Cáritas, ante la muerte de 400 inmigrantes: «No queremos ni podemos acostumbrarnos»

«No aceptamos que estos dramáticos sucesos sean meras noticias que dan paso a las siguientes»

Cáritas).- Cáritas Española, ante la trágica muerte de 400 personas en aguas del Mediterráneo, en su huida hacia Europa, quiere expresar una vez más, con renovada rotundidad, que no queremos ni podemos acostumbrarnos a estos hechos.

No aceptamos que estos dramáticos sucesos sean meras noticias que dan paso a las siguientes. Ni que se limiten a la publicación recurrente de imágenes anónimas, de cifras o de datos. Cada una de estas 400 personas ahogadas -entre las que hay menores de edad, muchos de los cuales viajaban solos– tenían nombre, familia. Eran dueños de su propia historia y de sus sueños. Eran seres humanos como nosotros, únicos e irrepetibles. Como creyentes, no podemos olvidar que eran hermanos y hermanas nuestras.

Ninguno de los fallecidos había tomado libremente la decisión de embarcar hacia Europa. Por su procedencia, sabemos que la mayoría huían de la guerra, de las matanzas, de la sinrazón de los conflictos que difunden a diario, casi como una macabra salmodia, los medios de comunicación.

No por repetidas, pierden valor ante esta tragedia la exhortación del Papa Francisco con ocasión de la tragedia de Lampedusa: «Que a nadie le falte el socorro necesario». Una vez más, sin embargo, debemos afirmar de manera rotunda que estas 400 muertes podrían haberse evitado. Todos sabemos, y los responsables de la Unión Europea también, que los dispositivos de búsqueda y rescate establecidos, además de insuficientes, son la consecuencia de reajustes presupuestario. ¿Quién tendrá la valentía de evaluar esta decisión? ¿Cuál está siendo el precio?

Al tiempo que invitamos a toda la comunidad eclesial y sociedad en general a unirse en oración por tantas vidas perdidas, expresamos nuestro dolor, nuestra solidaridad y condolencia a sus familias. Y hacemos una llamada a mantener viva la sensibilidad, a no dejar de padecer-con todos esos hombres, mujeres y niños que asumen riesgos porque quieren simplemente vivir con dignidad y en libertad.

Si hay algo verdaderamente ajeno al Evangelio es la «cultura del descarte» que impregna hoy nuestra sociedad. Estas 400 personas muertas en el mar no eran descartables, sino seres humanos imprescindibles para construir la sociedad justa y fraterna en la que creemos.

Descansen en paz

Día Internacional contra la esclavitud infantil

igbalXX Aniversario del asesinato de Iqbal Masih

¿Qué hay detrás de una etiqueta que dice “vestido a 9 €”, o “precios sin competencia”? ¿Qué hay detrás de un juguete, o de unas zapatillas, o de un móvil, detrás de una publicidad de cosméticos, o de determinadas marcas,…? Miremos detrás de esas etiquetas, de esos precios, de esa publicidad… Ellos esconden el sudor y la sangre de los esclavos del siglo XXI. Los niños esclavos aparecen en todos los sectores de la economía donde se considera al ser humano en sí mismo como un bien de consumo, que se puede usar y luego tirar.

Nuestras casas, nuestras calles, los centros comerciales, nuestro consumo, muestran a diario productos elaborados con las manos de los niños esclavos. Millones de niños viven hoy tras el humo de los basureros, arriesgan sus vidas como pescadores de perlas, trabajan en las minas para producir nuestros productos cosméticos, para las nuevas tecnologías, son secuestrados para ser niños soldado, niños bomba, viven entre balazos y violaciones en las calles, son utilizados en el comercio de órganos, en los prostíbulos, en talleres de manufacturas,… Niños a los que se les ha robado la infancia, la educación. Niños sometidos, esclavizados, humillados.

Cuando se habla de crisis económica en los foros internacionales, y en nuestros medios de comunicación, nadie dice que esta crisis la pagarán los empobrecidos, y especialmente, los niños que serán o eliminados antes de nacer o sometidos a más esclavitud.

Si nos planteamos por qué existe la esclavitud infantil y por qué crece, tendríamos que hacer un análisis no muy diferente al porqué de las causas del hambre y del paro. Son las mismas causas, las mismas instituciones; es el mismo engranaje el que produce hambre, paro y esclavitud infantil. Las causas de este crimen tienen una clara dimensión económica: estamos ante un sistema económico internacional radicalmente injusto, organizado a la medida de las grandes compañías multinacionales, y un sistema financiero mundial que busca el máximo beneficio y no reparan en usar a los niños como mano de obra esclava. Todos los programas del FMI , del BM y de la instituciones financieras europeas están directamente orientados a favorecer esta estrategia multinacional que producen directamente esclavitud infantil.

Pero la esclavitud infantil es un crimen primordialmente político y sindical. EL SISTEMA POLÍTICO, QUE SE APOYA EN LOS GRANDES ORGANISMOS INTERNACIONALES (ONU, UNICEF, OIT…) Y EN TODOS LOS PARTIDOS CON REPRESENTACIÓN PARLAMENTARIA, HASTA AHORA HAN LEGITIMADO ESTA SITUACIÓN Y NO HAN HECHO NADA PARA ACABAR CON ESTE CRIMEN.

Todas las Reformas que está llevando a cabo Europa provocan más esclavitud y mayor crecimiento de la economía sumergida, que saca de la escuela a millones de niños y los lanza a talleres, campos agrícolas, minas, almacenes.

También es causa de este drama un sindicalismo que ha traicionado su historia de lucha solidaria en los países enriquecidos con su silencio ante la esclavitud infantil, manifestando así su complicidad y su insolidaridad con los trabajadores empobrecidos del mundo y de España.

La esclavitud infantil es el primer problema que tiene planteado el mundo del trabajo, y como el paro, consecuencia de un sistema económico salvaje.

PARO Y ESCLAVITUD INFANTIL TIENEN LAS MISMAS CAUSAS. Y POR TANTO SOLUCIONES COMUNES.

La esclavitud infantil es un problema moral y político, y sólo tiene solución desde estos dos terrenos: La Moral y la Política. Exigimos, por tanto, a sindicatos y partidos que denuncien las causas de la esclavitud infantil.

Defendamos el derecho de los niños a tener una escuela, una educación, una familia, que puedan jugar y ser personas.

Por eso exigimos a los poderes políticos y económicos la ABOLICION INMEDIATA Y URGENTE de la esclavitud infantil. Hoy es posible si luchamos solidariamente, si promovemos una conciencia solidaria colectiva que transforme esta falta de voluntad política y sindical. ¡Construyamos una opinión pública solidaria que haga posible la erradicación de la esclavitud infantil!

Este año conmemoramos el 20 aniversario del asesinato de un niño. El 16 de abril de 1995, fue asesinado un niño esclavo en Pakistán, Iqbal Masih, por luchar contra la esclavitud infantil. Por esta razón, volvemos a convocar a jóvenes y adultos a que salgan a la calle en lucha contra la esclavitud infantil para que se oiga a los que nadie escucha. Son ya 20 años de concentraciones y marchas solidarias contra la esclavitud infantil en España e Iberoamérica.

El 16 de abril es un día para la solidaridad, como ¡DÍA MUNDIAL CONTRA LA ESCLAVITUD INFANTIL! En el XX aniversario del asesinato de Iqbal Masih, queremos gritar juntos

¡JUSTICIA CON LOS NIÑOS ESCLAVOS!
¡NO MÁS ESCLAVOS, SINO HERMANOS!
¡ARRIBA LOS POBRES DEL MUNDO!

Más de 30 actos contra la esclavitud infantil se realizarán en diversos lugares de España e Iberoamérica; infórmate en la Casa de Cultura y Solidaridad más próxima o en la web solidaridad.net o en la página de Iqbal Masih

Cáritas y SJM denuncian el Reglamento de los Centros de Internamiento de Extranjeros

«Sobran razones para proceder al cierre de los CIE y avanzar en la búsqueda de otras alternativas»

Critican la falta de condiciones de habitabilidad, asistencia sanitaria y falta de traductores

Animamos a la comunidad cristiana y a la sociedad en general a estar alerta frente a estos espacios opacos que tanto sufrimiento personal y familiar generan, en los que encerramos a personas migrantes por una simple infracción administrativa

CIE de Aluche

 
Zornoza, con los inmigrantes del CIE/>

(SJM/Cáritas).- Tras la publicación hace un año del Real Decreto 162/2014 sobre Reglamento de funcionamiento y régimen interior de los Centros de Internamiento de Extranjeros (CIE), el Servicio Jesuita a Migrantes y Cáritas Española hicieron pública una nota de prensa en la que, junto a un balance ponderado del texto, valoraban positivamente algunos avances que se introducían en el mismo.

En dicha nota, ambas organizaciones señalábamos que «la existencia de este Reglamento beneficia tanto a las personas internas como a los funcionarios y demás personal de los centros pero, sobre todo, nos beneficia a todos como sociedad».

El Reglamento, por su parte, manifestaba que «la experiencia adquirida desde la implantación de los centros de internamiento, tanto desde el ámbito del Ministerio del Interior como desde el enfoque aportado por diversos organismos ajenos a dicho departamento y movimientos y colectivos sociales de distinta índole, aconsejan que los centros (…) deban sufrir una profunda reforma que traslade esos cambios demandados a la propia estructura y funcionamiento de los mismos».

Desde su publicación, nuestras organizaciones han mantenido una posición permanente de diálogo y transparencia con el Gobierno, a través de la Dirección General de la Policía, para solicitar la implementación de aquellos aspectos recogidos en la norma que consideramos fundamentales para garantizar los derechos de las personas internadas.

Transcurrido más de un año de la publicación, debemos manifestar públicamente que no se han producido prácticamente avances de ningún tipo.

 Algunos aspectos que no se han puesto en marcha son los relativos a la propia estructura organizativa de los centros. Consideramos especialmente relevante que:

No se hayan nombrado los administradores responsables de los servicios asistenciales ni los médicos de la Administración General del Estado responsables de los servicios médicos. Tampoco se han constituido las Juntas de Coordinación, figura fundamental para la planificación y seguimiento de los servicios sanitarios, asistenciales y sociales en los centros.

Algunos CIE siguen sin tener un régimen general de acceso de ONG.

No hay servicios de asistencia social en todos los CIE, decisivos para un acompañamiento personal adecuado a las personas internas e imprescindibles a la hora de detectar posibles perfiles vulnerables como menores, solicitantes de protección internacional o víctimas de trata.

Los servicios de asistencia sanitaria, responsables no sólo de la asistencia médica y farmacéutica de los CIE, sino de la supervisión de las condiciones higiénico-sanitarias de los mismos, no se prestan en las condiciones necesarias. No hay enfermerías.

En los Centros no existe un servicio de traductores estable ni accesible cuando es necesario.

En la mayoría de los CIE no hay un canal directo de queja de las personas internas al juez de control. Su figura sigue siendo desconocida para la mayoría de las personas internadas.

 Tampoco se han realizado mejoras sustanciales en las instalaciones, salvo aquellas motivadas por «razones de seguridad», como, por ejemplo, la instalación de una malla metálica en el patio del Centro de Internamiento de Madrid. En este sentido, persisten graves deficiencias de habitabilidad señaladas por Defensor del Pueblo, Fiscalía y los juzgados de control.

Muchas de las razones aducidas para no acometer estas mejoras se basan en la falta de recursos, algo que sin embargo no parece ser óbice para la construcción de nuevos CIE. Por otro lado, en la nota de prensa del Ministerio sobre aprobación del Reglamento se manifestaba que el Reglamento venía acompañando de un incremento de los recursos económicos.

Tampoco se constatan avances en cuestiones que no dependen de una dotación presupuestaria, como son normas de funcionamiento donde la prohibición y la sospecha hacia los internos no sea la norma general; o la publicación anual de datos sobre CIE y expulsiones que permitan el oportuno seguimiento de los mismos a la sociedad civil y a los actores públicos encargados de su fiscalización.

A la vista de todo ello y de la reciente sentencia dictada por el Tribunal Supremo declarando inaplicables o nulos algunos artículos del Reglamento, añadido a la sucesión de denuncias y falta de derechos en estas instalaciones, sobran razones para proceder al cierre de los CIE y avanzar en la búsqueda de otras alternativas. Recordamos, no obstante, que en tanto existan personas migrantes que sigan estando internas, sus derechos deben respetarse.

Animamos a la comunidad cristiana y a la sociedad en general a estar alerta frente a estos espacios opacos que tanto sufrimiento personal y familiar generan, en los que encerramos a personas migrantes por una simple infracción administrativa, por no tener papeles.

Si hace un año abrigábamos motivos para la esperanza, hoy los tenemos para la decepción y la preocupación. Pero, también, contamos con más razones que nunca para seguir acompañando a las personas migrantes en la defensa por sus derechos, con la convicción de que es el conjunto de la sociedad la que avanza cuando se respeta la dignidad de cada persona.

Ser primavera en la Iglesia en el mundo de hoy

 Mensaje comboniano desde el Fórum Social Mundial 2015

 

«Ser primavera en la Iglesia en el mundo de hoy»

Dos años después, el Fórum Social Mundial (FSM) ha vuelto a Túnez, en un clima de inestabilidad y violencia en los países norafricanos y del Medio Oriente. Ha querido ser un signo de paz y de esperanza en el proceso de la primavera árabe, amenazada por el terrorismo y con el riesgo de ser desnaturalizada por el fundamentalismo religioso y los gobiernos represivos. Ha declarado el repudio de “todas las formas de terrorismo”, incluyendo la arrogancia del militarismo y la violencia sistemática de una economía homicida.

El Fórum ha encontrado la acogida de un pueblo que vive un proceso de emancipación y que ve como protagonistas a los jóvenes y a las mujeres.

La Familia Comboniana (Comboni Network[1]) ha estado de nuevo presente, con una de las delegaciones más representativas e internacionales: 37 miembros, comprometidos en 15 países.

En un ambiente multicultural de colores, ritmos y danzas, los pueblos magrebíes han sido los más representados y con mayor número de asistentes en los diversos debates y manifestaciones. Ha aumentado, en comparación con años anteriores, la participación de otros países africanos, cuyos representantes han reconocido, en muchos casos, a los misioneros y misioneras combonianos. El Foro representa uno de los pocos espacios públicos, en el ámbito mundial, en el cual el Sur del mundo puede expresarse libremente.

Los cerca de 1. 500 talleres han tenido como temas principales: la defensa de los derechos humanos (especialmente de las mujeres, inmigrantes y minorías); la cuestión ambiental y la climática que exige un cambio en el estilo de vida; las alternativas al sistema hegemónico neoliberal; la espiritualidad y el diálogo interreligioso

Como Familia Comboniana descubrimos una progresiva sintonía con el compromiso de la sociedad civil organizada en las diversas partes del mundo. Esto es expresión de nuestro continuo esfuerzo por actualizar el Plan de Daniel Comboni, al que sentíamos continuamente a nuestro lado en las diversas actividades realizadas en el Foro.

En estos 8 años, la presencia Comboniana en el FSM se ha cualificado: hemos empezado a organizar seminarios y talleres inspirados en nuestra experiencia misionera y estamos progresivamente compartiendo actividades más amplias con los grupos con los cuales trabajamos en red.

El stand de la Familia Comboniana ha sido un importante instrumento de animación misionera: desde la pluralidad de pertenencias y lugares de proveniencia y testimoniando el compromiso cristiano de cambiar juntos las situaciones que destruyen la vida.

El papel de los laicos es fundamental: obliga a nuestros institutos a abrirse más a las diversas formas de participación en el compromiso misionero. Son personas preparadas y apasionadas que ensanchan nuestra comprensión del mundo y amplían nuestras redes de relaciones, garantizando, de este modo, la continuidad en los procesos de evangelización y transformación de la realidad.

Una presencia como combonianos/as

Hemos participado en el Fórum con intención de hacernos eco, desde la fe, de los procesos de liberación que nos es dado acompañar junto con la sociedad civil organizada. Por este motivo nos hemos empeñado en reservar un tiempo para el discernimiento comunitario y la celebración.

Creemos que la misión es, sobre todo, compartir la mística que alimenta nuestras acciones e inspira una visión transfigurada de «un mundo diferente y posible».

Esto lo hemos reafirmado celebrando en la cripta de la catedral de Túnez, participando del ocultamiento de la presencia cristiana dentro de la cultura árabe-musulmana. Hemos comenzado juntos en el día de la memoria del martirio de Óscar Romero y de los 30 años del martirio de nuestro hermano Ezequiel Ramin, en la semana que precede a la Pascua. La semilla que da la vida para que el mundo tenga vida es una bella imagen de nuestra fragilidad frente a desafíos tan grandes, así como de nuestra esperanza de que es posible «hacer primavera» junto con el pueblo que nos acoge.

En continuidad con el discernimiento realizado en los últimos cuatro Fórums combonianos, destacamos las dimensiones en las que hemos estado comprometidos y que todavía necesitan desarrollarse:

  • La liberación de las esclavitudes de hoy, especialmente, la que se refiere a la trata de los seres humanos;
  • La movilidad humana y la defensa de los derechos de los inmigrantes;
  • Los caminos de reconciliación y diálogo en países marcados por la guerra, con especial atención al diálogo inter religioso y específicamente islamo-cristiano;
  • La defensa de la creación y de los bienes comunes en sinergia con las víctimas de la injusticia ambiental y renovando los estilos de vida de nuestras comunidades y provincias.

Para ser eficaces en estos ámbitos, es importante crear retos a nivel interprovincial y continental, acoger laicos y laicas preparados y comprometidos en sus propias profesiones y colaborar con las organizaciones, no solo religiosas, que trabajan en la defensa de la vida.

Llamados a reconocer los «nuevos areópagos» de la misión, descubrimos la importancia de la presencia Comboniana en el Fórum Social Mundial, proponiéndola como una etapa fija, en la cual verificamos el sentido y la eficacia de nuestros caminos junto a la humanidad, peregrina hacia «nuevos cielos y nueva tierra».

Los participantes en el Fórum Social Mundial y en el Fórum Comboniano 2015.
Túnez, 29 marzo 2015


[1] Han participado en el Foro Comboniano misioneros, misioneras y laicos combonianos, un obispo emérito javeriano, un monje teólogo, dos hermanas del Espíritu Santo y laicos de Brasil y Uganda. Hemos realizado nuestros talleres en el Foro en colaboración con diversas organizaciones: Lavigerie Team (Túnez), franciscanos, CIDSE, VIVAT International, Franciscans International, Solwedi (Alemania), John Paul II Justice and Peace Center (Uganda), Liberty Tree Foundation (USA).

Las mujeres y las niñas de Nigeria están cambiando la realidad del país

Hafsat Abiola es una defensora nigeriana de los derechos humanos y fundadora de la organización Kudirat Initiative for Democracy (KIND), que busca el empoderamiento de la sociedad civil para fortalecer la democracia en Nigeria. Hafsat nos ha contado cuál es la situación actual de los derechos de las mujeres en su país, los avances y los retos pendientes.

Tras la Segunda Guerra Mundial, Eleanor Roosevelt presidió el comité que redactó el borrador de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Reflexionando sobre el reto que supondría la aplicación de sus disposiciones, dijo:

«¿Dónde, después de todo, comienzan los derechos humanos? En lugares pequeños, cerca de casa, tan cercanos y tan pequeños que no pueden observarse sobre ningún mapa del mundo. Aún así, son el mundo de cada persona; el vecindario en el que ella vive; la escuela o la universidad a la que asiste; la fábrica, finca u oficina donde trabaja. Esos son los lugares donde un hombre, una mujer y un niño buscan la justicia, la igualdad de oportunidades, la dignidad sin discriminación. A menos que estos derechos tengan significado en estos lugares, perderán significado en cualquier otro contexto. Sin una acción ciudadana coordinada para defenderlos cerca de casa, nuestra búsqueda de progreso en el resto del mundo será en vano”.

La declaración de Eleanor Roosevelt capta el desafío que supone garantizar los derechos humanos de las mujeres y las niñas de Nigeria. Los logros en la igualdad de género y en los derechos de las mujeres difieren dependiendo del lugar de Nigeria en el que vive una niña, de los servicios a los que puede acceder en su aldea, pueblo o ciudad, los valores que suscriben su familia y su comunidad, y los recursos que tenga a su disposición. Esto es así porque en un país donde la mayoría de la población vive en la pobreza y donde el Estado no ha sido capaz de ofrecer una red integral de servicios esenciales, es a nivel individual donde se accede a los derechos o donde estos son denegados.

Así que, mientras en Nigeria se afirma en todas partes que las niñas tienen derecho a la educación, hay 10 millones de niños y niñas que no van al colegio. La mayor parte de las familias puede que quieran enviar a sus hijas al colegio, pero muchas están limitadas por los costes financieros y de oportunidad. En los hogares en que se han superado dichas limitaciones, las niñas no solo van a la universidad, sino que incluso pueden hacer cursos de posgrado. Estas mujeres y niñas reclaman sus derechos cuando enviudan o se divorcian o son víctimas de la violencia doméstica y se enfrentan cara a cara con los conceptos patriarcales de herencia, compensaciones o derechos del marido. Su formación y redes de relaciones les dan una capacidad mayor de luchar por sus derechos y, a pesar de los fallos del sistema, cada vez son más las que salen victoriosas del combate.

Pero para la mayoría, en gran parte mujeres pobres, analfabetas y aisladas, la realidad no es tan optimista. Para ellas, los factores culturales o religiosos conservadores limitan sus recursos y vulneran sus derechos.

Un estudio llevado a cabo por el British Council en Nigeria puso en evidencia que el 4% de las niñas del noreste y noroeste del país van a la universidad. A la mayoría se las saca del sistema educativo mientras cursan estudios superiores para casarlas y que sean madres en el primer año de matrimonio. El mismo estudio descubrió enormes diferencias en la mortalidad materna entre el norte y el sur. Mientras en el suroeste el ratio de mortalidad materna era de 165 mujeres fallecidas por cada 100.000 nacimientos, en el noreste ascendía a 1.549 mujeres por cada 100.000 nacimientos. La mortalidad materna va de la mano de la educación. Las que completan la escuela secundaria son más propensas a buscar cuidados prenatales y a dar a luz a sus bebés en centros de atención primaria de salud, mientras que aquellas niñas con menos educación tienden a recurrir a las parteras tradicionales, quienes pueden no ser capaces de manejar posibles complicaciones durante el parto.

Pero algunos de los desafíos se dan a nivel nacional. Cuando la doctora Oby Ezekwesili fue nombrada ministra federal de educación en 2008, recorrió el país para hablar con los estudiantes. Más tarde dijo que la primera queja de las estudiantes era el acoso sexual, aunque pocas universidades tienen la voluntad de abordar este asunto.

Licenciarse en la universidad no significa necesariamente que el acoso termine. Abundan las historias de acoso sexual en la contratación y en la promoción del personal femenino en el centro de trabajo. Dada la dificultad de asegurase un empleo «de oficina», las mujeres no siempre denuncian. De los seis millones de licenciados universitarios que entran en el mercado de trabajo cada año, solo el 10% consigue un empleo en la economía formal. De ese 10%, solo un 30% son mujeres. En la industria manufacturera, algunos sectores tienen como política no contratar mujeres en absoluto. La escasez de empleos dignos fomenta el silencio entre las mujeres afectadas por el acoso.

La religión desempeña un importante papel tanto en el norte como en el sur. Se entiende que el hombre es el cabeza de familia y a la «buena» esposa se la ve, pero no se la oye. Sin embargo, es necesario que se escuche la voz de las mujeres para desafiar las injusticias. A pesar de que hay un creciente número y proporción de mujeres que son cabeza de familia, los regímenes fiscales y los niveles salariales aún favorecen al hombre. Los cambios en la legislación y la política se dan lentamente, entre otras razones porque Nigeria se encuentra entre los países con un índice más bajo en términos de representación política de las mujeres. Con un 8% de representación femenina en la Asamblea Nacional, abordar los asuntos que conciernen a mujeres y niñas –incluyendo temas aparentemente simples como la edad apropiada para que las niñas contraigan matrimonio–, puede ser una ardua tarea.

Los logros en materia de violencia de género se han dado más en aquellos estados que se han visto presionados por el activismo de la sociedad civil y una ciudadanía indignada por casos de violencia doméstica de alto perfil. El estado más poblado del país, Lagos, y algunos otros, han aprobado la Ley contra la Violencia Doméstica, que ofrece protección a mujeres y niñas en el contexto del hogar. Algunos estados también han comenzado a considerar la Ley sobre Género e Igualdad de Oportunidades, como el estado de Ekiti, que ha allanado el camino al haber elevado la propuesta a ley.

El siguiente paso es formar una coalición de ONG, sociedad civil y sector privado que impulse una representación política equitativa de las mujeres a nivel de los gobiernos locales para las elecciones de 2017. Este avance hacia la presencia de las mujeres en el gobierno local podría transformar la realidad de las niñas y de las mujeres sin recursos.



Una de las grandes amenazas en Nigeria es Boko Haram. El grupo armado secuestró a 276 niñas en Chibok en abril de 2014. Todavía siguen retenidas. En imagen una manifestación pidiendo su puesta en libertad inmediata. © Pius Utomi Ekpei

Sin embargo, una de las grandes amenazas es Boko Haram, un grupo armado que opera sobre todo en el noreste de Nigeria y que intenta obligar a la gente a practicar una versión distorsionada del Islam. Desde 2009, ha participado en actos violentos en los estados de Borno, Adamawa y Yobe, con el resultado de 13.000 muertos y 1,5 millones de desplazados internos y refugiados en Níger, Camerún y Chad. La atención internacional se fijó en el grupo cuando en abril de 2014 abdujo a 276 niñas en Chibok, una comunidad rural en el estado de Borno. Cuando fueron secuestradas, las niñas se estaban preparando para los exámenes de acceso a la universidad. Casi un año después, las niñas no han sido aún ni liberadas ni rescatadas. Sin embargo, fueron las mujeres de Borno las que levantaron la alarma inicial, que hizo que todo el mundo se uniera en una campaña para exigir el rescate de las niñas.

En conclusión, volvamos a la pregunta de Eleanor Roosevelt: «¿dónde comienzan los derechos humanos?». De nuestra experiencia en Nigeria, parece que comienzan no solo en sitios pequeños, sino en el sitio más pequeño: en el corazón de cada niña, niño, mujer y hombre. Para que la noción de derechos eche raíz en el corazón de una persona, esa niña o mujer tiene que levantarse y reclamarlos, lo que inspirará a otras personas a presionar por una mayor igualdad de género. No hay un derecho que esté separado de quien lo reclama, de quien luchará por él y lo protegerá. Y es en este aspecto donde Nigeria ha conseguido más en los últimos años.

Es donde las niñas se resisten a contraer matrimonio forzoso para poder continuar con sus estudios; donde las hermanas demandan a sus hermanos por un justo reparto de la herencia de su padre o un título sobre unas tierras; y donde las mujeres encuentran organizaciones que defienden sus derechos, ocupan cargos públicos o altos puestos ejecutivos. Cada uno de nosotros y nosotras reconocemos que si no nos defendemos, seremos forzados a aceptar un mundo que no es capaz de satisfacer nuestras necesidades. En las comunidades donde aún se cuestionan conceptos como los derechos de las mujeres y la igualdad de género, las mujeres y las niñas que exigen esos derechos y que pagan por garantizarlos, cambian nuestra realidad.