DOSIER FARMACEÚTICAS

Comenzamos en este mes de septiembre con una serie de publicaciones que nos acercarán a la realidad  que se vive en muchos pueblos del Sur en relación con  temas de actualidad. A lo largo de este curso y de manera mensual iremos publicando un dossier en el que se abordarán diversos temas:  salud, comercio justo, conflictos olvidados, cambio climático, situación de la mujer, etc… y  que sin duda nos ayudarán a tener una visión crítica en estos temas.
Gracias a los Misioneros de la Consolata y a la revista Antena Misionera por poner a disposición este material.

DOSIER FARMACEÚTICAS

Medicamentos y negocio son dos palabras que, unidas, caminan hacia el abismo de la doble moral. Por un lado nos encontramos con el deber de poner la ciencia al servicio de la salud; por otro lado, es un negocio que es la tercera industria más importante del mundo. Big Pharma, asociación que reúne a las empresas más importantes del sector, es la encargada de negociar con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización Mundial del Comercio (OMC) los límites de una industria creada para ayudar a las personas y orientada a generar beneficios económicos desorbitados.

El negocio de la industria farmacéutica se genera gracias a la exclusividad: una empresa invierte tiempo y recursos económicos en la investigación de fármacos que erradiquen enfermedades y, a cambio, reciben una patente que les otorga la exclusividad por 20 años.

Es lógico pensar que, si una empresa investiga e invierte sus recursos en nuevos fármacos, tenga como recompensa el poder utilizarlos en exclusividad por un cierto periodo de tiempo. ¿Pero quién controla los precios de ese medicamento? Ese es el problema.

La patente otorgada al fabricante es regulada por el acuerdo TRIP (acuerdo sobre los aspectos de los derechos de propiedad intelectual relacionados con el comercio) el cual, no solo concede la exclusividad, sino también la potestad a la empresa de marcar el precio en el mercado.

Los enfermos pasan a ser consumidores y las empresas farmacéuticas regulan su política de precios según sus objetivos económicos y pocas veces según las necesidades de la población. Ese es el principal problema de las enfermedades en los países del tercer mundo: existen los pacientes pero no los consumidores con suficiente capacidad económica.

Una vez termina el tiempo de exclusividad, entran en escena los fármacos genéricos: tienen la misma fórmula, la misma composición y los mismos principios, pero no el mismo nombre ni tampoco el mismo presupuesto de marketing. Eso no les resta efectividad pero si competitividad en una sociedad en la que solo sobreviven las marcas.

Dossier Farmaceuticas

Mensaje de la C. E. de Pastoral Social ante la Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación

La Comisión Episcopal de Pastoral Social hace público un mensaje con motivo de la Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación con el título, “Por una ecología integral“. La Iglesia celebra esta Jornada, instituida por el papa Francisco en 2015, el viernes 1 de septiembre.

Por una ecología integral

MENSAJE ANTE LA JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN
POR EL CUIDADO DE LA CREACIÓN

 (1 de septiembre de 2017)

El pasado 24 de mayo se cumplían los dos años de la publicación de la encíclica “Laudato si” del papa Francisco sobre “el cuidado de la casa común”. En la misma, el Santo Padre aborda los principales problemas sobre la relación del ser humano con sus semejantes y con la naturaleza. Para hacer frente a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a los perniciosos efectos de la contaminación ambiental es necesaria una respuesta decidida y urgente de creyentes y no creyentes.

Entre otras cosas, el Papa nos invita a todos los hombres y mujeres del mundo a practicar una “ecología integral”, asumiendo las responsabilidades personales y comunitarias en el progresivo deterioro del medio ambiente durante los últimos años. Todos hemos de tomar conciencia de que el gran crecimiento tecnológico de las últimas décadas no ha estado acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores y conciencia.

Como consecuencia de una libertad mal entendida, de la búsqueda ciega del egoísmo y de las necesidades inmediatas, el hombre de hoy está “desnudo y expuesto a su propio poder, que sigue creciendo, sin tener los elementos para controlarlo. Puede disponer de mecanismos superficiales, pero podemos sostener que le falta la ética sólida, una cultura y una espiritualidad que realmente lo limiten y lo contengan en una lúcida abnegación”[1].

El ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, recibió del Creador el encargo de dar nombre a las demás criaturas y de cuidar la creación, pero sin olvidar que él no es Dios y, por tanto, no puede pretender ocupar el lugar que sólo a Dios le pertenece. Por ello, ha de actuar en todo momento desde una actitud de humildad, escuchando a Dios y poniéndose al servicio de los demás y de la misma creación.

Cuando el cosmos y la naturaleza son contemplados sin referencia a Dios y sin tener en cuenta las necesidades de los hermanos, pueden llegar a concebirse como un depósito, del que se pueden extraer sus riquezas de acuerdo con los egoísmos desmedidos de los individuos de cada continente. Ante estos abusos, la creación protesta a través de fenómenos naturales extraordinarios y por medio de los desastres ecológicos. Estas manifestaciones violentas de la naturaleza nos están indicando que es necesario respetar la creación y no manipularla.

Mirada creyente

Los cristianos, desde nuestra fe en el Creador de todas las cosas, además de valorar y proteger la creación, estamos invitados a promover en la sociedad una mayor atención hacia la misma, evitando reducirla a puro ecologismo, fomentando los comportamientos éticos y actuando siempre desde una libertad responsable. Cada día es más urgente que escuchemos a la creación, que narra la gloria de Dios, y que escuchemos también a Dios, que habla a través de las obras de sus manos. Frente a quienes consideran el cosmos únicamente desde su materialidad, sin valorar su belleza y sin considerar su referencia al Creador, los cristianos somos invitados a contemplar todo lo creado como un espejo, en el que se refleja la bondad, el amor y la belleza de nuestro Dios.

La confianza y la escucha del Creador implican un modelo de relaciones entre los seres humanos y la naturaleza que hagan posible contemplarla no sólo como obra de Dios, sino como casa y hogar para todos los seres humanos. En este sentido, si no crece el amor entre todos los habitantes del planeta, será imposible movilizar la voluntad humana para atajar el deterioro de la creación y la destrucción de la misma.

La respuesta a la crisis ecológica y la protección del medio ambiente hemos de situarlas dentro de la historia de amor que comienza con la creación y que tiene su desarrollo a lo largo de los tiempos hasta llegar a su cumplimiento en Cristo. Esta historia de amor exige la responsabilidad humana que, al mismo tiempo que nos permite asumir nuestras diferencias con la naturaleza, nos lleva a la convicción de nuestra pertenencia a la misma.

Para avanzar en esta responsabilidad con relación a la creación, entre otras cosas, es preciso un diálogo franco y abierto que ayude a la superación de los intereses egoístas sobre la cuestión ecológica. En este diálogo con los creyentes de otras religiones, con los gobiernos de las naciones y con las instituciones sociales, los cristianos hemos de ser los primeros en asumir que la fe en Jesucristo nos ofrece fundamentos extraordinarios para la práctica de una ecología integral y para el desarrollo pleno de la humanidad. “Será un bien para la humanidad y para el mundo que los creyentes reconozcamos mejor los compromisos ecológicos que brotan de nuestras convicciones”[2].

Conversión ecológica

Pero, además de valorar la importancia del diálogo, todos los habitantes del planeta hemos de progresar en una sincera “conversión ecológica”, asumiendo que el cuidado de la casa común exige un cambio profundo de aquellos criterios, tan arraigados en la cultura actual, que favorecen el consumismo y la búsqueda de los propios intereses, olvidando la dimensión espiritual de la persona y las necesidades de nuestros semejantes.

Esta conversión ecológica, que ha de concretarse en el uso moderado de bienes materiales, en el control de los gastos superfluos y en la atención de los más frágiles, exige un cambio efectivo de mentalidad y de estilo de vida, en las opciones de consumo y en las inversiones, escuchando la voz del Creador, buscando la verdad y trabajando por el bien común[3].

Para que los cristianos y los restantes seres humanos no olvidemos nuestra responsabilidad en el cuidado de la casa común y podamos renovar la adhesión a la propia vocación de custodios de la creación, el Santo Padre, en comunión con las Iglesias ortodoxas, nos convoca cada año, el día 1 de septiembre, a celebrar la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación. En este día, especialmente, estamos invitados a invocar la ayuda del Señor para la protección del medio ambiente y a pedir su misericordia por los pecados contra el mundo en el que vivimos.

Los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social invitamos a todas las comunidades cristianas a dar gracias a Dios por la armonía y perfección de la creación, y a elevar súplicas al Creador por la conversión de quienes, considerándose dueños y señores de la misma, abusan de sus recursos y se olvidan de los millones de hermanos que, en distintos rincones del planeta, sufren hambre, enfermedades y miseria debido a una mala distribución de los bienes de la creación, que Dios quiere que lleguen a todos.

Los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social

[1] Francisco. Encíclica Laudato si, 105

[2] LS, 64

[3] cf. Encíclica Caritas in Veritate, 51

Tres millones de prófugos abandonan Sudán del Sur

Los obispos piden un cese al fuego total, invitaban al diálogo nacional y a la oración por la paz

«Es interminable el flujo de prófugos sud-sudaneses hacia Sudan del Norte y Uganda. El número de refugiados en Sudán ha tocado la cifra de 1,3 millones,alcanzando así la cifra total de 2 millones de refugiados en este país», lo anunció en rueda de prensa el Comisionado para los refugiados del Gobierno de Jartum, Ismail al-Gizouli, afirmando que el flujo de prófugos ha sufrido un incremento en estos meses y pidiendo más ayuda a la Comunidad Internacional para llevar asistencia a estas personas. A ellos, se agrega 1 millón de prófugos – en gran parte mujeres y niños – refugiados en Uganda en búsqueda de protección de la guerra civil, alimentos y agua.

En este sentido, no ha servido para nada los diversos llamamientos y denuncias realizados por la Iglesia en estos meses, incluso sostenidos por el Papa Francisco, que el pasado 26 de febrero, en su visita a la Iglesia Anglicana de Roma, expresó su deseo de visitar este País, junto al Arzobispo anglicano,Justin Welby. A las palabras del Pontífice se sumaron los llamamientos de la Conferencia Episcopal de Sudán, a través de un mensaje difundido con ocasión del sexto Aniversario de Independencia de Sudán del Sur. En el documento, los Obispos pedían un cese al fuego total, invitaban al diálogo nacional y a la oración por la paz.

Más allá de las críticas, las Iglesias locales, la Santa Sede y las diversas Organizaciones caritativas católicas internacionales están trabajando activamente para llevar ayuda a la población sud-sudanesa y a los refugiados. Entre ellas, Catholic Relief Services, la obra caritativa de los Obispos de Estados Unidos, la Caritas Italia y diversas Congregaciones Religiosas presentes en el país. También se debe recordar que en el mes de junio, el Card. Peter Turkson, Prefecto del Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, presentó la iniciativa «El Papa con Sudán del Sur«, una iniciativa de ayuda en ámbito sanitario, educativo y de trabajo agrícola, con la cual el Pontífice ha manifestado su cercanía y solidaridad con esta población africana.

Religión Digital, 25 de agosto de 2017 

 

Rompamos el silencio sobre África

Discúlpenme si me dirijo a ustedes en este verano tan caluroso, pero me apremia a hacerlo el creciente sufrimiento de los más pobres y marginados. Como misionero uso la pluma (yo también soy periodista) para que su grito se escuche, un grito que encuentra cada vez menos espacio en nuestros medios de comunicación. La mayor parte de nuestros medios (impresos o televisivos) son tan locales, tan superficiales, tan bien integrados en el mercado global. Sé que, desgraciadamente, nuestros medios pertenecen a potentes grupos económicos y financieros por lo que cada uno de ustedes tiene pocas posibilidades de escribir lo que quisiera. Sin embargo, hago un llamado a todos ustedes, sin pretender que sean heroicos, para que rompan este silencio mediático que pesa sobre Africa.

Es inaceptable para mí el silencio sobre la dramática situación que vive Sudán del Sur, el más joven estado del Africa. Enredado en una horrible guerra civil que ha causado ya más de 300.000 muertos y millones de desplazados.

Es inaceptable el silencio sobre Sudán, gobernado por un sistema dictatorial en guerra contra el pueblo Nuba y las etnias del Darfur.

Es inaceptable el silencio sobre Somalia, en guerra desde hace más de tres décadas con millones de desplazados.

Es inaceptable el silencio sobre Eritrea, gobernada por uno de los regímenes más opresores del mundo, que causa la desbandada de miles de jóvenes hacia Europa.

Es inaceptable el silencio sobre la República Centroafricana, cuyo pueblo es martirizado por una guerra que no parece tener fin.

Es inaceptable el silencio sobre la situación de la zona saheliana, desde el Chad hasta Malí, donde los potentes grupos yihadistas podrían estar construyendo un nuevo califato en el Africa negra.

Es inaceptable el silencio sobre la caótica situación en Libia, donde está en acto un conflicto de todos contra todos, causada por la guerra de Occidente contra Gadhafi.

Es inaceptable el silencio sobre lo que sucede en el Corazón de Africa, en el Congo, de donde vienen nuestros minerales más preciosos y en donde miles de niños mueren en las minas que proveen estos minerales para los celulares y la industria espacial.

Es inaceptable el silencio sobre treinta millones de personas con hambre en Etiopía, Somalia, Sudán del Sur, Norte de Kenia y alrededor del Lago Chad, la peor crisis alimentaria de los últimos 50 años, según la ONU.

Es inaceptable el silencio sobre los cambios climáticos que podrían ser la causa de que a finales del siglo tres cuartos del territorio africano no sean ya habitables.

Es inaceptable el silencio sobre la venta de armas que hace el Occidente para incrementar las guerras y provocar inestabilidad en tantos países de Africa.

Ante todo esto, no nos podemos quedar en silencio. Por eso les pido que rompamos el silencio de prensa sobre el Africa, forzando a los medios para los que trabajan a hablar de ello. No podemos permanecer en silencio ante otro holocausto que se está fraguando ante nuestros ojos.

Trabajemos todos para que se rompa este maldito silencio sobre Africa.

Nápoles, 17 de julio de 2017

P. Alex Zanotelli, Misionero Comboniano

DECÁLOGO VERDE (para hacer realidad LAUDATO SII)

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Presentamos un decálogo inspirado en la Encíclica, que resume los retos fundamentales a los que nos enfrentamos. Cada dos meses se abordará uno de los 10 principios a través de la reflexión, la oración, el testimonio de los empobrecidos, los compromisos personales y las propuestas de acciones.

Podemos ver los diez principios y su desarrollo, según se vayan publicando, en http://www.enlazateporlajusticia.org/decalogo/