, y el 14% musulmanes, la República Centroafricana está catalogada como uno de los tres últimos países del mundo en índice de desarrollo. Hace ocho años y medio un grupo armado de tinte musulmán, la Seleka, dio un golpe de Estado e instauraron un clima de terror y muerte. Para contrarrestar esta agresión surgió otro grupo armado no musulmán, los Antibalaka, que crearon más violencia y odio dividiendo el país en dos. Desde entonces el país está bajo las garras de quince grupos armados que buscan llevarse los ricos yacimientos de oro, diamante, uranio, petróleo, madera… del país. Muchos de estos guerrilleros son mercenarios a sueldo que vienen de los países limítrofes. El gobierno apenas si controla el 20% del país, y los grupos armados el 80%.

Desde el golpe de Estado de 2013 estamos bajo tutela de la ONU, con 12.000 cascos azules que no consiguen desarmar a los grupos violentos ni instaurar la paz. Sin apenas ejército, tenemos un gobierno fantasma, sin fuerza para gobernar. El conflicto se ha internacionalizado con la llegada de los mercenarios rusos que con mano dura han salvado al gobierno de otro golpe de Estado a finales del año pasado. Muchos países de Europa, de Medio Oriente y China buscan por todos los medios apropiarse los golosos recursos minerales del país.

¿Cómo os está afectando esta pandemia sanitaria?

El país no tiene ningún sistema sanitario, pero las estadísticas oficiales hablan de 5.000 casos detectados y unos 70 fallecidos de Covid. El Covid-19 no es noticia en la República Centroafricana. Hay otras muchas pandemias que sí son objeto de preocupación: la guerra, la extrema pobreza, el Sida, la tuberculosis, el paludismo, etc. La guerra y el Covid han impedido el año pasado la vacunación contra el sarampión en muchas regiones del país, causando miles de muertes de niños.

Nadie lleva mascarilla en la calle, ni mantiene las medidas de precaución. El Covid no ha hecho más que empeorar la pésima situación socio-sanitaria del país pues occidente se ha centrado sobre la pandemia y ha olvidado a estos pueblos del sur.

Eres responsable de migraciones y refugiados en la Conferencia Episcopal Centroafricana. 

¿Cómo viven las personas afectadas por esta situación?

Uno de cada tres centroafricanos está desplazado o refugiado. El país cuenta con 5 millones de habitantes, de los cuales un millón y medio viven desplazados de sus pueblos pues los grupos armados quemaron sus casas y ejercen la violencia. La mitad de estos desplazados se refugiaron en los países vecinos (Chad, Camerún, R. Congo). Muchos viven a la buena de Dios en campos de refugiados de fortuna donde los organismos oficiales de vez en cuando llevan un poco de comida o de sanidad. El resto de los desplazados viven a la intemperie, huyendo por los bosques, de pueblo en pueblo. Cada parroquia del país ha albergado a miles de refugiados en su recinto. La situación es realmente alarmante. Las escuelas fueron cerradas y muchas de ellas quemadas, los centros de salud saboteados. La única ley es el kalasnikov y la fuerza de los grupos armados. Según la ONU, más de la mitad de la población centroafricana necesita una ayuda humanitaria para sobrevivir.

¿Qué mensajes trasmitirías a los lectores de Burgos Inmigra en estos momentos?

Hay que cambiar el enfoque narcisista que coloca Europa en el centro de todo. El 95% de los emigrantes en África están rodando sin rumbo por el continente africano; solo un 5% consigue llamar a las puertas de occidente. La mayoría de los conflictos que causan refugiados en África están provocados desde la avaricia de las potencias internacionales.

El Covid no ha hecho sino agrandar la fosa que separa Occidente de África; es como si todas las otras pandemias de África no existieran. En un mundo injusto e insolidario no hay comida, ni paz, ni medicamentos para los pobres; tampoco habrá vacuna del Covid para los africanos. Como dice el papa: estamos todos en la misma barca y, o nos salvamos todos juntos o quizás moriremos juntos fruto de nuestro egoísmo.

Fuente: Revista BurgosInmigra, nº 62 – Abril/2021

Mensaje de Pascua consejo General MCCJ

Entonces las hermanas enviaron a decirle:
«Señor, he aquí el que amas está enfermo»
Jesús dijo: «Esta enfermedad no conducirá a la muerte,
sino que es para gloria de Dios, para que por ella el Hijo de Dios puede ser glorificado «.
«Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque muera, vivirá …».
¿Cree usted esto? «Sí, oh Señor, creo que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el
que viene al mundo».
(Jn 11, 3.4.25-27)

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Nuestro mundo atraviesa un período muy difícil debido a la pandemia de Covid 19, que sigue causando tanto sufrimiento, miles de personas enfermas y muertes. Varias poblaciones están sufriendo no solo por el Covid-19, sino también por la guerra, la inestabilidad, el desplazamiento, la migración de riesgo, el problema climático y los problemas económicos. Pensando en la pandemia, recordamos aquí a muchos de nuestros hermanos y hermanas que vivieron esta experiencia de muerte y resurrección y están en la gloria del Resucitado. En esta situación de dolor, sufrimiento y muerte, donde el Cristo del Viernes Santo sigue siendo crucificado y muerto en las personas que sufren las consecuencias de esta pandemia, no es tan fácil encontrar palabras de aliento, de alegría, de vida. , en última instancia, de la resurrección.

Pero, precisamente porque somos cristianos, discípulos misioneros del Señor, en esta Pascua se nos invita a depositar nuestra confianza y nuestra esperanza en Él, Señor de la Vida, que vivió el sufrimiento, el dolor y la humillación hasta morir en la cruz. , para ser resucitado por el Padre. Por eso, sus palabras a Marta ante la enfermedad de su hermano Lázaro son más apropiadas que nunca para nosotros y para toda la humanidad en este momento: » Yo soy la resurrección y la vida, el que cree en mí, aunque sea muere, todo el que vive y cree en mí vivirá, no morirá para siempre ”.

La fe en la resurrección y la esperanza que Él nos ha traído son el regalo más grande y hermoso que podemos anunciar y ofrecer a cada persona. No nos cansemos nunca de repetir, por tanto, a todos y cada uno: ¡Cristo ha resucitado! Animados por esta certeza, llevamos este anuncio en cada comunidad, en cada hogar, en cada familia, en cada lugar donde la gente más sufre. Como dice el Papa Francisco: “ Intentemos, si podemos, aprovechar al máximo este tiempo: somos generosos; ayudamos a los necesitados en nuestra vecindad; buscamos a las personas más solitarias, quizás por teléfono o redes sociales; roguemos al Señor por los que son probados en el mundo. Incluso si estamos aislados, el pensamiento y el espíritu pueden llegar lejos con la creatividad del amor. Esto es lo que necesitamos hoy: la creatividad del amor «(Video mensaje del Papa Francisco para la Semana Santa 2020).

Es la misión de la compasión que como misioneros estamos llamados a anunciar, la cercanía de Dios a su pueblo, su ternura y su amor. Como Jesús, que curó a tantos enfermos, hoy somos sus herramientas para curar el sufrimiento, la indiferencia, el egoísmo y la distancia que genera esta enfermedad. Es la misión del encuentro la que crea un espacio de acogida, de fraternidad, que genera vida y vida en abundancia para todos. Somos, por tanto, misioneros de la esperanza y la alegría en el contexto actual para recordar proféticamente a todos que » no podemos avanzar cada uno por su cuenta, sino solo juntos».«(Homilía del Papa Francisco, 27/03/2020). Es una nueva forma de ser y de estar en el mundo: no un simple regreso al pasado que conocemos, sino un desafío con creatividad y sabiduría.

Sólo enfrentándonos a la cruz podemos encontrar la esperanza y vivir resucitados, como nos enseña San Daniel Comboni : ¿Es posible que el corazón de un verdadero apóstol pueda romperse y dejarse intimidar por todos estos obstáculos y dificultades extraordinarias? No, esto no es posible, ¡nunca! Solo en la cruz está el triunfo. (S 5646). Es el triunfo del Resucitado. En Jesús resucitado, la vida ha vencido a la muerte. Es la esperanza de un mejor momento. Es una esperanza que nunca defrauda.

¡Con estos sentimientos de alegría queremos desearnos mutuamente y desearos una Santa Pascua de Resurrección!
Roma, 19 de marzo de 2021
El Consejo General MCCJ

ECOGRAFÍA DEL CORAZÓN DE ÁFRICA

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Me llamo Lucía y me encuentro trabajando de enfermera en un Centro de Salud en Bagandou, una zona rural del norte de RCA. Aquí en la República Centroafricana, que como bien dice el nombre del país se encuentra justo en la parte central del continente africano, el virus del Covid-19 no se ha expandido, así que de momento estamos salvados… al menos de este mal, pero tenemos otros peores.

Desde diciembre el país ha sufrido el asedio de grupos rebeldes, anteriormente enfrentados, que se unieron en esta ocasión bajo el mando del antiguo presidente Bozizé para boicotear las elecciones. Por suerte no lograron impedir que se nombrara el presidente electo Touaderà, a pesar de toda la violencia y miedo sembrado en todas las regiones.

En nuestra región sólo estuvieron de paso, pero la gente huyó de pánico al bosque para esconderse cuando supieron de su llegada. Nosotras también nos asustamos y esos días nos refugiamos en la casa de los sacerdotes de la misión, junto con otras familias.
 Actualmente estamos sufriendo el bloqueo de la frontera con Camerún, donde los rebeldes se han instalado desde enero, para evitar el paso de mercancías. Esto está preocupando mucho a la población, que ve los precios aumentar y los alimentos básicos agotarse sin piedad. Se trata de una lenta agonía, pues el país, que ha sufrido innumerables guerras consecutivas, es dependiente completamente de las ayudas y mercancías importadas del extranjero. ¡Hasta las cebollas nos llegan del país vecino!

Aquí las hermanas estamos todas bien y con salud, y trabajando con pasión cada día por el Reino de Dios a través de nuestros ministerios respectivos. Yo personalmente estoy empezando a entender el sango, la lengua local y a practicarlo torpemente con las personas.

 Particularmente este año he disfrutado mucho con un trabajo que hemos hecho de educación sanitaria y de higiene en los campamentos de pigmeos, la población indígena del lugar. Ha sido una experiencia muy fuerte para mí la amistad con este pueblo marginado y excluido completamente de la sociedad centroafricana… ¡Pero a la vez tan rico en valores y cualidades!

Me gustaría mucho poder aprender algo de su humildad, sencillez y ternura. Este pueblo ya forma parte de mi corazón. Que el Señor nos indique los caminos para ayudarles a llegar a una mayor independencia y realización como personas, caminos para llevarles a disfrutar de su plena dignidad y libertad.

Pues la liberación que Cristo trajo, también es para ellos, uno de los pueblos más vulnerables de la tierra.
Quisiera compartir una reflexión que el Papa Francisco hace en su encíclica Fratelli Tutti :
“El amor al otro por ser quien es, nos mueve a buscar lo mejor para su vida. Sólo en el cultivo de esta forma de relacionarnos haremos posibles la amistad social que no excluye a nadie y la fraternidad abierta a todos.” 
Un abrazo en la paz de Cristo

Lucía Fonts
Misionera Comboniana