Promotores de JPIC celebraron la Semana de la Laudato si’

Los Promotores de Justicia, Paz e Integridad de la Creación (JPIC) presentes en Roma se unieron a los miles de otros miembros del Movimiento Católico Global por el Clima en la celebración de la Semana de la Laudato si’. Fue una oportunidad maravillosa para celebrar los trabajos realizados este año para incorporar la Laudato si’, pero también hemos analizado compromisos para el futuro.

En el sitio web https://www.facebook.com/jpiccommission/puede verse un vídeo con los encuentros de oración y las actividades realizadas por JPIC en Roma para incorporar la Laudato si’ (2015-2016), y los nuevos compromisos.

DÍA MUNDIAL DEL REFUGIADO

Hoy es el Día del Refugiado. Desde aquí queremos sumarnos al manifiesto‪ #‎YOSOYTIERRADEACOGIDA‬ y seguir creyendo que es posible una cultura de la hospitalidad, donde sepamos acoger y crear lazos profundos y sinceros de amistad con todos los que llegan a nuestra tierra.

 

Los niños sirios refugiados en Líbano cuentan sus experiencias ante la violencia que han sufrido en su país, además del desarraigo. Además se enfrentan a un crudo invierno sin mantas, sin calefacción, en refugios improvisados…

 

 

Rutas mortales para los refugiados


 Cáritas Europa y el Servicio Jesuita a Refugiados emitieron el miércoles 8 de junio una nota conjunta ante la reunión, que se celebró esa semana en Bruselas, de todos los ministros que forman parte del Consejo Europeo de Justicia e Interior en la que alertan de las “rutas mortales” que se ven obligados a tomar los refugiados como consecuencia de las restricciones de la Unión Europea y en la que exhortan a los dirigentes europeos a modificar su política migratoria.

“Las políticas centradas en la disuasión, incluido el acuerdo con Turquía, no están sirviendo para detener a las personas que tratan de llegar a nuestros países. Por el contrario, están prolongando el sufrimiento de estas personas y empujándolas a ponerse en manos de contrabandistas y traficantes, y a recurrir a vías de entrada aún más peligrosas”, advierten.

Este es el caso de una joven siria que explicaba hace unos días a un trabajador de Cáritas Grecia que fue víctima de abusos sexuales por el camino y tuvo que recurrir a traficantes para cruzar el mar Egeo y librarse de su agresor. “No pude encontrar otra manera de venir a Europa. Deseaba hacerlo de una forma segura, legal. Pero mi única alternativa era ser pasada de contrabando para cruzar a Grecia. Sabía que era algo peligroso, pero estaba desesperada. Tuve que cruzar para salvar mi vida y lo poco que queda de mi alma”, explicaba.

Según los últimos informes, más de un millar de migrantes han muerto en menos de una semana intentando cruzar el Mediterráneo. Su intento por alcanzar la Unión Europea muestra, según Cáritas y el SJR, “lo grave y aterrador de su situación”.

Por ello, proponen seis medidas concretas: abrir canales seguros y legales de entrada en la UE; un visado humanitario, que sea asequible y fácilmente accesible a través de cualquier Embajada en los países de origen y tránsito; facilitar la reunificación familiar de refugiados y migrantes; ampliar los programas de admisión por razones humanitarias; más planes de reasentamiento; y levantar los requisitos de visado cuando esté justificado por motivos humanitarios.

“Como afirma el Papa Francisco, Cáritas sueña con una Europa que reconozca la aportación necesaria de los inmigrantes a nuestras sociedades y se comprometa a respetar la dignidad de cada ser humano”, asegura el secretario general de Cáritas Europa, Jorge Nuño Mayer.

Por su parte, el director regional de JRS Europa, Jean-Marie Carrière, recuerda que “Europa puede salvar y proteger a las personas”. “Es sólo cuestión de voluntad política proporcionar a estas personas formas seguras para entrar en Europa sin riesgo para sus vidas. Es tiempo de defender y aplicar la misma Convención que los europeos adoptaron después de la Segunda Guerra Mundial y actuar en base a nuestros valores fundacionales”, añade.


Las políticas restrictivas de migración de la UE obligan a las personas desesperadas a utilizar rutas mortales

Nota conjunta – Cáritas Europa y el Servicio Jesuita a Refugiados

Mientras que los ministros de interior se reunirán mañana para discutir las políticas de migración de la UE, las personas que intentan llegar a la seguridad de Europa siguen muriendo en el camino. Cáritas Europa y el Servicio Jesuita a Refugiados Europa (JRS-E) exhorta a los dirigentes europeos a modificar su enfoque restrictivo de la migración. Las políticas centradas en la disuasión, incluido el acuerdo con Turquía, no están sirviendo para detener a las personas que tratando de llegar a nuestros países. Por el contrario, están prolongando el sufrimiento de estas personas y empujándolas a ponerse en manos de contrabandistas y traficantes, y a recurrir a vías de entrada aún más peligrosas.

“No pude encontrar otra manera de venir a Europa. Deseaba hacerlo de una forma segura, legal. Pero mi única alternativa era ser pasado de contrabando para cruzar a Grecia. Sabía que era algo peligroso, pero estaba desesperada. Tuve que cruzar para salvar mi vida y lo poco que queda de mi alma”, explicaba una joven siria hace unos días a un trabajador de Caritas Grecia. Huyó de Siria sola. Víctima de abuso sexual en el camino, tuvo que recurrir a traficantes para cruzar el mar Egeo y poder librarse de su agresor.

Según los últimos informes, más de un millar de migrantes han muerto en menos de una semana intentando cruzar el Mediterráneo. Su intento desesperado por alcanzar la Unión Europea muestra lo grave y aterrador de su situación. Cáritas Europa y JRS Europa están consternados por el continuo sufrimiento de tanta gente e instan a la solidaridad con estos niños, hombres y mujeres.

“Como afirma el Papa Francisco, Caritas sueña con una Europa que reconozca la aportación necesaria de los inmigrantes a nuestras sociedades y se comprometa a respetar la dignidad de cada ser humano”, asegura Jorge Nuño Mayer, secretario general de Caritas Europa.

Jean-Marie Carrière, director regional de JRS Europa, recuerda, por su parte que “Europa puede salvar y proteger a las personas. Es sólo cuestión de voluntad política proporcionar a estas personas formas seguras para entrar en Europa sin riesgo para sus vidas. Es tiempo de defender y aplicar la misma Convención que los europeos adoptaron después de la Segunda Guerra Mundial y actuar en base a nuestros valores fundacionales”.

JRS Europa y Cáritas Europa piden a la UE y, en especial a los Estados miembros, que:

  • Abran canales seguros y legales de entrada en la UE
  • Introduzcan un visado humanitario, que sea asequible y fácilmente accesible a través de cualquier Embajada de EU en los países de origen y tránsito
  • Faciliten la reunificación familiar de refugiados y migrantes, y, por lo tanto, que se fomente la integración en los países de acogida.
  • Amplíen los programas de admisión por razones humanitarias.
  • Participes en más planes de reasentamiento.
  • Levanten los requisitos de visado cuando esté justificado por motivos humanitarios.

Fuentes:

Ecclesia Digital / Europa Press / Blog en Buena Voz

Día Mundial contra el Trabajo Infantil

La Organización Internacional del Trabajo cifra en 168 millones los niños que trabajan en todo el mundo, menores que en su mayoría tienen entre 4 y 15 años de edad. Casi la mitad está desempeñando tareas peligrosas y se cuentan más de 8,5 millones en situación absoluta de esclavitud.

Generaciones enteras de mano de obra barata, silenciosa y a menudo silenciada, que trabaja en condiciones ilegales, insalubres y degradantes dinamitando sus opciones de futuro.

Este domingo 12 de junio se celebra el Día Mundial contra el Trabajo Infantil, y la OIT ha centrado el tiro este año en las cadenas de producción y suministro, de la agricultura a la manufactura pasando por los servicios de la construcción, áreas sensibles donde puede estar presente el trabajo de los niños.

El propio director de la OIT ha explicado esta semana que si bien son muchas las grandes compañías que toman medidas para evitar la presencia de niños en sus cadenas de suministro globales, gran parte del trabajo infantil se da en líneas de suministro para consumo local y nacional, problemática que tiende a ser ignorada, como explican en la Plataforma de ONG de Infancia.

Ya sea en estas cadenas de producción o en otros ámbitos, hay más niños de los que se pueden contar cuyo día a día consiste en «sobrevivir a las amenazas físicas, la violencia sexual o la pobreza crónica dentro de una familia endeudada», como denuncian en Save The Children.

8,5 millones de niños esclavos en el mundo

Niños que realizan largas jornadas de trabajo a cambio de muy poco o nada y son considerados como un objeto por parte de sus empleadores, quienes los humillan, los someten a abusos o los venden para que vuelvan a ser explotados. La ONG habla de 8,5 millones de niños esclavos en todo el mundo.

Ellos son los más vulnerables de esta pirámide que enriquece a industrias como la agricultura, la minería o el textil. Son niños en su mayoría comprados y vendidos para ser explotados sexual o laboralmente, niños forzados a trabajar para afrontar la deuda de sus mayores, obligados a enrolarse con un grupo armado o ‘secuestrados’ realizando tareas domésticas en condiciones de esclavitud.

Niñas como Nuha, de 14 años, que para ayudar a su abuela trabajaba en casa de una familia donde limpiaba y fregaba sin opción a ir al colegio. Son las ‘Petites Bonnes’, chicas de 15 años o menos que se emplean en hogares de Mauritania, donde donde el 42% de la población vive bajo el umbral de la pobreza. Tierra de Hombres, que tiene un proyecto con estas niñas desde 2009, denuncia que la explotación laboral de los menores allí está presente desde hace siglos.

Niño maneja cobalto en una mina en la RDCTrabajar 15 horas por un plato de comida

«El trabajo doméstico era una práctica frecuente realizada por las hijas de familias de esclavos y aunque la esclavitud tradicional está abolida, no hay muchos cambios en la mentalidad de la población, por lo que la domesticidad se perpetúa en condiciones de semi esclavitud, donde las niñas trabajadoras ven vulnerados la gran mayoría de sus derechos fundamentales», dice el director de proyectos de la ONG en España, Manuel Macía.

En términos globales, las niñas, víctimas preferentes de la trata con fines de explotación sexual, son menos que los niños en el trabajo infantil: 99,8 millones son chicos frente a los 68,2 millones de chicas que se cuentan en el mundo. Sin embargo, como recuerda Save The Children, ellas empiezan a trabajar más pequeñas, cobran menos y no pueden renunciar a los trabajos domésticos que por su género, se les atribuyen.

Los niños se ven en las fábricas de ladrillo de la India, en las minas de Benín o en los campos de refugiados sirios en Líbano y Jordania donde, conforme ha contrastado la ONG de infancia, los menores desplazados «están pagando un alto precio debido al conflicto y están trabajando en condiciones peligrosas que ponen en riesgo su salud y bienestar». En tres cuartas partes de las familias que quedan en Siria, los niños aportan ingresos.

En Jordania, la mitad de los niños refugiados sirios mantienen a sus familias ya sea de manera individual o trabajando con otro pariente. En el campo de refugiados de Za’atari, 3 de cada 4 niños que trabajan tienen problemas de salud por culpa del trabajo y un 22% de los niños que se ven forzados a trabajar informalmente en la agricultura han resultado heridos, con los datos de Save The Children.

«Detrás de las cifras hay infancias que han dejado de serlo. Niños y niñas que realizan trabajos que no les corresponden», añade la portavoz de Misiones Salesianas, Ana Muñoz. Incide en que «un niño alejado de su familia, al que maltratan, es un trabajador silencioso y obediente porque no conoce sus derechos ni tampoco otra realidad».

Esta ONG ha sido testigo de niños de 8 a 14 años rescatados por la policía en Delhi (India), que trabajaban 15 horas diarias en una fábrica por un plato de comida. De hecho, a 60 kilómetros de la capital hay cerca de 500 hornos donde no es extraño ver niños de corta edad trabajando como «expertos albañiles», como relata Kollappalliyil Thankachan, misionerio salesiano en la región.

«La infancia no debe ser escondida bajo una nube de humo negro. El sueño de un niño es pasar el tiempo en un lugar donde haya paz y alegría, donde pueda aprender y disfrutar. Sin embargo, en algunos casos, esto se ve perturbado por la codicia y actitudes inhumanas», denuncia.

Campaña «Si cuidas el planeta, combates la pobreza»

La Iglesia española, a través de sus principales organizaciones sociales, se une al Papa Francisco y lanza sus «Mandamientos» por el cuidado de la hermana Tierra y de quienes formamos parte de ella. A partir del impulso dado por la encíclica «Laudato Si», Cáritas, Confer, Manos Unidas, Justicia y Paz y REDES se han agrupado en torno a «Enlázate por la Justicia».

Estos son los «diez mandamientos» de la Iglesia para el cuidado de la creación, que centrarán el trabajo en los dos próximos años, desde este mes de junio hasta mediados de 2018:

  • Apoyarás la causa de los pobres;
  • Redescubrirás el valor de la simplicidad en tu propia vida;
  • Valorarás la importancia de tus comportamientos cotidianos;
  • Apreciarás la diversidad de nuestro mundo;
  • Animarás una conversión personal, eclesial y comunitaria;
  • Impulsarás las decisiones necesarias, aunque sean costosas;
  • No supeditarás tu acción a los intereses económicos;
  • Bucearás en tu propia tradición espiritual;
  • Asumirás los consensos científicos;
  • y Superarás el paradigma tecnocrático.

«Si cuidas el planeta, combates la pobreza». Una campaña que retoma el impulso lanzado por estas organizaciones, y que busca entender, con el Papa, que no se puede trabajar por el medio ambiente sin defender los derechos de los empobrecidos y que, a la par, no se puede acabar con la pobreza si no cambiamos un sistema económico injusto, que esquilma las recursos naturales y humanos.

Así se expresó Ana Isabel González, responsable de Justicia y Paz en la rama de Confer, para quien este proyecto «es fruto de la campaña que iniciamos desde Enlázate por la Justicia, que desde hace más de dos años llevamos a cabo Cáritas, Manos Unidas, Justicia y Paz, Confer y Redes«. Un proceso de «reflexión sobre nuestra identidad, sobre lo que podemos aportar a la Iglesia en el ámbito de la lucha contra la pobreza». Porque, pese a quien pese, la presencia social de la Iglesia en el mundo de los empobrecidos es muy fuerte, aunque haya que reforzarla públicamente. Por ello, representantes de la Conferencia Episcopal acompañaban la presentación de la campaña, que subrayaron el apoyo directo de los obispos, especialmente de monseñor Omella, presidente de la Comisión de Pastoral Social, y la implicación de las diócesis.

«Hace justo un año  el Papa publicaba ‘Laudato Si'», la auténtica hoja de ruta de este tercer milenio, «y ya entonces acogimos con agradecimiento este documento y expresamos el deseo de que esta idea central, que pone en estrecha vinculación la degradación medioambiental y la injusticia que padecen muchos pueblos, nos impulsaba a poner en marcha un marco común de trabajo».

Un esfuerzo por denunciar «el actual modelo de desarrollo basado en el crecimiento y el consumo, que esquilma el planeta, que prioriza el bienestar de unos pocos sobre los derechos de las personas más vulnerables». Y es que «la comunidad católica en España tenemos el reto de aplicar las cuestiones medioambientales como elemento fundamental de nuestro trabajo por el Reino. El Papa nos ha llamado a una conversión ecológica. Reconocemos la grandeza del desafío que se nos presenta».

Entre los objetivos generales de la campaña, se encuentran contribuir a la transformación del actual modelo de desarrollo injusto, insolidario e insostenible y a la construcción de una ciudadanía global y solidaria. Los objetivos específicos son cuatro:

 

 

1.- Contribuir a que la Iglesia española acoja los principios y valores de Laudato Si y asuma los desafíos socioambientales de nuestro tiempo para construir con otros un movimiento de cultura ecológica.

2.- Sensibilizar sobre la relación entre nuestros actos y susefectos perniciosos en los países menos desarrollados y en las personas más vulnerables, haciendo conscientes a los ciudadanos de la necesidad de cambio.

3.- Participar activamente en el seguimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible y establecer un canal de comunicación con el Gobierno, el Parlamento, las administraciones territoriales….

4.- Visibilizar en la sociedad «Enlázate por la Justicia» como signo de unidad de las organizaciones de la Iglesia que trabajan en cooperación al desarrollo y que vincula a todas las personas para construir una sociedad solidaria que habita un planeta sostenible.

Por su parte, Jesús Palacios, de REDES, destacó la «inspiración» de la Laudato Si para llevar a cabo esta ineludible tarea. Leer la encíclica supone, en su opinión, «ponernos las gafas del Papa Francisco para mirar de una manera muy especial esta casa común. Una mirada que nos hace sentirnos parte de algo que nos excede, nos precede y va más allá de nosotros, que hemos recibido y que debemos dejar».

Esto, y la constatación de que «el daño a la Tierra tiene, en buena medida, causas humanas. Y que este modelo deteriora el medio ambiente y genera desigualdad y exclusión. Hay que poner freno de inmediato a esa realidad, y hacerlo de manera integral, con una única respuesta para una sola crisis socio-ambiental».

Todo ello, desde una lectura creyente, que «puede encontrar muchos ecos en la sociedad», afirmó Palacios, quien apuntó la necesidad de trabajar en red, como ha venido haciendo a lo largo de estos años Enlázate por la Justicia, y como ahora quiere presentarse esta campaña, que también forma parte de la REPAM. «El trabajo en red es la respuesta».

Y que esa respuesta también sea una manera de responder a la realidad. «Debemos trabajar de forma estructural, pero también con las personas», señaló Jesús Palacios. Por un lado, con la Agenda 2030, «que nos marca claves importantísimas con las que poder involucrar a las estructuras de gobierno y trabajar por la consecución de los objetivos de desarrollo sostenible»; por el otro, el Acuerdo por el Clima de París. «Estos dos focos internacionales nos van a ayudar a colaborar desde tres dimensiones: incidiendo en las instituciones, en el sector empresarial y con la sociedad civil».