San Romero de América

Publicado por Juan José Tamayo en El País el 24 de marzo de 2015, cuando se cumplía 35 años del asesinato martirial de Monseñor Oscar Romero

sanromeroA las seis y veinte de la tarde del 24 de marzo de 1980 era asesinado por un francotirador de un tiro en el corazón monseñor Oscar A. Romero, arzobispo de San Salvador (El Salvador), mientras celebraba misa en la capilla del Hospital de la Divina Providencia, en la colonia de Miramonte. Fueron testigos cincuenta personas que asistían al acto religioso y quedaron atónitos e impotentes ante tamaño acto criminal.

Durante los tres años que dirigió la diócesis de la capital salvadoreña (1977-1980), Romero ejemplificó los valores morales de la justicia, la paz, la solidaridad y la vida en un país donde reinaban la injusticia estructural y la violencia institucional, las mayorías populares sufrían la pobreza y la marginación social, y la vida de los pobres carecía de valor.

Vivió el cristianismo no como opio y alienación, sino como liberación; no al servicio de los poderosos, sino de los empobrecidos. Denunció la concentración de la riqueza en manos de unas pocas familias que mantenían al pueblo en un régimen de esclavitud. Criticó severamente la alianza entre los poderes político, económico y militar, y el apoyo de Estados Unidos a dichos poderes para masacrar al pueblo salvadoreño. Buscó caminos de reconciliación a través de la negociación y de la no violencia activa. Con su testimonio y su estilo de vida anticipó la utopía de otro mundo posible sin violencia ni opresión política, sin desigualdad social ni corrupción, sin desigualdad social ni explotación económica, sin imperialismo ni militarismo.

El pueblo salvadoreño lo reconoció como santo y mártir desde el mismo día de su asesinato. En un bellísimo poema el obispo hispano-brasileño Pedro Casaldàliga le declaró “San Romero de América”. La Iglesia Anglicana lo incluyó en su santoral y es uno de los diez mártires del siglo XX representados en las estatuas de la Abadía de Westminster junto con Martin Luther King y Dietrich Bonfoeffer. El Vaticano, empero, ha tardado 35 años en dicho reconocimiento.

El proceso de beatificación empezó en 1990. Pero pronto surgieron obstáculos de carácter político y religioso que lo frenaron: la derecha política gobernante en El Salvador, los embajadores del país ante la Santa Sede, algunos cardenales como el colombiano Alfonso López Trujillo, etc…

Juan Pablo II censuró en reiteradas ocasiones la actuación pastoral de monseñor Romero por considerarla más política que religiosa y por entender que había permitido la infiltración del marxismo en la Iglesia salvadoreña. El papa polaco agilizó el proceso de beatificación y canonización de José María Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, mientras ralentizaba el de monseñor Romero con la complicidad del arzobispo de San Salvador el español Fernando Sáenz Lacalle, miembro del Opus Dei, adversario declarado de monseñor Romero, de los jesuitas de la UCA y de la teología de la liberación, quien puso todos los obstáculos a su alcance para la beatificación.

Benedicto XVI definió a monseñor Romero como gran testigo de la fe y defensor de la paz, pero objetaba para su beatificación que “una corriente política deseaba utilizarlo injustificadamente como figura de estandarte”. Las cosas han cambiado durante el pontificado del papa Francisco, quien, poco después de su elección, comunicó al promotor de la causa de monseñor Romero, el arzobispo Vincenzo Paglia, que el proceso de beatificación quedaba desbloqueado y debía agilizarse. Se superaban así los obstáculos puestos hasta entonces por los sectores religiosos y políticos más conservadores de dentro y de fuera de El Salvador y del Vaticano. La comisión oficial de teólogos ha reconocido el martirio de monseñor Romero y el 23 de mayo será beatificado. Su beatificación constituye un reconocimiento de la teología de la liberación perseguida durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Cáritas alerta contra el impacto de la industria extractiva en la Amazonía

La preocupación pastoral de la Iglesia latinoamericana por proteger los derechos de las comunidades indígenas y la sostenibilidad de los espacios naturales  dio el pasado 19 de marzo en Washington DC un paso de gran trascendencia a la hora de alzar la voz ante los impactos de la industria extractiva en la Amazonia.

Ese día, en el marco de la audiencia pública 154 del período de sesiones de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) celebrada en la capital federal de los Estados Unidos, donde tiene su sede, una delegación de la Iglesia latinoamericana, integrada por representantes del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) y de la Red Eclesial Pan Amazónica (REPAM), expuso ante la Comisión las consecuencias de esas actividades de extracción de recursos naturales en la región amazónica.

Violaciones de derechos humanos y agresiones medioambientales

Durante la sesión, los miembros de la citada delegación entregaron a la Comisión un informe donde se incluyen casos en los que la Iglesia ha tenido un papel relevante ante las violaciones a los derechos humanos cometidas por las empresas extractivas.

Además de indicar que muchos Estados de la región permanecen indiferentes a estas prácticas, en el informe se denuncian también como prácticas usuales de esas empresas la criminalización de los defensores de los derechos humanos y los graves efectos que dichas explotaciones suponen para la salud, integridad y vida de las poblaciones autóctonas, especialmente de comunidades indígenas y campesinas.

Imperativo ético universal

En su intervención, Mauricio López recalcó la presencia profunda de la Iglesia en la Amazonia y los retos que esa región plantea de cara al futuro. «El desafío es descomunal -señaló- y supone un imperativo ético universal que nos implica a todos, que inicia con un cambio radical de corazón y de actitud, y que es también una búsqueda de la Iglesia. Es imperativa la demanda del mejoramiento de las condiciones de vida para los más vulnerables: pueblos en aislamiento voluntario, pueblos amazónicos y futuras generaciones».

«La iglesia  pide perdón por los tropiezos, pero reconoce la esperanza de su presencia, una presencia comprometida, encarnada, itinerante, con proyección de futuro. Los rostros concretos nos hablan de una manera distinta de ver la vida».

En la audiencia ante la CIDH se presentaron cinco casos emblemáticos: Brasil, Honduras y México, sobre minería, y los casos Yasuní de Ecuador y de Amazonas, y de Loreto en Perú sobre el impacto de la extracción petrolífera.

Propuestas

Al finalizar la comparecencia, la delegación formuló diversas propuestas a la CIDH, entre las que cabe destacar:

– La creación de un canal permanente de cooperación.

– Impulsar una formación sobre parámetros internacionales en materia de derechos humanos y pueblos indígenas y no indígenas para agentes pastorales, líderes sociales y pueblos vulnerables.

– Realizar una relatoría anual sobre amenazas y agresiones sufridas por agentes pastorales de la Iglesia católica y líderes sociales para velar por el compromiso de los estados en materia de DDHH y pueblos indígenas.

– Asumir la corresponsabilidad internacional sobre la naturaleza y el respeto de derechos humanos, de pueblos indígenas y no indígenas, y la reparación a las víctimas y por daños ambientales por las consecuencias de las industrias extractivas.

– No criminalizar las manifestaciones sociales generadas por conflictos socio-ambientales.

– Buscar salidas pacíficas y justas con relación a la cultura y la naturaleza.

Finalmente, se destacó la necesidad de adoptar un modelo de desarrollo en América latina que sea sostenible, en donde se armonicen el desarrollo económico, los derechos humanos y el medio ambiente.

Día Mundial del Agua de 2015: «Agua y Desarrollo Sostenible»

La humanidad necesita agua

Un joven pescador en gafas de madera en la isla Atauro, Timor-Leste.Una gota de agua es flexible. Una gota de agua es poderosa. Una gota de agua es más necesaria que nunca.

El agua es un elemento esencial del desarrollo sostenible. Los recursos hídricos, y la gama de servicios que prestan, juegan un papel clave en la reducción de la pobreza, el crecimiento económico y la sostenibilidad ambiental. El agua propicia el bienestar de la población y el crecimiento inclusivo, y tiene un impacto positivo en la vida de miles de millones de personas, al incidir en cuestiones que afectan a la seguridad alimentaria y energética, la salud humana y al medio ambiente.

2015: Agua y Desarrollo Sostenible

El tema de 2015 trata la relación del agua con todas las áreas que debemos tener en cuenta para crear el futuro que queremos. Aprenda más sobre el tema aquí: www.worldwaterday.org/learn y únase a las celebraciones mundiales para organizar su propio evento en http://www.unwater.org/worldwaterday/events

Únase a la campaña de 2015 para crear conciencia sobre el agua y el saneamiento. También puede contribuir en los medios sociales, con el hashtag #díamundialdelagua.

El Día Mundial del Agua se celebra el 22 de marzo de cada año. Es un día para destacar la función esencial del agua y propiciar mejoras para la población mundial que sufre de problemas relacionados con el agua. Es un día para debatir cómo debemos gestionar los recursos hídricos en el futuro. En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el 22 de marzo como el primer Día Mundial del Agua. Han pasado 22 años y el Día Mundial del Agua se sigue celebrando en todo el mundo y cada año destaca una cuestión diferente.

«En el Día Mundial del Agua, comprometámonos a crear las políticas necesarias para garantizar que el agua y la energía sostenibles estén al alcance de todos, y no solo de unos pocos.»

Secretario General Ban Ki-moon

Ayuno de Cuaresma por la Justicia Climática

Os presentamos una iniciativa mundial que convoca a 40 países a hacer 40 días de ayuno por la justicia climática.

Se trata de una propuesta impulsada desde Cristianisme y Justicia y que puede tener mucho sentido, para vivir la Cuaresma con más intensidad.

La propuesta es que en esta Cuaresma recemos y ayunemos por la renovación de Nuestro vínculo con la Creación y con Nuestros hermanos y hermanas en situación de pobreza que ya están padeciendo los efectos del cambio climático.

Y, además de solidarizarnos con las víctimas del cambio climático, le imploramos a nuestros Líderes políticos que se comprometan a solucionar esta crisis y mantengan el incremento de la temperatura global por debajo de 1.5 Grados centígrados (relativa a los NIVELES pre-industriales) .

Cada país tiene asignado un día. Para España será mañana 5 de marzo.

Toda la información de la campaña en: http://catholicclimatemovement.global/fast/espanol/

 

El Vaticano denuncia la «deforestación sin control» que pone en riesgo a 30 millones de personas en la Amazonía

El presidente del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, cardenal Peter Kodwo Appiah Turkson, ha alertado de que está en peligro la supervivencia de 30 millones de personas en la Amazonía, el bosque tropical más extenso del mundo que comprende seis millones de kilómetros cuadrados, si continúan la contaminación por parte de las grandes empresas y la deforestación «sin control».

«Está en juego la defensa de la vida de varias comunidades que, en total, representan más de 30 millones personas», ha dicho el cardenal africano en una conferencia de prensa en el Vaticano en el que se ha presentado el proyecto de La Red Eclesial Pan Amazónica (REPAM).

Así, Turkson ha reivindicado la protección de la Amazonía y de las comunidades indígenas que viven allí que están amenazadas «por la contaminación, el radical y el cambio rápido el ecosistema de los que dependen, y la falta de protección de los derechos humanos fundamentales«.

En este sentido, ha criticado que «la deforestación» avance «sin control», o que se inician «los proyectos de minería y la agricultura intensiva y sin consultar, ni involucrar a las poblaciones locales de la Amazonía, en el respeto de su dignidad».

Por su parte, el presidente de Cáritas, Michel Roy, ha pedido proteger la Amazonía, del saqueo y de la actividad de empresas mineras, petroleras y de gas.

Asimismo, el arzobispo de Huancayo (Perú) y presidente del Departamento de Justicia y Solidaridad del Consejo Episcopal Latinoamericano, Pedro Ricardo Barreto, ha criticado «los grandes proyectos extractivos, los monocultivos y el cambio climático», que «ponen en grave riesgo sus tierras y el entorno natural».

«La Amazonía es un territorio devastado y amenazado por las concesiones de los Estados a las corporaciones transnacionales, ha lamentado. Por otro lado, ha alertado de la «alta incidencia de sequías en la Amazonía». Algo que, según ha dicho, «no se creía posible y que hoy se está experimentando «con gran fuerza».