VICTOR OCHEN, PREMIO MUNDO NEGRO A LA FRATERNIDAD 2015

Victor Ochen con el director de Mundo Negro P. Jaume Calvera
Victor Ochen con el director de Mundo Negro P. Jaume Calvera

 “Si la única cooperación que Europa ofrece al continente africano es militar, no servirá para sembrar ni paz ni reconciliación en África. La cooperación debe ser cooperación para la paz y el desarrollo”.

Así lo ha señalado el ugandés Victor Ochen en un encuentro con medios de comunicación que mantuvo el pasado viernes, en la Casa Provincial de los Misioneros Combonianos. Ochen se encuentra en España para recoger el Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2015 y participar en el 28 Encuentro África, que se celebrará hasta el domingo con el tema “Sueños de paz”.

El fundador de la African Youth Iniciative Network (AYINET),  ha reconocido que durante siete años no pudo completar nada más que una comida al día, o que 21 de sus 34 años de vida los ha pasado en campos de desplazados, como refugiado interno, debido al conflicto que ha vivido su país. En ese contexto, Ochen ha explicado que “cada vez que me preguntaba por lo que tenía delante de mí, me ponía a mirar a todos lados y me preguntaba dónde estaría la solución. Entonces me fijé en mí mismo y me convencí de que había que acabar con la tendencia al sufrimiento de la comunidad. Dejé de mirar la solución militar como una vía para solucionar el conflicto y comencé pensar en clave de paz”.

A continuación ha señalado que “África necesita paz, pero también justicia”.

 

Con esta convicción fundó AYINET, con el objetivo primordial de proteger a los jóvenes de la violencia y para convencerlos de que se podían convertir en agentes de paz. Además, comenzó a ofrecer apoyo de todo tipo a chicas que habían sido violadas, a jóvenes mutilados y a comunidades que habían quedado devastadas por el horror.

En el trasfondo de toda esa actividad se encuentra la convicción de que la paz es posible, a pesar de que algunos procesos de reconciliación y perdón entre víctimas y verdugos, según Ochen, no han tenido en cuenta dos aspectos fundamentales: la responsabilidad de los agresores y la reparación a las víctimas.

 

Celebración Jornada del Migrante y Refugiado en Granada

Con gran alegría celebramos ayer la jornada del Emigrante y Refugiado en la Parroquia de Nuestra Sra. De las Mercedes de Granada.

Nos reunimos en torno a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía para rezar por todos nuestros hermanos/as que se ven obligados a dejar sus países de origen y migrar hacia otros países y culturas y también para dar gracias a Dios por todas las personas que con su esfuerzo y trabajo diario hacen de nuestro mundo una casa acogedora para todos y todas.

Fue una jornada festiva en la que también pudimos disfrutar de los cantos y danzas africanas.

Gracias a todos/as por participar y hacer posible este día de encuentro.

África recibe al Papa. Entrevista al P. Jesús Ruiz, misionero en Centroáfrica

Ante el próximo viaje del Papa Francisco a África (Kenia, Uganda y República Centroafricana), el programa Últimas preguntas ha realizado una entrevista al P. Jesús Ruiz, Misionero Combonianao español que  trabaja  junto con  una comunidad de Laicos Misioneros Combonianos en la misión de Mongoumba en Centroáfrica.

Su testimonio nos acerca a la realidad de este país y al trabajo que los misioneros y misioneras realizan en él.

 

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África recibe al Papa

 

 

«Abriendo puertas». Encuentro jóvenes en misión

Una puerta cerrada, de madera con un picaporte de metal. Nunca has estado allí, tiene cierto halo de misterio y no sabes si atreverte a bajar el picaporte y a tirar de la puerta. Tal vez una pregunta sea la más perseverante: ¿Qué se oculta para que haya una puerta opaca y cerrada? Otras preguntas te pueden atormentar ¿Habrá alguien? ¿Qué sorpresa aguarda? ¿Se esconderá algún peligro? Lo que hay al otro lado es totalmente incierto, el temor te puede dejar paralizado pero la inquietud y la curiosidad te incitan a descubrir ese secreto oculto.

Al final puede que abras una pequeña rendija, una primera tentativa de esclarecer el misterio, pero aún hay poco campo de visión, abres un poco más la puerta, ya te vas sintiendo más seguro, todos necesitamos sentir que controlamos la situación. Y entonces, ante ti, se destapa el misterio, la inquietud y el temor dan paso a la sorpresa y la alegría, piensas “ha merecido la pena”. Podría ser el inicio de una novela o una película de fantasía, seguramente el protagonista fuera un niño, desbordante de curiosidad, que le espera una aventura llena de giros inesperados, de personajes que le van guiando o que le intentan engañar. Es el principio de un camino, con un final incierto.

El fin de semana 24-25 un grupo de seis curiosos nos dispusimos a abrir la Puerta de la Misión, la primera puerta de muchas que nos esperan este curso. Sin embargo, no estábamos solos, nos acompañaron la Hna. Marisela y el P. Daniel, junto con la Hna. Encarna y los LMC Isabel y Gonzalo. Cada uno fue dando su apoyo para ayudar a abrir la puerta, alentar o despertar la inquietud. Daniel nos introdujo a la exhortación apostólica del Papa Francisco, Evangelii Gaudium; Marisela nos habló sobre el mandato misionero; Isabel y Gonzalo nos guiaron en la oración invitándonos a ver nuestra Historia de Fe, nuestras puertas que ya hemos abierto; Encarna nos compartió lo que encontró al abrir su puerta de la misión, una puerta que le ha hecho abrir muchas otras viajando, aprendiendo y disfrutando por medio mundo. Por último, Ana Isabel, una de nuestras compañeras, nos habló sobre su experiencia en Benín, una puerta que abrió este verano.

Cada puerta abre a un mundo diferente, y las sensaciones que a cada uno le inundan son únicas. Así lo define Ana: “Este fin de semana ha sido un regalo. Analizar el significado de la Iglesia como agente evangelizador a través de encíclicas del Concilio del Vaticano II, fue realmente interesante. Especialmente enriquecedores el testimonio de una misionera en Uganda y las reflexiones de los jóvenes del grupo. Me siento afortunada de tener un lugar donde compartir mi fe y la inquietud por la misión y cargar pilas para el día a día.”

Y es que, la sorpresa y la alegría que nos invade al abrir una puerta, nos mueven a compartir lo que hemos visto, queremos que más gente disfrute como nosotros hemos hecho. Y con  esa alegría, qué mejor celebración final que una misa común, y una mesa compartida.

Quién sabe si, al terminar el curso, podremos hacer nuestra novela de aventuras. ¿Te atreves a abrir la siguiente puerta?

Íñigo