Tiempo de la Creación: una casa para todos

Hoy 1 de septiembre celebramos la Jornada Mundial de Oración por el Cuidado de la Creación, e iniciamos el Tiempo de la Creación, que nos llevará hasta el 4 de octubre. El Tiempo de la Creación continúa tomando fuerza como momento interconfesional anual de oración y acción, dimensiones complementarias en la misión eclesial.

La Familia Comboniana a nivel internacional está avanzando camino en el Cuidado de la Creación, impulsada por el magisterio del papa Francisco y dentro del proceso de reflexión sobre la ministerialidad social, que tuvo este año un hito con el Foro Social Comboniano. Diversas comunidades combonianas en el mundo están viviendo la Ecología Integral como parte de su misión evangelizadora: la cooperativa de reciclaje en Joao Pessoa (Brasil), el Centro Madre Tierra en Kaande (Zambia), el Pacto Comboniano por la Casa Común en América.

Podemos destacar el largo camino de la comunidad de Açailândia-Piquiá de Baixo (Brasil), amenazada por la contaminación de la mayor mina de hierro a cielo abierto del mundo.  En Piquiá, la familia comboniana asumió como prioridad la defensa de los derechos socioambientales y lo llevan cumpliendo desde hace 14 años de manera estructural, articulando la red “Justiça nos Trilhos”. „Estamos aprendiendo todos los días, junto con la gente, a asumir concretamente los desafíos y el sueño de la Ecología Integral, en una Amazonía cada vez más en peligro. ¡Acompáñanos!“ Esta presencia cuenta con 3 LMC, Xoan Carlos (España), Liliana (Portugal) y Flavio (Brasil), junto al resto de sus familias, Dida y María Aparecida.

La mano manchada por la contaminación minera, con el anillo de tucum, compromiso con el pueblo.

El Tiempo de la Creación 2021 nos propone el símbolo de la tienda de Abraham, compromiso de salvaguardar un lugar para todos las personas que comparten nuestra casa común, tal  como hizo Abraham en el Libro del Génesis. Este signo une la Ecología Integral y la hospitalidad con las personas descartadas. Con el lema Una casa para todos: renovando el oikos de Dios, las distintas confesiones cristianas, como habitantes de la Tierra, hacemos un llamado a convertir nuestros sistemas políticos, sociales y económicos (oikonomia) hacia economías de vida justas y sostenibles, que respeten los límites y las fronteras ecológicas vitales (oikologia) de nuestra casa común. La actual crisis climática está acelerando la inestabilidad ecológica, provocando la pérdida de hábitats que son el hogar de millones de especies, incluyendo a los seres humanos cuyos hogares están en peligro debido a los conflictos, pérdidas y daños climáticos.

En la web oficial de esta iniciativa podemos encontrar los materiales de reflexión y oración, como guiones litúrgicos, oraciones, guía para contemplación (Examen de la Tierra) para celebrar este tiempo en cualquiera de nuestras instituciones (comunidades, parroquias, colegios…). Están disponibles también las propuestas concretas que desde todo el mundo se van a desarrollar, componiendo un hermoso y diverso mosaico de vida y compromiso.

Celebración día del Corazón de Jesús

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Queridos hermanos,
saludos fraternos en el Corazón de Jesús.

Este año, la celebración de la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús nos encuentra en plena preparación de nuestro próximo Capítulo General, evento sinodal que nos da la oportunidad de crecer en fidelidad a nuestro carisma para encarnarlo en la misión particular de este momento de la historia. Un tiempo marcado por la pandemia causada por el COVID, que ha causado una conmoción a todos los niveles, con conflictos y guerras en diferentes partes del mundo, y por las tensiones en algunas Iglesias locales.

Nuestra Regla de Vida nos recuerda: “El Fundador ha encontrado en el misterio del Corazón de Jesús la fuerza para su compromiso misionero. El amor incondicional de Comboni por los pueblos de África tenía su origen y modelo en el amor salvífico del Buen Pastor, que ofreció su vida por la humanidad en la cruz” (RV 3).

El Corazón de Jesús es para nosotros el ancla que nos mantiene unidos a la fuente de la vida y de la misión; es la savia que da vida a nuestro Instituto, es sin duda un elemento fundamental del carisma, que nos ayuda a reciclar y renovar nuestro compromiso. La misión comboniana, 154 años después de la fundación del Instituto, continúa en el tiempo y en el espacio, enriquecida con matices que se concretan en nuevas formas de ser y vivir la misión. Uno de estos horizontes es, sin duda, la ecología integral, a la que estamos llamados a responder con la valentía y la creatividad propias de nuestro Fundador.

En esta fiesta renovamos nuestro deseo de seguir a Jesús en su entrega total por la salvación del mundo y de poner humildemente nuestros dones al servicio del Reino. Estamos invitados a encontrar en la contemplación del misterio del Corazón de Jesús la audacia y la energía para ponernos en camino hacia donde el Espíritu nos conduce. Nuestro compromiso misionero sólo dará fruto si emana de una experiencia de encuentro con Jesús y es expresión viva de ese amor que irradia desde la Cruz hacia todos los hombres, especialmente los más necesitados.

Celebrar el Corazón de Jesús, en el contexto de una pandemia que nos ha obligado a buscar nuevos caminos y a adaptarnos a los imperativos impuestos por una situación frente a la que somos impotentes, y nos ha hecho sufrir y llorar a las víctimas de la Familia Comboniana, de nuestras propias familias y de las personas con las que trabajamos, nos recuerda que todos pertenecemos a una única familia interdependiente. A la pérdida de vidas, se suma el tremendo aumento de la pérdida de puestos de trabajo en todo el mundo, que se traduce inmediatamente en pobreza. Que los extraordinarios gestos de solidaridad que hemos presenciado sean también signos de esperanza que nos ayuden a construir una humanidad que necesita encontrar nuevas coordenadas que permitan a todos tener vida en abundancia. La sangre y el agua que brotan del costado de Cristo son un signo de que nuestra fragilidad tiene como horizonte final la resurrección, y esto ilumina toda nuestra labor de anuncio del Evangelio. El Corazón partido de Jesús es un testimonio de la infinita compasión de Dios por la humanidad. Como Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús también hacemos nuestro este sufrimiento y renovamos nuestro compromiso con la misión que Jesús nos ha encomendado.

La renovación de nuestra consagración en esta fiesta es un acto de confianza y una invitación para seguir creciendo en la vocación que el Señor nos ha regalado como don a toda la humanidad.

Pidamos la intercesión de Santa María, nuestra Madre, que acompañó a su Hijo hasta el pie de la cruz, y la de San Daniel Comboni. ¡Feliz fiesta para todos!

Roma, 1 de junio de 2021
Día del Aniversario de la Fundación del Instituto

El Consejo General

Proyecto memoria Casa África

Compartimos una serie de videos grabados por “Casa África” en España.  Una iniciativa de esta institución que pretende ser un homenaje a todos los que convirtieron África en el centro de sus vidas.

Muchos españoles han vivido la mayor parte de su vida en, por y para África. Dada la avanzada edad de muchos de ellos, el recuerdo, la memoria de sus vivencias podría perderse. Por eso nace el Proyecto Memoria, con la única intención de recoger y salvaguardar sus experiencias, sus aportaciones, sus triunfos y fracasos personales y profesionales, ofreciendo una ventana histórica y documental que nos permita conocer cómo era África hace medio siglo, algo que puede ayudarnos a comprender su situación actual”.

Recuperaremos algunas de las entrevistas realizadas a Misioneros Combonianos.

Comenzamos esta serie con la entrevista al Obispo Comboniano Jesús Ruiz que durante tanto tiempo ha trabajado y sigue trabajando con los LMC (ahora Obispo en República Centroafricana en la diócesis de nuestra comunidad internacional de Mongoumba).

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EL COMBONIANO JESÚS RUIZ, NOMBRADO OBISPO DE MBAIKI EN REPÚBLICA CENTROAFRICANA

El que fue asesor comboniano de los LMC de España y actual obispo auxiliar de Bangassou, mons. Jesús Ruiz Molina,  ha sido nombrado por obispo de la diócesis de Mbaiki también en República Centroafricana. En etsa diócesis se encuentra la misión de Mongoumba en la que los LMC llevan trabajando más de 20 años. Compartimos la entrevista que le realizaron hace unos días en la revista Burgos inmigra y le deseamos todo tipo de bendiciones en esta nueva tarea misionera que le ha sido encomendada.

¿Cuál es la situación actual de la República Centroafrica na?

Con una población de 5 millones de habitantes de los cuales el 86% son cristianos y animistas, y el 14% musulmanes, la República Centroafricana está catalogada como uno de los tres últimos países del mundo en índice de desarrollo. Hace ocho años y medio un grupo armado de tinte musulmán, la Seleka, dio un golpe de Estado e instauraron un clima de terror y muerte. Para contrarrestar esta agresión surgió otro grupo armado no musulmán, los Antibalaka, que crearon más violencia y odio dividiendo el país en dos. Desde entonces el país está bajo las garras de quince grupos armados que buscan llevarse los ricos yacimientos de oro, diamante, uranio, petróleo, madera… del país. Muchos de estos guerrilleros son mercenarios a sueldo que vienen de los países limítrofes. El gobierno apenas si controla el 20% del país, y los grupos armados el 80%.

Desde el golpe de Estado de 2013 estamos bajo tutela de la ONU, con 12.000 cascos azules que no consiguen desarmar a los grupos violentos ni instaurar la paz. Sin apenas ejército, tenemos un gobierno fantasma, sin fuerza para gobernar. El conflicto se ha internacionalizado con la llegada de los mercenarios rusos que con mano dura han salvado al gobierno de otro golpe de Estado a finales del año pasado. Muchos países de Europa, de Medio Oriente y China buscan por todos los medios apropiarse los golosos recursos minerales del país.

¿Cómo os está afectando esta pandemia sanitaria?

El país no tiene ningún sistema sanitario, pero las estadísticas oficiales hablan de 5.000 casos detectados y unos 70 fallecidos de Covid. El Covid-19 no es noticia en la República Centroafricana. Hay otras muchas pandemias que sí son objeto de preocupación: la guerra, la extrema pobreza, el Sida, la tuberculosis, el paludismo, etc. La guerra y el Covid han impedido el año pasado la vacunación contra el sarampión en muchas regiones del país, causando miles de muertes de niños.

Nadie lleva mascarilla en la calle, ni mantiene las medidas de precaución. El Covid no ha hecho más que empeorar la pésima situación socio-sanitaria del país pues occidente se ha centrado sobre la pandemia y ha olvidado a estos pueblos del sur.

Eres responsable de migraciones y refugiados en la Conferencia Episcopal Centroafricana. 

¿Cómo viven las personas afectadas por esta situación?

Uno de cada tres centroafricanos está desplazado o refugiado. El país cuenta con 5 millones de habitantes, de los cuales un millón y medio viven desplazados de sus pueblos pues los grupos armados quemaron sus casas y ejercen la violencia. La mitad de estos desplazados se refugiaron en los países vecinos (Chad, Camerún, R. Congo). Muchos viven a la buena de Dios en campos de refugiados de fortuna donde los organismos oficiales de vez en cuando llevan un poco de comida o de sanidad. El resto de los desplazados viven a la intemperie, huyendo por los bosques, de pueblo en pueblo. Cada parroquia del país ha albergado a miles de refugiados en su recinto. La situación es realmente alarmante. Las escuelas fueron cerradas y muchas de ellas quemadas, los centros de salud saboteados. La única ley es el kalasnikov y la fuerza de los grupos armados. Según la ONU, más de la mitad de la población centroafricana necesita una ayuda humanitaria para sobrevivir.

¿Qué mensajes trasmitirías a los lectores de Burgos Inmigra en estos momentos?

Hay que cambiar el enfoque narcisista que coloca Europa en el centro de todo. El 95% de los emigrantes en África están rodando sin rumbo por el continente africano; solo un 5% consigue llamar a las puertas de occidente. La mayoría de los conflictos que causan refugiados en África están provocados desde la avaricia de las potencias internacionales.

El Covid no ha hecho sino agrandar la fosa que separa Occidente de África; es como si todas las otras pandemias de África no existieran. En un mundo injusto e insolidario no hay comida, ni paz, ni medicamentos para los pobres; tampoco habrá vacuna del Covid para los africanos. Como dice el papa: estamos todos en la misma barca y, o nos salvamos todos juntos o quizás moriremos juntos fruto de nuestro egoísmo.

Fuente: Revista BurgosInmigra, nº 62 – Abril/2021