Llamamiento del Papa por la trágica situación en el Sudán del Sur

Ante el agravamiento de la crisis humanitaria y alimentaria, sumada al conflicto que sufre la población de Sudán del Sur, el Papa Francisco ha dirigido un apremiante llamamiento: «Despiertan particular preocupación las dolorosas noticias que llegan del atormentado Sudán del Sur, donde a un conflicto fratricida se une una grave crisis alimentaria que afecta a la Región del Cuerno de África y que condena a la muerte por hambre a millones de personas, entre ellos a muchos niños. En este momento, es más necesario que nunca el compromiso de todos a no quedarse sólo en declaraciones, sino a hacer que sean concretas las ayudas alimentarias y a permitir que puedan llegar a las poblaciones que sufren. El Señor sostenga a estos nuestros hermanos y a cuantos obran para ayudarlos.» 

Manos Unidas Campaña Contra el Hambre 2017.

Un tercio de nuestros alimentos acaba en la basura. Mi
entras, 800 millones de personas siguen pasando hambre en el mundo. 

Manos Unidas nació como Campaña contra el Hambre para dar respuesta a una llamada de la Comunidad Internacional a unir esfuerzos y acabar con esa lacra en el mundo. Sesenta años después asistimos a lo que San Juan Pablo II denominó «la paradoja de la abundancia»: a pesar de que se produce lo suficiente para alimentar a casi el doble de la población mundial actual, sigue habiendo 800 millones de personas a las que se niega el derecho fundamental a alimentarse.

El lema elegido para la campaña de 2017 incorpora aspectos centrales del problema del hambre y busca promover un compromiso con un modelo global de producción y consumo sostenibles:compromiso con una concepción de los alimentos como comida para las personas y no como negocio; compromiso con la agricultura sostenible y compromiso con el aprovechamiento integral de la producción evitando la pérdida y el desperdicio de alimentos.

Más información sobre la campaña

 

Premio Mundo Negro a la Fraternidad 2016

No hay texto alternativo automático disponible.En Bangui,la capital de la martirizada República Centroafricana, la gente los llama los ‘mellizos de Dios’. Y eso que son muy diferentes en casi todo. Uno es el cardenal Nzapalainga, alto y fornido, arzobispo de Bangui y, lógicamente, católico. El otro es el imán Kobine Layama, pequeño, delgado, líder musulmán de la capital y, como es lógico, musulmán. Distintos, pero iguales en su lucha por conseguir la paz a través del diálogo y buscar un futuro mejor y reconciliado para su pueblo.

Los dos mellizos están en Madrid, para recoger el premio ‘Mundo negro a la Fraternidad 2016’ y participar, como ponentes, en el ‘XXIX Encuentro África’, que organiza anualmente la revista ‘Mundo negro’ de los misioneros combonianos.

El lema de las jornadas de este año es ‘Islam y cristianismo, diálogo bajo un mismo techo’ y encaja a la perfección con lo que piensan y viven estos dos líderes religiosos centroafricanos. Los dos se han entregado, desde hace años, a la búsqueda de la paz. Y no sólo de forma teórica, sino jugándose la propia vida.

Desde que, en marzo de 2013, las milicias de la Seleka (musulmanas) tomaron el poder, se encontraron con la réplica de los milicianos ‘anti Balaka’ (cristianos). Desde entonces, el arzobispo y el imán se convierten en constructores de paz, negando con su propia experiencia que se trate de una guerra religiosa.

«La guerra de Centroáfrica no es ni nunca fue una guerra religiosa. Es una guerra militar y política, en la que se ha instrumentalizado a la religión. No hay nada religioso en ella», asegura, con convicción, el cardenal Nzapalainga. Y añade: «La violencia la sufren los pobres por ser pobres y, para hacerle frente, caen también ellos en ella».

Y pone varios ejemplos de amistad y paz entre ambas comunidades religiosas. «Abrimos las puertas de nuestras casas y de nuestras parroquias, que se llenaron de refugiados musulmanes, y lo mismo hicieron los musulmanes con los cristianos, abriendo para ellos sus casas y su mezquitas, con riesgo de sus propias vidas», explica el purpurado.

De hecho, el cardenal acogió en su propia casa, durante más de 9 meses, al imán Lamaya y a toda su familia, al que los milicianos le habían quemado su mezquita y su propio hogar. «Lo acogí, para mostrar a todos nuestra amistad», dice el purpurado. Un gesto criticado por los radicales de uno y otro bando, que recelaban de esta forma de acogida y respeto mutuo.

Con el paso del tiempo y la visita del Papa Francisco, la búsqueda de la paz se hizo más ardiente, la gente empezó a valorar el gesto y comenzó a llamar ‘mellizos de Dios’ al prelado y al imán.

Poco a poco, la gente fue entendiendo que era posible «tratarse como hermanos» y los ‘mellizos de Dios’ crearon una plataforma interreligiosa, que actúa como «los bomberos, apagando muchos fuegos en el país». Y con reconocimiento exterior, tanto en Usa como en Alemania u Holanda, donde el imán y el cardenal recibieron varios premios.

Vayan donde vayan, ofrecen la receta de la educación para romper la espiral de la violencia. «Hay que educar y formar, para convencer de que, en la sociedad, no es la fuerza física, sino la estima y el respeto las que tienen la última palabra. Porque, muchas veces, el que no responde a la violencia es tachado de débil, cuando es todo lo contrario», dice Nzapalainga.

Desde el Islam, el imán Lamaya dice que «la violencia descansa sobre la ignorancia religiosa. Sólo el creyente que no conoce bien su religión puede responder con la violencia. Muchos extremistas son ignorantes religiosos». Y cita, en apoyo de su tesis, una sura del Corán.

Precisamente porque les parece violenta, ambos líderes religiosos denuncian la decisión del presidente USA, Donald Trump, de cerrar sus fronteras a siete países musulmanes. «Una decisión nada sabia. Es una muestra más de la instrumentalización política de la religión. Hay que llamar gato al gato y perro al perro y diferenciar al criminal del creyente», explica el imán.

«No es una buena solución, porque en esos países hay gente de bien que nada tiene que ver con el extremismo. Meter a todos en el mismo saco es el mejor camino para radicalizar a los buenos y, además, toma como rehenes a toda la población de un país», añade el cardenal. Y concluye: «No queremos que los políticos manipulen la religión y tampoco queremos meternos nosotros en política, porque no somos políticos».

Los ‘mellizos de Dios’ se levantan, tras la rueda de prensa y se dan la mano para las fotos. Se palpa el buen feeling que hay entre estos dos constructores de paz y, por eso mismo, hermanos y amigos.

 

Jornada Mundial del Migrante y del Refugiado 2017

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El próximo 15 de enero se celebra la Jornada Mundial del emigrante y del refugiado con el lema, “Menores migrantes vulnerables y sin voz. Reto y esperanza”. Un lema con el que el papa Francisco nos invita a fijar nuestra mirada en los niños migrantes porque “son menores, extranjeros e indefensos… Ellos son quienes más sufren las graves consecuencias de la emigración, casi siempre causada por la violencia, la miseria y las condiciones ambientales, factores a los que hay que añadir la globalización en sus aspectos negativos.”

recursos para la jornada mundial del Migrante

«La no violencia: un estilo de política para la paz»

«La no violencia, un estilo de política para la paz» es el tema del Mensaje del Papa para la  50 JORNADA MUNDIAL DE LA PAZ que se celebrará el próximo  1° de enero de  2017.

“Deseo la paz a cada hombre, mujer, niño y niña, a la vez que rezo para que la imagen y semejanza de Dios en cada persona nos permita reconocernos unos a otros como dones sagrados dotados de una inmensa dignidad”: con estas palabras el Pontífice comienza su mensaje para esta Jornada y resalta la necesidad de respetar la dignidad más profunda de las personas “especialmente en situaciones de conflicto” con la invitación a hacer “de la no violencia activa nuestro estilo de vida”.

En el mensaje el Obispo de Roma reflexiona sobre  “la no violencia como un estilo de política para la paz” y expresa su deseo de que ésta “se trasforme, desde el nivel local y cotidiano hasta el orden mundial, en el estilo característico de nuestras decisiones, de nuestras relaciones, de nuestras acciones y de la política en todas sus formas”. El Santo Padre constata una vez más la existencia de “un mundo fragmentado”, y reitera, con pesar, que hoy “estamos ante una terrible guerra mundial a pedazos” provocada por la violencia en distintos modos y niveles: guerras, terrorismo, criminalidad y ataques armados impredecibles; abusos contra los emigrantes y las víctimas de la trata; devastación del medio ambiente”.

La reflexión del Papa va después a la vida de Jesús, recordando que también Él vivió en “tiempos de violencia” y enseñó que el verdadero campo de batalla, en el que se enfrentan la violencia y la paz, es el corazón humano. Pero el mensaje de Cristo ante esta realidad, afirma el Papa, fue predicar “incansablemente el amor incondicional de Dios que acoge y perdona y enseñó a sus discípulos a amar a los enemigos”. Y por ello, dice Francisco, “ser hoy verdaderos discípulos de Jesús significa también aceptar su propuesta de no violencia”.

En el mensaje el Pontifice advierte que «la fuerza de las armas es engañosa», y recordando la lucha contra la no violencia de Madre Teresa de Calcuta evidencia que “mientras los traficantes de armas hacen su trabajo, hay pobres constructores de paz que dan la vida sólo por ayudar a una persona”

Francisco habla del compromiso de la Iglesia en el desarrollo de estrategias para la promoción de la paz en muchos países, “que no es patrimonio exclusivo de la Iglesia católica”, aclara, sino “que es propio de muchas tradiciones religiosas”. Y reafirma con fuerza, una vez más, que  “ninguna religión es terrorista”.

El Papa se refiere luego a la raíz doméstica de una política no violenta, a la familia, e invita a recorrer el sendero de la no violencia allí, «en el seno de la familia”, que define «lugar donde se aprende el diálogo y el respeto».

“Una ética de fraternidad y de coexistencia pacífica entre las personas y los pueblos no puede basarse sobre el miedo, la violencia y el cerrazón” afirma. De ahí su llamamiento a favor del desarme, la prohibición de las armas nucleares que “no pueden servir a este tipo de ética”. “Con urgencia suplico, que se detenga la violencia doméstica y los abusos a mujeres y niños “.

Finalmente el llamamiento del Pontífice a “construir la paz mediante la no violencia activa”, mediante la “aportación competente de tantos cristianos en la elaboración de normativas a todos los niveles” y la invitación a los líderes políticos y religiosos a “aplicar las bienaventuranzas en el desempeño de sus propias responsabilidades”. “Es el desafío – asegura el Papa –  de construir la sociedad, la comunidad o la empresa, de la que son responsables, con el estilo de los trabajadores por la paz; de dar muestras de misericordia, rechazando descartar a las personas, dañar el ambiente y querer vencer a cualquier precio”.

Texto completo mensaje para la Jornada Mundial de la Paz