Hna. Paciencia Melgar en Granada

 

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La revista Mundo Negro, de los Misioneros Combonianos  ha concedido el Premio a la Fraternidad 2014 a la Hna. Paciencia Melgar, misionera de la Inmaculada Concepción  que se contagió del Ébola en el Hospital de San José de Monrovia, la capital liberiana y que logró superar la enfermedad.

La hermana Paciencia ha sido galardonada por el trabajo de cuidado y atención a los enfermos del Hospital San José, gestionado por los  hermanos de San Juan de Dios, donde el ébola provocó la muerte de buena parte del personal sanitario, entre ellos, el hermano Miguel Pajares y la hermana Chantal, también misionera de la Inmaculada Concepción y que obligó a su cierre temporal.

Desde que llegó a España la hermana Paciencia ha desarrollado una intensa labor divulgativa sobre la incidencia del virus en África Occidental, así como del trabajo de los misioneros en crisis humanitarias como la que se ha producido a causa del virus.

La revista ‘Mundo Negro’ concede desde 1994 el Premio a la Fraternidad, que se otorga a personas que destaquen por la defensa de los derechos humanos, del medio ambiente, la promoción de la democracia, de la cultura o de los valores africanos, así como por el trabajo a favor de colectivos desfavorecidos.

Tras recibir el premio el pasado fin de semana, la hna. Paciencia estuvo  esta semana en Granada donde  compartió su testimonio  y nos habló de la  salud en África, más allá del Ébola. En su charla nos animó a todos los asistentes a seguir luchando contra las desigualdades e injusticias que son la causa de muchos de los males que azotan al continente africano.

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«Estoy preparada para volver. Cuando ves la necesidad de los demás, te olvidas de ti mismo».

Hna. Paciencia Melgar

Blog de Justicia y Paz de Misioneros Combonianos de la Provincia de Norte America

988445_272853989505269_2657838303771424015_n (1)Justicia, Paz e Integridad de Creación(JPIC)  habla de la realidad desalentadora a la que nos enfrentamos en este pobre, maltratado y herido mundo. La pobreza y el hambre, la violencia, la degradación del medio ambiente, el calentamiento global, las guerras por el agua, la actual violencia en nombre del petroleo, las batallas por la tierra y los alimentos, todo esto nos llama a cambiar.

La crisis es real, mas la primera y la última palabra es la esperanza: esperamos ya que hay cosas por las que vale la pena vivir, cosas que dan valor a la vida- el amor, la reconciliación, la compasión, la justicia, la paz, la solidaridad y la sanación-. En efecto, hemos creado un mundo que está en riesgo: si prestamos atención al mensaje de Jesús podemos volver a vivir de manera diferente: en vez de cultivar violencia, se debe cultivar la paz.

Que significa JPIC?

Es una espiritualidad que viene del Evangelio, expande la compasión de Dios rechazando las guerras y desorden económico y trabajando por la justicia social. JPIC es una forma de hacer misión comprendida como un compromiso con la justicia y la paz, y una metodología de trabajo en la promoción del desarrollo y en la realización de los proyectos asumidos. JPIC transforma la promoción de un mundo nuevo, la denuncia de la injusticia y la protesta contra el poder en una actividad evangélica donde la lucha es sin violencia.

La espiritualidad de JPIC

Puede ser resumida con las palabras de Pablo VI en la inauguración del comité que será luego la Comisión JPIC: “A nuestros ojos ustedes representan la realización del ultimo deseo del Concilio (GS 90). En otros tiempos –y también hoy- una vez construida la Iglesia o la torre de las campanas, se colocaba un gallo en la parte superior del techo como un símbolo de vigilancia en la fe y de toda vida cristiana. De la misma manera esta Comisión no tienen otra misión que “mantener los ojos de la Iglesia abiertos, su corazón sensible y sus manos prestas a la caridad que la Iglesia está llamada a cumplir en el mundo.” (Pablo VI)

Los Misioneros Combonianos, siguiendo el ejemplo de San Daniel Comboni, hemos hecho una opción por los más pobres y débiles de la tierra. Para cumplir con nuestro compromiso, tratamos de llamar por su nombre y analizar las causas profundas de las estructuras sistémicas de la opresión en los ámbitos económico, político, social, cultural y religioso, y buscamos construir la cultura de la no violencia y de la paz, y promover el respeto y la defensa de los Derechos Humanos y de la Creación, en consonancia con la Doctrina Social Católica. Por esta razón estamos comprometidos con JPIC.

Los Misioneros Combonianos trabajamos en estrecha colaboración con VIVAT International en la Naciones Unidas, con la Red África Fe y Justicia (AFNJ) en Washington, D.C., y con la Red África Europa Fe y Justicia(AEFNJ) en Bruselas. “En su actividad evangelizadora el misionero se compromete a una total liberación del hombre del pecado y del egoísmo, de la guerra y de la injusticia y de las estructuras de opresión”. (RV n.60)

Si deseas estar más informado-a en temas de JPIC visita el siguiente enlace:

Blog informativo JPIC

Jóvenes en Misión

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Del 19 al 21 de diciembre tuvimos un nuevo encuentro de la Pastoral Juvenil Vocacional (PJV) de la familia comboniana. Fueron unos días de encuentro, de oración, de formación, en esta ocasión, en torno a la espiritualidad comboniana, de convivencia…

Todos los meses nos encontramos en algún punto de España con un grupo de jóvenes que sueñan con la misión, que trabajan por ella y que quieren profundizar en su vocación para concretarla en el día a día.

El pueblo Maya y el acaparamiento de tierras

P. Gian Paolo Pezzi, misionero comboniano, ha dirigido del 2 al 12 de octubre dos seminarios sobre el problema de las tierras en Guatemala, específicamente en la Parroquia de San Luis, departamento del Petén, en la famosa región del Tikal Maya. En el primero, en lengua Q’eqchi’ –que ha requerido una preparación previa de algunos días para la traducción– han participado 140 líderes indígenas; en el segundo, en español, estuvieron presentes 80 líderes campesinos, quienes son comúnmente conocidos como «castellanos», ya que hablan español.

 Los dos seminarios hacen parte de un programa piloto para la preparación de un curso de 25 módulos que, con el patrocinio de VIVAT International, está organizando el equipo de Justicia y Paz de la provincia comboniana de Norteamérica, y que se prevé esté disponible en línea en los próximos meses.

La experiencia en el Petén guatemalteco ha aportado dos contribuciones específicas a la iniciativa. Ha puesto en evidencia, ante todo, la variedad de situaciones que pueden presentarse cuando está en juego el grave fenómeno del acaparamiento de tierras y, también la gran sensibilidad hacia la naturaleza del pueblo maya. Para comprender la problemática propia del Petén en el sector de las tierras, hay que volver un poco atrás. En un territorio de unos 108.000 km2 –la extensión total de Guatemala– el departamento de Petén ocupa una tercera parte, unos 37.000 km2, con una población que no alcanza los 800.000 habitantes, una mínima parte de los 16-20 millones de habitantes del País. Los datos son inseguros. La misma prensa local a menudo se queja por la falta de un censo reciente; parece que el último fue en el año 2002.

La visita en el Tikal ha sido la oportunidad para descubrir hechos sorprendentes. En el período de esplendor del dominio maya –llamado clásico– la ciudad de Tikal tenía 150.000 habitantes, con decenas, o incluso centenares, de templos, pirámides, altares rituales construidos con materiales locales: la pirámide más alta es un conjunto compacto de 76 m. La extracción masiva y la necesidad de obtener espacios para los cultivos de alimentos llevaron a una destrucción imprevista de la selva de los alrededores. El maíz, que era y es el elemento básico de la alimentación maya, necesita mucha agua. La deforestación causó una grave disminución progresiva de las lluvias, única fuente de agua potable y de irrigación, a dicho fenómeno climático la mentalidad religiosa del pueblo maya no supo responder más que con la construcción de otros templos o altares votivos al dios de la lluvia: la necesidad de más material, y la consiguiente destrucción de otro bosque injertaron un círculo vicioso que causó “un período de aproximadamente 30 años de sequía”. Poco a poco, empezando por los ricos y nobles con su personal, seguidos de cerca por los sacerdote con sus siervos, la ciudad fue abandonada. Al final se fueron incluso los pobres, pero no antes de haber ritualmente decapitados el dios de las lluvias, como demuestra el bajorrelieve del último altar construido. La ciudad del Tikal fue reabsorbida por la selva –sólo las fotos satelitales llevaron a su descubrimiento– y en la zona del Petén permaneció sólo una minoría Maya Mopán, los últimos entre los últimos.

 La sobrepoblación de la capital Ciudad de Guatemala –actualmente se habla de unos 7-8 millones– y de la región occidental del País, indujo el gobierno de turno a promover la repoblación de inmensa región del Petén. Los Q’eqchis’ –que representaban la clase social de los sirvientes, de los esclavos y de los pobres en Tikal y desde siempre campesinos– respondieron de forma masiva: he encontrado a muchas familias que llegaron aquí hace 25-30 años saliendo numerosas desde una misma aldea. En el Petén compraron a precios muy baratos lotes consistentes de tierra fértil. Tan solo en la parroquia de San Luis se encuentran 180 comunidades rurales, pueblitos y aldeas de 20-30 familias, además de centros más densamente poblados; todos han nacido a partir del fenómeno de la migración interna.

Esta es la base histórica de uno de los fenómenos graves que están ocurriendo en el Petén: la compraventa de terrenos. Los campesinos, atraídos por el dinero aceptan vender, a los nuevos ganaderos y latifundistas, sus terrenos a un precio de 20-30 y hasta 40 veces superior con respecto al que invirtieron en la compra, malgastan en poco tiempo este dinero y muy pronto se encuentran en la miseria. Es un gran dolor escuchar a los campesinos que quedan fieles a su tierra y su trabajo y que se encuentran siempre más rodeados por latifundistas, que les cierran el espacio o el acceso al agua para convencerlos a vender los lotes que cruzan las grandes extensiones de tierra destinadas al ganado y a los productos de exportación para la ciudad y el extranjero.

De cualquier forma la cultura maya ha quedado en el horizonte imaginario de los Q’eqchis’ y de los Mopanes, y también ha entrado en la cultura de los llamados «castellanos». Es una idea equivocada pensar que los mayas hayan desaparecido en la selva. El imperio maya del Tikal declinó y terminó mal –como terminaron los dominios de Babilonia y de Roma, de Grecia y de los Asirios, de París y de Londres como capitales de imperios– pero no los mayas y ni siquiera la cultura maya que vive en los distintos 22 grupos étnicos mayas y que se revela en su interés por el respeto y el «bien» de la Madre Tierra. Después de cada sesión había un sinnúmero de preguntas sobre cómo enfrentar, en la selva y en las aldeas, el problema de la basura, de la contaminación del agua, del aire y del suelo, sobre cómo eliminar los recipientes de plástico sin quemarlos para no contaminar la atmósfera y el aceite quemado sin derramarlo en el suelo y en los ríos. Un vistazo a las decisiones que se han tomado al terminar los seminarios, contestando a tres preguntas, revela estas preocupaciones.

Qué se propone. Proponemos que se forme un comité que desarrolle un Plan de acción articulado en una Visión de la Vida y en una Misión que hay que realizar; en los objetivos que hay que alcanzar y en las estrategias que hay que usar para detener la venta ulterior de tierras. Este comité tiene que convertirse en la expresión de una Asociación de las comunidades indígenas Mayas Q’eqchi» y Mopán.

Qué se pide. Pedimos que los cristianos se formen para el ministerio eclesial de la justicia social, involucrando las otras confesiones religiosas, los organismos estatales y las organizaciones que luchan por la defensa de la vida y de la naturaleza. Se tiene que hablar y sensibilizar la gente para estos temas, trabajar para lograr el consenso y luchar juntos para impedir la pérdida ulterior de tierras; podría ser escribiendo una carta abierta a todas las comunidades –mejor si la firma el obispo– exhortando a no vender las tierras y proponiendo iniciativas simples para limpiar las zancas y los caminos de la basuras, plantar árboles, promover la solidaridad entre todos y sensibilizar las comunidades sobre el problema de la contaminación del agua. La Parroquia debe convertirse en promotora de estas iniciativas y otras más.

Qué me comprometo a hacer. Me comprometo a proteger lo que tengo y la naturaleza y a invitar a los demás para que hagan lo mismo; a plantar y proteger los árboles; a buscar y obtener las leyes que prohíben cortar los árboles, que limitan y regulan la venta de tierras y a hacerlas conocer.

La participación y la determinación de estos grupos de líderes indígenas y campesinos ha sido la mejor confirmación de la intuición que nos ha impulsado a promover esta formación: los únicos que tienen el derecho y la fuerza de levantar constantemente su voz contra estas injusticias, por ser sus víctimas, son los campesinos, los pequeños agricultores y los mismos pueblos indígenas.

Un misionero comboniano hallado muerto en una fosa común en México

El cuerpo del sacerdote John Ssenyondo, misionero Comboniano de nacionalidad uugan-440x206gandesa, ha sido encontrado en una fosa común cerca de la ciudad de Chilapa (México), junto a otros cadáveres. Lo ha confirmado a la Agencia Fides una fuente de la diócesis mexicana de Chilpancingo-Chilapa. La identificación del padre John Ssenyondo ha sido posible gracias al trabajo de su dentista que había mantenido su placa dental para una intervención de odontología. El sacerdote había desaparecido el 30 de abril de 2014 . Según la policía, los motivos del asesinato no están claros. Nuestra fuente informa que el descubrimiento tuvo lugar el 29 de octubre, pero sólo el miércoles, 13 de noviembre, el juez de instrucción ha hecho las últimas comprobaciones y advertido a la diócesis.

Padre John Ssenyondo era natal de Masaka, Uganda, y pertenecía a la Congregación de los Misioneros Combonianos del Corazón de Jesús (MCCJ). El 30 de abril, después de celebrar una boda en la comunidad de Santa Cruz, en Chilapa, había desaparecido. (Agencia Fides, 15/11/2014)